«Moxie», actividades para trabajar la película en el aula

Vamos a trabajar la película Moxie, dirigida por Amy Poehler (2021) y basada en la novela homónima de Jennifer Mathieu.

Aquí tienes el tráiler:

Realizaremos una actividad principal y otra complementaria. La primera consistirá en pensar y debatir acerca de 10 frases que son pronunciadas por algunos de los personajes de la película; la segunda simplemente está planteada para aclarar un concepto que es parte de la esencia de la trama, pero que al que no se le da nombre en la película: la sororidad.

10 Frases para trabajar Moxie en el aula

1. “Atenta al premio, cariño. Sólo dos años más y estaremos a salvo en un laboratorio de Berkeley.” (Claudia, 04’57’’)

¿Te sientes a salvo en el instituto o corres algún tipo de riesgo? ¿Cuál/es?

2. “Si agachas la cabeza, pasará de ti y molestará a otro.” (Vivian, 17’00’’)

¿Crees que es una buena estrategia para evitar conflictos? ¿Qué harías tú?

3. “¡Qué sexy!” (Lucy, 34’40’’)

Mathieu, J. (2017). Moxie. Cross Books. Pág. 73.

¿Por qué crees que es “sexy” para Lucy que Seth aparezca con estrellas y corazones pintados en las manos? ¿Cuáles son las diferencias entre Seth Acosta y Mitchell Wilson?

4. “¿Cómo sabes lo que hay que hacer? ¿Cómo se protesta contra algo?” (Vivian, 38’07’’)

Piensa en lo que no te gusta de lo que te rodea. ¿Puedes hacer algo para cambiarlo?

5. “¡Chicas, hemos tenido la primera reunión oficial de Moxie!” (Lucy, 43’30’’)

Encontrar a gente con cuyas ideas coincidas, ¿te parece difícil? ¿Qué crees que aportaría a tu vida tener un grupo de gente con la que trabajar por aquello que defiendes?

Mathieu, J. (2017). Moxie. Cross Books. Pág. 253.

6. “Si no haces nada, entonces eres parte del problema.” (Katelyn, 52’14’’)

¿Qué piensas que sucede cuando presencias, participas o vives algo injusto y no te posicionas o haces algo para impedirlo? ¿Has vivido alguna vez una situación parecida?

7. “Si estamos unidas, las cosas cambiarán.” (Lucy, 1h 06’40’’)

¿Crees que “la unión hace la fuerza”? ¿A qué situaciones la aplicarías?

8. “Quizás hay que aprender a jugar al ajedrez.” (Claudia, 1h 08’16’’)

¿A qué crees que se refiere esta frase?

9. “Por las chicas de todas partes.” (Lucy, 1h 09’29’’)

Quizás tú creas que vives en igualdad con el resto de las personas que conforman esta sociedad, pero ¿y el resto de mujeres en el mundo? Piensa en problemas que ellas tienen. Plantea alguno, explícalo (di dónde sucede, qué pasa con ellas y cómo les perjudica) e intenta ponerte en su lugar.

Mathieu, J. (2017). Moxie. Cross Books. Pág. 285.

10. “Hablar en público es mi peor pesadilla.” (Vivian, 1h 37’28’’)

¿Qué estarías dispuest@ a hacer tú por aquello que consideras justo?

LA SORORIDAD

La ira y la frustración que siente Vivian son los detonantes que inician la trama, pero es la sororidad, en mi opinión, la que articula toda la acción, tanto en el libro como en la película.

  1. Busca el significado de estos dos conceptos: fraternidad y sororidad. Reflexiona sobre la diferencia.
  2. ¿Por qué crees que nació el concepto de sororidad?

Y hasta aquí las actividades. Recuerda que tienes el libro en la biblioteca del centro y que te lo recomiendo.

«Captain fantastic», la película

22 preguntas para trabajarla en el aula

La película sobre la que escribo hoy en el blog es una de mis preferidas. La he visto muchas veces y, la verdad, siempre que lo hago, me quedo igual de impresionada. La tienes en Netflix, por ahora. Quizás cuando leas esta entrada, ya no la encuentres en esa plataforma.

