Explorando la Magia del Huerto Escolar

Texto y vídeo de Zeneyda Vega Torres

En nuestro querido huerto escolar, hemos estado cultivando mucho más que solo plantas. Durante este emocionante viaje, hemos aprendido, experimentado y crecido juntos de formas inimaginables. Permíteme guiarte a través de nuestro viaje de descubrimiento y aprendizaje.

1. Preparación del Terreno: Comenzamos desde cero, preparando el terreno con cuidado y dedicación. Removimos la tierra, la aireamos y la enriquecimos con compost orgánico, creando así un ambiente propicio para el crecimiento de nuestras plantas.

2. Selección de Cultivos: Con gran entusiasmo, elegimos una variedad de cultivos que se adaptaran a nuestro clima y al espacio disponible en el huerto. Desde lechugas, calabacinos, puerros hasta hierbas aromáticas, cada elección fue cuidadosamente considerada para maximizar nuestro aprendizaje y nuestra cosecha.

3. Cuidado. Aprendimos sobre la profundidad adecuada, el espaciado entre plantas y la importancia del riego constante. A medida que las plántulas brotaban y crecían, también crecía nuestra emoción y conexión con la naturaleza.

4. Aprendizaje Interdisciplinario: El huerto escolar se convirtió en nuestro aula al aire libre, donde cada actividad estaba impregnada de aprendizaje interdisciplinario. Desde matemáticas al medir distancias entre plantas, hasta ciencias al estudiar el ciclo de vida de las plantas, cada momento fue una oportunidad para integrar conocimientos de manera práctica y significativa.

5. Cosecha: Finalmente, estamos esperando el momento más emocionante: la cosecha. Aunque seguimos diariamente con una planificación con el alumnado experimentando la gratificación de ver nuestros esfuerzos convertidos en alimentos frescos y saludables.

6. Reflexión y Planificación Futura: Aún sin cerrar este viaje y mirando hacia el futuro con esperanza y determinación. Reconocemos el poder del huerto escolar como una herramienta invaluable para fomentar la educación ambiental, la alimentación saludable y el trabajo en equipo. Nos comprometemos a seguir cuidando y cultivando este espacio, sembrando semillas de conocimiento y crecimiento continuo.

En resumen, nuestro huerto escolar no es solo un espacio físico, sino un oasis de aprendizaje y conexión con la naturaleza. A medida que continuamos explorando su magia, cultivamos no solo plantas, sino también mentes curiosas, corazones compasivos y comunidades resilientes. ¡Que el viaje nunca termine y que el huerto escolar siga floreciendo con vida y aprendizaje!

Esta entrada fue publicada en Proyectos. Guarda el enlace permanente.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *