Decálogo

Actualizado a: [26/06/2009]

  • Las mujeres deben familiarizarse con la exploración mamaria. Comenzar a los 20 años con la autoexploración mamaria mensual, después de la menstruación. Entre los 30-40 años, además, realizar examen clínico cada 3 años. Posteriormente se añadirá un programa de chequeos mamográficos. La posibilidad de diagnosticar un tumor en estadios precoces reduce la mortalidad por cáncer de mama.
  • La mamografía de la mama, es la única herramienta disponible que ha demostrado ser eficaz en la detección de los tumores antes que sean palpables. Su sensibilidad, que es la probabilidad de detectar cáncer cuando existan, se sitúa en torno a un 85-95%.
  • Las recomendaciones del chequeo mamario mediante mamografía son: anual/bienal en mujeres de 50 años o más. Sin embargo muchas de las sociedades científicas recomiendan la inclusión a partir de los 40 años.
  • Debe cuidar el tipo de alimentación. Los resultados de la mayoría de los estudios indican que una alimentación rica en grasas saturadas, así como el exceso de grasa corporal podrían ser perjudiciales para la mama. Consuma más frutas y verduras.
  • Modere o elimine el consumo de alcohol. Cada vez existen más evidencias de que el consumo de alcohol podría ser considerado como un factor de riesgo de cáncer de mama.
  • Las mujeres con historia familiar de cáncer de mama, fundamentalmente de primer grado como madre, hermana o hija, tienen un mayor riesgo de desarrollar cáncer de mama. Si es su caso, infórmese y consulte a su médico.
  • Existen situaciones que se relacionan, en general con un incremento del riesgo de padecer cáncer de mama, como son la precocidad de aparición de la primera menstruación (antes de los 12 años), la menopausia tardía (por encima de los 55 años), la edad avanzada del primer embarazo (mayor de 30 años) y la no lactancia materna.
  • Las mujeres que usan terapia hormonal sustitutiva deben saber que el riesgo de cáncer de mama puede aumentar después de 5 años de uso. Su médico le indicará la consulta a seguir.
  • En algunos casos de sospecha de predisposición genética o hereditaria, el médico puede solicitar el análisis de los genes (BRCA 1 y BRCA 2). Las alteraciones de estos genes condicionan una mayor susceptibilidad genética de cáncer de mama y ovarios.