«14 de septiembre y yo…»

Una actividad para la evaluación inicial

Pasando de aburridísimos exámenes. Al fin y al cabo aquí lo que interesa es que escribas bien (leas, entiendas, hables, expreses tu opinión… bien). ¿Cómo definiríamos «bien» en este contexto? Ay, aimg@, he aquí un interesantísimo debate.

Vamos a hacer una cosa un poco distinta. Te voy a proponer seis temas musicales. Especial septiembre: motivación y dinamismo. Escúchalos, elige uno y ponte a escribir.

Requisitos de tu texto:

  1. Mínimo diez líneas escritas a mano.
  2. En limpio y en folio.
  3. Sobre el tema que te apetezca y con el formato que quieras (carta, diálogo, diario, narración…).
  4. Con el título de la canción elegida como título del texto.
  5. Debe comenzar con las siguientes palabras: «14 de septiembre y yo…«. Puedes hacer pequeñas variaciones en el comienzo, como, por ejemplo, «14 de septiembre y todavía yo…» o «14 de septiembre y, no obstante, yo…».
  6. Has de utilizar el tema musical como inspiración, es decir, debe verse la relación entre la música y el texto. Por ello, si tú ya tienes una canción que te motive, puedes también emplearla.
  7. Si eliges esta opción (usar tu propia banda sonora), escribe el enlace a YouTube, para yo poder disfrutar de ella.

Aquí están los temas musicales:

«Killing in the name», de Rage Against The Machine

«Better Off Alone», de Alice DJ

«The Trooper», de Iron Maiden

«La vereda de la puerta de atrás«, de Extremoduro

«Titanium«, David Guetta ft. Sia

«Dynata», de Elefeftheria Arvanitaki

Y, para animarte un poco, aquí va mi ejemplo:

La exposición

El texto expositivo es una modalidad textual cuyo propósito es informar o explicar una idea, un concepto, un tema, etc. Por ello, el texto expositivo suele tener una finalidad didáctica, ya que, a través de él, entiendes o aprendes aquello que se desarrolla.

Partes del texto expositivo

Normalmente, encontrarás en un texto expositivo la siguiente estructura:

introducción (donde se presenta el tema del que trata el texto, y en ocasiones también los motivos por los que se hace);

desarrollo (donde se exponen las ideas sobre el tema);

conclusión (donde se suele presentar un pequeño resumen de lo expuesto, sobre todo, si el contenido del apartado anterior ha sido muy largo).

Características del texto expositivo

Las características por las que reconocerás un texto de este tipo son las siguientes:

  • El vocabulario es claro y preciso.
  • Predominan los tecnicismos sobre el tema abordado.
  • La modalidad suele ser la enunciativa, y la función textual, la representativa. Los textos expositivos suelen explicar de forma objetiva su contenido, evitando apreciaciones personales y valorativas.
  • En algunos casos, el autor o autora del texto emplea citas, referencias o ejemplos para lograr que la información sea comprendida mejor.

Nosotros vamos a intentar realizar nuestro propio texto expositivo.

Actividad

Te voy a contar algo. A mis hijos, como a muchos niños y niñas que conozco, les encantan los tiburones y los animales marinos. Por ello, tenemos un montón de libros sobre esta temática en casa. Uno de los que más les gustan es éste: Supertiburones y otras criaturas de las profundidades, de la editorial DK.

Cada página de este libro está dedicada a un animal distinto. Se intercala la información sobre las distintas especies de tiburones que existen con la de otros, como estrellas de mar, medusas, caballitos de mar, etc.

Lo que nosotros vamos a hacer es crear nuestro propio texto a partir de los datos que se aportan.

Para que te hagas una idea, aquí va mi ejemplo. A partir de estos datos…

… el siguiente texto:

La nutria es un mamífero que vive en aguas frías del litoral y aguas poco profundas a menos de un kilómetro de la costa. Su cuerpo mide entre 1 y 1,2 metros de largo, a lo que se añade la longitud de su cola: entre 25 y 37 centímetros. Podemos encontrarla en el Nordeste de Rusia y la costa occidental de Norteamérica, donde se alimenta de peces, erizos de mar, cangrejos y moluscos.

La nutria es, además, un animal muy hábil que en ocasiones se vale de herramientas, como pequeñas piedras, que utiliza golpeándolas contra caparazones y superficies duras para poder tener acceso a su comida.