Aquí te dejo el tráiler:

En este enlace tienes la ficha técnica de la peli y la valoración de una de las páginas webs de crítica cinematográfica más populares:

https://www.filmaffinity.com/es/film552091.html

Actividad

Aquí tienes un documento en pdf con 22 cuestiones que abordan diferentes temas sobre los que hablar y debatir en el aula. Quizás puedes escoger entre ellas las que mejor se adapten al nivel y al grupo.

Las preguntas están planteadas para 4º ESO, 1º o 2º de Bachillerato.

22-preguntas-sobre-captain-fantastic-2

Espero que te sea útil. Y, si no la has visto, ¡te invito a hacerlo ya!

Hiphop, poesía y migración

Este tema es tan doloroso que merece la pena retomarlo una vez más en el aula.

El hip hop es poesía musicalizada. Tiene sus propias reglas y, especialmente, le encanta saltarse todas las ajenas e impuestas. ¡Justo, justo como en la poesía!

Aquí tenemos una aportación sobre el tema de la migración que me ha parecido de lo más actual y necesaria, a pesar de tener ya 10 años:

Como dice en la cajita de descripción del vídeo:

«El Chojín, Locus y Nerviozzo de Dúo Kie, Gitano Antón y El Langui de La Excepción, Nach, Lírico, Kase O y Sho-Hai de Violadores del Verso, Xhelazz, Titó y El Santo de Falsalarma, Zatu de SFDK y Ose, todos juntos CONTRA EL RACISMO.»

¡¿Vaya bomba, eh?!

Ahora vamos a echarle un vistazo a estos dos enlaces:

https://twitter.com/NicoOrdozgoiti/status/1006440527280115712/photo/1

https://verne.elpais.com/verne/2018/06/15/articulo/1529071595_199624.html

Después de leer todo esto:

¿Es la primera vez que oyes estas frases?

¿En boca de quiénes las has oído? ¿Y por qué crees que las dicen?

¿Crees que hay en ellas algo que sea verdad?

¿Crees que hay algún interés social, económico… en que tu familia y tú piensen que pueden ser verdad?

¿Te has sentido identificad@ con alguna? ¿Las has dicho tú mism@?

¿Te has sentido ofendid@ con alguna? Quizás a ti, a tu padre, a tu madre, a tus hermanas, hermanos y amig@s se las pueden haber dicho…

¿Qué te inspiran estas frases? ¿Qué sentimiento te despiertan? ¿Lástima, enfado, indignación, resignación, miedo, conformidad, incertidumbre…?

Piensa, piensa… y, si puedes, actúa. Seguro que hay algo que puedas hacer.

72 Kilos

Una propuesta para reflexionar

Un profesor del departamento de Matemáticas, Ricardo A.S. (de esos buenos, buenos), me regaló al final de este pasado curso escolar (20/21) dos libros del ilustrador cuyo nombre artístico es, precisamente, éste: 72Kilos. Lo puedes encontrar en Instagram y en Twitter así también, @72kilos.

Y me han encantado sus trabajos. Me gustaría llevarlos al aula y trabajar a partir de ellos sobre muy, muy variados temas.

Aquí te dejo la lectura de una entrevista que hizo con Cultura Inquieta:

https://culturainquieta.com/es/arte/ilustracion/item/16871-las-geniales-ilustraciones-del-bilbaino-72-kilos-nos-hacen-superarnos.html

Hoy te propongo que echemos un vistazo a estas cuatro viñetas que he sacado de uno de los dos ejemplares y pienses sobre ellas.

Nota para el profesorado: podemos repartir el alumnado en grupos y adjudicarle a cada grupo una imagen sobre la que indagar.

