Durante estas semanas, en el aula de Infantil 1-2 hemos vivido una experiencia educativa muy especial a través de nuestro proyecto basado en el cuento El Pollo Pepe. A partir de este personaje tan cercano y motivador, nuestros pequeños y pequeñas han explorado, jugado y aprendido de forma significativa, siempre desde la emoción, la curiosidad y la experimentación.
Comenzamos esta aventura convirtiéndonos en pequeños exploradores con una actividad llena de sorpresa: el “huevo misterioso”. A través del rasgado con los dedos, los niños y niñas descubrieron poco a poco qué se escondía en su interior… ¡nuestro amigo el Pollo Pepe! Esta propuesta no solo despertó la ilusión y la motivación, sino que también permitió trabajar la motricidad fina, la coordinación óculo-manual y la fuerza en los dedos, haciendo del descubrimiento una experiencia mágica.
La siguiente parada en nuestro proyecto nos llevó a centrarnos en una parte muy especial del personaje: su barriga. Mediante una actividad plástica colectiva, el alumnado pintó una gran barriga del Pollo Pepe, explorando el color amarillo de forma vivencial. A través del uso de pinceles y pintura, experimentaron con el trazo, la textura y la intensidad del color, favoreciendo el aprendizaje sensorial, la coordinación motriz y las primeras interacciones grupales en un ambiente tranquilo y respetuoso con los ritmos individuales.
Además, incorporamos la tecnología a nuestro aprendizaje con una divertida sesión de robótica. Recibimos la visita de una abeja robot, con la que iniciamos a los niños y niñas en el pensamiento computacional. A través de instrucciones sencillas, aprendieron a programar movimientos como avanzar o retroceder, mientras recorríamos y reconocíamos las distintas partes del cuerpo del Pollo Pepe. Esta actividad nos permitió trabajar la atención, la orientación espacial, la secuenciación y el lenguaje, todo ello a través del juego y la experimentación.
Con la llegada de la primavera, dimos paso a una propuesta artística libre y creativa, donde los peques se sumergieron en la pintura sin límites, explorando nuevas formas de expresión. Entre colores, pinceles y risas, experimentaron tanto a nivel sensorial como emocional, reforzando la creatividad, la coordinación y el disfrute compartido. Una forma preciosa de llenar de color nuestro día a día en el aula.
Para cerrar este bonito proyecto, dimos paso a una nueva aventura emocional inspirada en el cuento El monstruo de los colores. Comenzamos trabajando la emoción de la alegría a través de la creación de botellas sensoriales. Utilizando materiales como agua, aceite, purpurina y elementos amarillos, los niños y niñas elaboraron su propia “botella de la alegría”, llena de brillo y movimiento. Esta actividad nos permitió introducir la educación emocional, al mismo tiempo que estimulábamos los sentidos, la curiosidad y la capacidad de exploración.
A lo largo de todas estas propuestas, hemos comprobado cómo el aprendizaje en estas edades se construye a través del juego, la emoción y la experiencia directa. Cada actividad, por sencilla que parezca, se convierte en una oportunidad única para descubrir, sentir y crecer.
Sin duda, ha sido un proyecto lleno de magia, sonrisas y grandes aprendizajes… 💛🐥


















































