– En esta plataforma costera se encuentra la mayor concentración de concheros prehistóricos de la isla, con una valiosa información sobre las actividades sociales y económicas que los produjeron
La zona arqueológica de Puntallana, localizada en San Sebastián de La Gomera, ya es Bien de Interés Cultural tras la aprobación de su expediente por el Consejo de Gobierno. Desde el punto de vista arqueológico, esta plataforma costera atesora la mayor concentración de concheros prehistóricos de la isla de La Gomera, conteniendo una valiosísima información sobre las actividades sociales y económicas que los produjeron, destacando su vinculación con la rica arqueología de su entorno: Aluce y Cuevas Blancas.
Algunos de estos concheros han desaparecido, hoy sólo quedan nueve, ahora protegidos por Ley. No cabe duda que este amplio sector de costa llana, algo escaso en La Gomera, fuera propicio para las actividades de pesca y recolección marina que dieron lugar a los concheros. Sin embargo, una de las interpretaciones es que no tenían exclusivamente carácter nutricional, sino que respondían a comidas grupales de gran contenido social y religioso, seguramente celebradas en fechas de mayor disponibilidad para la pesca. También, existe la posibilidad no excluyente de que se tratara de un lugar donde se procesaban masivamente estos alimentos para distribuirlos a los lugares de habitat.
En los concheros de Puntallana se han encontrado restos de construcciones de piedra, industria lítica sobre cantos y disyunciones columnares, cerámica aborigen y señales de fuego; pero lo más característico es la gran cantidad de caparazones de moluscos.
Luis Diego Cuscoy los estudió por primera vez, en las tres campañas que realizó a la isla a finales de la década de los 40; posteriormente, Juan Francisco Navarro, primero en 1974 y luego en 1996, estudió estas concentraciones. En este momento ya sólo existían 9 de los 12 concheros conocidos en 1945.
A un nivel menos espectacular pero, igualmente significativo, dicho yacimiento posee un elevado interés paleontológico debido a la formación de la duna fósil de Puntallana que tuvo lugar en un periodo en el que el nivel del mar se situaba por debajo del actual (regresión marina). Se trata de una formación eólica de origen orgánico, encontrándose integrada por fragmentos de restos de organismos marinos y por una proporción reducida de arenas de naturaleza volcánica.
La excepcionalidad de la duna fósil de Puntallana deriva, no sólo por ser e! único enclave con las características geomorfológicas anteriormente citadas, sino por representar el único yacimiento paleontológico con fósiles marinos en la isla. La existencia de fauna terrestre contribuye a aumentar el interés científico y patrimonial del yacimiento.
Delimitación
El ámbito de protección abarca las áreas central y nororiental de la plataforma costera de Puntallana, lugares donde afloran los concheros más importantes del conjunto y además donde están los tramos mejor conservados de la duna fósil.
Una protección que tiene como objetivo la preservación de los concheros más importantes de la zona, además de proteger la duna fósil en los tramos en los que presenta un mejor grado de conservación. La mayor presión antrópica se localiza en el sector sur de la plataforma, donde se ubican la Ermita de Nuestra Señora de Guadalupe y las construcciones de los peregrinos. Aunque en esta zona existen cinco concheros y un tramo de duna de gran potencia, estos se encuentran muy afectados por el trasiego de peregrinos y campistas. Por ello ésta área queda fuera de la delimitación propuesta, debido a que ha sido fuertemente alterada por la actividad humana. Por el contrario, en los sectores Central y Nororiental, si bien existe cierta presión, la conservación de los concheros y de la duna es mucho mejor.
Con la declaración BIC de la zona arqueológica de Puntallana, se garantiza la protección de los concheros mejor conservados, también, la preservación de los sectores de la duna fósil de Puntallana, proponiéndose una zona de seguridad alrededor de ambos yacimientos que posibilitará la protección frente a posibles acciones humanas de unos yacimientos de vital importancia, para el estudio y comprensión del desarrollo histórico y la evolución geomorfológica de la isla de La Gomera.