Dos preguntas sobre cada una:

  1. ¿Cuál es el tema de esta ilustración? Responde con dos palabras (un sintagma nominal, no te enrolles…).
  2. ¿Hacia dónde me lleva a mí? (¿Qué está queriendo decir el autor?, ¿cuál es mi postura sobre ello?, es más, ¿tengo una postura sobre ello?).

Si te resulta difícil sacar algo en claro de lo que te sugieren las ilustraciones, podemos emplear en clase la siguiente rutina de pensamiento que hemos explicado ya en alguna que otra entrada anterior:

Consiste en lo siguiente: vas a escribir tres pósits. Luego los colocaremos los tres en la pizarra, en la columna correspondiente. Habrá tres columnas: «Veo», «Pienso» y «Me pregunto».

En el primer pósit: mira la ilustración y describe lo que ves.

En el segundo pósit: reflexiona y explica lo que piensas de ella.

En el tercer pósit: ¿te sugiere la ilustración alguna pregunta? Formúlala por escrito.

Ahora, los iremos pegando, según acabemos, en la pizarra.

Después, haremos una lectura de las aportaciones. Será como una especie de lluvia de ideas.

Me doy por satisfecha si hoy te vas de clase teniendo un poco más claro qué piensas sobre alguno de estos temas… O también habiéndote generado más dudas sobre ellos.

«Pero el amor, esa palabra…»

Así empieza Cortázar el capítulo 93 de su gran Rayuela, de la que ya he escrito en alguna entrada anterior.

Te presento ahora 100 Abrazos, un libro del ilustrador Chris Riddell.

Te aseguro que por dentro es asombroso. Aquí, una muestra:

Volvemos a «Pero el amor, esa palabra…».

– ¿Me quieres? – preguntó Hache.

– No. No te quiero. Apenas te conozco y, además…, no sé querer. – Jota negó con irritación.

– ¿Cómo que no sabes? ¡Todo el mundo sabe!

– Nadie me ha enseñado. Supongo que a querer también se aprende…

Esas últimas palabras dejaron a Hache confundida. Jota miraba al suelo, incómoda por tener que poner en palabras una verdad, silenciada pero colectiva, que a ella se le antojaba tan obvia.

Tras unos segundos tensos, Hache pareció caer en una feliz cuenta.

– ¡A querer… a querer bien también se aprende! – exclamó, divertida, mientras le tendía una mano. – ¡Empecemos ahora mismo!

¿Qué opinas de este diálogo? ¿Se aprende a querer o las personas nacemos sabiendo querer a quienes nos rodean?

¿Todos los hijos e hijas quieren a sus padres y madres (en todas sus combinaciones posibles: dos madres, dos padres, familia monoparental…)? ¿Todos est@s quieren a sus hij@s?

¿Dirías que quieres a tus amig@s? ¿Y tu padre, madre, tienen amigos y amigas a quienes quieren? Pregúntales.

¿Por qué se deja de querer? ¿Existe el amor a primera vista? ¿Puedes querer a alguien con quien nunca has hablado? ¿Existe el amor eterno, más allá de la muerte?

Ah… ¡El amor! Sólo un montón de preguntas a las que cada un@ responde como cree o puede.

¿Quieres aprobar o mejorar tus notas?

Yo fui una buena estudiante (ojo, no excelente, si el criterio son las notas que siempre obtuve, pero sí medianamente buena).

Creo que, de hecho, sigo siéndolo. Voy ansiosa por el mundo, buscando que alguien me dé clases de algo… ¡de cualquier cosa! Me encanta aprender y ― reconozco que soy rara, rara… ― me gustaba estudiar. Bueno, a veces me agobiaba un poco y tal, pero en general no era una vida de sufrimiento, frustración y desesperanza, sino de victorias y de orgullo. Quizás porque para mi padre y mi madre era importante y, así, yo no los decepcionaba; o tal vez porque realmente todo lo que dábamos en clase me resultaba por lo menos un poco interesante. Siempre encontraba algún hilo del que tirar y que despertaba mi curiosidad. Hasta la Física, materia en la que suspendí uno de los pocos exámenes de mi vida, me desafiaba con sus camiones de bomberos que echaban agua a no sé qué distancia… Malditas parábolas. ¡Pero vencí!

