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OTRA MANERA DE ABORDAR LOS CONFLICTOS / LA DINÁMICA ÁRBOL-COCHE


La dinámica que voy a describir tuvo su origen hace algunos años, a raíz de un incidente ocurrido a un grupo de educadores de calle con el cual mantenía una relación muy estrecha. Estos educadores pasaban una buena parte de su tiempo libre con un grupo de niños de un barrio muy conflictivo, que se […]

Autor: «Mercedes Bravo de Laguna, IES Siete Palmas» descargar pdf Descargar pdf. Publicado el Abr 15, 2004 en Convivencia (Revista 7) | 1 comentario


La dinámica que voy a describir tuvo su origen hace algunos años, a raíz de un incidente ocurrido a un grupo de educadores de calle con el cual mantenía una relación muy estrecha. Estos educadores pasaban una buena parte de su tiempo libre con un grupo de niños de un barrio muy conflictivo, que se encontraban en continua situación de riesgo. Su planteamiento fundamental era acompañarlos, no juzgarlos y, en la medida de lo posible, dar a sus continuos problemas respuestas que no fueran agresivas ni excluyentes ni directivas.

El conflicto en cuestión surgió en el transcurso de una acampada, en la cual todo iba saliendo más o menos bien, hasta que los niños tuvieron un encontronazo muy violento con otro grupo, llegando a originarse una pelea que casi los pone a todos de patitas en la calle. Lo que había ocurrido es que los niños bebieron a escondidas y no controlaron sus reacciones violentas, con lo cual todo el grupo estuvo a punto de perder la posibilidad de volver a aquel entorno en el cual lo pasaban muy bien y desconectaban de su realidad de cemento (era la finca de Osorio, en Teror). Grave problema que significaba el consumo de alcohol en niños de 10 a 14 años y que era el hecho fundamental que los educadores deseaban abordar.

El grupo de educadores veía la necesidad de analizar en profundidad el conflicto con los chicos, necesitaban una dinámica en la que ellos asumieran su responsabilidad y comprendieran las consecuencias de consumir alcohol y de perder los estribos, pero a la vez no deseaban sermonear desde el papel de “adulto que se las sabe todas” a unos niños lo suficientemente machacados (los malos de todas las películas) como para ser impermeables a cualquier crítica. Con esta historia como contexto, nos sentamos en el estudio de casa y así surgió la dinámica ÁRBOL-COCHE.

Realizada con los chicos poco después, dio unos resultados sorprendentes: los otros niños, sus insultos, su invasión del espacio… todo eso era árbol; pero el alcohol y las respuestas violentas eran claramente coche, y sus consecuencias, el estrellarlo contra el árbol, no podían estar más claras: perder la posibilidad de volver a ese lugar en el que lo pasaban tan bien. Pero sobre todo el desarrollo de la dinámica significó crear un ambiente de escucha, respeto y reflexión que a partir de entonces adoptaron y lo aplicaron a otras situaciones siempre con resultados parecidos.

Dejemos que Jessica Hernández, alumna de 2º de la ESO del IES siete Palmas siga contando esta historia. Empieza con un extracto de su diario de aula:

“Nuestra profe no venía. Hacía muchos días que faltaba. Un día llegó una sustituta que no nos gusto nada. Estaba nerviosa o algo así y gritaba mucho y nadie le hacía caso. Un día, en noviembre, no se pudo dar la clase de mates. Nos burlábamos de la seño y nos pusimos todos a dar golpes en las mesas para no escucharla. La seño se fue de clase llorando. “Seguro que ahora va a chivarse a la jefa de estudios”dijo Oscar.

Nosotros nos fuimos a hablar con Chedes, la tutora. Todos hablábamos y gritábamos a la vez. Ella nos hizo callar y nos contó algo que nos hizo reflexionar:

Un día iba un hombre conduciendo un coche por una carretera en el campo, y allá lejos, como a unos 200 metros más adelante, había un árbol caído en medio de la carretera.

El hombre dijo: No hay derecho, no es justo.¡Con la prisa que tengo hoy! Y ahora un árbol atravesado en mi camino, pues yo no pienso parar ahora.

Y muy enfadado, insultando al árbol,

aceleró y se estrelló.

¿Quién es el responsable del accidente, el árbol?

¡Nooo!–dijimos nosotros……

En eso si que estuvimos todos de acuerdo. El verdadero responsable del choque fue el chófer. Él tenía que haber parado y haber buscado otras alternativas….

