Pedro Lezcano, un hombre polifacético

Posted by on Abr 15, 2005 in Personaje (Revista 8) | 0 comments

Posiblemente todos conozcan a Pedro Lezcano, Premio Canarias de Literatura 1989, miembro de la Academia Canaria de la Lengua, fallecido hace pocos años. Alguno lo recordará por haber sido Presidente del Cabildo de Gran Canaria. Pero no todos sabrán que además era un hombre de múltiples aptitudes y con una personalidad polifacética que lo hací­a destacar en varios campos del saber. Su sed de conocimiento era insaciable y tal vez esa multiplicidad de aficiones lo distrajo de su tarea poética, que fue desigual y en ocasiones con muchos años de inactividad editorial.De forma muy sucinta enumeramos algunas de las caras de su poliédrica trayectoria vital.Lezcano,Impresor

 

Pedro Lezcano nació en Madrid, pero su familia se trasladó a vivir a Gran Canaria cuando él era todavía un niño. En Las Palmas de Gran Canaria estudió el Bachillerato en el instituto Pérez Galdós -situado entonces a orillas del Guiniguada, donde hoy se encuentra el Rectorado de la Universidad-, finalizándolo en Barcelona. Cursó Filosofía en Madrid pero en 1947 regresó a la isla y decidió no ejercer la docencia, sino dedicarse a la profesión de impresor. Su amigo Sebastián de la Nuez le prestó una habitación trasera de su farmacia en la calle Malteses para que instalase la Imprenta Lezcano, donde se imprimieron no sólo las etiquetas multicolores que las casas exportadoras adherían a los guacales de tomates y algunos otros trabajos, sino que pronto se convirtió en una tertulia por la que pasaron muchos nombres de la cultura insular: los poetas Agustín y José María Millares; los pintores Miró Mainou, Antonio Padrón, Manolo Millares y Felo Monzón; el ensayista Ventura Doreste; el escultor Santiago Santana… De allí salieron, sin pie de imprenta, octavillas de carácter político en una época de rígida censura, produciéndose alguna visita de la policía por su relación con personas en aquellos momentos opositoras al régimen franquista. Allí se imprimieron colecciones poéticas, como Planas de poesía, Los dioscuros, El arca, Cuadernos de poesía y crítica, Tamaragua, Alisios y otras. Y allí se imprimió la primera muestra de la poesía social española: Antología cercada (1947), que recogió poemas de los Millares, Pedro Lezcano, Ángel Johan y Ventura Doreste. Trasladada después al paseo de Tomás Morales y posteriormente a la calle Ángel Guimerá, la Imprenta Lezcano fue un claro referente para la cultura canaria.

 

Lezcano,Dibujante

 

Desde niño, Lezcano mostró grandes aptitudes para el dibujo. En el instituto fue compañero de pupitre de Antonio Padrón, con quien compartió esta y otras aficiones. Cuando obtuvo su primer premio literario escolar, por el poema Canción de Castilla(1938), invirtió el dinero en comprarse una caja de acuarelas. Colaboró como dibujante en Spes, la revista del instituto. Posteriormente, ilustró algunos de sus libros poéticos, como Romance del tiempo (1950) o su narración El pescador (1968), con grabados sobre cinc. En varias ocasiones efectuó presentaciones y escribió catálogos de exposiciones pictóricas.

 

Lezcano,Ajedrecista

 

Lezcano comenzó a jugar al ajedrez desde la niñez, en Barcelona. Frecuentó por entonces el Club Barcelona, donde se le permitía jugar sin pagar cuota y disputó sus primeras partidas con adultos, asombrados de su precocidad. Cuando la familia se trasladó a Canarias se produce un paréntesis en esta afición, que vuelve a retomar nuevamente en Barcelona, donde cursó los últimos cursos del bachillerato, comenzando a participar en torneos. El ajedrez fue una afición que ya no abandonaría nunca. Cuando Juan Marrero Portugués, presidente del Club de Ajedrez, fue nombrado presidente de La Caja Insular de Ahorros, promocionó este deporte, financiando cursos, promoviendo torneos y concediendo subvenciones, editando además la Cartilla de ajedrez (1972), donde Lezcano comentaba jugadas y enseñaba a los escolares las reglas y la historia de este intelectual deporte. El poeta fundó la revista Ajedrez 6000, que dirigió durante seis años. Actualmente su hijo, Pedro Lezcano Jaén, ha continuado la trayectoria familiar.