Vamos allá.

Paso 1: elige tu animal.

Paso 2: lee con atención la información.

Paso 3: busca información en casa, para que te hagas una idea bien clara del animal sobre el que vas a escribir.

Paso 4: redacta un pequeño borrador y, cuando tengas el texto controlado (sin faltas, evitando repetir palabras, con los signos de puntuación bien puestos, con el contenido bien claro y organizado), pásalo a limpio.

Paso 5 (opcional): puedes presentar tu texto acompañado de un dibujo o una impresión del animal escogido.

¡Ojo, importante!

Si te fijas en mi ejemplo, yo me leído varias veces la información, la he comprendido y la he reelaborado de tal forma que el texto final es, sin duda, mío. No es una copia. Si tú tan solo «copiaras» la información tal cual, estarías cometiendo un plagio.

«Plagiar» es apropiarte de las palabras e ideas de otras personas y afirmar que las has escrito tú o las has pensado tú.

Prueba tú ahora con el que más te interese de los siguientes:

La casa de las llaves, en Lovecraft (Locke and Key)

Esta entrada está relacionada con una novela gráfica que inspiró una serie de Netflix de la que ya te he hablado. Hoy la traigo al blog de nuevo porque da mucho juego… Ya verás.

En la foto inferior tienes los dos volúmenes de la novela gráfica publicada por la editorial Panini Cómics. Su autor es Joe Hill y su ilustrador, Gabriel Rodríguez. Su nombre es Locke and Key. Título homónimo tiene la serie que Netflix estrenó en 2020, cuya segunda temporada verá la luz el 2 de octubre de este año.

Te voy a contar brevemente lo que me sucedió con la serie.

La empecé porque la idea del tráiler me había parecido llamativa. Vi el primer episodio. Después, el segundo. Cuando este concluyó, estaba completamente segura de que estaba basada en una obra literaria. Estaba convencida de que esa trama era demasiado original para… No sé para qué… Pero que, vaya, aquello había salido, seguro, seguro, de la cabeza de un escritor o escritora de ficción (sin desmerecer a l@s guionistas, que también son escritores/as, por supuesto).

Desde entonces, me empeñé en conseguir los libros para la biblioteca del centro y en hacer alguna actividad con ellos.

La serie es de fantasía, intriga y (ligero) terror. Puedes probar a verla, si tienes la fortuna de tener acceso a la plataforma, y te gusta el género. Y si quieres leer la novela gráfica, ya sabes: ya sabes dónde pedirla.

Aviso de que los dos volúmenes del cómic son bastante más inquietantes que la serie. Y, además, los continuos saltos temporales te obligan, como lectora, a estar muy pendiente de la estructura de la narración para no perderte.

Te explico, muy brevemente, el comienzo de la historia para poder lleva a cabo las actividades:

El padre de la familia acaba de ser asesinado por uno de los chicos jóvenes a quienes asesoraba. La madre, con problemas con el alcohol, decide mudarse, con sus tres hijos, a «La casa de las llaves», en Lovecratf (¡imagínate lo que podemos esperar de la localidad con tremendo nombre!), que han heredado y de la que apenas sabían nada. Durante los primeros episodios se ve cómo todos los miembros de la familia están completamente destrozados por lo que ha ocurrido. El que parece que está menos afectado es el pequeño Boden, el hijo menor, a quien las aventuras por toda la propiedad le parecen todo un divertido desafío. Hasta que encuentra la primera llave y descubre que con ella puede… Y hasta ahí puedo contar.

Las llaves, evidentemente, tienen poderes. Algunos alucinantes y otros terribles.

Y ahora vienen las propuestas:

  1. Dibuja y escribe. Dibuja tu propia llave. Puedes inspirarte en las que están al principio de esta entrada, debajo del título. Crea tu propia llave y atribúyele un poder. Explica ese poder a través de un texto narrativo.

Para ello, deberás inventarte unos personajes, a quienes deberás ubicar en un tiempo (¿escribirás en pasado, en presente…?) y un espacio concreto. Y, cómo no, un pequeño relato que sea interesante y en el que suceda algo. Puedes escoger empezar tu historia «in media res». Mejor incluso que un comienzo tradicional.

