Entrevista a ponente del proyecto Por-no Hablar, una iniciativa educativa que fomenta una mirada crítica sobre la pornografía

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Esta semana, el alumnado de 3º de ESO ha participado en una serie de talleres impartidos por el proyecto Por-no Hablar, una iniciativa educativa que trabaja la educación afectivo-sexual y la reflexión crítica sobre la pornografía.
A través de distintas dinámicas y espacios de diálogo, los estudiantes han podido cuestionar muchos de los mensajes que reciben a través de internet y las redes sociales sobre el sexo y las relaciones. Los talleres han buscado ofrecer herramientas para comprender cómo funciona la industria pornográfica y reflexionar sobre cómo puede influir en la manera en que imaginamos las relaciones, el consentimiento o el placer.
Desde el blog educativo del centro hemos querido conocer un poco más sobre este proyecto y sobre lo que se trabaja en estos encuentros. Para ello, hemos realizado una pequeña entrevista a David Rodríguez ponente de Por-no Hablar.
¿Qué está aprendiendo el alumnado con estos talleres?
En estos talleres estamos aprendiendo a pensar críticamente sobre la pornografía. Muchas veces se presenta como si fuera una forma de aprender sobre sexo, pero en realidad lo que muestra son relaciones irreales donde la violencia, la dominación y la desigualdad están muy presentes.
Lo que trabajamos es entender que la pornografía no es educación sexual, sino una industria que construye un modelo de relaciones donde el consentimiento, el cuidado o el placer compartido casi no aparecen. También reflexionamos sobre cómo eso puede influir en cómo imaginamos el sexo o las relaciones, y hablamos de alternativas: una sexualidad basada en el respeto, el deseo mutuo, la comunicación y los cuidados.
¿Por qué crees que es importante que los adolescentes participen en este tipo de talleres?
Porque la adolescencia es una etapa en la que aparecen muchas preguntas sobre el cuerpo, el deseo y las relaciones. Y esas preguntas necesitan espacios donde puedan hablarse con libertad y sin vergüenza.
Si esos espacios no existen, muchas veces quien termina respondiendo es internet o la pornografía, que ofrecen una visión muy distorsionada de lo que son las relaciones.
Por eso estos talleres son importantes: porque permiten parar, pensar juntos y cuestionar lo que estamos aprendiendo de las pantallas, para que cada persona pueda construir su propia manera de entender la sexualidad, y no simplemente repetir lo que ha visto.
¿Cuál crees que es la gran asignatura pendiente de la educación sexual actualmente y cómo podríamos superarla?
Creo que la gran asignatura pendiente es que todavía hablamos muy poco y muy tarde de sexualidad. Muchas veces esperamos a que surja un problema para empezar a hablar, cuando en realidad deberíamos hacerlo mucho antes.
Mientras tanto, adolescentes están creciendo en un mundo lleno de pantallas donde aparecen mensajes sobre sexo todo el tiempo, pero casi nadie les ayuda a entenderlos o cuestionarlos.
Superarlo pasa por algo bastante sencillo pero muy importante: atrevernos a hablar de sexualidad con naturalidad, en casa, en el colegio y en la sociedad. Cuando existen espacios donde se puede preguntar, dudar y reflexionar, la pornografía deja de ser la única referencia.