La educación emocional y la adquisición de determinadas habilidades sociales son pilares muy importantes en la forja de quienes están llamados a ser los ciudadanos y ciudadanas del futuro. Ambos campos de actuación tienen en los centros escolares, pero también en el resto de los agentes de socialización de nuestra sociedad, pilares sobre los que cimentar una formación que en muchas ocasiones no es de manual, sino vivencial, espontánea, abierta a la propia inquietud e iniciativa de sus protagonistas.
Hacer del aula un espacio que trasciende de lo meramente formal, humanizarlo, abrirlo a emociones que repercutan en positivo en el hecho educativo mismo, es más que un recurso pedagógico. Es en sí mismo una apuesta firme para quienes conciben la educación como un todo y en la comunidad educativa del CEIP Fernando Guanarteme una feliz realidad.
Algo tan sencillo como decorar la puerta de entrada a nuestro espacio educativo con motivo de la llegada de la primavera, nos ha ayudado a incentivar inquietudes creativas, habilidades manuales, trabajar el espíritu de trabajo en equipo, la conciencia de grupo, el vínculo y, cómo no, la alegría con emoción que puede surgir en todo su proceso.
Las imágenes hablan por sí solas, pero hay algo que va más allá del hecho en sí de lo vivido, lo sentido, la huella que queda en la memoria, la forja que la emoción incorpora al aprendizaje; aprender conocimientos, pero también a ser mejores seres humanos.
Alumnado de 5º A y su tutora María de la Luz Almeida Rivero


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