Perspectiva de género en el periodismo

A pesar de los avances en materia de perspectiva de género en el mundo de la comunicación, aún hay desafíos en el periodismo deportivo para lograr coberturas libres de estereotipos cuando se trata de mujeres y niñas atletas. Esta Guía «Perspectiva de género en el periodismo deportivo. Para una información deportiva libre de estereotipos» contiene herramientas conceptuales y prácticas para contribuir a un periodismo deportivo que trate la información sobre la base del derecho a la igualdad entre varones, mujeres y diversidades.Guia-perspectiva-de-genero-en-el-periodismo-deportivo---Thumbnail

La actividad periodística debe estar libre de sexismo y ser respetuosa de los derechos de las personas en la selección, producción y distribución de la información. Incluir la perspectiva de género cuando se habla sobre deportes significa contextualizar la información para explicar las condiciones en las que ese “triunfo”, ese “resultado” o esa “retribución económica” han sido posibles. Implica hacer visibles las condiciones desiguales en las que varones y mujeres practican deportes y compiten.

Con el objetivo de promover un periodismo profesional y de calidad, la Guía ofrece recursos lingüísticos prácticos que pueden usarse para evitar exclusiones y discriminaciones. Tiene, asimismo, recomendaciones para aprovechar la riqueza de la diversidad, evitar las estigmatizaciones y respetar los derechos de todas las personas independientemente de su identidad de género.

Esta guía fue elaborada en el marco del programa “Una victoria lleva a la otra” (OWLA), una iniciativa conjunta de ONU Mujeres y el Comité Olímpico Internacional, con el objetivo de promover el empoderamiento de niñas y adolescentes a través del deporte.

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25J – Día de la mujer afrodescendiente

El 25 de julio del año 1992, en la República Dominicana, se llevó a cabo el primer encuentro de Mujeres Afrolatinas y Afrocaribeñas, con la participación de 400 mujeres provenientes de 32 países del continente. Se reunieron con el propósito de visibilizar las luchas y resistencias de las mujeres afro, y analizar las duras secuelas del racismo, el patriarcado y la desigualdad en la región. Entre las resoluciones finales del encuentro, se plantearon una serie de acciones con el intento de combatir las problemáticas del racismo y patriarcado contra las mujeres afro, y al mismo tiempo rendir un homenaje a todas aquellas mujeres afrodescendientes que lucharon para un mundo libre de injusticia y desigualdades.

A los 29 años de aquel encuentro, siguen en pie las luchas de las mujeres afrodescendientes, y su búsqueda de la eliminación de cualquier tipo de discriminación estructural étnico-racial y de género.

Desde entonces, las mujeres afro-latinoamericanas, afrocaribeñas y de la diáspora, han creado grupos de reflexión y compromiso para trabajar por sus derechos. Trabajando por la eliminación de las desigualdades que experimentamos a diario, sumándole a esto la discriminación que aún nos afecta, a pesar de la existencia de políticas públicas que respaldan nuestros derechos, y el reconocimiento como seres humanos. Por ello reconocer las brechas sociales, económicas, educativas, de acceso a salud, entre otras, frente al resto de mujeres no afrodescendientes, es vital para cumplir con el objetivo de la construcción de una sociedad más justa.

En los últimos años se ha visto el surgimiento de numerosos círculos y redes de mujeres negras, destinadas a construir estrategias de acción y políticas públicas que ayuden a mejorar nuestra calidad de vida, y erradicar el racismo y la discriminación.

Aún en pleno siglo XXI, se evidencian múltiples formas de violencia contras niñas y mujeres. Y la situación se agrava cuando el análisis se hace desde una perspectiva étnica. Es el momento histórico de combatir la exclusión y la marginalidad que nos han perseguido por más de 500 años, desde la colonización.

La carga histórica y la herida colonial, son evidentes incluso hasta hoy, –supuestamente abolida la esclavitud, dadas por terminadas las administraciones coloniales e instituidos los Estados nacionales en la región-. Las secuelas del colonialismo, que construye e integra el orden ideológico y funcional del sistema, que subordina a las personas, basado en una teoría racial, clasificando el color de piel y los rasgos fenotípicos de los sujetos colonizados. Hasta el día de hoy, existe cierta legitimidad al dominio impuesto por la conquista. En este sentido, es necesario señalar que la esclavización de personas provenientes de África, trajo consecuencias específicas para las mujeres.

Las mujeres fueron traídas en menores cantidades que los hombres, y fueron especialmente mercantilizadas, lo que las convirtió en objetos sexuales y de reproducción de mano de obra esclava. Con el tiempo, las divisiones de clase, género y raza, naturalizaron las relaciones de poder completamente desiguales, siendo las mujeres en general, y especialmente las mujeres afrodescendientes y negras, las más oprimidas, cosificadas y explotadas de la sociedad capitalista colonial patriarcal.

