«14 de septiembre y yo…»

Una actividad para la evaluación inicial

Pasando de aburridísimos exámenes. Al fin y al cabo aquí lo que interesa es que escribas bien (leas, entiendas, hables, expreses tu opinión… bien). ¿Cómo definiríamos «bien» en este contexto? Ay, aimg@, he aquí un interesantísimo debate.

Vamos a hacer una cosa un poco distinta. Te voy a proponer seis temas musicales. Especial septiembre: motivación y dinamismo. Escúchalos, elige uno y ponte a escribir.

Requisitos de tu texto:

  1. Mínimo diez líneas escritas a mano.
  2. En limpio y en folio.
  3. Sobre el tema que te apetezca y con el formato que quieras (carta, diálogo, diario, narración…).
  4. Con el título de la canción elegida como título del texto.
  5. Debe comenzar con las siguientes palabras: «14 de septiembre y yo…«. Puedes hacer pequeñas variaciones en el comienzo, como, por ejemplo, «14 de septiembre y todavía yo…» o «14 de septiembre y, no obstante, yo…».
  6. Has de utilizar el tema musical como inspiración, es decir, debe verse la relación entre la música y el texto. Por ello, si tú ya tienes una canción que te motive, puedes también emplearla.
  7. Si eliges esta opción (usar tu propia banda sonora), escribe el enlace a YouTube, para yo poder disfrutar de ella.

Aquí están los temas musicales:

«Killing in the name», de Rage Against The Machine

«Better Off Alone», de Alice DJ

«The Trooper», de Iron Maiden

«La vereda de la puerta de atrás«, de Extremoduro

«Titanium«, David Guetta ft. Sia

«Dynata», de Elefeftheria Arvanitaki

Y, para animarte un poco, aquí va mi ejemplo:

Knolling literario

Otra forma de expresarte sobre tu lectura de clase

Conocí la técnica del knolling a través de Cristian Olivé y sus cuentas de IG. Pero… ¿qué es el knolling?

Es una técnica fotográfica que consiste en sacar una foto cenital de una serie de objetos elegidos expresamente para esa ocasión. Puedes saber más a través del siguiente enlace:

https://www.xatakafoto.com/trucos-y-consejos/knolling-que-como-iniciarse-fotografia-objetos-meticulosamente-ordenados-1

En él, puedes descubrir su origen, ver algunos ejemplos y entender bien cómo se realiza.

Como has leído, el knolling se puede aplicar a las más variadas disciplinas. Y una de ellas es, por supuesto, la Literatura.

Por ello, lo que yo te propongo (idea extraída de las actividades de C. Olivé) es que, sobre la lectura que has realizado esta evaluación, elabores el tuyo. Puedes hacerlo con cosas que encuentres por casa. Piensa bien en la obra que quieres explicar y a través de qué objetos deseas hacerlo y échale ingenio. Seguro que sale algo curioso… ¡y diferente al típico examen de lectura!

Puedes ayudarte viendo también este vídeo, colgado en el canal del CEIP Pasillo Campillo (Lorca, Murcia), en YouTube:

Para ayudarte…

He hecho el mío, a partir de una de mis lecturas de este verano: Los siete maridos de Evelyn Hugo, de Taylor Jenkins Reid. La verdad es que ha resultado más complicado de lo que esperaba: la selección de objetos, la toma fotográfica perfecta, la luz… En fin, que hacer un knolling literario bien se merece ser evaluado como una prueba de conocimiento y esfuerzo sobre la obra.

Después, la segunda parte de la actividad consistiría en explicar tu trabajo, de forma oral o por escrito, y completar la demostración, así, de que conoces en profundidad la obra que comentas.

¡Adelante! Sé creativ@.

72 Kilos

Una propuesta para reflexionar

Un profesor del departamento de Matemáticas, Ricardo A.S. (de esos buenos, buenos), me regaló al final de este pasado curso escolar (20/21) dos libros del ilustrador cuyo nombre artístico es, precisamente, éste: 72Kilos. Lo puedes encontrar en Instagram y en Twitter así también, @72kilos.

Y me han encantado sus trabajos. Me gustaría llevarlos al aula y trabajar a partir de ellos sobre muy, muy variados temas.

