
El CEIP César Manrique Cabrera ha venido desarrollando desde el pasado mes de abril diversos talleres relacionados con la tradición de las rosetas en Lanzarote con el alumnado del tercer ciclo. La introducción y la formación inicial ha estado dirigida por la artesana, investigadora y experta en esta técnica, así como madre de este colegio, Estefanía González, quien, además de facilitar al centro las herramientas y útiles necesarios para esta artesanía, despertó el interés en el alumnado por estas creaciones tradicionales que cobran un valor especial en este siglo XXI. A partir de ahí, el alumnado, con la ayuda y el ánimo de sus tutoras y tutores, han ido adquiriendo autonomía en la producción de esta artesanía y avanzan en la creación de grandes rosetas que se utilizarán como decoración en la próxima Romería Inclusiva que celebrará el colegio por las calles de Tahíche el viernes 29 de mayo.

La artesana Estefanía González durante uno de los talleres impartidos al alumnado de sexto.
La tradición de las rosetas en Lanzarote es un delicado arte de encaje de aguja que históricamente sirvió como una importante fuente de ingresos para miles de mujeres rurales. Confeccionadas a mano entrelazando hilos alrededor de alfileres sobre una almohadilla (el pique), estas piezas son hoy un oficio en peligro de extinción protegido como Bien de Interés Cultural (BIC).
Se cree que la técnica de la roseta derivó del deshilado (una técnica originaria de Flandes introducida en Canarias tras la conquista). Ante la escasez de telas caladas, las artesanas ingeniosas comenzaron a montar motivos circulares utilizando alfileres, dando lugar a esta labor singular.
Según la información facilitada por el Cabildo de Lanzarote y por Experimenta Lanzarote (empresa de la artesana Estefanía González) en la isla, esta artesanía se convirtió en una auténtica industria a finales del siglo XIX y principios del XX.
- La economía doméstica: Se calcula que llegó a haber unas 6.000 mujeres trabajando en sus casas, tejiendo para comerciantes que les suministraban el hilo y luego vendiendo el producto terminado principalmente a mercados europeos, como Inglaterra y Alemania.
- El declive: En los años 60 y 70, la tradición experimentó un fuerte declive debido a la incorporación de la mujer al mercado laboral en las fábricas de conservas de pescado
La técnica de la roseta destaca por la paciencia, la precisión y la habilidad visual de las artesanas.
- El soporte: Tradicionalmente, se utiliza una almohadilla y un pique. Los piques lanzaroteños se elaboraban históricamente reciclando latas metálicas (como las de sardinas o pintura). Sobre ellos se fija una base de tela donde se clavan los alfileres.
- La urdimbre: El hilo pasa radialmente por el centro formando la base del diseño.
- El surcido: Utilizando una aguja fina, el hilo se entrelaza y teje sobre la urdimbre para formar intrincados dibujos geométricos y florales.





