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CHARLES DICKENS, CELEBRANDO SU BICENTENARIO


  “El hombre nunca sabe de lo que es capaz hasta que lo intenta”.  “Yo nunca habría tenido éxito en la vida  si no me hubiera dedicado  a las cosas más pequeñas con la misma atención y cuidado  que le dediqué a las más grandes” Charles Dickens     Norberto Ojeda Zamora. EOI Las Palmas […]

Autor: «Norberto Ojeda Zamora» descargar pdf Descargar pdf. Publicado el Jul 11, 2013 en Personaje (Revista 15), Revista 15, Sin categoría | 0 comentarios

 

Imagen1 Dickens

“El hombre nunca sabe de lo que es capaz hasta que lo intenta”.

 “Yo nunca habría tenido éxito en la vida  si no me hubiera dedicado

 a las cosas más pequeñas con la misma atención y cuidado

 que le dediqué a las más grandes”

Charles Dickens

 

 

Norberto Ojeda Zamora.

EOI Las Palmas de Gran Canaria

Quien quiera que visite Poet’s Corner en Westmisnter Abbey, Londres, puede sorprenderse de que sólo una simple lápida,  con un nombre y dos fechas: la de nacimiento y fallecimiento,  cubre al mejor novelista británico de todos los tiempos: Charles Dickens. Lejos de ostentar un monumento funerario “a lo grande” como tantos otros escritores de renombre,  quiso que si tuviese que ser recordado por algo, fuese sólo por su obra,  pues así lo dejó escrito en su testamento. Este año, conmemoramos su bicentenario y qué menos que unas pocas palabras para ofrecer, desde aquí, nuestro homenaje.

Charles John Huffam Dickens nació el 7 de febrero de 1812 en Portmouth, al sur de Inglaterra y no en Londres,  a pesar de lo que mucha gente cree. Sus orígenes fueron casi como el de muchos de sus personajes: humildes. Se trasladó con su familia a Londres a la edad de 10 años; allí pasaron penurias mudándose continuamente de casa al no poder pagar los alquileres. A los 12, abandonó el colegio para ir a y trabajar y, para colmo, su padre acaba en la cárcel por deudor. Poco tiempo después, regresa al colegio hasta los 15 años para nuevamente volver a trabajar con unos abogados, gremio que retratará posteriormente en sus escritos como seres corruptos e ineficaces. Allí aprendió taquigrafía, lo que le posibilitó la entrada al periodismo, profesión que desempeñó como reportero parlamentario y también como empleado de varios periódicos. Sus primeros trabajos literarios se publicaron en fragmentos, de los que cobraba según el número de palabras que contenía y quizá, por temor a que su apellido fuese relacionado con las detenciones de su padre, publicaba bajo el pseudónimo de Boz. El éxito fue tal que le propusieron nuevos trabajos: así nació The Pickwick Papers.

Dickens era un hombre observador, dado a dar largos paseos, que sin duda le ayudaron a buscar los innumerables personajes de sus libros. Eran individuos familiares en todas las casas, de la vida de la calle, desde el más pobre harapiento al más rico opulento, desde la más humillada prostituta a la más sofisticada Lady. Los hombres y mujeres que aparecen en sus libros no son meros personajes, son auténticos seres humanos fáciles de reconocer en el Londres Victoriano. Para sus lectores, los personajes de sus novelas eran tan reales que,  en muchas ocasiones Dickens se vio obligado a declarar que éstos eran sólo fruto de su imaginación y pura invención suya; sin embargo, todos sabemos que estos personajes no sólo estaban sacados de todo aquello que le rodeaba sino también de todo lo bueno y malo que había vivido. Oliver Twist, una de sus novelas más famosas y,  también,  publicada por entregas, es un relato autobiográfico,  como también lo es David Copperfield, que fue el best seller de la época y primera del autor en ser llevada a la gran pantalla en una  película muda en blanco y negro en 1911. Después de primera adaptación cinematográfica sucedieron muchas más, siendo posiblemente el autor británico que cuenta con más obras llevadas al cine y a la televisión. La BBC, por ejemplo, se ha encargado de adaptar,  a través de la historia de la cadena,  distintas versiones de los libros más representativos del autor; adaptaciones que han hecho también cientos de cadenas de televisión de todo el mundo. Dickens, sigue vivo, bien a través de la lectura de sus libros, que siguen entre los cásicos más vendidos, como en las adaptaciones del cine de sus obras;  en 1998 aparece la película Great Expectations, ambientada en un moderno New York, como un ejemplo más de que sus historias pueden adaptarse fácilmente al mundo de hoy. Aún más, uno de sus libros más llevados al cine y a la pequeña pantalla es A Christmas Carol, editado originalmente también en pequeños fragmentos. El fantasma, de barba larga y con vestimenta verde, que se le aparece al viejo avaro, no es otro que el mismo Father Christmas. Es tan importante esta obra que, a partir de ella,  hay un antes y un después en el concepto que todos tenemos de la Navidad.