No olvides que si usas el diálogo entre ell@s, debes hacerlo bien. Hay una entrada en el blog en la que te explico cómo. Te ruego que le eches un vistazo o abras cualquier libro para ver cómo se escriben los diálogos en estilo directo.

2. En la obra salen, entre otras, estas cuatro llaves, es decir, el autor de estas ilustraciones es Gabriel Rodríguez. Obsérvalas bien…

Esta segunda propuesta de actividad tiene, a su vez, dos partes: primero, explica el poder que crees que en la obra tienen estas cuatro llaves y, segundo, imagina cuatro situaciones o momentos de tu vida en las que las utilizarías.

¡Vamos allá!

¿Lees? Aquí, tus derechos

Vamos a hablar de los derechos de las personas que leemos. Estos derechos son superfamosos ya en el mundo literario, porque son la parte más llamativa de la relevante obra de Daniel Pennac, Como una novela.

Esta obra es un ensayo sobre cómo se «construye», cómo se «llega a hacer» un buen lector, una buena lectora. A mí la obra de Pennac, sin haber leído nada más del autor (que, como tal, es bastante polémico), me encantó cuando me la leí (¿hace como 20 años?). Se publicó por primera vez en 1992 y supuso un revulsivo en todo el panorama de la didáctica de la Lengua y la Literatura. Especialmente, claro, sobre qué estamos haciendo (mal) todas aquellas personas que ejercemos la profesión de la docencia.

Sobre los derechos del lector, hay ya muchas ilustraciones, pero nos quedamos con la clásica, la ilustrada por Quentin Blake (al que conocemos gracias a los dibujos que acompañan, por ejemplo, al texto de Las brujas, de Roald Dahl):

https://soybibliotecario.blogspot.com/2014/03/derechos-del-lector.html

Vamos a enumerarlos aquí, para que se puedan leer más cómodamente:

  1. El derecho a no leer.
  2. El derecho a saltarse páginas.
  3. El derecho a no terminar el libro.
  4. El derecho a releer.
  5. El derecho a leer cualquier cosa.
  6. El derecho al bovarismo.
  7. El derecho a leer en cualquier lugar.
  8. El derecho a hojear
  9. El derecho a leer en voz alta.
  10. El derecho a callarnos.

Además, últimamente estos derechos se han popularizado en la comunidad de BookTube gracias a un booktag homónimo. Puedes ver aquí debajo el vídeo realizado por el propio creador del cuestionario, Carlos Carranza, cuyo canal de YouTube se llama «La cueva de Charles».

En el vídeo también podrás entender mejor estos derechos, ya que Carlos los explica de manera muy sencilla.

Habiendo visto ya el vídeo y reflexionado un poco sobre estos derechos, se me ha ocurrido proponerte una actividad. No la obvia, claro: hacer tu propio booktag de los derechos del lector. No.

Te propongo que elijas uno de los derechos y hagas un texto creativo partiendo de él. Una narración corta, una pequeña historia, un juego de la imaginación. En este texto puedes convertirte en una madre que lee a sus hijos, en una niña de siete años que está aún aprendiendo, en un adolescente rebelde que se niega a leer lo que le mandan, en una anciana que vuelve a leer tras sesenta años… Puedes transformarte en quien tú quieras. Ponle chispa.

Y, para darte una idea, aquí tienes el mío:

Ahora, tú. ¡Adelante!

El estilo literario

¿Qué es el estilo literario?

Se supone que tú debes aprender a escribir con (cierto) estilo. Es parte de uno de los criterios de evaluación de Lengua Castellana y Literatura. Pero explicar qué es… ¡pues es muy complicado!

El estilo literario es la forma especial que tiene alguien de escribir, utilizando en el texto todos los recursos estilísticos que le interesan.

Estos recursos pueden ser fónicos (el sonido de las palabras, los versos…), léxicos (vocabulario), gramaticales (usos especiales de los verbos, de los diminutivos, etc.), sintácticos (los tipos de oraciones que emplea), semánticos (de significado)…

El objetivo de un autor o autora que escribe un texto atendiendo a su estilo literario es siempre causar un impacto: crear sensaciones. Y hacerlo de forma coherente. Es decir que, aunque el texto parezca no tener sentido (en el sentido estricto de los usos lingüísticos «normales» de la lengua), para quien lee, lo tenga.

