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Salida con las familias: Tesjuate – Barranco de Río Cabras – Playa Blanca

El sábado, 19 de febrero, pudimos explorar y caminar por el Barranco de Río Cabras, un bello y singular reducto natural que, a pesar de estar muy cercano a la capital de la isla, no es muy conocido.

El barranco, uno de los más largos y con mayor cuenca hídrica del municipio de Puerto del Rosario, parte desde el oeste de Casillas del Ángel y acaba en la costa, al sur de Playa Blanca.

La presencia constante de agua en el barranco, por muchos años que se lleve de sequía, hizo que su entorno fuese elegido por el pueblo maho para establecerse. Más tarde se convertiría en una de las zonas agrícolas más importantes de la isla.

1.- La lluvia nos acompañó en los inicios. Al lado del frondoso bosque de tarajales (Tamarix canariensis) y de los restos de la antigua acequia, se adivinan las caras (todavía) sonrientes

2.- El grupo, encabezado por la intrépida María Marín, pasa por debajo del espectacular arco iris.

Lucía, haciendo esfuerzos por salir bien debajo del arco iris.

3.- Este prodigio arquitectónico lleva más de un siglo construido y abandonado. Formó parte del canal de La Esperanza, una infraestructura, finalizada en 1903, que llevaba el agua desde Río Cabras hasta Puerto Cabras (hoy Puerto del Rosario).

4.- No todo fueron alegrías. Se vivieron momentos de tensión cuando se tuvo que cruzar las turbulentas aguas del río.

 

 

 

 

 

 

«¡Uf!, ¡escapé!», grita en el primer plano Lidia (algo despeluzada por los nervios).

En segundo plano, podemos observar al profe Yeray calculando, antes de dar el último paso, si el movimiento del río está uniformemente acelerado. Detrás, el profe de Historia, Javier, reflexiona sobre el paso del tiempo.

5.- Momentos para la exploración. Nuestro guía Iker, prismáticos en mano, se dispone a mostrarle a la profe Bea algunas aves para ella desconocidas.

Mientras tanto el grupo inspecciona algunas cuevas….

Y encuentra a una exploradora que llevaba años esperando ser rescatada.

6.Momento para el desayuno, al lado de una represa. (La profe María Marín está de baja por tortícolis, adquirida intentando salir en la foto)

En primer plano, Daniel —el coleccionista de huesos— aumentando su colección.

Daniel contaba con un grupo de incondicionales colaboradores.

Y este es el resultado.

7.- La presencia continua de agua en el barranco hace que numerosas aves lo hayan convertido en su hogar, a veces temporalmente, como esta preciosa garza real (Ardea cirenea).

8.- El grupo, recargado energéticamente, prosigue su andadura.

En medio de un enmarañado bosque de mimos secos (Nicotiana glauca) los guías de la expedición, Sofía e Iker, le muestran la salida a los adultos.

9.- El profe Diego tuvo que ponerse el chaleco reflectante para que el alumnado le hiciera caso.

10.- Uno de los momentos críticos del paseo fue esta complicada bajada por el desfiladero.

En un momento en que nuestro guía Iker se encontraba en apuros, Daniel no dudó en echarle una mano (¡Gracias Dani!)

Las profes María, Sonia y Bea observan con inquietud el resbaladizo terreno; mientras. Javier hace esfuerzos (a pesar de los nervios) por mostrar la mejor de sus sonrisas. Pero Yeray, ¿qué demonios está haciendo Yeray?, ¿se está poniendo o quitando la gorra?, ¿está espantando mosquitos?, ¿está apurando al grupo?, ¿o simplemente se quiere hacer notar?

11.- Este grupo de rezagados retrasó muchas veces el ritmo de la caminata.

Tanto fue el retraso, que la guía Sofía tuvo que ir en busca de la dire para tirar de ella.

12.- Un grupo conquista una isla en medio del río, pero….

esta fue la secuencia completa.

13.- ¿Quién dijo que en Fuerteventura no había agua?

Y esta es una de las consecuencias.

 

 

 

 

 

14.- Algunos amigos que nos encontramos:

Un espectacular tarro canelo (Tudorna ferruginea).

Y las elegantes cigüeñuelas (Himantopus himantopus).

15.- Aunque no se lo crean, este grupo de exploradores intentó arrancar el coche.

16.- Ya casi llegamos…

Casi al final de la excursión, Yeray seguía estudiando el curso del río, la presión atmosférica y los elementos químicos de los vapores que emanaban de las aguas estancadas.

Y acabamos como empezamos: con las mejores sonrisas.

17.- ¡Gracias Barranco de Río Cabras!

ANEXO no recomendado para las personas amantes de la naturaleza.

