
En el módulo B del IES Buenavista se encuentra la biblioteca Malela Ramos, un espacio de libre acceso, con aforo para unas 30 personas, que permite al alumnado en los recreos:
- Estudiar
- Realizar tareas
- Leer
- Gestionar préstamos de libros
- Usar los dos ordenadores disponibles
- O simplemente, conversar.
La denominación Malela Ramos está relacionada con la profesora María Candelaria Ramos Contreras, que impartió clases en el IES Buenavista entre 1999 y 2005, año en el que tuvo que dejar la docencia a causa de una enfermedad. Malela, como todos la conocían, falleció el 26 de marzo de 2006 a los 46 años.
Aunque su especialidad como profesora era la de Inglés, siempre estuvo Malela muy vinculada a los libros y a actividades de animación a la lectura. De ahí que, como homenaje a su incansable labor, el IES Buenavista decidió que la biblioteca llevara su
nombre.
Y en una de las paredes de nuestra biblioteca, el escritor canario Rafael Arozarena (1923-2009) quiso plasmar unas palabras dedicadas a Malela Ramos. Se reproduce a continuación un extracto de ese texto:

Quiso Malela ser heroína de sus deseos. Avanzar con entusiasmo hacia aquellos confines culturales que siempre la tuvieron desconsolada. Organizó visitas de poetas o escritores al instituto y, de una manera prudente, diseminó por el pueblo de Buenavista del Norte un clima de cultura que tuvo resonancia en toda la isla
Su simpatía, su buen humor y su “bienhacer” hicieron que destacara en las más nobles tareas de la enseñanza. Malela, cuando la conocí, me impactó sobremanera por su simpatía, su amablidad y, en particular, por una lucecita que bailaba constantemente en sus ojos y parecía pregonar la alegría de vivir.[…]
Era una persona que tenía un carisma especial. Imposible sustraerse al encantamiento de su personalidad. Me impresionó su constante petición de cultura. “Culturizar! ¡Culturizar! ¡Culturizar!” me decía. “Hay que poner la esperanza en una juventud bien formada. Y en un futuro de pueblos libres y culturizados. Hay que batallar con entusiasmo”. Su sonrisa, su simpatía, doraba sus palabras, sus ojos mantenían la llama de sus sueños. Tenía carisma, sí; arrastraba con apasionamiento por la cultura. Más que adquirirla, gozaba en ofrecerla, diseminarla entre sus alumnos. Era así de dadivosa, derrochadora de fórmulas para el bienestar de la vida. Así se mantiene en nuestra memoria. […]
Este IES desea conservar su recuerdo y qué mejor lugar para tenerla siempre presente que la biblioteca, su corazón cultural, que desde hoy llevará su nombre. El pueblo de Buenavista del Norte abre hoy un surco donde planta la semilla de sus palabras con la esperanza de que su recuerdo sea como un árbol de hojas perennes, crezca y dé a este pueblo la apetecida sombra de su ejemplaridad.
Rafael Arozarena
Lo que es espíritu no debe enterrarse.