Un algoritmo no es más que una receta formada por pasos lógicos, ordenados y precisos. En esta actividad, el alumnado escribió las instrucciones -el código- que debía seguir un “robot” para preparar un sándwich saludable, comprobando que las máquinas no suponen nada: solo ejecutan exactamente aquello que les indicamos.


Las risas no tardaron en aparecer cuando el robot siguió al pie de la letra las instrucciones:
👦🏻 Instrucción: «Pon el queso en el pan».
🤖 Acción del robot: coge el paquete de queso entero, sin abrir, y lo coloca sobre la bolsa cerrada de pan.
Entre carcajadas, llegó la reflexión: «¡Se nos olvidó abrir la bolsa!».
El momento clave fue la depuración (debugging), cuando el alumnado revisó y mejoró sus instrucciones para que el proceso funcionara correctamente, comprendiendo que un buen algoritmo debe ser claro, ordenado y preciso.

