Bueno, dijo Chedes, si el coche fuera nuestra vida, el chófer seríamos nosotros. Si actuáramos igual que el hombre del cuento, nos iríamos estrellando con todos los árboles de la vida (o sea con los problemas).

Chedes nos propuso trabajar nuestro conflicto con la profe de la siguiente manera; Vimos que hay una parte del problema que está fuera de mí y la voy a llamar

¿Qué hizo mal la profesora?

• Nos gritaba sin motivo

• No nos dejaba sentar juntos.

• Cerro la puerta con llave

• No nos dejaba ir al baño

• No le entendíamos lo que explicaba

¿Qué hicimos mal nosotros?

• Hablábamos todo el tiempo

• Nos reíamos.

• Nos burlábamos de ella.

• No la escuchábamos.

• Golpeábamos las mesas.

Visto esto, vimos que la profesora tenía su parte de responsabilidad, pero nosotros éramos también responsables de lo que hacíamos mal. Hablamos con la profe de mates reconociendo nuestra parte y vimos que era justo el castigo que ella quería ponernos. Y así fue como estuvimos mogollón de días sin recreo, hasta que recuperamos las horas que habíamos perdido”.

Firmado: Jessica Hernández


A modo de reflexión

Con frecuencia el desarrollo de la docencia en la secundaría nos obliga a ser creativos a la hora de buscar vías de resolución de conflictos. Esta “técnica” que yo he llamado “ÁRBOL-COCHE” la inventé por la necesidad de dar respuesta a tres objetivos básicos:

  1. Darte cuenta de cual es tu parte en la generación de un conflicto. Es decir hacerte CONSCIENTE.
  2. Hacerte RESPONSABLE de tu parte, lo cual implica, entre otras cosas, asumir las consecuencias sabiendo que “CONTRA DESTRUCCION, REPARACION”, mejor que represión.
  3. Implicar al alumnado en la resolución de conflictos, permitiéndole expresar lo que siente y lo que necesita. No se trata sólo de que participe en la elaboración de la norma al comienzo de curso, sino de ir mucho más allá. Son personas en conflicto con otra persona y hay que devolverles la capacidad de análisis de lo que está pasando y la posibilidad de dar respuestas adecuadas y percibidas por ellos como justas.de refle

Como hemos visto en el diario de aula, Jessica describe muy bien los pasos de la sesión.

Una de las objeciones que el profesorado suele poner es que no les parece adecuado que los alumnos enjuicien al profesor. Por lo tanto, quitarían del trabajo “la parte árbol”. Sin embargo, mi experiencia es que es una parte de la dinámica fundamental y muy positiva. En primer lugar implica que se escucha a los alumnos; escucharlo todo como una lluvia de ideas y “tomar nota” en la pizarra y en mi agenda de cuantas cosas quieran plantear, sin enjuiciar ni rebatir, ni discutir, ni plantear si tienen o no razón (eso no es importante en este punto de la dinámica). Incluso retándoles a buscar más cosas “¿ya está todo? ¿seguro que sólo hace cinco, diez, … equis cosas mal?”.

Y una vez que nadie tiene nada más que decir se cierra esta parte irrevocablemente y pasamos a la siguiente:

“Bueno, ahora del profe ya no se habla más. ¿Y ustedes? ¿qué han hecho mal ustedes?”

Hacerlo así tiene las siguientes ventajas:

-Los alumnos se sienten escuchados, tenidos en cuenta, respetados. Normalmente hay pocos espacios en el sistema educativo en los que puedan ser críticos y plantear objeciones y quejas sin “buscarse ruina”, sin peligro para ellos.

-Les da la certeza de que el grupo es un espacio seguro en el cual te puedes expresar libremente.

-Asimismo el alumno se da cuenta de que no puede cambiar los actos de las otras personas, aunque éstos estén mal o no esté de acuerdo con ellos. El planteamiento principal es que él es responsable de sus actos y son éstos los que puede cambiar para que las cosas le vayan mejor o peor (es el conductor de su vida).

-Aprenden las diferencias entre el respetar el SER del otro (sus sentimientos, necesidades…), analizando de forma crítica el HACER .

-Una vez conseguido esto, sienten que se está siendo justo con ellos y corresponden analizando de forma muy crítica lo que ellos mismos hacen mal y proponiendo soluciones casi siempre bastante adecuadas.

Un comentario

  1. Excelente artículo, es también una forma de aplicar resolución de conflictos entre personal de la fábrica, ya que por diferentes estaciones de trabajo surgen conflictos entre el personal, fue así como llegue a su página.

    Gracias.

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