 

Lezcano,Submarinista

 

Desde que llegó a Canarias y descubrió el mar, Pedro Lezcano fue un enamorado de ese mundo. Al contraer matrimonio con Carmen Jaén se instaló cerca de la playa de Las Canteras y practicó la pesca submarina en unas costas todavía llenas de fauna. Practicó el submarinismo en todas las islas, especialmente en Fuerteventura; precisamente en Ajuí pescó un escualo de casi cien kilos, que fue récord de España en su especialidad. Por su miopía Lezcano no hizo el servicio militar y tuvo problemas para practicar la pesca submarina. No obstante, su ingenio le llevó a construir unas gafas submarinas donde podían encajarse los lentes, lo cual le permitió disfrutar de las bellezas de las profundidades. Esto ocurrió en 1947; un desconocido vio su invento y lo patentó para una conocida marca de artículos deportivos. Los riesgos de la pesca fueron lentamente substituidos por la admiración por los fondos marinos. Pasados los años se sumergiría con botellas de oxígeno, recordando antiguos esplendores, únicamente para disfrutar de la contemplación de aquel mundo azul y silencioso.

 

Lezcano,Micólogo

 

Con motivo de la memoria de licenciatura de una de sus hijas, comenzó a adquirir libros de micología en francés y en italiano, para traducírselos, convirtiéndose en un experto en setas. Salía de excursión al centro de la isla después de la lluvia y recogía gran variedad de hongos. Participó en varios congresos de gastronomía, sostuvo correspondencia con botánicos de esa especialidad y escribió algún artículo sobre el tema, como el titulado “Hongos superiores de Gran Canaria”, publicado en la Revista de Farmacia.

 

Lezcano,Político

 

A pesar de que la policía secreta inspeccionó varias veces la Imprenta Lezcano, por sospechar que allí se imprimieron octavillas antifranquistas y por las ideas políticas de muchos de los artistas que frecuentaban la tertulia que se había instalado en la rebotica de la farmacia de Sebastián de la Nuez, lo cierto es que Lezcano no estaba entonces afiliado a ningún partido político. Era conocida su amistad con Agustín y José María Millares, así como con Germán Pérez, responsable del Partido Comunista en la clandestinidad; pero la actividad política le repugnó siempre, porque era un espíritu de rasgos ácratas. No obstante, a raíz del fracasado golpe de estado del 23 de febrero de 1981 cambió de parecer, pues entendió que era una responsabilidad de los demócratas participar y luchar por las libertades cívicas. Unos amigos le propusieron que figurase su nombre en las listas de la coalición U.P.C. (Unión del Pueblo Canario), sin compromiso de afiliación por su parte. En virtud de esta candidatura ocupó el cargo de consejero de Educación en el Cabildo de Gran Canaria. Posteriormente, de 1987 a 1991, fue diputado en el Parlamento de Canarias, donde presidió la Comisión de Educación. De nuevo volvió al Cabildo, del que fue Presidente durante una legislatura. Al finalizar ésta, ocupó el cargo de consejero de Medio Ambiente durante otros cuatro años. Como vemos, en sus tareas políticas se decantó preferentemente por los temas relacionados con la educación y con la conservación de la naturaleza. En su discurso en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, al ser nombrado doctor honoris causa, pronunció durísimas palabras contra la actividad política.

 

Lezcano,Dramaturgo

 

Aunque Lezcano es conocido preferentemente como poeta, también fue un hombre de teatro. Cuando estudiaba Filosofía en Madrid ganó el premio nacional de teatro instituido por el Ateneo por su obra Desconfianza (1945), que no llegó a representarse porque finalizaba con el suicidio del protagonista y la censura de aquel momento lo impidió. En 1956 fundó el Teatro Insular de Cámara en unión de su hermano Ricardo y un amplio grupo de amigos. Comenzaron a representar obras tanto clásicas como modernas en el Museo Canario, de donde pasaron al teatro Pérez Galdós y a efectuar funciones por diversos pueblos de la isla. La obra de Lezcano La ruleta del sur (1956) fue un poema escenificado que se estrenó al aire libre, en el marco del Pueblo canario. El teatro Insular de Cámara se disolvió en 1968, tras la marcha a Madrid de Ricardo Lezcano, el director del grupo; pero en sus doce años de existencia fue una luz en el desierto cultural que era Canarias en aquellos años. Pedro fue actor, director y dramaturgo de esta compañía de teatro aficionado.

