El alumnado de Educación Física de 3º y 4º de la ESO ha estado practicando bachata. La inclusión de la bachata en el currículo de Educación Física en secundaria responde a un enfoque competencial e interdisciplinar que busca no solo el desarrollo de habilidades motrices, sino también la mejora de la expresión corporal, la socialización y el conocimiento de manifestaciones culturales diversas. La enseñanza de la bachata se enmarca dentro del bloque de actividades rítmicas y expresivas, contribuyendo al desarrollo de la coordinación, el equilibrio, la memoria motriz y la percepción del ritmo, habilidades fundamentales en la educación del alumnado. Además, se fomenta el trabajo en pareja y en grupo, lo que implica la aplicación de estrategias de enseñanza que favorezcan la cooperación, el respeto y la confianza entre el alumnado. Finalmente, esta actividad se alinea con los principios de inclusión y diversidad, ya que permite que todo el alumnado, independientemente de su nivel de habilidad, participe de forma activa. También promueve la educación intercultural al acercar a los estudiantes a una manifestación artística, rítmica y expresiva de origen latino, fomentando el respeto y la apreciación de diferentes expresiones culturales.
Al centro acudió una exalumna, Yurima, profesional experta en esta disciplina, para llevar a cabo un taller de bachata. La finalidad de esta actividad fue complementar el aprendizaje del alumnado, ofreciéndoles la oportunidad de recibir formación de una especialista que no solo aportó conocimientos técnicos sobre la ejecución de los pasos, sino que también transmitió su experiencia y pasión por el baile.
También, dentro del currículo de Educación Física en secundaria, se desarrolló una Situación de Aprendizaje basada en el voleibol sentado, con el objetivo de visibilizar y fomentar la práctica de un deporte adaptado, inclusivo y coeducativo. Esta modalidad, diseñada originalmente para personas con discapacidad física, se trabajó con todo el alumnado para potenciar valores como la igualdad, la empatía y la integración, promoviendo una experiencia motriz enriquecedora y accesible para todos. Desde un enfoque coeducativo, la práctica del voleibol sentado elimina diferencias de fuerza y velocidad entre géneros, ya que la modalidad se basa en la precisión, la estrategia y el trabajo en equipo más que en la capacidad física individual. Esto refuerza la equidad en la participación y contribuye a una educación física más inclusiva.