Vamos a leer un texto:

¿Qué sensación te ha producido? ¿Te has sentido perdido en el texto? ¿Has encontrado sentido a unas cosas y a otras no? ¿Te ha parecido que la autora «corta» el hilo de la escritura? ¿El final te ha chocado o crees que es como si «cerrara» el texto?

En suma… ¿crees que este texto tiene estilo literario?

Pues yo te adelanto que sí.

Vamos a ver por qué. Despacito. Voy a ir enumerándote características del texto. Te las he señalado con colores diferentes para que te sea fácil identificarlas.

Vivi usa reiteradamente la contradicción. Fíjate que empieza con una: «El plan era ir al bosque…/El plan nunca fue perderse en el bosque«. Una oración afirmativa y una negativa cuyo significado parece el mismo, pero que no lo es, porque el verbo cambia de tiempo (ser, de pretérito imperfecto a pretérito perfecto simple) e «ir» y «perderse«, a continuación.

Otra contradicción: «Dejar de atender a las señales resultó ser lo más atinado, señalaban malos camino». ¿Por qué? Pues porque normalmente las señales conducen por el camino correcto y la autora transforma esta realidad en otra: las señales, en su bosque, no indican lo bueno, sino lo malo. Y lo que debes hacer es, precisamente, no ignorarlas.

Además, te habla a ti, al lector/a: «Mira…», «Cuando te paras«, «Imagínate«. Eso hace que tú, que estás leyendo, te veas involucrad@ de repente en un mundo que era completamente ajeno al tuyo. Y te encuentres, de pronto, en su bosque.

Utiliza la plasticidad y los sentidos (¿de qué color es el bosque?: «amarillo«, «todo ocre«). En este texto no, pero, en otros fragmentos, Vivi habla del tacto, del olfato… ¿A qué huelen sus descripciones? ¿Qué roza su piel? ¿A qué sabe lo que come?…

Utiliza también las metáforas, que a veces explica y a veces no: «Cuando te paras a ver si te orientas aparece el baile«. ¿Y qué es «el baile«? Pues «la acrobacia de las hojas cayendo hasta el suelo«. Es una imagen preciosa. Que completa con «Espirales de hojas amarillas«.

Después, en medio, detiene el texto una mención que no entendemos: «La manzana de Newton no es erótica en absoluto«. ¿A qué se refiere? ¿Puede ser que la manzana, cuando cae, se pudre y por eso no es erótica? Pero, ¿y Newton qué tiene que ver? ¿Era erótica la manzana de Newton? ¿Hay algo que desconoces? ¿Alguna leyenda sobre el científico que formuló las leyes básicas de la Física y que tú no sabes? Te descoloca. Esto también es habitual en los textos de la autora. Es propio de su estilo.

Sigue con una frase aparentemente anodina (con respecto al resto), pero nos vuelve a dar un revolcón, como una ola en la playa, cuando añade: «imagínate la tranquilidad en la que me vivo«. En lenguaje no literario, esto se escribiría así: «en el bosque estoy muy tranquila», pero ella lo hace de esa forma tan peculiar: «la tranquilidad en la que me vivo» e introduce, además, su propia conciencia sobre la acción («me vivo«).

Y ahora viene una paradoja: «otoño en el bosque, o bosque en otoño. Qué describe, qué es primero«. Es una pregunta existencial profundísima, que se te cuela entre las líneas y te vuelve a desubicar. Identifica la pregunta con una «roca filuda» que «llega y se clava«. Qué incisivo, ¿no? Y sigue ahondando: « si son algo distinto el bosque y el otoño… Que si son dos cosas aparte acaso… Que si solo son una… Bosque y otoño son lo mismo ya«. Y vuelve a introducir su conciencia: «Bosque, otoño y yo, lo mismo ya«. Y ello, situándonos en el marco espacial de su presente con ese adverbio: «Aquí«.

«Dividimos, al nombrar. Nos faltan palabras para describir la unidad de las cosas«. ¿Realmente «nos faltan palabras para describir la unidad de las cosas«? ¿Qué ha querido decir la autora con esa frase? Sobre ese mismo tema: ¿sientes que alguna vez te faltan palabras para algo: para describir algo que has visto, para contar algo que has vivido, para nombrar emociones, para explicar sentimientos…?

