Mi canarismo favorito 24-25

 Folía 

Me llamo Julia Leal Toledo. Estudio 2º de Bachillerato en el centro IES Granadilla de Abona. El título del texto que presento es “El sentir de un canario”.

Cuando escucho la palabra folía, algo dentro de mí se estremece, como si el eco de las voces antiguas llegaran hasta mis oídos. No es solo una palabra, es una unión entre islas, entre generaciones, entre vidas que se fueron y las que aún permanecen. No entendía entonces que aquella música lenta, acompañada de guitarras y timples, era mucho más que un pasatiempo: era un hermoso sentir, donde los canarios se unen para transmitir un sentimiento único en nuestra tierra.

La folía es una composición musical tradicional y característica de las Islas que se fundamenta en el canto y en el baile, ya sea en pareja o en grupos. Se acompaña con instrumentos como la guitarra y el timple, con movimientos lentos y elegantes.

Con el tiempo supe que la folía no es solo música, sino también poesía: coplas de cuatro versos octosílabos, casi siempre amorosos o nostálgicos, suspendidos entre la alegría de la isa y la tristeza de la malagueña, acompañadas de la música. Y no solo se escucha: también se baila, con esa elegancia pausada que tiene el pueblo cuando celebra lo suyo, ya sea en rueda, en fila de dos o en grupos de cuatro. La folía puede ser parranda, acorde y movimiento, ser alegría, sonrisas y sufrimiento, ser conversación en nuestra tradición y folklore.

Pero folía no solo es música ni danza. En el lenguaje cotidiano, también lleva consigo el peso de la vida misma. Es la zurra, la tunda, la paliza, cuando los niños, en sus travesuras, sentían el peso de las advertencias que nos acercaban a la adultez. “Todavía me duelen las folías que me pegó mi madre aquella tarde”, dice un hombre mayor, y en sus palabras se siente esa mezcla de ternura y severidad, de cariño y disciplina, que define tantas de nuestras historias.

Con el sentimiento transmitido de las folías, se entenderá el amor por nuestra tierra canaria. Es el pilar fundamental de nuestras tradiciones, un canto nostálgico, de emoción. Aprender a tocarla y cantarla es una manera de conectar con el alma de nuestra tierra, con sus tradiciones y con las emociones que han acompañado a sus habitantes durante generaciones.

“La alegría del canario, es darle vida a un cantar, del monte hasta el pico del mar a la sierra, miles de canarios defienden su tierra”.