Redacción: Silvia Mondelo Manzano

Por tercer año consecutivo, en el CEIP César Manrique, la asociación Educere en un proyecto impulsado desde la Concejalía de Educación del Ayuntamiento de Teguise, ha contribuido, junto a otras valiosas iniciativas del centro, a crear espacios en los que niños y niñas puedan ir construyendo su identidad de forma armónica y respetuosa. La sala de psicomotricidad, desde la Práctica Psicomotriz Aucouturier, y el impulso continuo hacia la innovación educativa han sido los pilares fundamentales sobre los que hemos sostenido nuestra intervención, siempre atenta a las necesidades del alumnado, las familias y el equipo docente.

Desde Educere apostamos por una mirada global e integradora de la infancia: una mirada que reconoce a cada niño y niña como un ser único, genuino e independiente. A través del juego, el movimiento y la relación con los otros y con el entorno, los pequeños no solo descubren el mundo, sino que también se descubren a sí mismos y encuentran su lugar en él.

Este enfoque pone en valor la subjetividad, los vínculos y los lazos afectivos que se generan dentro de la comunidad educativa. Nos interesa fortalecer esos lazos y recuperar la importancia de la palabra y del sentido profundo de la acción, como herramientas esenciales en la construcción de la identidad.

La experiencia acumulada en estos años nos confirma que cuando los espacios están impregnados de seguridad y confianza, y permiten expresarse desde el cuerpo y desde la emoción, se favorece un tránsito madurativo rico y profundo: del “placer de la acción” al “placer de pensar”. Y ese viaje es fundamental para una construcción personal sana, equilibrada y plena.

Nuestra propuesta parte de una filosofía humanista, que pone en el centro a la persona —al niño y al adulto— como un ser completo y capaz. No trabajamos desde la carencia ni desde el control, sino desde la confianza en las potencialidades de cada uno, y en la capacidad del adulto para acompañar con sensibilidad y coherencia.

Toda nuestra intervención está impregnada de una ética del cuidado, en sintonía con el Proyecto Educativo del centro y con su compromiso con una pedagogía profundamente humana y transformadora.

Este curso ha sido especialmente enriquecedor: por este espacio de psicomotricidad han pasado los grupos de tercero de Educación Primaria, el Aula Enclave, así como pequeños grupos de sexto, cuarto, segundo y de Infantil. Un total de 40 niños y niñas, junto con sus familias y profesorado, se han implicado activamente en este proceso de exploración, juego y crecimiento compartido.

Os dejamos unas imágenes que reflejan con claridad como en la sala el placer, la acción y la relación, como base de la maduración, aparecen como espejos de un saber hacer de vuestros hijos e hijas, que habla de deseo, curiosidad y autenticidad, dejando claro que están comprometidos con su propio crecimiento.

Os deseamos un feliz verano.

¡Nos reencontramos el próximo curso!

Silvia Mondelo Manzano