Finalmente, llega un punto y aparte muy significativo y un último párrafo que nos saca de la inmensidad de la reflexión y nos devuelve, casi abruptamente, al escenario del bosque y al plan con que la autora iniciaba el texto: «Había setas, pero no de las que salen en mi libro«. Y otro giro interesante: «Qué terror lo de envenenarse con setas«. Para acabar identificando ese terror con «lo oscuro y profundo de un bosque«. Para mí esta forma de cerrar el texto es espectacular. Como un círculo de pensamiento y realidad entrelazados que acaba donde empieza.

La autora parece escribir como piensa. Es parte de su estilo literario: de forma discontinua, dando saltos entre realidad, reflexión y ensueño. Y su sintaxis la acompaña: fíjate que sus oraciones son muy cortas. El texto lo forman 19 oraciones y son casi todas simples. Algunas, ni siquiera oraciones, sino enunciados no oracionales (en las que no hay verbo): «Aquí«, «Espirales de hojas amarillas, todo ocre«. Eso ayuda a crear la sensación de dinamismo. Además, utiliza ciertos paralelismos para marcar el ritmo: «El bosque está hoy amarillo» y, más bajo, «El bosque está hoy impresionante».

Hay varias características más que podemos nombrar, pero que quizás sería profundizar demasiado en el análisis, como el campo semántico al que se refiere o los aspectos fónicos presentes.

Sé que ha quedado un poco largo, pero la verdad es que solo explicándolo así entenderás cómo se descubre si un texto tiene o no intención poética, estilística (es decir, estilo).

Vamos a practicar un poco. Lee el siguiente texto e intenta encontrar en él algunos de los rasgos propios del estilo de Vivi que yo he señalado más arriba.

También puedes indicar si hay algo que te llame especialmente la atención. Pregúntate: ¿por qué esto está aquí?, ¿qué quiere decir?, ¿a dónde me quiere llevar la autora?, ¿qué emoción me causa?… ¡Y cualquier otra cosa que se te ocurra!

Desde mi ventana

La descripción

El título de esta entrada es el de un libro de Carmen Martín Gaite.

Y es que las ventanas y las puertas han sido siempre espacios mágicos, como decía Jeannette Winterson en su maravillosa obra ¿Por qué ser feliz cuando puedo ser normal?

Hablando de espacios míticos…

Observa esta foto:

Foto de Davinia Cruz

Lee ahora este texto:

La tarde se ponía y yo, desde mi pequeña puerta al mundo, veía apaciblemente descender el sol, que casi rozaba, besaba ya, la línea del horizonte. El mar, tranquilo y azul, marino, tan, tan marino, que atraía y asustaba casi en la misma medida, apenas murmuraba en mis oídos secretos imposibles. ¿De verdad? ¿Me escuchas?… Lejos, muy lejos, la silueta apenas percibida de otra isla misteriosa. Las rocas, la arena negra, los rayos de sol que ya no herían mis piernas cansadas… Todo parecía formar parte de una ensoñación: pero no. Era mi vida. La que había elegido.

¿Qué es un texto descriptivo?

Es aquel texto oral o escrito cuya intención sea explicar o definir cómo es algo (una persona, un paisaje, un animal, un proceso, un objeto, una escena, etc.) y aludir a sus cualidades, propiedades, etc., para que el lector/a u oyente se pueda hacer su propia imagen mental de lo descrito.

El texto en…, en el que habla de lo que ve la chica de la foto, es descriptivo, pero no lo parece, ¿verdad?

Porque hay dos tipos de descripción: la objetiva y la subjetiva. En ambos tipos predominan los adjetivos y los sustantivos, frente a otra clase de palabras; no suele haber acción; se suelen señalar las características de lo descrito y se suele centrar en los detalles y, en ellas, es frecuente la presencia de verbos como ser o estar.

La descripción objetiva, además, predomina en los textos científicos, técnicos o expositivos.

La descripción subjetiva pertenece más al ámbito de lo literario, lo artístico, lo personal. Por esto, en ellos encontramos numerosas figuras literarias como la comparación y la metáfora.

Te propongo dos actividades.

Primera actividad:

Elige una foto (la que tú quieras) y describe lo que ves.

¿Cómo? Pues elige cinco detalles que te parezcan importantes y significativos. Fíjate que, en la foto de Davinia, yo he seleccionado el sol, el mar, la isla al fondo, las rocas y la arena. Podría haber escrito sobre el aire, el cielo, la tobillera en la pierna de la chica, la embarcación… Siempre hay muuuuuuchas cosas sobre las que puedes escribir o hablar, aunque en un primer momento a ti no te lo parezca.

