Organización
Plan de Actuaciones Preventivas de los Efectos del Exceso de Temperaturas en la Salud
Actualizado a: [06/02/2026]
La información derivada de los estudios sobre el impacto del cambio climático indica que los episodios de temperaturas extremas se han incrementado en duración, frecuencia e intensidad en todo el mundo; por otra parte, existe una amplia evidencia científica de la asociación entre las altas temperaturas y diversos efectos en la salud, algunos de los cuales pueden conducir a situaciones graves e incluso fatales. Por ello, desde la ola de calor que asoló Europa en 2003 en la que se estimó un total de 52.000 fallecidos asociados a esta causa, se pusieron en marcha políticas de protección frente al exceso de temperaturas.
En este contexto, desde el año 2004 la Dirección General de Salud Pública, bajo las directrices del Ministerio de Sanidad, reactiva durante el periodo estival (15 de mayo a 30 de septiembre) el “Plan de Vigilancia y Prevención de los efectos en la salud asociados a la exposición a las temperaturas extremas”. Este plan incluye un sistema de alerta temprana, las medidas y recomendaciones dirigidas a la población general y vulnerable, así como los mecanismos de coordinación con otras administraciones e instituciones con competencias con el objetivo de aminorar y mitigar los efectos del calor en la salud pública y aumentar la capacidad de prevención individual para afrontar el calor.
Riesgo para la salud actual
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Zonas de Meteosalud y municipios
Factores de riesgo
Personas más susceptibles ante el calor:
- Mayores de 65 años, especialmente los dependientes, encamados o con movilidad reducida.
- Niños menores de 4 años, especialmente menores de 1 año.
- Mujeres embarazadas o en periodo de lactancia.
- Personas con enfermedades crónicas o mentales: cardiovasculares, respiratorias, renales, neurológicas (Alzheimer, Parkinson), psiquiátricas, diabetes, obesidad, EPOC, etc.
- Personas que toman ciertos fármacos: anticolinérgicos (neurolépticos, antidepresivos, antihistamínicos), diuréticos, betabloqueantes, o que consumen alcohol u otras drogas.
- Personas socialmente vulnerables: quienes viven solas, sin hogar o con escasos recursos económicos.
- Quienes viven en viviendas mal acondicionadas o pisos superiores con mala ventilación.
- Trabajadores, deportistas o personas expuestas al calor varias horas al día, especialmente en exteriores o ambientes calurosos.
- Personas con antecedentes de enfermedades derivadas del calor.
Medidas preventivas recomendadas
I. Evita la deshidratación.
- Bebe agua o líquidos con frecuencia, aunque no sientas sed y con independencia de la actividad física que realices.
- Ingiere comidas ligeras que te ayuden a reponer las sales y el agua perdidas por el sudor (ensaladas, frutas, verduras o zumos).
- Evita bebidas con cafeína, alcohol, energéticas o muy azucaradas, ya que pueden favorecerla deshidratación.
- Evita el consumo de comidas copiosas, grasas y demasiado abundantes, estas dificultan la adaptación al calor.
II. Protección.
- Usa ropa ligera, holgada y que deje transpirar.
- Utiliza protección del sol: uso de gafas de sol, ropa ligera y transpirable, sombrero y protección solar.
- Si notas mucho calor, refrescar el cuerpo, sobre todo cara y manos o ducharse con agua tibia o fría.
- Consulta la predicción meteorológica antes de realizar actividad física al aire libre, especialmente senderismo.
- Permanece el mayor tiempo posible en lugares frescos, a la sombra o climatizados.
- Reduce la actividad física y evita practicar deportes al aire libre durante las horas más calurosas de día (de 11h a 17h).
- Presta especial atención tanto a las personas vulnerables (niños, mujeres embarazadas o lactantes, personas mayores) como a quienes puedan padecer afecciones de tipo cardíaco, renal, cáncer, diabetes, hipertensión, obesidad o patologías que dificultan la movilidad.
- No expongas directamente al sol a bebés menores de 6 meses.
- No dejes a nadie en un vehículo estacionado y cerrado, aunque esté a la sombra.
- Mantén las persianas de las ventanas bajadas o cortinas cerradas si el sol incide directamente.
- Abre las ventanas solo durante las horas menos calurosas.
- Refrescar el ambiente con ventiladores, aires acondicionados, difusores de agua, así como el uso de sistemas aislantes.
- Evita las aglomeraciones de personas en lugares poco ventilados.
III. Precauciones sanitarias.
- Pregunta a un profesional sanitario si la medicación que tomas regularmente se puede ver modificada su acción en situaciones de calor (diuréticos, efecto anticolinérgico, betabloqueantes, ...).
- Mantén las medicinas en un lugar fresco para que no se alteren sus componentes y efectos.
- Consulta un profesional sanitario ante síntomas que requieran de una actuación inmediata especializada y que puedan estar relacionados con las altas temperaturas (debilidad, fatiga, mareos, náuseas, visión borrosa, fiebre...).
- En caso de emergencia llamar al 112.
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