Y así, todo.

Por eso, me siento tan intrigada por toda la gran cantidad de estudiantes que suspenden. En especial, mi asignatura, cuyo porcentaje de alumnado que suspende suele coincidir, más o menos, con materias como Matemáticas, Inglés y Física.

¿Por qué sucede? ¿No estudian? ¿No lo encuentran interesante? ¿Y por qué? ¿Qué es lo que les interesa entonces? ¿Necesitan ayuda? ¿Prestan la suficiente atención en clase? ¿Se esfuerzan? ¿Escogen en qué esforzarse? ¿Y en qué se esfuerzan? ¿Estudian realmente en casa, como dicen cuando les pregunto? ¿O no estudian? ¿Saben estudiar? ¿Qué es lo que les cuesta: sentarse?

Sí, sentarse a estudiar es realmente un acto de control importante de la voluntad propia. Y ser capaz de ello explica mucho de un@ mism@.

Está claro que el sistema educativo español tiene enormes carencias y mucho por reformar (sobre todo si a estas reformas alguien le pone de verdad cabeza y sentido común). Estoy completamente de acuerdo con las opciones de homeschooling, en todas sus variantes. Sobre todo si tienes la suerte de que tu familia apueste por ti, por tu educación, y supediten a ésta todo lo demás. ¿Has visto Captain Fantastic? Te invito a hacerlo.

No obstante, como no tod@s (mejor: «como la enorme mayoría no…») tenemos una familia dispuesta a esto o con posibilidades (culturales, económicas, temporales…) para ello: yo apuesto y creo firmemente en la educación pública de calidad.

A veces, sueño con poder transformarme en el Virgilio de es@s alumn@s y lograr guiarles por todo esos mundos interminables del conocimiento que a mí me parece tan atractivos.

Me encantaría, además, escucharte: si tienes problemas de estudio, si quieres encontrar respuestas a por qué te sucede, si deseas pedir ayuda, si sólo te apetece contarme cuáles crees que son tus dificultades… Así que, si te apetece que te eche una mano, aquí estoy. Recuerda que en el centro también tienes al orientador (/a, el nuestro es este año un orientador) para ello.

Por lo pronto, vamos a ver un vídeo que me parece sumamente recomendable sobre técnicas de estudio.

En él, José Antonio Lucero, el profesor que lo realiza, edita y publica en su canal, La cuna de Halicarnaso, lo explica a las mil maravillas.

Puedes también rebuscar un poco en el canal: es excepcional. A mí me encanta. Espero sus vídeos como los de mis booktubers preferidas.

Las técnicas que explica en esta ocasión son las de reconocimiento de ideas clave, elaboración de un resumen y de un esquema.

¡Aplícate el cuento!

Y ahora practicaremos lo aprendido.

¿Sabes cómo? Pues vamos a sacar cualquier materia de la que tengamos próximamente un examen, una prueba o algún tipo de exposición (oral o escrita) que realizar. Y vamos a poner en práctica los consejos que se dan.

Hablar en público

Hace muchos, muchos años escuché a Espido Freire dar una charla en el CICCA de Las Palmas de Gran Canaria. Debió ser en torno a 2002 o 2003, aproximadamente. Lo sé porque yo hacía un par de años que había leído su obra Melocotones helados, que recibió el Premio Planeta en 1999. Por eso mismo (la obra me gustó, pero no fue una locura), me resistí un poco a acudir. Pensé que no me interesaba mucho, que para qué iba a perder el tiempo…

Extraída de Wikipedia. Licencia CC BY-SA 2.0 de Creative Commons.

No obstante, durante la charla flipé. Pero flipé en colores. Nunca había oído a una conferenciante tan buena y creo que pocas veces lo he vuelto a hacer.

¿Por qué me gustó tanto? Porque su discurso era enormemente fluido, el control del contenido que exponía parecía total, no había cavilaciones en exceso, no había ruptura del sentido, no había sino complicidades con el público y entendimiento.