Ahora di cómo son esos aspectos que has elegido, descríbelos empleando adjetivos, compáralos con otras cosas que se te ocurran, deja volar tu imaginación y ponle poesía.

Finalmente, une esos cinco aspectos sobre los que has escrito en un texto único, dándole forma y sentido al sumar las oraciones. Debe ser creíble y no repetitivo.

¡Oye! Y no te olvides de que yo quiero ver esa foto. Me gustaría que fuera tuya, hecha por ti o que para ti signifique algo. Si no puedes imprimirla (lo cual es muy probable), siempre puedes elegir alguna imagen de una revista que puedas recortar, o de un periódico… Lo que se te ocurra.

Segunda actividad:

Lee el siguiente texto:

«La puerta del despacho de su padre estaba abierta. Will nunca entraba en él. Ignoraba todo lo relacionado con su padre.

Clara entró titubeando. Estanterías de libros, una vitrina, un escritorio. Las maquetas de aviones que colgaban sobre ellos apilaban polvo en las alas como si de nieve sucia se tratara. La habitación entera estaba llena de polvo y tan fría que podía ver su propio aliento.

Entre las estanterías de libros pendía un espejo.

Clara se acercó a él y acarició las rosas plateadas que cubrían el marco. No había visto nunca algo tan hermoso. Su cristal era muy oscuro: parecía que la noche se hubiera derramado en él. Estaba empañado y, allí donde se reflejaba el rostro de Clara, se veía la huella de una mano.«

Reckless. Carne de piedra, de Cornelia Funke

Explica ahora cuáles son las características que demuestran que este texto es descriptivo.

¿Cómo escribir un diálogo?

Cuando tienen que escribir un texto creativo, además de la ortografía y la expresión escrita en general, los alumnos y alumnas suelen enfrentarse con un gran caballo de batalla: la introducción de diálogos entre los personajes que se inventan.

Vamos a ver si este vídeo ayuda un poco...

Repasamos de nuevo, ahora a partir de un texto publicado en un libro real: Frida, la Friki, de Daniel Bautista.

Fíjate en la imagen, ya que explica visualmente las principales características gráficas de un diálogo en estilo directo:

Ahora te toca crear un diálogo. Pero… ¿entre quiénes?

Te propongo una cosa: escucha este tema del dúo Gema y Pavel.

Patito Feo y Cenicienta se conocen en esta preciosa canción y comparten una aventura.

La propuesta de esta entrada es esa misma: la de hacer que dos personajes famosos cualesquiera compartan un diálogo.

Una pista para que te quede chulo el texto es que sean de dos mundos de ficción completamente diferentes… Por ejemplo, Spiderman y Elsa (Frozen), Pikachu y Mickey Mouse, Thor y Pandora (la del mito griego de la caja), Goku (Dragon Ball) y Hermione (HP), Campanilla y Vaiana, Bob Esponja y el Ratoncito Pérez…

Piénsalo bien: ¿qué se dirían?

Ojo: sé que esta idea no es mía, pero no recuerdo exactamente de dónde la he sacado (¿quizás de la Gramática de la Fantasía, de Gianni Rodari? [Si alguien lo sabe que me lo deje en un comentario, por favor].

Pues… ¡a ello! ¡¡¡Aventura!!!

Eso sí: elige el estilo en el que lo escribirás y utiliza la forma y los signos de puntuación que lo caracterizan.

Errores comunes en los textos creativos

Sitúate: un lunes cualquiera de octubre. En clase de Lengua y Literatura.

Te pido que en una semana me entregues un texto creativo sobre… no sé… cualquier cosa… Esta imagen, por ejemplo:

Te dejo dos horas de esa semana para trabajarlo en el aula. Tienes a tu disposición diccionarios, la ayuda de tus compañer@s y a mí misma, que me ofrezco a resolverte las dudas que pueda.

Llega el día de entrega y me presentas un texto del que estás, como mínimo, content@.

Pasan dos semanas. ¿Y el texto, profe? ¿Y los trabajos, profe? ¿Todavía no has corregido los textos, profe? Pufff, hoy tampoco trae los textos.

