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EXPERIENCIAS MEDIOAMBIENTALES EN EDUCACIÓN INFANTIL.


AUTOR: OCTAVIO QUINTANA TRUJILLO. CENTRO: C. E. I. P. “AGUSTÍN MILLARES CARLÓ” PERFIL PROFESIONAL: Diplomado en Magisterio en Educación Primaria. Licenciado en Psicopedagogía y actualmente cursando estudios de Doctorado.  Maestro de Educación infantil en dicho Centro durante los curso 2007/2008 y 2008/2009.  Actualmente profesor de religión en el C E I P “Monseñor Socorro Lantigua” […]

Autor: «OCTAVIO QUINTANA TRUJILLO» descargar pdf Descargar pdf. Publicado el Feb 23, 2012 en Experiencias Medioambientales (Revista 13), Revista 13 | 0 comentarios


AUTOR: OCTAVIO QUINTANA TRUJILLO.

CENTRO: C. E. I. P. “AGUSTÍN MILLARES CARLÓ”

PERFIL PROFESIONAL: Diplomado en Magisterio en Educación Primaria. Licenciado en Psicopedagogía y actualmente cursando estudios de Doctorado.

 Maestro de Educación infantil en dicho Centro durante los curso 2007/2008 y 2008/2009.  Actualmente profesor de religión en el C E I P “Monseñor Socorro Lantigua” en el municipio de Teror.

 

Vivimos en un mundo donde ser humano y naturaleza deben ser considerados como un ente único. Quizás en la actualidad nos hemos dado cuenta de que somos parte integrante de la naturaleza y como tal debemos aprender a cuidarla y respetarla desde edades tempranas.

El presente artículo pretende hacerles llegar unas experiencias educativas relacionadas con el reciclaje, el cuidado del entorno y la huerta en la Educación Infantil. La experiencia educativa surge en el Centro de Educación Infantil y Primaria “Agustín Millares Carlo” por la inquietud de una docente, que visita en el verano de 2008la Exposiciónde Zaragoza cuyo tema central era: el agua, el reciclaje, el planeta… y por la necesidad de desarrollar en las aulas infantiles hábitos relacionados con el reciclaje y el cuidado del entorno desde edades tempranas. Aclararemos que la singularidad del centro, la manera de trabajar en la Etapa de Infantil y la existencia de un “proyecto educativo abierto” (Sistema Amara Berri) facilitaron la realización de las experiencias.  Hemos de recordar que los hábitos enla Etapadela EducaciónInfantilson conductas automatizadas, no innatas y adquiridas a través de la experiencia y el aprendizaje. Considerando todos estos aspectos previos, el equipo docente de Infantil, aprovechó la labor realizada por las coordinadoras del Centro en el Proyecto: “Nuestra Escuela Recicla” e iniciamos una “campaña” de sensibilización y desarrollo de aspectos relacionados con el medio ambiente y el reciclaje.

En primer lugar hablamos con el alumnado en asamblea sobre el reciclaje y su importancia en nuestras vidas. Allí surgieron multitud de comentarios y vivencias que los pequeños habían tenido con el reciclado en casa: -¡!Mi mamá recicla el vidrio¡¡- El contenedor azul es el del papel, -¡!En casa no se recicla¡!,… son sólo algunas de las aportaciones realizadas en clase. Tales comentarios y sugerencias nos permitieron tener una “idea general” de los conocimientos, las experiencias y las equivocaciones de nuestro alumnado con el tema. Se hizo necesario documentarnos fielmente de las implicaciones del reciclado, la estructura y funcionamiento del denominado “Punto Limpio”, los resultados obtenidos a partir del reciclaje, el adecuado procedimiento de separación de los materiales… que, poco a poco, fuimos mostrando e instruyendo a nuestros pequeños.

Nuestra inquietud con el tema nos hizo plantearnos la forma de vivenciar y acercarlos a la realidad del reciclaje, por lo que buscamos la forma “de practicar” en las clases. Ideamos con cajas de folios vacías y papel adhesivo de colores “contenedores de reciclaje”: uno de color azul para el papel y el cartón, otro amarillo para el plástico y recipientes tetra-brik y el verde para el cristal (éste apenas usado). Cada día recordábamos en la asamblea el uso de “nuestros contenedores”. La comida de media mañana era el momento ideal para hacer uso de los mismos. Se elegía a responsables de custodiar su correcto uso y cada semana procedíamos a realizar el vaciado de los mismos. Depositábamos lo que reciclábamos en los contenedores colocados por el Ayuntamiento dentro del patio del colegio. Allí descubrimos que el centro contaba con un huerto escolar sin apenas uso. Continuamos nuestra “tarea educativa medioambiental” planteándonos recuperar el huerto escolar para enseñar al alumnado diferentes tipos de cultivos y desarrollar habilidades relacionadas con el cuidado de la naturaleza. Para ello planteamos en el equipo docente la posibilidad de realizarlo. La disposición de todos nos hizo ponernos “manos a la obra” de inmediato: organizamos los turnos de visita, las actuaciones que realizaríamos, los materiales necesarios para el trabajo… En un primer momento, con ayuda del conserje del centro, los distintos niveles de Infantil limpiamos el terreno y lo preparamos adecuadamente para comenzar a cultivar en el mismo. Era curioso ver cómo muchos de los chicos/as no sabían o nunca había visto una azada o un plantón. El conserje del centro aprovechó la ocasión para hablarnos de los cultivos, sus nombres, sus épocas idóneas de cultivo y recolección…así como de aspectos de antaño en la vida de Fuerteventura: la “descamisá de piñas” “el avento del grano”, “la molida en el molino de gofio”, “la apañá de cabras”… La emoción en sus palabras y el recuerdo de épocas pasadas puso la “nota sentimental” a los ratos de labor agrícola de los escolares. Llegado el momento de plantar las semillas, los nervios y la emoción eran palpables en los escolares. Judías, millo, calabazas, arbejas… son algunas de las semillas que pudieron cultivar en el huerto y que, tras regarlas, convenientemente tocaba esperar a que crecieran.

El tiempo pasaba y los cuidados comenzaban a dar los primeros resultados en nuestro huerto escolar. Allá por el mes de abril y mayo la cosecha dio sus frutos. Piñas de millo, judías tiernas, calabazas, papas… iban todos los días en las maletas de los escolares para ser ingredientes del puchero o del “potajito de verduras”, que con ayuda de las familias, se cocinaban en las casas de los escolares.

Aprovechamos los productos obtenidos en nuestra huerta escolar para fomentar y colocarlos en el Rincón dela Saludde nuestro centro. Así también surgió la idea de trabajar en clase cada semana una verdura o una fruta como eje de nuestro proceso de aprendizaje escolar en el aula.

En definitiva, una idea y motivación simple, que partió de una compañera, permitió generar múltiples propuestas de aprendizaje en la que tanto alumnado como profesorado disfrutaron mucho.

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