Era como el cielo de la oratoria. Y ahora te hablo del infierno

No conozco la autoría de la ilustración que ves debajo de este párrafo. Además, buscando, buscando, me he dado cuenta de que existen un montón de versiones del mismo mensaje. Si alguien conoce al autor o autora, le ruego que me lo indique.

Bueno, la cosa es que yo me identifico plenamente con ella.

Pero creo que me sale más o menos bien. En las conversaciones con amig@s y familia, sé cuándo me estoy yendo por los cerros de Úbeda, pero le pongo bastante humor y la gente, más o menos, se ríe conmigo.

Lo del humor no lo puedo evitar. Si pudiera, yo haría una broma de casi todo. La vida es más fácil si te ríes. Pero en clase… En clase me toca ponerme seria (de vez en cuando). Creo que más o menos, salvo cuando cuento anécdotas para ilustrar algún concepto, idea, debate, etc., llevo las riendas del discurso.

¿Y eso cómo se consigue?

No te digo ponerte al nivel de Espido Freire, ni al mío (ni al de nadie, vaya), pero sí crear tu forma personal de hablar en público. Es importante, porque en exposiciones académicas, en el instituto o la universidad, y, sobre todo, en el mundo laboral, te será fundamental, de una enorme utilidad.

Un buen orador u oradora tiene la mitad del trabajo hecho (sea cual sea ese «trabajo«: una amistad, un puesto de trabajo, una reclamación, etc.).

Sin embargo, aunque te he dicho lo de crear tu propio estilo, hay unas pautas comunes que debes entender y asimiliar:

¿Sobre qué vas a hablar? El contenido debes dominarlo. Si no, te sentirás insegur@. La claridad es fundamental en la oratoria. Quienes te escuchan deben entender lo que estás diciendo. ¿Cómo sabrás que lo están haciendo, es decir, que tu discurso es inteligible? Por sus caras, su postura… Presta atención: es fácil saber si te siguen o no mirando detenidamente al auditorio. Te lo digo por experiencia. Yo siempre sugiero en broma que deberían poner una cámara para que el grupo vea de vez en cuando lo que ve la profe: menudo panorama…

¿A quién le vas a hablar? Depende de quién te oiga, podrás emplear un registro u otro: más culto, elaborado, formal, para exposiciones o relaciones con el ámbito profesional; más coloquial o relajad@, entre amig@s.

¿Vas a elaborar algún apoyo visual o material alternativo? Suele ser conveniente y dar tranquilidad. Tienes hacia donde mirar si te olvidas de algo o te sientes muy nervios@…

¿Cuánto tiempo tienes? Está bien que tengas tu parlamento bien controlado, y que este sea extenso porque tú lo has trabajado en profundidad y tengas mucho que decir, pero no deberías apropiarte del tiempo ajeno. Normalmente, eso en clase apabulla un poco a l@s compañer@s y l@s cansa y, en el ámbito laboral, no es muy recomendable, porque puedes parecer pretencios@ o que tengas poco espíritu de equipo, salvo si te animan a hacerlo.

¿Cómo debes cerrar la charla? Es conveniente que haya una especie de «punto final» escénico. No debe ser un «y ya está». Sino acabar con unas conclusiones bien elaboradas, que dejen en el auditorio la sensación de que ha sido «redonda», con un comienzo y un fin bien planificado.

¿Qué más necesito tener en cuenta?

La velocidad: a veces los nervios te juegan una mala pasada y te hacen hablar demasiado rápido. Párate y respira. Te entenderán mejor.

El volumen de tu voz: si los nervios lo que logran es que hables muy bajito, tampoco servirá, porque l@s de atrás no te escucharán. Debes elevar el volumen, antes de que algún/a gracios@ te diga desde el fondo «¡No se oye!» y consiga ponerte más nervios@ aún.

