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El Recipiente de la Gratitud

El objetivo, desde nuestro Plan de Convivencia Positiva, es centrar nuestra atención en las cosas positivas que hay en nuestra vida y sentir gratitud por ellas.
Las pensaremos y escribiremos en un papel, para después compartirlas con el resto de la familia. Es un juego muy sencillo y divertido.
¿Te apetece probar?


A continuación te explico en qué consiste:
1. Primero, buscaremos un recipiente, un bote de cristal, una caja de zapatos o incluso una bolsa de papel. Si es grande, mejor. Será a partir de ahora el recipiente/bote/caja/bolsa de la GRATITUD.
2. Cogeremos trocitos de papel, podemos dividir un folio en partes y dejarlos al lado del recipiente de la gratitud para que cada persona tome tantos como necesite.
3. Cada día, todos los miembros de la familia se tomarán unos minutos para escribir algo bueno que les haya ocurrido. Puede ser una palabra o frase que les haya gustado, un momento que les haya hecho sonreír o una cosa nueva que hayan aprendido, un sentimiento o una emoción. También pueden buscarse noticias de cosas buenas que hayan pasado. Los más pequeños podrían hacer un dibujo y luego, explicarlo. Lo más importante es que participen todos los miembros de la familia, desde los más pequeños a los más mayores. Una vez que cada miembro de la familia escribe su motivo, lo introduce en el recipiente de la gratitud. Esto puede pasar en cualquier momento del día, depende de cuando cada uno se sienta inspirado.
4. Cuando todos hayan tenido oportunidad de hacer sus aportes al recipiente de la gratitud, buscaremos momento para compartir lo que hemos escrito con toda la familia. Entre todos, podéis acordar un momento para leerlo en voz alta Puede ser al acabar el día o cada tres días, el fin de semana, después de cenar, etc. Cuanto más a menudo sea, mejor.
¡Y ya está! Ahora, esta idea es vuestra y podéis adaptarla y cambiarla a vuestro gusto.

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