En otras palabras: “Aún persisten miradas y prácticas que estigmatizan a las mujeres afro. Estas han sido herederas de la historia que desde sus inicios ha sido violenta. El estereotipo más común de la mujer afrodescendiente es la hipersexualización, es decir, visualizada como objeto, expuesta como una cosa y vulnerabilizada ante el deseo de posesión ajeno, sin posibilidad de manifestarse por ella misma” (Afroféminas, 2017).

A esta estigmatización, se suma la situación de precariedad y exclusión a la que somos sometidas las mujeres afrodescendientes, generando un alto grado de vulnerabilidad.

Por ello, hoy se conmemora un año más de la lucha que han venido dando los grupos de mujeres negras a nivel de Latinoamérica, el Caribe y la Diáspora. El 25 de julio es un día de lucha y resistencia, para nosotras mujeres afrodescendientes. Hoy celebramos, recordamos y actualizamos las luchas, y sumamos las pequeñas batallas ganadas, para un presente y un futuro libre de discriminación y racismo.

REVISTA CRISIS

Homofobia en Hungría y Polonia

Bruselas abre expediente a Polonia y Hungría por su hostigamiento a la comunidad LGTBI. La Comisión Europea inicia un procedimiento infractor al considerar que Varsovia y Budapest violan derechos fundamentales.

El primer ministro polaco, Mateusz Morawiecki (izquierda), y su colega húngaro, Viktor Orbán, hablan en la cumbre del pasado mes de diciembre en Bruselas.
El primer ministro polaco, Mateusz Morawiecki (izquierda), y su colega húngaro, Viktor Orbán, hablan en la cumbre del pasado mes de diciembre en Bruselas.

Bruselas ha decidido actuar ante la deriva homófoba de los Gobiernos ultraconservadores de Hungría y Polonia. Tras el pulso de las últimas semanas con el Ejecutivo de Viktor Orbán, la Comisión Europea ha abierto este jueves expediente a Budapest por la norma que prohíbe la difusión de contenido LGTBI en ámbitos donde haya menores, al considerar que viola la Carta de los Derechos Fundamentales de la UE en puntos como la libertad de expresión y la no discriminación. El Ejecutivo comunitario también ha abierto un procedimiento infractor a Polonia por las llamadas zonas libres de ideología LGTBI creadas en varios municipios.

La legislación aprobada por el Parlamento húngaro prohíbe que se difunda contenido LGTBI en cualquier ámbito en el que haya menores. Eso afecta a las escuelas y a los medios de comunicación, pero varias ONG creen que en última instancia el veto puede llegar a la propia calle. Bruselas cree que esa ley vulnera cuatro normas comunitarias —la directiva de Servicios Audiovisuales, la de Comercio Electrónico, la de Transparencia del Mercado Único y la de Protección de Datos— y viola la prestación de bienes y servicios de forma transfronteriza. Bruselas advierte, además, de que las disposiciones húngaras violan “la dignidad humana, la libertad de expresión e información, el derecho al respeto de la vida privada y el derecho a la no discriminación”.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. En vídeo, declaraciones de la presidenta sobre represalias legales y financieras con los países que no frenen la deriva homófoba.

El Ejecutivo de Ursula von der Leyen también ha enviado una carta de emplazamiento a Hungría por otra norma que obliga a los editores de libros a incluir una advertencia de descargo de responsabilidad en los libros con contenido LGTBI que señale que estos recogen “comportamientos que se desvían de los roles de género tradicionales”. “Esto equivale a restringir el derecho a la libertad de expresión y el derecho a la no discriminación consagrados en los artículos 11 y 21 de la Carta de los Derechos Fundamentales de la UE”, señala la Comisión.

Malestar entre los países

La deriva de Hungría y Polonia, sin embargo, amenaza con extenderse a otros países que también han ido reculando en materia de derechos LGTBI. Ante ese riesgo, la Comisión Europea ha decidido finalmente abrir expediente a Varsovia por el centenar de localidades que se han declarado zonas libres de ideología LGTBI. Hasta ahora, Bruselas había optado por congelar los fondos destinados a esos municipios. Von der Leyen, que el martes cenó con el primer ministro polaco, Mateusz Morawiecki, había cargado en varias ocasiones contra esas declaraciones. Ahora, la Comisión ha abierto expediente a Polonia por no haber entregado la información que se le había requerido sobre la actuación de esos ayuntamientos.

Los expedientes ahondan todavía más la brecha entre Bruselas y los dos Gobiernos ultraconservadores, justo después de que el Constitucional polaco se haya negado a acatar las órdenes de la justicia europea y a las puertas de la presentación de los informes sobre el Estado de derecho de la UE. En el caso húngaro, la nueva ley irritó no solo a la Comisión, sino a 17 socios que decidieron firmar dos documentos —uno suscrito por los jefes de Estado y de gobierno— en los que se declaraban dispuestos proteger los derechos de la comunidad LGTBI. Hungría y Polonia tienen ahora dos meses para responder a la Comisión Europea. Si su respuesta no convence a Bruselas, el Ejecutivo comunitario puede enviarles una opinión razonada, que es el paso previo a ir al TJUE.

Lluís Pellicer – El País