El movimiento: no te excedas, pero tampoco te quedes corto. No te pasees como un león o leona enjaulad@, pero no te quedes estático como una esfinge. Hay que encontrar el punto medio. El movimiento ayuda a que el auditorio no se duerma, pero también demasiado dinamismo puede incomodar.

La gesticulación: lo mismo. La expresividad es muy importante, pero cuidado con los tics o manías. El público las pilla enseguida, y no es especialmente amable (por lo menos el público juvenil).

¿El mejor consejo?

Practicarlo delante de tu familia o alguien de confianza, mirarte al espejo, grabarte y verte para evaluar qué va bien y qué no, repetir el contenido varias veces y leerlo en voz alta para dominarlo.

Y eso es todo. Nada más y nada menos.

Propuesta de actividad: dos variantes.

Tienes cinco minutos (no te confundas: es un montón) para hablar. Prepara lo que vas a contarnos y ¡adelante!

  1. Imagina que una mañana te despiertas… ¡en otra época (otro siglo, otro país…)! Pasas un día entero allí y, a la mañana siguiente, cuando vuelves a abrir los ojos estás de nuevo donde te corresponde. Cuéntanos a quienes escuchamos qué ha sucedido a lo largo de ese día.
  2. Imagina que eres tu personaje famoso favorito (un cantante, una pintora, un político, una escritora…). Cuéntanos tu día de ayer. ¿Qué has hecho, con quién te has reunido y para qué…?

Migrantes

Debo el título de esta entrada a la obra homónima de Eduard Altarribia.

Creo que es un libro para niñ@s mayores (de 9 o 10 en adelante) y jóvenes, aunque parezca un álbum infantil. Especialmente recomendable para las materias del ámbito sociolingüístico y la tutoría en primaria y secundaria (1º y 2º ESO).

De hecho, yo se lo recomendaría a más de un adulto o adulta que escribe estos días en las redes sociales sus mal llamadas «opiniones». Mira el comentario de Nando López sobre este tema:

¿Qué opinas? ¿Vale decir cualquier cosa aunque lo que digas atente contra los derechos de l@s demás? ¿Parapetarse tras el «yo soy así» y «esto es lo que pienso»? ¿Cuánto de conocimiento y pensamiento crítico y formado hay tras esas «opiniones»?

¿»Valen» lo mismo todas las opiniones? ¿Qué hay de su utilidad? ¿Sirven igual? ¿El verbo «valer» tiene alguna connotación especial en el caso de la primera oración interrogativa de este párrafo?

Te cuento un poco de mí. Mi abuela era cubana. Dos de sus hermanos emigraron a Venezuela. Uno volvió; el otro, no. Mi padre y mi madre son palmer@s. Se trasladaron a Gran Canaria en 1969 para mejorar su vida. Como tod@s.

¿En tu familia quién se ha movido? ¿Por qué motivos: económicos, políticos, de salud…? ¿Lo sabes? ¿Te lo preguntas? ¿Oyes sus historias? ¿Qué supuso para ell@s, para ti?

En cada grupo de este centro hay una o varias personas que acaban de llegar de otro país. ¿Cómo se sienten? Deja atrás su entorno conocido, a sus familias, a sus amig@s… A lo mejor eres tú mism@…

El libro de Altarribia explica súper bien todos los conceptos relacionados con la migración: fronteras, pasaporte, visado, refugiad@s, expatriad@s, turistas, legalidad, ilegalidad…

¿Por qué lo traigo al blog?

Actualmente se vuelven a oír, a leer, comentarios xenófobos con la llegada de pateras a las costas canarias, en las redes sociales, en los medios de comunicación… Estos comentarios alimentan la violencia de ciertas personas, agrupadas o no, que creen que los mensajes que se transmiten a través de esos medios son ciertos, sin cuestionarlos siquiera.

¿Cuánto de verdad hay en lo que estoy oyendo o leyendo? ¿Cuánto de mentira? ¿Qué pretende quien habla o escribe? ¿Qué intenta conseguir en mí (de mí) con sus palabras?

