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Una de bocadillos

Eneko

El refrigerio lector
Un blog como el nuestro, aparentemente muerto, pero aún latente (como el Teide que nos observa), sobrevive a base de intuiciones y azares. Desde hace un tiempo habíamos conversado sobre la posibilidad de dedicar una entrada al globo o bocadillo, elemento triunfante del lenguaje de cómic por su potencial icónico y su capacidad para desbordar los límites del género.

Hasta aquí la intuición que da paso al azar: los inevitables retrasos han hecho que la publicación de la entrada se haya dilatado más de lo previsto, con lo que ha coincidido felizmente con la conmemoración anual del Día del Cómic que el Ministerio de Cultura sitúa el día 17 de marzo. El cartel de este año se debe a Candela Sierra, a la sazón ganadora del Premio Nacional del Cómic 2025, que ha empleado como elemento central de su propuesta nada menos que una serie de bocadillos con los que juega para, según la propia autora, “hacer un cartel que tuviera una segunda lectura”.

Candela Sierra

Pero las casualidades no acaban aquí, porque unos días antes de la aparición de estas líneas también recibimos la grata noticia de que uno de los más destacados representantes de la viñeta gráfica canaria, Padylla, ve reconocida su trayectoria profesional con el Premio Canarias de Comunicación 2026, algo que se ha recibido en el mundillo de la viñeta insular no solo como un galardón personal, por supuesto merecidísimo, sino además como un reconocimiento a la viñeta como parte esencial del periodismo y, por ende, como manifestación cultural de primer orden.

Por nuestra parte, queremos, además de celebrar esta doble coincidencia, volver a reivindicar, una vez más, el potencial didáctico que posee la viñeta gráfica, en esta ocasión a través de un breve recorrido, que ahora comienza, por la significativa evolución observada en el uso del bocadillo.

Viñeta de Padylla

Según el Diccionario de la lengua española, el globo o bocadillo es el “espacio circundado por una línea en el que se contienen las palabras o pensamientos de un personaje”. De forma ovalada, por lo general, suele contar con un delta o rabillo que indica qué personaje está hablando.

Pero más allá de la definición académica, el bocadillo se ha convertido en todo un símbolo del lenguaje gráfico-secuencial. De hecho, su uso está tan extendido en la historieta que en algunos países se nombra al medio a través de este recurso. Es el caso, por ejemplo, de Italia, donde los cómics son fumetti (a partir de la “bocanada de humo” a la que recuerdan en el país alpino nuestros bocadillos).

Y sin embargo, el globo, aunque común, no es un elemento necesario para hablar de historietas. De hecho, son muchos los ejemplos notables de obras del noveno arte que no cuentan con ellos. Del mismo modo, tampoco podemos referirnos a él como una invención propia del cómic. Por ello, quizás sea conveniente dedicar unas líneas a sus orígenes y plantearnos a partir de ellas en qué medida la historieta ha sabido aprovechar este elemento como apoyo metalingüístico y se ha atrevido a experimentar con él en las viñetas.

Breve recorrido histórico
El origen del bocadillo suele verse en el uso de las filacterias medievales, esa especie de cintas que aparecían en miniaturas y cuadros con los textos que pronunciaban los distintos personajes. Sin retroceder tanto en el tiempo, el empleo de los globos habría que adscribirlo a las ilustraciones satíricas del siglo XVIII y la amplia difusión de estas en las revistas satíricas que circularon por Europa a lo largo del siglo XIX, sobre todo en suelo inglés. La obra de autores como Thomas Rowlandson o George Cruikshank fueron un modelo para las publicaciones norteamericanas de la época y llegaron hasta los historietistas que comenzaban a mostrar sus trabajos en los suplementos de cómics de la prensa de finales de siglo. De hecho, durante mucho tiempo se consideró a la página de The Yellow Kid, obra de Richard F. Outcault, publicada en octubre de 1896 como el arranque del cómic moderno, tanto por su desarrollo secuencial como por el empleo de bocadillos para reproducir el sonido de un fonógrafo (aunque el que hablara fuera un loro).

Los globos comenzaron a implantarse rápidamente en las tiras cómicas norteamericanas, aunque tardarían un poco más en convertirse en omnipresentes en Europa. En nuestro país, influyó que se tradujeran las series venidas del otro lado del Atlántico. Aun así, habría que esperar a El suero maravilloso, la serie publicada por José Robledano Torres en la revista Infancia entre 1910 y 1911, para ver un uso generalizado del bocadillo en una obra.

En Francia, el empleo de globos (bulles) en la serie Zig et Puce, de Alain Saint-Ogan, aparecida en 1925, popularizó un recurso que sería incorporado a su obra por Hergé, el padre de Tintín, uno de los grandes iconos del cómic mundial. A partir de ahí, todo sería mucho más fácil. El bocadillo sigue empleándose de modo generalizado hasta nuestros días. Con todo, es cierto que con una variedad de formas en su diseño y con algún que otro cambio en sus distintas variantes a lo largo del tiempo.

