Adrián Espino gana el concurso de microrrelatos del IES Doramas

El texto del alumno de 2.º de la ESO, titulado “El precipicio de la vida”, es una hermosa y conmovedora narración que tiene como motivo de inspiración la cruda realidad de las condiciones humanas de la migración africana a Canarias. El segundo premio, por su parte, fue para “Exploradores”, de Seyla Hernández, de 1.º de Bachillerato, que ha gestado un muy sugerente texto, abierto de significados como los buenos microcuentos, que invita a la reflexión.

El concurso de microrrelatos del IES Doramas de Moya ya se ha convertido en una iniciativa familiar anual que es promovida por el departamento de Lengua C. y Literatura como una de las actividades centrales del Día del Libro. La finalidad principal es, evidentemente, el fomento de la creatividad a partir de la escritura narrativa desde el molde escueto y contenido del microcuento. Para esta edición se propuso al alumnado participante tres posibles comienzos del escrito, y este inicio elegido por los dos premiados fue el mismo: Tenía un mundo por descubrir…

La participación fue concurrida y el jurado deliberador (los miembros del departamento aludido) no lo tuvo fácil para decidir los premiados definitivos, que han recibido como regalo un lote de libros donados por la Biblioteca Municipal de Moya.

Ofrecemos a continuación los textos ganadores y la lectura de estos en vídeo por parte de sus autores, a los que felicitamos nuevamente y animamos a que sigan escribiendo y creando obras tan maravillosas.

El precipicio de la vida

Adrián Espino González

Tenía un mundo por descubrir, y aquel día sería el comienzo de una nueva vida. Sentía mi pequeño cuerpo helado, mojado por la pleamar. Ya estaba viendo tierra con mis diminutos ojos. Sentía el salitre que me había acompañado durante todo el viaje. Un cayuco me podría dar lo mejor de las vidas… o la peor de las muertes. Sentía más que nunca el palpitar frenético de mi corazón. Nadie se había dado cuenta de nuestra presencia. No aguantaba más, quedaban minutos para llegar pero unos pocos suspiros para el fin de mi vida. La muerte me carcomía las entrañas poco a poco, hasta que todo se paró. Mi corazón dejó de latir… pero seguía existiendo porque mi hermano se acordaba de mí. Uno siempre existe mientras le recuerdan. El mar era, sin duda, el precipicio de la vida.

Adrián Espino, el ganador de este edición, nos lee su microrrelato

Exploradores

Seyla Hernández Betancor

Tenía un mundo por descubrir, pero no era el mejor momento para que lo hiciera. El mundo estaba perdido, y sus nuevos exploradores también.

Seyla Hernández , ganadora del segundo premio, nos lee su microrrelato