¿Qué intento yo obtener de ti cuando, en clase, te propongo que leas esta entrada?

Para acabar, añado, con el objetivo de ayudarte en tu reflexión, el texto que escribió Chema Monreal en 2018. La información sobre el autor pueden leerla pinchando sobre su nombre.

Puertas violetas

Ya te enlacé en otra entrada este tema de Rozalén, pero siempre merece la pena oírlo de nuevo. Es la canción que le da el título al texto que estás leyendo.

Y después de escucharlo, quiero contarte una cosa.

El curso escolar pasado, a lo largo de unas dos o tres semanas (finales del mes de febrero y primeros días de marzo), llevamos a cabo en el centro una propuesta de la coordinadora de la Red de Igualdad y de Vicedirección.

La actividad la extendimos a casi todos los grupos del instituto a través del PAT (Plan de Acción Tutorial). Fue un trabajo enorme. Lo realizamos con el alumnado (con mayor o menor fortuna, dependiendo del grupo, eso sí), y muchos tutores y tutoras nos dejamos la piel y la creatividad en ello. Para conseguirlo, para que saliera lo que nos habíamos planteado.

¿Por qué? Pues porque el motivo lo merecía: queríamos simbolizar con ella que deseamos abrir las puertas de nuestros currículos, de nuestros libros de texto, a todas esas mujeres inmensas, importantes, vitales, cruciales en la Historia, en el Arte, en el Deporte, en la Ciencia, en la Literatura… Pero que no están.

No aparecen. El patriarcado nos las borra para que, llegado el momento, incluso pensemos… «Es que, realmente, si no las conocemos, es que no fueron tan importantes…», «es que los grandes inventos siempre han sido de los hombres y esa es la realidad», «es que las mujeres no han descubierto nada, no han ingeniado nada…». ¿Quizás no las conocemos porque las han invisibilizado?

Sí que están presentes en obras específicas, recopilatorias, antológicas, informativas de forma complementaria. Como la que tengo en casa de mujeres escritoras en la Historia de la Literatura:

Te aseguro que hay un montonazo de escritoras, pero estudiamos a Alfonso X, a Jorge Manrique, a Garcilaso, a Cervantes, a Lope, a Góngora, a Quevedo, a Lorca, a Miguel Hernández…

¿Creo yo que no deberíamos estudiarlos? ¿Es eso lo que estoy diciendo?

¡No! Creo que conocer la obra de Miguel Hernández es importantísimo, transformador, revelador… Pero. ¿por qué no leer al mismo tiempo a María Teresa León?

¿No lo podemos dar todo? Pues uno y otra. Y quitamos alguna otra cosa. Pero no a las mujeres. Se quedan siempre para el final, como contenido marginal en las programaciones. Como ese tema 12 que sabes que nunca darás porque junio se te echará encima.

Pero nosotr@s, en el IES José Zerpa, no queremos que las mujeres sean COMPLEMENTARIAS. Queremos ser PRINCIPALES, PRIORITARIAS, ESENCIALES.

En suma, ser lo que realmente somos. Y ocupar nuestro lugar en una historia siempre contada a la mitad.

¡Te estás quedando corto, amig@! Te están engañando. Te están contando solo la mitad de la película. Recorres este camino que es la educación medio cieg@: aprendiendo, sí, pero sólo a medias.

¿No tienes una enorme curiosidad de saber qué ha sucedido realmente y qué tan peligroso es el motivo por el que te lo han ocultado?

Por eso es tan necesario reivindicar las acciones de rebeldía feminista, como la que te estoy contando que organizamos para el 8 de Marzo pasado. Qué pena que el 14 ya no estuviéramos en el centro para poder disfrutarlas… y abrirlas una y otra vez. A ver si el mundo se entera, córcholis.

Éste es el vídeo:

¡Espectacular!, ¿no?

Y por eso son tan importantes también vídeos como el que siguen a continuación: profes que reivindican la importancia real de ciertas mujeres a las que no estudiamos, pero que deberíamos. Es cierto que incluye contenido promocional, pero lo cortés no quita lo valiente.

