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Transición Ecológica constata la recuperación del ecosistema en el barranco de Jenebuque

Actuaciones en el Barranco de Jenebuque, en La Palma

El seguimiento realizado en las cuatro parcelas instaladas ha permitido constatar la recuperación de la zona linde del Parque Nacional de La Caldera de Taburiente tras limitar el paso a grandes herbívoros

José Antonio Valbuena señala que en la última revisión de las parcelas se han detectado 75 especies, gran parte de ellas anuales

La Consejería de Transición Ecológica, Lucha contra el Cambio Climático y Planificación Territorial del Gobierno de Canarias ha podido confirmar la recuperación de los ecosistemas del barranco de Jenebuque, en La Palma. En esta zona linde del Parque Nacional de La Caldera de Taburiente se instalaron en 2019 vallas para impedir el acceso de grandes herbívoros no propios de la zona que estaban deteriorando su ecosistema.

El consejero del Área, José Antonio Valbuena, mostró su satisfacción por los resultados obtenidos. “En las cuatro parcelas instaladas para realizar el control ya se puede observar una cobertura casi completa del suelo y que están fructificando plantas de presencia escasa que anteriormente se encontraron dañadas por los animales”, indicó.

Hasta julio de 2019 el barranco de Jenebuque estuvo fuera de la gestión activa del Parque Nacional por considerarse inaccesible y no tener constancia de la presencia de especies amenazadas. Ese año, tras detectar al pie de un acantilado un ejemplar de una especie rara denominada Thesium o Kunkeliella retamoides, se inició un rastreo de la zona en el que se descubrió que se estaba accediendo a la zona y que el valle se había utilizado para encerrar cabras.

Por este motivo se procedió a instalar dos pequeños vallados con la ayuda de técnicas de trabajos verticales para mantener el terreno libre de grandes herbívoros y en otoño de 2019 se establecieron cuatro parcelas permanentes en lugares más o menos distantes de la pared y cubiertas de vegetación en las que poder estudiar el proceso de recolonización.

En el año 2019, se procedió a inventariar de forma muy detallada y por sectores las diferentes especies encontradas en cada parcela, de manera que se pudo comprobar su evolución a lo largo del tiempo.

La sequía sufrida el año pasado impidió que se diera una recuperación patente en la cobertura del terreno, pero sí se observó que varias especies presentes en zonas ramoneadas llegaron a adultas.

En el año 2019 se detectaron en la zona del barranco un total de 65 especies distintas, tanto en los acantilados como en las laderas de pendiente más moderada, entre las que se encontraban ejemplares de las especies exóticas invasoras Ageratina y Pennisetum y un total de 44 familias o categorías dentro de las parcelas, con un total de 1.839 ejemplares. En la revisión actual, se han diferenciado por ahora 75 especies en las parcelas, gran parte de ellas anuales que han aparecido tras las lluvias del mes de enero

“El control de esta zona nos ayuda también a proteger el Parque Nacional, ya que desde aquí se generará un núcleo de dispersión de semillas de plantas endémicas de poblaciones escasas y se dificultará la entrada de nuevas especies invasoras”, señaló el consejero de Transición Ecológica que recordó que uno de los grandes problemas a los que se enfrenta Canarias es la protección de su rica y delicada biodiversidad del daño que le causa la proliferación de estas especies invasoras exóticas.

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