DANZANDO A RITMOS AFRICANOS

Durante algunos recreos del mes de enero, como iniciativa de la educadora social Patricia, estuvimos haciendo danza africana en el gimnasio del instituto como actividad del proyecto África en positivo.

La danza y la música forman parte fundamental de la expresión cultural de los pueblos del mundo y qué mejor manera de mirar a África desde esta perspectiva. Dedicándole parte  de nuestras energías a danzar, a expresarnos con el cuerpo, a sentir lo vibrante, lo positivo, lo que no se puede decir con palabras.

Principalmente se animaron alumnas de los primeros cursos de ESO. Nos iniciamos en la postura corporal, ritmo,  coordinación de extremidades, montamos una pequeña coreografía… Pero sobre todo disfrutamos mucho de mover el cuerpo con la amplitud y grandeza que nos permite la danza africana.

 

¡Muchas gracias a todas las participantes!

 

A continuación, deseo compartir con ustedes una reflexión sobre lo que experimento cuando bailo danza africana. Y animo a todas las personas a probar estas danzas que trasportan, relajan y divierten el alma.

 

Cuando bailo africano…

Siento que tengo lo que me hace falta para seguir viviendo. La motivación, la inspiración, la energía de cada canción.

Es sentir que ruges sin necesidad de ser un león. Volar en los aires, con el impulso del saltamontes… escuchar música divina en Tierra.

Lo demás no importa, estás tú, tus pasos, tu música, tu concentración, tu sonrisa.

Bailas descalza hermana, ¡no hay mejor sensación! El cabello aireado, revolotea, como mariposa mareada.

Te posee eso, eso que no tiene nombre… solo lo saben sentir las personas que bailan africano.

El djembe da la llamada, y tú sonríes y te diviertes, te importa bien poco la opinión de la gente, si estás poseído, o loca de mente, o te arrebatas por anhelar lo diferente.

Si te animas a bailar sabrás bien lo que se siente.

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