Situación de salud: morbilidad: hepatitis vírica  

 

La hepatitis viral (HV) es una de las enfermedades infecciosas más importantes de la humanidad y ocasiona índices altos de morbilidad y mortalidad. Se estima que en Europa el número total de casos declarados anualmente para todos los tipos de hepatitis vírica aguda supera los 2.000.000; pero mientras que en el norte/oeste de Europa la incidencia informada varía entre 10-50 por 105 habitantes, en el sur/este del continente supera los 400 por 105 habitantes.

Se han diferenciado 5 tipos de hepatitis causados por agentes diferentes: virus de la hepatitis A (VHA), de la hepatitis B (VHB), de la hepatitis C (VHC), de la hepatitis D (VHD) y de la hepatitis E (VHE). Si bien el cuadro clínico y las lesiones histológicas causadas por los diferentes agentes etiológicos son prácticamente idénticos, existen diferencias tanto en sus características fisicoquímicas como en los mecanismos de transmisión. Ello conlleva la necesidad de desarrollar medidas preventivas diferentes en cada caso.

Los conocimientos actuales sobre la extensión de la hepatitis vírica se asientan básicamente en dos pilares fundamentales. En primer lugar se sitúan los datos disponibles sobre morbilidad y mortalidad que informan sobre las personas afectadas por la enfermedad y las secuelas de éstas. Además se hace preciso contar con los estudios seroepidemiológicos, que informan sobre las personas susceptibles de padecer o propagar la infección.
Gráfico 98. Evolución de la hepatitis vírica en Canarias, 1989 a 1994 (Registro de EDOs).

La prevalencia del Ac IgG anti-VHA varía con la edad y el área geográfica, siendo mayor el contacto con el VHA y más precoz, en términos generales, cuanto menor es el nivel socioeconómico y sanitario de una población. En los últimos estudios realizados en nuestro país, se ha encontrado una prevalencia global de anti-VHA del 36% (13% en la edad escolar). Estos resultados son propios de un país desarrollado (baja prevalencia de Ac anti-VHA a los 10 años), pero de desarrollo socio-económico reciente, ya que la prevalencia de Ac en los adultos es todavía muy elevada (86%).

La mayor parte de la información disponible sobre la extensión del VHB en la población general proviene del screening realizado en los bancos de sangre, en embarazadas y los realizados en las campañas de vacunación frente al VHB. La prevalencia de infección por el VHB suele referirse al porcentaje de individuos seropositivos a algún marcador demostrativo del contacto con el virus. El marcador serológico más importante es el HBsAg, siendo el más utilizado para valorar la extensión del VHB.

Algunos países mediterráneos, tales como Italia, Grecia y España, se encuentran en una situación epidemiológica de endemicidad media-baja. Sin embargo, por razones desconocidas, el índice de portadores es elevado y oscila alrededor del 3%. En España la información procedente tanto de estudios realizados en la población general como los resultados obtenidos a partir de donantes de sangre y gestantes normales, indican que la prevalencia de HBsAg oscila entre el 0,6 al 1,7%, por lo que se estima que habrán, aproximadamente, unos 600.000 portadores de HBsAg en todo el país. Los datos actuales indican que en todo el mundo al menos un 55% de los portadores del HBsAg están también infectados por este virus. Puesto que se estiman en unos 300 millones los portadores del HBsAg, el número de personas infectadas por el VHB es probablemente superior a los 15 millones.
Tabla XVI. Tasa de incidencia de hepatitis víricas aguda según etiología y sexo. Gran Canaria, 1991.
Sólo de hepatitis B se estima que ocurren en España más de 60.000 casos anuales de los que una quinta parte cursan con ictericia y exigen asistencia médica. Un 1% de éstos presentan hepatitis fulminante, de la que fallecen casi el 70% de los casos. El 10% de la HVB evoluciona a la cronicidad llegando a ser cerca del 90% cuando el contagio ocurre en el periodo perinatal. Un 50% de la VHB crónica evoluciona a cirrosis, descompensación hidrópica y hepatocarcinoma. Este grupo de pacientes son los que precisarán de cuidados sanitarios más especializados. Por ser muy elevado el coste que representan los estudios clínicos y los medios asistenciales que se requieren para el tratamiento de estas enfermedades, y para evitar las secuelas a veces irreparables, es muy importante su prevención y detección precoz.

En España, a partir de los centros de transfusión y bancos de sangre hospitalarios se ha encontrado una prevalencia total de infecciones por virus de la hepatitis C del 0.95%, pero con importantes diferencias entre las Comunidades Autónomas: siendo Cantabria la que presenta los valores mínimos (de 0.54%) y Baleares los máximos (de 1.27%).

Actualmente los problemas de transmisión de enfermedades por ADVP preocupan en gran medida a la sociedad occidental. Entre éstas destacan el SIDA y la hepatitis vírica. En el 60% de los drogadictos que utilizan la vía parenteral existen antecedentes clínicos de hepatitis aguda, siendo el 5 - 10% de ellos portadores de AgHBs. La población drogadicta constituye un grave problema de salud pública y a ella se están dedicando enormes esfuerzos en relación a la prevención de toxicomanías, del SIDA y, recientemente también de la tuberculosis. Sin embargo, no se ha tenido suficientemente en cuenta que también constituye un reservorio importante del virus de la hepatitis (B, C y Delta), contribuyendo a la transmisión de esta enfermedad no sólo la vía intravenosa, sino también la vía heterosexual (parejas inestables, prostitución) y la transmisión vertical. Parece razonable, por tanto, que las estrategias preventivas y asistenciales contemplen además el control y prevención de la hepatitis.
Gráfico 99. Porcentaje de hepatitis vírica aguda (A, B, C) según antecedentes epidemiológicos de los afectos.

La hepatitis vírica aguda en Canarias tiende a disminuir su morbilidad (gráfico 98), como en el resto del territorio nacional y otros países. Afecta más a varones que a mujeres, con una incidencia anual constatada de 39,7 x 105 hab., según el registro de enfermedades de declaración obligatoria, para 1993. Estos valores sitúan a Canarias en un nivel de endemicidad intermedia en el contexto de la nación y del continente europeo.

La tasa de incidencia para todos los tipos de hepatitis vírica fue de 24,6 x 105 hab. (50% de los casos corresponden a hepatitis B, 34% a hepatitis C y 15% a hepatitis A), según datos obtenidos de estudios transversales de laboratorio en 1991, mientras que según el sistema EDO la tasa ascendía a 51,41 x 105 para Canarias en el mismo año, por lo que el número de casos informados al sistema EDO supera en un 50% a los detectados en laboratorio (tabla XVI).

Los antecedentes epidemiológicos de los pacientes con hepatitis vírica varían según el tipo de hepatitis. Así los que presentaron HVA tenían antecedentes familiares, los de HVB eran en un gran porcentaje adictos a drogas por vía parenteral y los HVC tenían antecedentes de adicción a drogas por vía parenteral, cirugía y dentista.

La prevalencia de HBsAg en diferentes grupos de riesgo de Canarias es del 0,33% en donantes y del 0,44% en reclutas y embarazadas, por lo que se incluye dentro del contexto mundial en las áreas de baja endemicidad y a nivel europeo en el tipo II. Para el virus C la prevalencia de anticuerpos en reclutas es de 0,61% y del 0,65% en donantes. Para el virus A la prevalencia en menores de 30 años es del 55% observándose una meseta mayor del 90% a partir de los 30 años.


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