Campaña de Verano 2008

Actualizado a: [26/07/2012]

Este verano protege tu salud. Usa tu energía

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La campaña Verano y Salud 2008, de la Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias, ha comenzado e incluye actividades informativas para prevenir los riesgos asociados al período estival.

La acción de la Dirección General de Salud Pública hace especial hincapié en la necesidad de hidratarse y de protegerse del sol, y en las recomendaciones para evitar los efectos negativos de las altas temperaturas. Con el lema Este verano protege tu salud. Usa tu energía, la campaña cuenta con un dispositivo de información en el que colaboran medios de comunicación, Cruz Roja y la Asociación Española contra el Cáncer (AECC), corporaciones insulares y locales, oficinas de farmacia y centros de salud.

En esta ocasión, se han editado 3.000 carteles, 100.000 abanicos, 150.000 folletos, 25.000 tarjetas fotosensibles y 500 cometas. Este material se distribuirá en más de 1.100 puntos de información de toda Canarias. Los materiales y la información de esta campaña se difundirán en las principales playas de todas las islas durante los meses de julio y agosto, señalizadas con banderas alusivas a esta campaña de promoción de la salud en verano. Es de destacar la colaboración desinteresada de Cruz Roja en la organización de los puntos informativos a pie de playa, a través de sus puestos de socorrismo y salvamento.

La prevención de riesgos asociados al verano es una tarea habitual de los servicios de salud pública en todos los países de nuestro entorno. En Canarias, esta actividad tiene una vigencia casi permanente, dadas las características turísticas de la región y la alta penetración de la radiación ultravioleta en la atmósfera, lo que obliga a adoptar durante todo el año precauciones especiales y continuas para evitar el daño en la piel por la radiación solar. Entre estos riesgos, hay que destacar los aspectos directos: la quemadura solar y el efecto del calor en las personas susceptibles, que son los que centran la mayoría de recomendaciones de la campaña, aunque no son los únicos.

En esta época del año también son frecuentes los accidentes de tráfico y los traumatismos causados por accidentes en las zonas de baño. Las zambullidas en piscinas o en el mar son la causa del 5% del total de las lesiones medulares que se han producido en los últimos cinco años, según el Hospital Nacional de Parapléjicos. Además, los daños causados por ignorancia o por negligencia al entorno también repercuten en nuestra salud, y no pueden olvidarse.

La exposición solar

Aunque el sol estimula la formación de vitamina D, que contribuye a la formación y consolidación de huesos y dientes, también causa daños como el envejecimiento prematuro de la piel, cataratas y otras enfermedades oculares, y, el más grave, cáncer de piel. Los efectos negativos de la radiación solar pueden ser inmediatos: quemaduras, pigmentación, insolación. Otro grupo de efectos aparece con el tiempo: alergias solares, envejecimiento de la piel (pérdida de elasticidad, dilatación vascular, arrugas y manchas), fotocarcinogénesis (cáncer de piel) y alteraciones oculares (fotoqueratitis, cataratas, fotoconjuntivitis, entre otras).

En España se dan 80.000 nuevos cánceres cutáneos al año, de los que 6.000 son melanomas. Según estimaciones del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), cada año se producen en todo el mundo más de dos millones de cánceres de piel distintos del melanoma y 200.000 melanomas malignos. Las personas de piel clara tienen más riesgo de sufrir cáncer de piel por la ausencia relativa de pigmentación en la piel.

Uso adecuado de fotoprotectores

En territorios como los de Canarias, en los que por su latitud el nivel de radiación solar es elevado a lo largo de todo el año, debe utilizarse fotoprotección adecuada (índice 30 o más) en las zonas del cuerpo expuestas todos los días, antes de salir a la calle y no únicamente cuando se vaya a la playa o a la piscina. Según distintos estudios clínicos, utilizar un fotoprotector adecuado durante los primeros 18 años de vida puede reducir hasta un 78% el riesgo de cáncer cutáneo.

Los fotoprotectores o filtros solares son sustancias químicas que, aplicadas sobre la piel, atenúan (no la evitan totalmente) la acción perjudicial de los rayos solares. La acción de los fotoprotectores debe completarse con el uso de sombreros o gorras que protejan la cabeza y gafas de sol homologadas, con nivel de filtro, 3 o 4 que eviten el daño ocular del sol.

Siempre debemos evitar la exposición al sol en las horas de mayor incidencia de los rayos, entre las 11.00 y las 16.00, y hay que recordar que las sombrillas no protegen adecuadamente del sol. Su uso no exime por tanto de utilizar una fotoprotección acorde con nuestro tipo de piel.

