Desde hace tiempo, en nuestra práctica docente, nos hemos planteado cómo mejorar la competencia lectora del alumnado de la ESO. Observamos año tras año las mismas dificultades de comprensión que se arrastran desde niveles anteriores sin que parezca que sepamos solucionarlas. Es evidente que los procesos lectores son algo bastante complejo y por ello no resulta sencillo adaptar las tareas lectoras a los diferentes tipos de alumnos y alumnas que encontramos en el aula. ¿Cómo podemos atender a esta diversidad y que el alumnado avance en su desarrollo lector? ¿Es posible elaborar actividades que atiendan a estas diferencias y proporcionen posibilidades de éxito?
Estas cuestiones nos han llevado a plantearnos la manera de trabajar la lectura de manera eficaz e intentar detectar en qué momento del desarrollo lector se encuentra el alumnado para mejorar progresivamente su competencia lectora. Para ello hemos seleccionado diferentes tipos de textos y hemos elaborado una serie de actividades acordes con los procesos cognitivos. Dichas actividades están ordenadas de menor a mayor complejidad, lo que permite que el alumnado con dificultades realice parte de la tarea al tiempo que lo ayudamos a progresar en procesos lectores más complejos. Así, establecemos tres niveles de progreso o dificultad:
a) Nivel I: Reproducción (identificación y comprensión). En este nivel el alumno es capaz de resolver cuestiones de acceso y de comprensión, es decir, preguntas que tengan una respuesta evidente en el propio texto. Estas cuestiones pueden ser del tipo: ¿Cómo se llama el protagonista?, ¿Cómo se titula la historia?, o incluso, ejercicios de verdadero y falso o de selección múltiple.
b) NIvel II: Conexión (aplicación y análisis). El nivel lector aumenta de dificultad y por lo tanto, también los procesos cognitivos que conlleva. En este nivel el alumnado deberá responder a cuestiones de mayor complejidad: Seleccionar y organizar información, encontrar causas y efectos, elaborar e inferir situaciones. Las preguntas de este nivel responderán a cuestiones como: ¿Qué relación tiene el título con la historia? ¿Cómo actúan los personajes ante tal hecho? ¿Qué elementos del relato ayudan a aportarle misterio y suspense a la historia?
c) Nivel III: Reflexión (síntesis-creación y juicio-regulación). Según el nivel lector de nuestro alumnado podrán llegar con mayor o menor éxito hasta el final de la secuenciación, ya que es en este último estadio en donde se establecen las actividades de mayor complejidad lectora. Los ejercicios girarán en torno a: invenciones, proposiciones, conclusiones, juicios y valoraciones del tipo: Inventa otro título para el relato; imagina que eres el protagonista y cuenta en primera persona qué ha ocurrido después; comenta tu opinión sobre los beneficios e inconvenientes del tema de la historia.
Estos tres niveles establecidos con los procesos cognitivos se relacionan de forma directa con los los procesos lectores:
1) Recuperar y obtener información.
2) Comprensión global
3) Interpretación-inferencias
4) Valoración-reflexión de los contenidos
5) Valoración-reflexión de la forma
El alumnado con una alta capacidad lectora podrá llegar sin dificultades al tercer nivel y alcanzar todos los procesos lectores, mientras que aquel con falta de hábito lector no superará, como mucho, el segundo nivel. Son estos últimos casos en los que el profesorado deberá intervenir más directamente para guiar y ayudar a alcanzar los niveles superiores. También es evidente que según se incremente el curso académico la presencia y el peso de un nivel variará. Así, por ejemplo, en los primeros cursos de la etapa el nivel I tendrá mayor presencia que el nivel III y en los cursos superiores será a la inversa.
(Tabla de los procesos lectores/procesos cognitivos) Ilustración 1
El alumnado con una alta capacidad lectora podrá llegar sin dificultades al tercer nivel y alcanzar todos los procesos lectores, mientras que un alumno con una falta de hábito lector no superará, como mucho, el segundo nivel. Son en estos últimos casos en los que el profesorado deberá ir iniciando y guiando al de mayor dificultad en poder ir asumiendo los otros niveles. También es evidente, que según se incremente el curso académico, la presencia y el peso de un nivel y otro variarán. Así, por ejemplo, en los primeros cursos de la etapa el nivel I tendrá mayor presencia que el nivel III y en los cursos superiores será a la inversa.
Ahora bien, ¿cómo podemos ayudar a los diferentes departamentos a unificar criterios en base a esas tablas de relación? Es importante consensuar entre todos las mismas pautas de actuación y apreciar la importancia de su seguimiento en el aula. No vale eso de: “La lectura es una tarea de lengua” o “En mi asignatura no es necesario leer”. Todas las áreas tienen su importancia lectora y en todas hay procesos lectores de mayor o menor complejidad. Por eso es importante estructurar la actividad en base a lo siguiente:
1) Selecciona un texto. Puede ser de cualquier formato, tipo y estructura. Lo más conveniente es que sea de un tema actual e interesante para el área y para el perfil de nuestro alumnado.
2) Elabora las actividades siguiendo los procesos lectores presentados. En un principio puede resultar algo confuso y tedioso, pero con un poco de práctica se hará más ameno y asequible.
3) Clasifica su dificultad según los procesos cognitivos.
4) Lleva la lectura a la práctica.
5) Evalúa los resultados.
A continuación presentamos una tarea enfocada en este método. Se ha partido de una infografía extraída de Graphic Desing Area, elaborada por Lourdes Navarro Falcón. La elección de la infografía está justificada por la presencia de elementos sencillos y de un tema tan actual como son los videojuegos.
Ilustración 2 – Infografía
Ilustración 3 – Tarea realizada
Alejandro A. Molina Rivero y Mª del Pino Galván Déniz
IES Amurga



