En un ambiente de apertura, diálogo y enriquecimiento mutuo, hoy hemos tenido el privilegio de reunirnos con mujeres extraordinarias de nuestra comunidad, quienes representan la fuerza, la sabiduría y la diversidad de la vida cotidiana. Estas mujeres del día a día, cercanas y accesibles, han compartido sus experiencias, sus perspectivas y sus ideas en estimulantes debates, brindando a nuestros alumnos y alumnas la oportunidad de expresar sus opiniones, perfeccionar su oratoria y aprender de la sabiduría colectiva de generaciones diferentes.
En estos debates enriquecedores, los y las estudiantes han tenido la valiosa oportunidad de explorar temas variados, plantear preguntas desafiantes y ofrecer sus puntos de vista sobre asuntos relevantes para la sociedad actual. La presencia y participación activa de estas mujeres inspiradoras ha proporcionado tanto un espacio para la reflexión como una plataforma para la expresión de ideas, fomentando el pensamiento crítico, la empatía y el respeto por la diversidad de opiniones.
La interacción dinámica entre el alumnado y las mujeres de nuestra comunidad ha permitido que se establezcan vínculos significativos, se intercambien conocimientos y se fortalezcan habilidades comunicativas fundamentales, como el arte de la argumentación y la escucha activa. A través de estos debates enriquecedores, no solo se ha promovido el desarrollo de aptitudes cruciales para la vida, como la capacidad de expresar ideas con claridad y respeto, sino que también se ha fomentado la comprensión mutua y la valoración de las experiencias diversas que enriquecen nuestra comunidad.
La apertura de espacios de diálogo, intercambio y reflexión con figuras tan cercanas y relevantes para la vida cotidiana ha reforzado los lazos comunitarios, ha fomentado la empatía y el entendimiento entre generaciones, y ha empoderado a nuestros nuestras jóvenes para que valoren y celebren la diversidad de voces y perspectivas que enriquecen nuestro entorno.