El fotoprotector debe extenderse media hora antes de la exposición al sol (o de salir a la calle, en el caso de Canarias, donde estamos expuestos a su radiación todos los días), en una capa uniforme, sin olvidar zonas especialmente frágiles de nuestro cuerpo como labios, nuca, orejas, nariz y hombros, que son las que con más frecuencia se queman.

Tampoco debemos olvidar las piernas y los pies y, en general, cualquier parte del cuerpo libre de vestimenta. Además, debemos renovar la aplicación del protector solar cada dos horas o después de cada baño, y completar la protección con sombreros y gorras, en especial para los niños.

Nunca deben exponerse al sol niños menores de 3 años, porque su piel aún no tiene desarrollados los mecanismos de defensa necesarios para protegerse de la radiación solar.

La necesidad de hidratación

En territorios como los de Canarias, en los que por su latitud el nivel de radiación solar es elevado a lo largo de todo el año, debe utilizarse fotoprotección adecuada (índice 30 o más) en las zonas del cuerpo expuestas todos los días, antes de salir a la calle y no únicamente cuando se vaya a la playa o a la piscina. Según distintos estudios clínicos, utilizar un fotoprotector adecuado durante los primeros 18 años de vida puede reducir hasta un 78% el riesgo de cáncer cutáneo.

Los fotoprotectores o filtros solares son sustancias químicas que, aplicadas sobre la piel, atenúan (no la evitan totalmente) la acción perjudicial de los rayos solares. La acción de los fotoprotectores debe completarse con el uso de sombreros o gorras que protejan la cabeza y gafas de sol homologadas, con nivel de filtro 3 o 4, que eviten el daño ocular del sol.

Siempre debemos evitar la exposición al sol en las horas de mayor incidencia de los rayos, entre las 11.00 y las 16.00, y hay que recordar que las sombrillas no protegen adecuadamente del sol. Su uso no exime por tanto de utilizar una fotoprotección acorde con nuestro tipo de piel.

El fotoprotector debe extenderse media hora antes de la exposición al sol (o de salir a la calle, en el caso de Canarias, donde estamos expuestos a su radiación todos los días), en una capa uniforme, sin olvidar zonas especialmente frágiles de nuestro cuerpo como labios, nuca, orejas, nariz y hombros, que son las que con más frecuencia se queman. Tampoco debemos olvidar las piernas y los pies y, en general, cualquier parte del cuerpo libre de vestimenta. Además, debemos renovar la aplicación del protector solar cada dos horas o después de cada baño, y completar la protección con sombreros y gorras, en especial para los niños.

Nunca deben exponerse al sol niños menores de 3 años, porque su piel aún no tiene desarrollados los mecanismos de defensa necesarios para protegerse de la radiación solar.

10 consejos para un verano saludable

  1. Evite la exposición prolongada al sol, sobre todo al mediodía, y use siempre filtros solares con factor de protección superior a 30, principalmente en el caso de personas de piel blanca. Los niños menores de tres años no deben exponerse nunca directamente al sol.
  2. Beba líquidos con frecuencia, sin esperar a tener sed, y no ingiera bebidas alcohólicas ni refrescos con cafeína o muy azucarados.
  3. Si está tomando medicamentos, cerciórese de que éstos no son incompatibles con la exposición al sol: la piel se vuelve más sensible y podrían producirse quemaduras graves. Algunos medicamentos potencian los efectos del calor.
  4. Use ropa fresca, amplia, de fibras naturales y de colores claros, y protéjase los ojos con gafas de sol homologadas. La cabeza debe estar también cubierta con gorras o sombreros, en todas las edades.
  5. Sea prudente con los baños de mar y con los deportes acuáticos, evitando los saltos en piscina o en aguas poco profundas. Vigile a los niños en las piscinas o playas y protéjalos con flotadores o salvavidas adecuados, si fuera necesario.
  6. No haga ejercicio ni trabajos pesados en horas de calor. Si hace deporte, manténgase hidratado y respete siempre la señalización de las zonas deportivas, recreativas o de baño.
  7. Haga una alimentación más ligera, rica en frutas, verduras, legumbres, cereales, pescados y carnes poco grasas, en lugar de otros alimentos más grasos o azucarados. Recuerde que el calor estropea los alimentos. Manténgalos a la temperatura adecuada (menos de 6 grados o más de 70) y nunca a la temperatura ambiente.
  8. Vigile sobre todo a los ancianos que vivan solos. Llámelos con frecuencia y controle que su casa esté aireada y fresca y que ingieran agua aunque no tengan sed.
  9. No conduzca nunca bajo los efectos del alcohol.
  10. Ante cualquier síntoma de malestar, como piel seca, calambres prolongados, dolor de cabeza o confusión, refresque su cabeza y pida ayuda llamando a emergencias en el 112.