 

Lezcano,Narrador

 

La contribución del autor al campo de la narración corta está representada por su cuento El pescador (1964), que también ilustró con grabados sobre cinc. Se trata de una breve historia sobre el retorno de un pescador a su pequeño pueblo, después de haberlo abandonado huyendo del hambre y haber trabajado en diversos oficios en la gran ciudad. El regreso del protagonista no es una derrota: el pescador ha aprendido cómo rentabilizar su trabajo y el de sus vecinos y no volver a ser explotados por intermediarios. Más amplio es el muestrario que nos ofrece en Cuentos sin geografía(1968), ilustrado esta vez por Antonio Padrón, donde incluye cuentos que podemos clasificar en tres grupos: los que desmitifican convenciones sociales, los que nos muestran la rebelión del hombre contra fuerzas superiores y los que delatan situaciones sociales injustas. Posteriormente publicó Diario de una mosca. La rebelión de los vegetales (1994), donde recogió un cuento inédito e incluyó otro que ya había dado a conocer en Cuentos sin geografía.

 

Lezcano,Poeta

 

Esta es la faceta más conocida de Pedro Lezcano. Sintéticamente, su trayectoria poética puede resumirse así: de trovador a juglar. Es decir, de poeta amoroso al estilo de la revista Garcilaso, con la inequívoca utilización del soneto petrarquista en sus primeros folletos poéticos – breves plaquettes publicadas en Las Palmas de Gran Canaria por sus amigos mientras él se encontraba estudiando en Madrid, como Cinco poemas (1944) y Poesía (1945)- pasa a la poesía desarraigada que caracterizaba a la revista Espadaña, desligándose de esta poesía neoplatónica para tocar temas regionalistas en Romancero canario (1946) o filosóficos en Romance del tiempo(1950, también ilustrado con dibujos suyos), hasta ampliar su espectro y crear una poesía reflexiva sobre el mundo y los hombres en Muriendo dos a dos (1947) o en su obra más completa, Consejo de paz (1965). Ya hemos citado que fue en los talleres de la Imprenta Lezcano donde se imprimió Antología cercada (1947), que supuso la primera muestra de la poesía social española, antes de su aparición en la península, donde el autor incluyó dos poemas. Si bien su librito Romances (1977) debe tener la consideración de una recopilación de romances ya incluidos en otros libros suyos (sólo incluye uno inédito hasta el momento), lo cierto es que Lezcano relega el soneto petrarquista por el romance rural o urbano, en un acercamiento a la realidad, a los problemas sociales y cotidianos, sin abandonar nunca la métrica, pues siempre fue un poeta métrico, que nunca participó del versolibrismo. Una de sus características formales fue la utilización magistral de la silva asonantada o silva arromanzada, como exponente de la conjunción entre lo tradicional y lo culto.

PLAGIOS EN DESAGRAVIO DE LA ROSA

Este poema caracteriza perfectamente a Pedro Lezcano. Conocedor de la literatura culta, amante de la belleza en cualesquiera de sus formas, humanista él mismo, prioriza la poesía social por entenderla un deber irrenunciable. El esteticismo deja su lugar al compromiso ético, pero el poeta conserva la esperanza de volver a cantar la belleza.

Pura, encendida rosa,
émula de la llama,
ya te hemos olvidado los cantores,
pura rosa apagada.

La dicha de los hombres permanece,
mientras muda de nombre su desgracia.

Los tiranos, las pestes,
sus apellidos y sus fechas cambian,
y así será anacrónico
acaso ya mañana
hablar del vietnamita
que defiende su casa.

Tú, en cambio, rosa pura,
hoguera sin mudanza,
aunque fugaz – pues te inauguras y ardes
la víspera del día en que te apagasen
relevo sin fi n, rosa tras rosa,
haces eterna tu belleza en llamas.

Yo particularmente sigo amándote;
mi corazón te lleva en la solapa.

Te acaricio, deshojo tu corola,
sorteando el amor en dos palabras.

Y, sin embargo, yo comparto, rosa,
ese silencio donde en paz descansas,
yo tampoco te canto
porque otras cosas piden la palabra.

Tú eres ya una canción compuesta,
sólo hemos de escucharte y tú te cantas.

Y aunque todos los hombres sin descanso
tu nombre declinaran
– rosa, rosae, rosam.. .la primera
declinación de la feliz Arcadia-,
por eso ni la vida ni las rosas
se tornarían más rosadas.
Aquí y ahora existen
cosas que con nombrarlas se levantan,
que nacen o se acercan si se dicen,
despertando a bandadas la esperanza.

Y es preciso cantarlas sin respiro,
delante de sorderas y de tapias,
delante de las tumbas enronquecer gritándolas.
Yo te quiero en silencio (y aún te canto
en voz baja).
Algún día serás nuestra canción primera,
cuando hayas florecido en todas las ventanas.
En el artículo titulado “Un proyecto para acortar distancias entre el centro y la familia”, publicado en esta revista, el año 2004, edición n.º 7, página 12, se ha omitido la autora del mismo, y, que hacemos constar en esta edición: Mª del Carmen Díaz Castellano.

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