Gracias, José Antonio Lucero.

Gracias, IES José Zerpa.

¿Por qué mi lenguaje es inclusivo y no sexista?

¿Te has fijado en que yo, casi, casi siempre (salvo alguna rara vez que me despisto) hablo de chicos y chicas, o utilizo el signo gráfico de la @ para incluir a ambos géneros, o añado “/a” (como en “lector/a”)?

Dejando a un lado el tema del género no binario, la teoría queer y la opción de no marcar el género a través de la oposición -o/-a, sino emplear la -e como marca de inclusividad, que daría para un debate tan profundo como interesante, quiero abordar hoy el tema de la necesidad de la visibilización de las mujeres a través de un lenguaje que, además, sea feminista.

¿Qué es el lenguaje inclusivo no sexista?

Es conocidísima la frase de Wittgenstein: “Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo”. En el mío, en mi mundo, habitan un 52% de mujeres. Estas mujeres (nosotras) normalmente no son “nombradas” por el lenguaje que utilizan las personas que no se esfuerzan en emplear un lenguaje inclusivo. Somos borradas del mundo, desaparecemos tras la excusa del uso del masculino como genérico en el lenguaje (es decir, que el masculino incluye al femenino).

Es decir, que si yo digo “El hombre vive sobre el planeta Tierra desde hace 2,5 millones de años, aproximadamente”, ¿las mujeres deberíamos de sentirnos incluidas o las mujeres aparecimos más tarde? O si yo escribo, por ejemplo, «Ahora vendrá a hablar con nosotras el cirujano que la operó”, ¿puedo entender que el informe médico esté firmado por María Benítez Hidalgo?

¿No sería más real decir “El ser humano vive sobre el planeta…” (hombres y mujeres) y escribir “… la cirujana que la operó”?

Y, además, tras el uso de un lenguaje hay una ideología, una forma de ver, entender y vivir la vida: el lenguaje no inclusivo suele ser en muchas ocasiones, siendo hijo de quien es (el patriarcado), sexista.

Te pongo un ejemplo: ¿qué es correr “como una niña”, o gritar “como una niñita”, o llorar “como una nenaza”?

Dale al play a este vídeo:

¿Por qué me esmero tanto en clase en alternar las profesiones o los géneros que utilizo en mis ejemplos (una médica, un abogado, una jueza, un alcalde, una bombera, un policía, una electricista, un enfermero…)? ¿Y por qué casi todos los referentes que intento utilizar son mujeres: escritoras, artistas, científicas…?

Porque si no nos nombramos, esas profesiones las ocupan (primero mentalmente y, después, en la vida real) con mucha mayor frecuencia hombres.

Y si no ofrecemos modelos de mujeres importantes, significativas, históricamente relevantes, en las que fijarse y a las que querer emular, imitar, quizás tú, chica que asistes a mi clase, no sepas como qué gran matemática o física quieres ser; o tú, chico que asistes a mi clase, no descubrirás que, además de Newton y Einstein, hay otras muchas mujeres interesantísimas sobre quienes también te deberías informar.

Échale un vistazo a este otro vídeo:

¿Por qué no desistir, si es tan cansado, ser siempre tan consciente del propio discurso, estar siempre tan atenta?

Pues porque estoy firmemente convencida de la necesidad de que las mujeres ocupemos los espacios que nos corresponden y tengamos – de verdad – los mismos derechos (salarios, puestos conforme a la formación, reconocimiento de méritos, etc.).

Y, en el aula, porque la ley me obliga. Es mi deber como docente, como funcionaria pública en el ámbito educativo, usar un lenguaje inclusivo no sexista. Y porque apuesto por la coeducación para formar a personas que en un futuro serán más libres y más felices.

Si eres profe y me estás leyendo…

Quizás te interese esto que añado por último: un vídeo de Marian Moreno Llaneza, en el que se justifica ese compromiso (el de ella, el mío y el de nuestro instituto):