
Esta semana hemos tenido la oportunidad de participar en una formación dirigida al profesorado sobre el trastorno del espectro autista (TEA), una experiencia tan enriquecedora como necesaria para seguir avanzando hacia una escuela más inclusiva.
Reflexionamos sobre la diversidad del alumnado, desmontamos mitos, compartimos dudas y, sobre todo, aprendimos estrategias prácticas para acompañar mejor a nuestro alumnado en el día a día del aula. Entender el TEA no es poner etiquetas, sino abrir la mirada a distintas formas de sentir, comunicarse y aprender.
Las imágenes que acompañan esta entrada recogen momentos de escucha, diálogo y trabajo conjunto. En ellas se ve a un claustro implicado, con ganas de aprender y de seguir mejorando su práctica docente para dar una respuesta educativa más ajustada y humana.
Creemos firmemente que la formación continua es clave para construir entornos seguros, respetuosos y accesibles para todo el alumnado. Esta formación no solo nos ha aportado conocimientos, sino también una mayor sensibilidad y conciencia sobre la importancia de adaptar la escuela a las personas, y no al revés.
Seguimos aprendiendo. Seguimos creciendo. Porque una educación inclusiva se construye cada día, entre todas y todos.

































