Situación de salud: mortalidad: mortalidad infantil  

 

TEMAS:


INTRODUCCION.

Gráfico 44. Tasas de mortalidad infantil x 103 nacidos vivos. Canarias, 1981-90 y Comunidades Autónomas, 1991.
 

Para el cálculo de este indicador se ha utilizado como numerador el sumatorio de todas aquellas defunciones con edades inferiores a 1 año producidas en Canarias. Como denominador se han utilizado los nacidos vivos en Canarias durante el mismo período. Los niveles de desagregación presentados son: Comunidad Autónoma y provincias. (El análisis geográfico en áreas pequeñas se hace complicado pues se produce una gran variabilidad del indicador).

En la Comunidad Autónoma de Canarias se observa que en el período estudiado (1981-1990) existe una tendencia descendente de la mortalidad infantil, estadísticamente significativa, que sigue una pendiente mantenida. Los valores pasan de ser de un 14,56%o nacidos vivos (1980) a 7,76%o nacidos vivos (1990). Esto es lo que cabría esperar en una comunidad como la nuestra donde se han poducido mejoras en la atención materno-infantil. Los niveles alcanzados en el año 90 nos sitúan cercanos a otras comunidades autónomas españolas: Aragón con 6,6%o, Cataluña con 6,95%o, Asturias con 7,03%o. En 1991 la tasa de mortalidad infantil en Canarias fue de 6,7%o frente al 7,2%o de la media nacional (gráfico 44).

El comportamiento provincial de la mortalidad infantil indica que la pendiente de la provincia de Las Palmas es más acentuada que la de Santa Cruz de Tenerife; partiendo de un nivel mas alto 16%o, llega a 7,76%o, mientras que Tenerife parte de un nivel mas bajo 12,92%o y llega al final del periodo con una tasa de mortalidad de 9,81%o nacidos vivos. La disminución de la tasa de mortalidad infantil en la provincia de Las Palmas es estadísticamente significativa, sin embargo no lo es la de la provincia de Santa Cruz de Tenerife. Podemos deducir entonces que la disminución de la tasa de mortalidad infantil en la Comunidad Autónoma de Canarias se debe fundamentalmente a la participación de la provincia de Las Palmas. Las islas de Tenerife y Gran Canaria se comportan igual que sus respectivas provincias. Como las causas de muertes acaecidas en las primeras semanas son distintas de las que ocurren el resto del primer año de vida, estudiamos por separado la mortalidad neonatal y postneonatal.
Gráfico 45. Tasas de mortalidad neonatal por 103 nacidos vivos, según CC.AA. y provincias canarias, años 1981 y 1990.


MORTALIDAD NEONATAL

 

Este indicador se calcula usando como numerador los fallecidos menores de 28 días por lugar de residencia y como denominador, los nacidos vivos en la Comunidad Autónoma de Canarias. En cuanto a los niveles de desagregación, se aplica lo dicho para la mortalidad infantil.

Este indicador es en principio uno de los que no puede disminuir demasiado, dado que en este período los fallecimientos se producen fundamentalmente como consecuencia de las malformaciones congénitas y de los sufrimientos durante el parto. En cualquier caso pequeñas mejoras de este indicador exigen una cantidad de recursos importante pudiendo darse la circunstancia de que la mejora de las medidas de apoyo en este período hagan que los fallecimientos se retrasen y pasen a formar parte del período postneonatal.

En el período observado se evidencia una caída en la tasa de mortalidad neonatal a lo largo del tiempo analizado. Partiendo de un 10,43%o y llegando a un 4,6%o cifra comparable con la de otras comunidades autónomas como Cataluña 4,63%o, Aragón 4,3%o y Asturias 4,56%o (año 1990). En cuanto a las provincias canarias se observa, al igual que en la mortalidad infantil, una caída más acentuada en la provincia de Las Palmas, que parte con una mortalidad neonatal de 11,69%o bajando hasta un 3,03%o; mientras que Santa Cruz de Tenerife pasa de 9%o a 6,5%o. Al igual que en la mortalidad infantil el descenso de la tasa de mortalidad neonatal en la provincia de Santa Cruz de Tenerife no es significativo y sí lo es en la provincia de Las Palmas, es decir que la disminución de esta tasa a lo largo del período se debe fundamentalmente a lo sucedido en la provincia de Las Palmas.
Gráfico 46. Tasas de mortalidad postneonatal por 103 nacidos vivos, según CC.AA., años 1981 y 1990.


MORTALIDAD POSTNEONATAL

 

Este indicador recoge las muertes ocurridas entre los 28 días y el año de vida. En este período los fallecimientos que se producen se deben fundamentalmente a infecciones y problemas de nutrición. Este tipo de problemas se ha minimizado en los últimos decenios y en el período observado se ve cómo la curva sigue una escasa tendencia descendente con una suave pendiente pasando de 4,13%o en 1981 a 3,16%o en 1990. En este indicador nos encontramos por encima de otras comunidades autónomas que se encuentran en 2,31%o (Cataluña) y 2,47%o (Asturias).

El descenso no es significativo ni en la Comunidad Autónoma ni en ninguna de las provincias, solo llama la atención que a diferencia de los otros indicadores es Santa Cruz de Tenerife la que parece tener una mayor pendiente y se mantiene por debajo de la provincia de Las Palmas. Se puede concluir del análisis de estos 3 indicadores que la mortalidad infantil baja fundamentalmente en base de su componente neonatal.
Gráfico 47. Tasas de mortalidad perinatal por 103 nacidos vivos, según CC.AA., años 1981 y 1990.


MORTALIDAD PERINATAL

 

La tasa de mortalidad perinatal es un indicador sensible para la evaluación de la calidad de la asistencia prestada. Este indicador se calcula a partir de las muertes fetales tardías (fetos mayores de 28 semanas de gestación o de más de 1000 gr. de peso) y las muertes producidas dentro de los 7 primeros días de vida. El denominador ha de incluir no sólo a los nacidos vivos, sino también a las muertes fetales tardías, que están incluidas en el numerador. La mortalidad perinatal valora las muertes ocurridas alrededor del parto y por lo tanto indirectamente mide la calidad de los servicios de obstetricia.

En la Comunidad Autónoma de Canarias se observa una marcada tendencia descendente que es significativa. En el año 1981 Canarias tenía una tasa de 15,8%o descendiendo a 5,98%o en 1990. En este mismo año, otras comunidades autónomas tenían las siguientes tasas, Cataluña 6,98%o, Aragón 5,60%o, Asturias 4,81%o, por lo que podemos decir que nuestras cifras son comparables con éstas.

El comportamiento de las provincias es igual al de la mortalidad infantil y neonatal, es decir que la disminución de la tasa es más acentuada en la provincia de Las Palmas (que pasa de 17.55%o a 4.78%o ), siendo además estadísticamente significativa su tendencia descendente. La reducción en la provincia de Santa Cruz de Tenerife es menos pronunciada y no resultó significativa.


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