eco escuela 2.0 | Acceder

LA CONVIVENCIA en el IES JINÁMAR III


Que la escuela es un lugar en el que se convive a diario y durante muchas horas no tiene vuelta de hoja; que la escuela es un centro formativo, tampoco y es en este punto donde habría que formular la pregunta clave: ¿ES LA ESCUELA UN ESPACIO PARA APRENDER A CONVIVIR?.Sin duda, es un espacio […]

Autor: «Ana Cárdenes, Teresa Reyes, Cristo Hernández» descargar pdf Descargar pdf. Publicado el Abr 15, 2003 en Convivencia (Revista 6) | 0 comentarios

Que la escuela es un lugar en el que se convive a diario y durante muchas horas no tiene vuelta de hoja; que la escuela es un centro formativo, tampoco y es en este punto donde habría que formular la pregunta clave: ¿ES LA ESCUELA UN ESPACIO PARA APRENDER A CONVIVIR?.Sin duda, es un espacio para aprender; incluso, utilizando una expresión más biológica que social, podríamos afirmar que es el contexto principal en el que “los adultos humanos enseñamos a nuestras crías”… pero ¿hemos también de educarlas en la convivencia?. ¿La educación es un proyecto social que compete a todos y a todas de manera indisociable?

Estamos de acuerdo con que los Centros Educativos no deben ser la única “escuela para la convivencia”, la familia desempeña en este proceso un papel insustituible, ahora bien, la ausencia de modelos familiares, perfectamente explicables por razones sociales e históricas, no puede constituir jamás la excusa que justifique la inhibición del Centro Educativo.

En definitiva, el Centro Educativo es un espacio de convivencia en el que tiene lugar la primera socialización de los individuos y en este proceso, el papel de los adultos, supuestamente socializados, juega una importancia fundamental, al ser la referencia, el eje axial del sistema, la proyección en el marco escolar de la sociedad en que ha de insertarse el alumnado.

Asumida la premisa de que la escuela es un espacio para aprender a convivir, nos queda la pregunta de qué convivencia queremos, o lo que eslo mismo pero formulado de otra manera, cómo queremos alcanzar una convivencia que nos satisfaga y al tiempo dé cumplimiento a la importante función que debe desempeñar la institución escolar como foco de socialización.

La tensión parece ser el sentimiento que preside cualquier intento de gestionar la conflictividad en el ámbito escolar y con más virulencia si cabe en centros de las características de nuestro Instituto; pero aún más grave que esto, resulta el hecho de que se perciba cierta tendencia social a comprender y quizás justificar esa tensión, porque al fin y al cabo, estamos trabajando en Jinámar y ya se sabe que…

En realidad, lo único que nosotros sabemos, y aunque no sea el caso de este Centro, es que el control punitivo de la disciplina, como única salida, ha dado muestras de una rotunda ineficacia, en la medida en que las respuestas violentas al conflicto se reproducen y se perpetúan. Cambiarán los protagonistas tantas veces como expulsiones decidamos, pero el fondo de las situaciones se reiteran una y otra vez, hasta hacernos creer que son normales y que la culpa es del sistema, o que Jinámar, por seguir con el ejemplo, tiene un problema genético. Nuevamente, acabamos teorizando sobre el vacío.

En este contexto, estamos plenamente convencidos de que es mucho más eficaz y socialmente deseable educar en valores y contribuir a la socialización de nuestro alumnado, que perpetuar medidas sancionadoras que refuerzan y remarcan la condición de marginalidad con respecto a un «sistema-modelo» del que quedan segregados, medidas que son aplicadas a niños y niñas por indisciplinados, por incontrolables, por violentos, olvidando, sin embargo, que su formación es nuestra responsabilidad social y profesional y su fracaso, el nuestro propio.

El Centro dispone de un lugar (aula de convivencia) y de un horario concretos para atender al alumnado y gestionar los conflictos que se viven en el Centro. Estos recursos están en uso desde el curso 2000/2001. En este espacio horario se coordinan todas las medidas relacionadas con la convivencia escolar:

  1. Elaboración agenda escolar.
  2. Jornadas acogida del alumnado.
  3. Jornadas acogida profesorado. Carpeta.
  4. Coordinación de las reuniones periódicas de la Junta de Delegados.
  5. Coordinaciones con el equipo de tutores de nivel, con los equipos educativos y con el equipo directivo.
  6. Detección y seguimiento de problemas de convivencia. Análisis de los partes de incidencia.
  7. Contacto constante y directo con las familias de alumnos/as que planteen problemas de convivencia.
  8. Constitución de una comisión de convivencia con los distintos sectores de la Comunidad Educativa.
  9. Desarrollo de habilidades sociales a través del Plan de Acción Tutorial.
  10. Puesta en marcha de las tutorías afectivas: formación del profesorado para que puedan
    actuar como tutores afectivos. Reuniones periódicas de seguimiento e intercambio.
  11. Preparación de Jornadas de reflexión para febrero.
  12. Mediación entre alumnos (aplicación a casos concretos, elaboración de proyecto y publicidad en el Centro).
  13. Establecimiento y coordinación del aula de reflexión.

Con respecto a LA MEDIACIÓN, desde el curso pasado ya se está llevando a cabo de manera informal (por profesorado formado) para la resolución de disputas de la vida cotidiana entre compañeros/a de clase o del instituto. Para este curso nos hemos planteado ampliar horizontes marcándonos los siguientes objetivos:

a) Desarrollar la cultura de mediación en el Centro como método alternativo, y educativo, para la gestión de conflictos.

b) Continuar realizando mediaciones informales y ofertar la mediación formal al Consejo Escolar para que se incluya en las estrategias de resolución de conflictos del Centro (inclusión en el RRI).

c) Formar a alumnos/as y a padres/madres y a cualquier componente de la Comunidad Educativa, para que puedan actuar como mediadores/as.

Hemos previsto las siguientes acciones:

  • Presentación del servicio a la Comunidad Educativa: aprobación por el Claustro y C. Escolar.
  • Evaluación inicial: cuestionarios para el alumnado y el profesorado.
  • Reunión con tutores/as y orientadora: información, implicación (detección de conflictos) y coordinación de actividades de tutoría (habilidades relacionadas con la mediación).
  • Diseño de actividades de difusión: dramatizaciones (implicación del alumnado), carteles, trípticos, etc. para la campaña de difusión en horas de tutorías.
  • Formación para nuevos mediadores (alumnado, padres/madres, etc.)
  • Comediación en conflictos por nuevos mediadores con observación externa.
  • Evaluación final: repetición del cuestionarios iniciales para ver la evolución del sentir de la Comunidad Educativa en cuanto a la convivencia escolar; estudio de la variación del número de incidencias y del número de expedientes disciplinarios; valoración interna de la evolución del servicio, etc.

Ya se respiran pequeños cambios en el Centro, aunque no todos los deseados, y eso compensa el esfuerzo y el tiempo dedicados al intento de mejora del clima escolar.

Autores del artículo:

 

  • Ana Cárdenes
  • Teresa Reyes
  • Cristo Hernández

Deja tu comentario