Lamentablemente, algunos tramos del barranco estaban en un deplorable estado, con multitud de residuos, sobre todo plásticos. LA proximidad del vertedero de Llanos Pelados hace que el viento lleve a menudo restos de basura al cauce y laderas.

Los poderes públicos tienen la obligación de mantener ese espacio limpio.

El alumnado redactará una queja formal que será remitida a la Consejería de Medio Ambiente del Cabildo, a la Concejalía de Medio Ambiente del Ayuntamiento y al Consejo Insular de Aguas.

Estos son los motivos:

 

1ª Salida con las familias: Toto-Buen Paso

El pasado sábado, 6 de noviembre, se realizó la segunda salida prevista en el proyecto de Centro «Por veredas majoreras» que coordina el profesor Jesús Giráldez Macía, siendo esta la primera ocasión en la que ha podido participar la familia.

Compartimos algunos de los momentos de esta jornada, agradeciendo previamente a nuestro AMPA su colaboración:

«Esperando en Toto, expectantes y todavía alegres.

Empezamos el recorrido: subida de Toto hasta la Degollada del Granadillo

Javier todavía mantenía el buen humor

Pequeño y hermoso valle perteneciente al municipio de Pájara. Camino tradicional que enlazaba Toto con la Vega del Río Palmas. Posee una de las mejores representaciones de tabaibal de Fuerteventura, con majestuosos ejemplares de tabaiba dulce (Eufhorbia balsemífera) y algunas joyas botánicas como el Jorao (Astericus sericeus, especie endémica majorera) y la Cuernúa (Caralluma Bichardii, que vive solo en Lanzarote y Fuerteventura)

Jorao: 

El gran Iker ayudando a la jefa de estudios que ya estaba cansadita (y eso que estábamos empezando)

 

 

 

 

 

 

Estos no venían con nosotros, pero nos aromatizaron parte del camino 

Degollada del Ganadillo.

Al pie del imponente Pico de la Muda, una de las fortalezas del pueblo majo.

Preciosas vistas de Las Peñitas, una de las zonas más antiguas de Canarias, formada por rocas plutónicas, especialmente sienita. En primer plano vemos un acebuche (Olea cerasiforme) que se ha tenido que adaptar por la acción del viento y de las cabras.

 

Jesús en pleno sermón de la montaña. Detrás se puede ver al único que le hacía un poco de caso: el cuervo.

 

 

 

 

Descenso hacia la presa de Las Peñitas (Municipio de Betancuria)

A Javi ya le costaba sonreír.

 

 

 

 

Conversación Walkiria – María:

Walkiria: Déjame ver si localizo a mi perrito por el GPS

María: ¡Ay mi madre! La última vez que lo vi estaba en Toto.

María: Me pones dos cervezas por favor.

 

 

 

Parada para el descanso y reposición de fuerzas:

 

 

Y el guirre acechando, esperando el desfallecimiento de algún caminante para desayunar él.

 

 

 

Presa de Las Peñitas.

Construida en los años 30 y 40 del siglo pasado, en la actualidad está totalmente colmatada por la tierra que ha sido arrastrada de las laderas por el agua de la lluvia. Su muro, una preciosa obra de mampostería, mide casi 30 metros. En la actualidad, cuando llueve y recoge algo de agua, el sitio se convierte en un buen lugar para observar aves migratorias.

Descenso hacia la ermita de Buen Paso.

Existen bastantes posibilidades de que por este barranco subieran los conquistadores normandos al servicio de la Corona de Castilla en su conquista de Fuerteventura. Se trata de uno de los lugares más emblemáticos y visitados por caminantes en nuestra isla.

 

 

Diego preguntándose qué hace ahí un sábado por la mañana.

 

 

 

Tres generaciones unidas por el camino. Y la pobre directora pensando que ella es la que manda.

Ermita de Buen Paso o de Las Peñitas.

Cuenta la leyenda que en las paredes de este risco apareció la Virgen de la Peña, patrona de Fuerteventura. La tradición también atribuye en ese sitio actos milagrosos a los frailes franciscanos Juan de Torcaz y Diego de Alcalá (posteriormente santificado).

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Aunque los asistentes disimulan poniendo cara de atención, Jesús ya estaba desesperado porque ya no le hacía caso ni el cuervo.

Descenso y llegada al palmeral de Buen Paso. Final del recorrido.

Tras 8 kilómetros de recorrido, llegamos al palmeral de palmeras canarias (Phoenix canariensis), probablemente uno de los enclaves de esta especie más antiguos de Canarias. Sus enormes tallos y sus majestuosas estampas nos despidieron tras una fructífera y agradable jornada de senderismo y convivencia.

 

Aunque sus caras digan lo contrario, llegaron muertas de sed y de cansancio.

 

 

 

Diego todavía preguntándose por qué no está en la playita cogiendo olas»

Crónica de Jesús Giráldez Macía.