Aquí te dejo la lectura de una entrevista que hizo con Cultura Inquieta:

https://culturainquieta.com/es/arte/ilustracion/item/16871-las-geniales-ilustraciones-del-bilbaino-72-kilos-nos-hacen-superarnos.html

Hoy te propongo que echemos un vistazo a estas cuatro viñetas que he sacado de uno de los dos ejemplares y pienses sobre ellas.

Nota para el profesorado: podemos repartir el alumnado en grupos y adjudicarle a cada grupo una imagen sobre la que indagar.

Dos preguntas sobre cada una:

  1. ¿Cuál es el tema de esta ilustración? Responde con dos palabras (un sintagma nominal, no te enrolles…).
  2. ¿Hacia dónde me lleva a mí? (¿Qué está queriendo decir el autor?, ¿cuál es mi postura sobre ello?, es más, ¿tengo una postura sobre ello?).

Si te resulta difícil sacar algo en claro de lo que te sugieren las ilustraciones, podemos emplear en clase la siguiente rutina de pensamiento que hemos explicado ya en alguna que otra entrada anterior:

Consiste en lo siguiente: vas a escribir tres pósits. Luego los colocaremos los tres en la pizarra, en la columna correspondiente. Habrá tres columnas: «Veo», «Pienso» y «Me pregunto».

En el primer pósit: mira la ilustración y describe lo que ves.

En el segundo pósit: reflexiona y explica lo que piensas de ella.

En el tercer pósit: ¿te sugiere la ilustración alguna pregunta? Formúlala por escrito.

Ahora, los iremos pegando, según acabemos, en la pizarra.

Después, haremos una lectura de las aportaciones. Será como una especie de lluvia de ideas.

Me doy por satisfecha si hoy te vas de clase teniendo un poco más claro qué piensas sobre alguno de estos temas… O también habiéndote generado más dudas sobre ellos.

La casa de las llaves, en Lovecraft (Locke and Key)

Esta entrada está relacionada con una novela gráfica que inspiró una serie de Netflix de la que ya te he hablado. Hoy la traigo al blog de nuevo porque da mucho juego… Ya verás.

En la foto inferior tienes los dos volúmenes de la novela gráfica publicada por la editorial Panini Cómics. Su autor es Joe Hill y su ilustrador, Gabriel Rodríguez. Su nombre es Locke and Key. Título homónimo tiene la serie que Netflix estrenó en 2020, cuya segunda temporada verá la luz el 2 de octubre de este año.

Te voy a contar brevemente lo que me sucedió con la serie.

La empecé porque la idea del tráiler me había parecido llamativa. Vi el primer episodio. Después, el segundo. Cuando este concluyó, estaba completamente segura de que estaba basada en una obra literaria. Estaba convencida de que esa trama era demasiado original para… No sé para qué… Pero que, vaya, aquello había salido, seguro, seguro, de la cabeza de un escritor o escritora de ficción (sin desmerecer a l@s guionistas, que también son escritores/as, por supuesto).

Desde entonces, me empeñé en conseguir los libros para la biblioteca del centro y en hacer alguna actividad con ellos.

La serie es de fantasía, intriga y (ligero) terror. Puedes probar a verla, si tienes la fortuna de tener acceso a la plataforma, y te gusta el género. Y si quieres leer la novela gráfica, ya sabes: ya sabes dónde pedirla.

Aviso de que los dos volúmenes del cómic son bastante más inquietantes que la serie. Y, además, los continuos saltos temporales te obligan, como lectora, a estar muy pendiente de la estructura de la narración para no perderte.

Te explico, muy brevemente, el comienzo de la historia para poder lleva a cabo las actividades:

El padre de la familia acaba de ser asesinado por uno de los chicos jóvenes a quienes asesoraba. La madre, con problemas con el alcohol, decide mudarse, con sus tres hijos, a «La casa de las llaves», en Lovecratf (¡imagínate lo que podemos esperar de la localidad con tremendo nombre!), que han heredado y de la que apenas sabían nada. Durante los primeros episodios se ve cómo todos los miembros de la familia están completamente destrozados por lo que ha ocurrido. El que parece que está menos afectado es el pequeño Boden, el hijo menor, a quien las aventuras por toda la propiedad le parecen todo un divertido desafío. Hasta que encuentra la primera llave y descubre que con ella puede… Y hasta ahí puedo contar.

