La IA generativa ha incorporado un nuevo punto de atención en materia de protección de datos: el prompt. En esa caja de texto podemos introducir, casi sin darnos cuenta, datos personales, información confidencial, documentos internos o contenidos sujetos a reserva. Nombres, expedientes, contratos, informes, nóminas o conversaciones pueden acabar formando parte de una consulta realizada a una herramienta de IA. Por eso, antes de escribir un prompt, conviene preguntarse: ¿qué información estoy compartiendo y con quién? El reto no es dejar de utilizar estas herramientas, sino hacerlo de forma responsable, protegiendo los datos personales, la confidencialidad y la seguridad de la información. |