Charles Dickens publicó, además de novelas, libros de viajes, algunos acompañados por su mujer Catherine con la que tuvo diez hijos y de la que llegó a separarse, algo escandaloso en plena época victoriana,  soportando las habladurías y chismorreos de la sociedad británica que lo relacionaron con distintas mujeres. Recientemente, ha salido a la luz un libro que muestra una cara desconocida del autor: cartas de amor mantenidas con Mary Beadnell, su primer y amor oculto. Un amor truncado por los padres de ella al considerarlo un hombre de poco futuro para su hija. Sin embargo, sus autobiógrafos hoy en día dicen que desde su separación con Catherine, su esposa, Charles Dickens estuvo relacionado con la actriz Ellen Ternan, con la que tuvo un hijo que murió siendo aún niño.

De Dickens, no sólo destacamos su labor como novelista sino también su labor artística como lector de sus propios escritos; actividad que hizo le hizo aún más popular llenando salas y teatros. Además de esto, debemos decir que Dickens fue un activista social que denunció la injusticia. Se cuenta que incluso ayudó a mantener un hogar para mujeres que querían dejar la prostitución. Atacó los internados para niños y los pordioseros asilos para ancianos del momento. Reflejó, quizá, más que ningún otro escritor una sociedad inglesa injusta, donde las familias adineradas,  que poseían el control político y financiero del país,  explotaban al proletariado hasta la saciedad,  ofreciendo unos salarios míseros con los que una familia no podía ni mantenerse con el duro trabajo del padre, teniendo que trabajar también las mujeres y los niños, eso sí, con sueldos muchos más bajos. Era una sociedad con tantas desigualdades sociales que hasta los pobres hacían sus propias distinciones y diferencias entre ellos.  Podemos decir que Dickens clama un nuevo orden de mejoras para los más humildes y desamparados y esto lo hizo como mejor lo sabía hacer, escribiendo. Supo unir el arte periodístico con la novela, creando historias y fotografiando en las páginas de sus libros lo que veía,  con toques dramáticos e irónicos pero llenos de vitalidad y con personajes de toda condición y moralidad. Supo convertir sus complejas novelas en algo popular, cautivando la atención de sus lectores, que esperaban ansiosamente las entregas de sus historias.

Sin embargo, a pesar de su genialidad como escritor, el londinense Claire Tomalin, que ha pasado más de 15 años estudiando su vida lo describe  como un hombre de fuerte carácter, casi rozando la violencia,  bebedor, a veces tirano,  que disfrutaba con ser un hombre rico y vestir con ropas caras. Claire, además, lo describe como alguien con dos caras,  una de ellas oculta: una especie de Jekyll y Hyde. Un hombre que se quejaba de su mujer por ser gorda y fea y al que -según dice- le atraían las chicas jóvenes con las que mantenía sus amores secretos en sus idas y venidas a Londres.

Para la celebración de su bicentenario, que se conmemoró el 7 de febrero de este año, las librerías más importantes del Reino Unido, especialmente de Londres, han convertido sus escaparates en un despliegue de biografías sobre el autor, reediciones de sus libros más populares y muestras de las nuevas versiones de películas basadas en sus obras. Los museos principales,  así como otras instituciones culturales,  han habilitado salas para conmemorar estos 200 años; incluso el príncipe Carlos de Inglaterra visitó el Charles Dickens Museun de Londres, ahora cerrado por reformas, para conmemorar el bicentenario. Londres ofrece rutas dickensianas por la ciudad, explorando esos lugares ocultos que han permanecido intactos, tal y como Dickens los ha descrito en sus relatos. El nombre de Charles Dickens en Google ofrece casi cincuenta millones de resultados y existen más de 20 millones de blogs sobre el autor en internet. Los centros de enseñanza del Reino Unido así como el British Council han preparado actividades educativas para conmemorar este particular aniversario, muchas de ellas se pueden descargar desde la red para uso en clase. Un bicentenario por todo lo alto.

El 9 de junio de 1870 Charles Dickens murió en su casa, Gad’s Hill Place,  a la edad de 58 años. Para ser quien fue, a su funeral sólo acudieron una decena de allegados y no se le enterró en Rochester Cathedral, Kent, como quería, sino en Poet’s Corner, quizá por demanda popular. Su cuerpo fue trasladado en tren hasta Londres y allí, en Westminster Abbey, bajo esa casi inadvertida lápida, descansan los restos del más famoso novelista inglés.

Sitios interesantes en la red:

http://www.dickensmuseum.com  Dedicado a la obra de Dickens. Ofrece enlaces a Gad’s Hill Place y otros lugares.

http://www.dickens2012.org  Sitio oficial del bicentenario con interesante recursos, recomiendo escuchar especialmente los audios dramatizados.

http://literature.britishcouncil.org/projects/2011/dickens-2012  Proyecto del British Council para celebrar el bicentenario.

http://www.teachingenglish.org.uk/dickens Material interesante para usar en la clase de inglés. Ofrece distintos niveles de aprendizaje.

http://dickens.fi/dickens.html  Contiene información sobre su vida y obras así como otros datos de interés: películas, vida en Londres, época victoriana,…

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