Las llaves, evidentemente, tienen poderes. Algunos alucinantes y otros terribles.

Y ahora vienen las propuestas:

  1. Dibuja y escribe. Dibuja tu propia llave. Puedes inspirarte en las que están al principio de esta entrada, debajo del título. Crea tu propia llave y atribúyele un poder. Explica ese poder a través de un texto narrativo.

Para ello, deberás inventarte unos personajes, a quienes deberás ubicar en un tiempo (¿escribirás en pasado, en presente…?) y un espacio concreto. Y, cómo no, un pequeño relato que sea interesante y en el que suceda algo. Puedes escoger empezar tu historia «in media res». Mejor incluso que un comienzo tradicional.

No olvides que si usas el diálogo entre ell@s, debes hacerlo bien. Hay una entrada en el blog en la que te explico cómo. Te ruego que le eches un vistazo o abras cualquier libro para ver cómo se escriben los diálogos en estilo directo.

2. En la obra salen, entre otras, estas cuatro llaves, es decir, el autor de estas ilustraciones es Gabriel Rodríguez. Obsérvalas bien…

Esta segunda propuesta de actividad tiene, a su vez, dos partes: primero, explica el poder que crees que en la obra tienen estas cuatro llaves y, segundo, imagina cuatro situaciones o momentos de tu vida en las que las utilizarías.

¡Vamos allá!

¿Lees? Aquí, tus derechos

Vamos a hablar de los derechos de las personas que leemos. Estos derechos son superfamosos ya en el mundo literario, porque son la parte más llamativa de la relevante obra de Daniel Pennac, Como una novela.

Esta obra es un ensayo sobre cómo se «construye», cómo se «llega a hacer» un buen lector, una buena lectora. A mí la obra de Pennac, sin haber leído nada más del autor (que, como tal, es bastante polémico), me encantó cuando me la leí (¿hace como 20 años?). Se publicó por primera vez en 1992 y supuso un revulsivo en todo el panorama de la didáctica de la Lengua y la Literatura. Especialmente, claro, sobre qué estamos haciendo (mal) todas aquellas personas que ejercemos la profesión de la docencia.

Sobre los derechos del lector, hay ya muchas ilustraciones, pero nos quedamos con la clásica, la ilustrada por Quentin Blake (al que conocemos gracias a los dibujos que acompañan, por ejemplo, al texto de Las brujas, de Roald Dahl):

https://soybibliotecario.blogspot.com/2014/03/derechos-del-lector.html

Vamos a enumerarlos aquí, para que se puedan leer más cómodamente:

  1. El derecho a no leer.
  2. El derecho a saltarse páginas.
  3. El derecho a no terminar el libro.
  4. El derecho a releer.
  5. El derecho a leer cualquier cosa.
  6. El derecho al bovarismo.
  7. El derecho a leer en cualquier lugar.
  8. El derecho a hojear
  9. El derecho a leer en voz alta.
  10. El derecho a callarnos.

Además, últimamente estos derechos se han popularizado en la comunidad de BookTube gracias a un booktag homónimo. Puedes ver aquí debajo el vídeo realizado por el propio creador del cuestionario, Carlos Carranza, cuyo canal de YouTube se llama «La cueva de Charles».

En el vídeo también podrás entender mejor estos derechos, ya que Carlos los explica de manera muy sencilla.

Habiendo visto ya el vídeo y reflexionado un poco sobre estos derechos, se me ha ocurrido proponerte una actividad. No la obvia, claro: hacer tu propio booktag de los derechos del lector. No.

Te propongo que elijas uno de los derechos y hagas un texto creativo partiendo de él. Una narración corta, una pequeña historia, un juego de la imaginación. En este texto puedes convertirte en una madre que lee a sus hijos, en una niña de siete años que está aún aprendiendo, en un adolescente rebelde que se niega a leer lo que le mandan, en una anciana que vuelve a leer tras sesenta años… Puedes transformarte en quien tú quieras. Ponle chispa.

Y, para darte una idea, aquí tienes el mío:

Ahora, tú. ¡Adelante!