¡¡¡¡¡CARNAVAL!!!!!

Por todos los lugares se ven máscaras, antifaces, narices, pelucas, plumas… ¡Estamos en Carnaval! Para recordarlo y celebrarlo se me ha ocurrido poner este poema tan conocido y tan divertido de Francisco de Quevedo.

Dicen las malas lenguas que este soneto de Quevedo lo escribió para burlarse de otro poeta, Góngora. Parece ser que no se llevaban muy bien y que Góngora tenía la nariz un poco grande.

 

Érase un hombre a una nariz pegado,

érase una nariz superlativa,

érase una alquitara medio viva,

érase un pez espada mal barbado;

era un reloj de sol mal encarado,

érase un elefante boca arriba,

érase una nariz sayón y escriba,

un Ovidio Nasón mal narigado.

Érase el espolón de una galera,

érase una pirámide de Egipto,

las doce tribus de narices era;

érase una naricísimo infinito,

frisón archinariz, caratulera,

sabañón garrafal, morado y frito.

Francisco de Quevedo

Esta entrada ha sido publicada en DE INTERÉS GENERAL y etiquetada como , . Guarda el enlace permanente.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.