Y así hasta que otro día, dos semanas más tarde (con optimismo), yo te devuelvo esto:

Tú recoges medio alucinad@ la corrección y te enfadas, te asombras, te levantas indignad@, callas anonadad@, te rebelas (Esto es imposible, pero si estaba bien…), lo rechazas (Toma, quédatelo, no lo quiero. No lo voy ni a mirar), te niegas a volver a escribir nada para clase de Lengua (Si es que es imposible con esta tía…), te hundes en la miseria, te entristeces… Todas estas versiones del mismo sentimiento de decepción y de haberte/les/me defraudado ya las he vivido.

Es importante que sepas que yo también me siento mal. No quiero entregarte esa corrección. Yo quiero decirte que eres estupend@, que eres la alegría de la clase, o una persona súper interesante, que tu participación en el aula es fundamental o que tu actitud es ejemplar… Pero me toca darte esa lección: cometes errores (en clase de Lengua). Y puedes superarlos.

Lo importante es no desanimarse demasiado (es duro, lo sé) e intentar hacerlo mejor la próxima vez.

¡Ojo! No se te da mal Lengua. Nadie nace sabiendo. Todo es cuestión de aprender, de practicar, de darte la oportunidad de mejorar. Lo lógico, lo humano, es empezar no sabiendo. El error sólo es un paso, no un obstáculo que te impida seguir en la carrera cuya meta es que te sientas feliz, y que encuentres aquello que deseas hacer en el futuro.

Peeeeeeeero… la mejoría no viene sola, no hay ninguna hada madrina que por la noche te toque con su varita y te diga: «Ya no cometerás más faltas de ortografía. A partir de hoy escribirás divinamente. Chin». No, no: hay que currársela. Hay que estudiar, intentar entender los errores que has cometido, aprender de ellos, leer, imitar la escritura de otr@s, practicar…

Y, bueno, para ayudarte, he grabado este vídeo. Quizás el audio en algunos momentos se escuche un poquito peor, pero es que, cuando me apasiono, me alejo del micro… Lo bueno y lo malo de las nuevas tecnologías… Es lo que tiene.

Aquí está el enlace. Es largo, así que, si quieres, para no cansarte y retener mejor la información, puedes verlo de dos veces.

Las comas: aliadas importantes.

Este vídeo que vas a ver ahora contiene una explicación que considero fundamental para aprender a escribir bien.

¿De qué va? Del uso correcto de las comas.

Frecuentemente, los alumnos y alumnas usan las comas más de lo recomendado… o menos. Ponen más comas o menos comas de las que debería tener su texto.

Y, claro, es un problema, porque colocar mal las comas y los puntos (es decir, tener dificultades en la puntuación de un texto escrito) supone tener más errores ortográficos.

Las frases más comunes que escucho en las clases en las que toca entregar la corrección de textos creativos son las siguientes:

«¿¿¿Y por estas comas me bajas la nota???» o «¡¡¡Si son solo puntos!!!»…

Pues sí, chicas y chicos, las comas, ese gran misterio…

Así que déjate de historias y ¡presta atención!

Y ahora, a trabajar:

comas–ejercicio-de-oraciones-para-trabajar-las-10-reglas

El punto y seguido, tu mejor amigo.

«Usa el punto y seguido» es…

el mejor consejo que te puedo ofrecer a la hora de realizar un texto creativo. Normalmente, los chicos y chicas escriben y escriben: subordinan, yuxtaponen, subordinan, yuxtaponen… y así hasta el infinito y más allá. Y para encontrar un punto y seguido tengo que leer seis, ocho, diez líneas de narración… intensa.

Pues lamento decirte que ese texto que crees que ha quedado tan bien… ¡Está mal escrito! Le faltan puntos y seguido. Lo más adecuado cuando se está aprendiendo a escribir textos largos es, como en inglés, sujeto, verbo y complementos. Es decir, expresar lo que quiero escribir a través de ORACIONES SIMPLES.

A lo mejor, puedes alargarla y coordinar dos oraciones o yuxtaponerlas, pero no es prudente hacerlas más largas. Salvo que suelas leer con frecuencia y gusto y escribas con soltura textos extensos.

Echemos un vistazo a este vídeo corto en el que resumimos la teoría:

Y ahora vamos a trabajar:

el-punto-y-seguido–ejercicios