Características generales: geografía  

 

Canarias es un Archipiélago formado por islas de origen volcánico, con una longitud entre sus extremos de unos 500 km. Está situado próximo al borde continental africano del Noroeste, del que está separado unos 100 km. (Gráfico 1.A), ubicándose concretamente en el Atlántico Central, entre los 27º37' y 29º25' de longitud Norte y 13º20' y 18º10' al Oeste de Greenwich (Gráfico 2.A).

El Archipiélago Canario está constituido por siete islas: Lanzarote, Fuerteventura, Gran Canaria, Tenerife, El Hierro, La Gomera y La Palma; cuatro islotes: Alegranza, Graciosa, Montaña Clara y Lobos; y una serie de roques: del Oeste, del Este, de Anaga, de Salmor, de Gando, de Garachico. Dividido administrativamente en dos provincias, Las Palmas y Santa Cruz de Tenerife, y sanitariamente en 7 áreas que se corresponden con cada una de las 7 islas mayores.

La superficie total asciende a 7.501 km2, estando desigualmente repartida, ya que oscila entre los 287 km2 de El Hierro y los 2.036 km2 de Tenerife. La configuración montañosa de las islas es uno de los rasgos que las caracterizan, de la que sólo se escapan Lanzarote y Fuerteventura. El litoral canario es abrupto y rocoso en general, los acantilados son las formas más extendidas. No obstante, en tramos costeros de Gran Canaria, Lanzarote y Fuerteventura las playas alcanzan desarrollos estimables a escala del Archipiélago.

Canarias presenta una serie de peculiaridades climáticas que la diferencian de los sectores continentales de su entorno y con su misma situación latitudinal, existe una gran diversidad climática en cada una de las islas. Su situación, a caballo entre la zona templada y la tropical, junto con la cercanía del Sahara, van a configurar los tres tipos de tiempo que pueden afectar a las islas: el régimen de los alisios (las islas están sometidas a los vientos alisios, cuya procedencia es del primer cuadrante, es decir, del Norte-noreste, y con una regularidad muy notable en su velocidad), las situaciones de inestabilidad (para que se produzcan es necesario una retirada o debilitamiento del anticiclón de Azores). La totalidad de las precipitaciones que se producen en las islas tienen su origen en masas de aire polar marítimo, procedente de las latitudes templadas. Las invasiones de aire sahariano dan lugar a un cambio radical en las condiciones atmosféricas de Canarias con respecto al régimen de los alisios: del aire fresco, húmedo y limpio de los alisios que predomi-nan la mayor parte del año, se pasa a una atmósfera caliente, seca y turbia. En estas condiciones las islas se ven invadidas por un ambiente de bochorno y pesadez que incluso puede llegar a influir en el estado de ánimo de las personas.

En Canarias, el agua es un recurso escaso y vital para la continuidad de la actividad humana y económica. Por ello, se ha producido un cambio en cuanto al uso del agua. Hace unas décadas, se destinaba más del noventa por ciento a la agricultura; actualmente, con el abandono progresivo de la agricultura, cerca del cincuenta por ciento se destina a consumo no agrícola y la demanda urbana y turística del agua no cesa de aumentar. Debido al agotamiento temprano de los caudales de agua obtenidos por los métodos tradicionales de aprovechamiento de los recursos hídricos, Canarias introduce de forma pionera las plantas de desalación de agua marina en las islas orientales, siendo la desalación la tercera fuente en importancia de producción de agua después de los pozos y las galerías.

Las temperaturas varían de una isla a otra y de una zona a otra dentro de cada isla. Así, son las áreas costeras las que poseen las temperaturas medias más cálidas, oscilando entre los 18,5º C y los 21º C. Conforme nos alejamos de la costa y ascendemos en altitud, las temperaturas medias descienden, oscilando en las medianías entre los 11,3º C y los 18,5º C. En las áreas esencialmente montañosas, de más de 1.000 m. de altura, las medias anuales son claramente inferiores. Las Islas Canarias poseen un invierno y primavera de tres meses cada uno, un verano algo más largo, de cuatro meses, y un otoño de dos meses.

No se puede decir que las Islas Canarias, en su conjunto, sean lluviosas, pero sí que se dan importantísimos contrastes. Las precipitaciones se disponen primordialmente en función del relieve y la orientación, condicionando de una manera muy clara la distribución de la vegetación. Las precipitaciones en aquellas islas con una orografía más marcada, se presentan de forma muy diferente en las vertientes de barlovento, donde se sobrepasan fácilmente los 550 mm., y en las de sotavento, donde difícilmente se alcanzan los 300 mm., incluso pueden llegar a ser casi nulas en algunos sectores sureños.

Dada la latitud subtropical en la que se encuentra el archipiélago, las islas están expuestas a una fuerte radiación solar, desigualmente repartida a lo largo del año. Como es lógico, el mayor número de horas de sol se registra en los meses de verano, sobre todo en las cumbres. La insolación media diaria oscila entre las 12,4 horas en las cumbres y las 6,2 horas en las costas, y en invierno entre las 6,9 horas y las 4,5 horas, respectivamente. En las estaciones intermedias, primavera y otoño, las diferencias son menos acentuadas.

La nubosidad se reparte de forma muy desigual en cada isla. Aquéllas en que por su altitud se estanca el mar de nubes presentan, en sus vertientes Norte, un elevado número de días cubiertos al año. Por el contrario, en las vertientes orientadas al Sur y en las islas más llanas oscilan entre los 50 y 97 días cubiertos.

Los valores de humedad relativa en Canarias están en estrecha relación con la presencia del mar y una elevada evaporación, motivada por el caldeamiento superficial del agua. Los índices llegan a ser considerables en las costas y medianías orientadas a barlovento (entre el 75% y 80%), bajos en las cumbres (inferior al 50%) y moderados en el resto de los sectores (entre el 60% y el 75%).

Las comunicaciones son una innegable necesidad geográfica en Canarias, dada la condición insular del territorio y la lejanía respecto de algunas regiones polarizadas en lo social, económico y cultural de la nación. Las vías terrestres son, por razones de necesidad, el primer componente en comunicaciones que desarrolla la sociedad. Los puertos son centros neurálgicos de las comunicaciones marítimas, el elemento más singular de una región que tiene por frontera el mar. Los aeropuertos canarios, en la actualidad, están jerarquizados y cumplen funciones determinadas dentro de la red de comunicaciones aéreas. Sin embargo, existe un manifiesto desequilibrio entre islas.


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