El bocadillo como dispositivo metalingüístico
Si ha habido cambios desde sus comienzos, estos se han debido a que el bocadillo es algo más que un espacio para las palabras. Tiene asignadas más funciones dentro de la viñeta. Una de ellas, ya se mencionó, es la de indicar por medio del rabillo qué personaje es el que está hablando. Además, forma parte de otra convención del género, la lectura de izquierda a derecha y de arriba a abajo de los textos de la viñeta (de derecha a izquierda en el caso del manga japonés). Así pues, los bocadillos se deben disponer en el orden adecuado dentro de la viñeta para facilitar la legibilidad. Más allá de esto, la línea que traza el bocadillo, el perigrama, cumple con una función narrativa por sí misma. El interior del bocadillo transmite el enunciado, pero el perigrama nos transmite información relevante. Por ejemplo, si este está formado por líneas angulosas, podemos estar hablando de un personaje que está gritando o que está horrorizado (la tipografía del texto del globo puede ayudarnos también en este sentido) o, si la forma es de una especie de nube, podemos deducir que el personaje está pensando lo que contiene el bocadillo. Es curioso, este último ejemplo nos sirve para reflexionar sobre la evolución de los tebeos. Los lectores habituales de cómic conocen los bocadillos de pensamiento, aunque el recurso haya ido menguando de forma progresiva en las historietas contemporáneas. Los autores y autoras de hoy en día prefieren usar para transmitir el pensamiento de los personajes las cartelas o cartuchos: los recuadros cerrados de texto que solían ofrecer información espacio-temporal sobre la historia. Sin embargo, en los ejemplos que ilustran esta entrada podremos observar que el bocadillo de pensamiento es incluso más frecuente que los de habla en las viñetas gráficas que aquí hemos convocado. Quizás porque, como es sabido, la viñeta gráfica, en su aislamiento, está obligada a la condensación expresiva y, por tanto, al uso frecuente de la convención.

En el recorrido que les proponemos no nos detendremos demasiado en los usos más convencionales del bocadillo y sus perigramas, aunque no hemos podido resistirnos a  incluir en esta entrada creaciones de algunos de nuestros más admirados viñetistas que hacen un uso del bocadillo aún en el límite entre lo convencional y el juego experimental y simbólico del que nos ocuparemos a continuación.

Retórica y experimentación
Nos detendremos algo más en el desborde del juego narrativo que se produce cuando el cómic reflexiona sobre su propio lenguaje y sobre la relación entre palabra, imagen y silencio, porque ahí es donde se produce un salto en el componente metalingüístico, en la medida en que no se trata ya solo de la información contenida en la forma y disposición del bocadillo, sino que en los casos que veremos la viñeta no solo usa el lenguaje, sino que, en la medida en que desvela sus propias reglas, habla sobre cómo funciona el lenguaje dentro del medio.

En origen, el bocadillo se nos presenta como una convención invisible: el personaje “habla”, pero no ve el bocadillo. Cuando eso se rompe, el cómic está diciendo al lector: esto es un lenguaje construido y el bocadillo deja de ser un recipiente neutral y se convierte en un dispositivo metalingüístico. Deja de ser abstracto y se vuelve objeto físico, hasta el punto de que los personajes y objetos de la viñeta interactúan con los bocadillos, los tocan, los rompen, los retuercen…

En algunas de estas viñetas el bocadillo adquiere incluso peso material. Puede crecer hasta aplastar al personaje que lo pronuncia o al que lo escucha. En otras, el bocadillo se expande de forma desproporcionada y ocupa casi todo el espacio de la imagen. El lenguaje deja entonces de ser un medio de comunicación para convertirse en una fuerza que domina la escena. Puede salir de la boca como un objeto alargado que invade el espacio del interlocutor, o convertirse en un volumen que literalmente cubre al otro personaje. El gesto gráfico hace visible algo que normalmente permanece implícito: que hablar también es ocupar espacio del otro, interrumpir o imponerse.

El bocadillo deja de ser así un contenedor de palabras para convertirse en un indicador emocional, psicológico y político: una imagen del conflicto entre lo que se quiere decir, lo que se puede decir y lo que se impone decir. A veces, el bocadillo ocupa demasiado espacio, tapa cuerpos o los constriñe, este deja entonces de ser soporte y pasa a ser agente opresivo o a sugerir una pérdida de identidad o de derechos frente al lenguaje impuesto. Al hacer visible la materialidad del bocadillo, se nos recuerda que el lenguaje en este medio no solo se lee: también se ve, ocupa espacio y actúa dentro de la imagen.

Mención aparte merecen los usos metafóricos y simbólicos del bocadillo, en los que este recurso se nos muestra como un elemento compositivo, no solo narrativo, que deja de “acompañar” a la imagen y pasa a confrontarse o dialogar con ella. De este modo, el bocadillo no solo adquiere peso físico dentro de la viñeta, sino que se transforma en un signo visual cargado de significado simbólico. En algunos de estos casos, el texto desaparece o se vuelve ilegible y lo que comunica es la forma, la textura o el comportamiento del propio bocadillo.

En otras viñetas, el bocadillo se convierte en objeto narrativo o herramienta de acción. Puede transformarse en un arma que golpea el suelo para revelar lo que está enterrado, o en un espacio vacío que queda atrapado en los barrotes de una ventana. De esta forma, el bocadillo se convierte en imagen del propio discurso. Su tamaño, su textura o su comportamiento dentro del conjunto expresan aquello que las palabras ya no necesitan decir: el ruido, el poder, la memoria, la censura o la violencia simbólica del lenguaje.

Cuando los autores empiezan a manipular el bocadillo de esta manera, el cómic entra en un terreno claramente experimental y autoral. El contorno tradicional —esa forma ovalada con un pequeño rabillo que apunta hacia el hablante— deja de ser una convención fija y se convierte en un elemento maleable que puede transformarse, fragmentarse o desaparecer. El bocadillo ya no es un vehículo para el diálogo: pasa a ser forma, signo y metáfora visual.

En algunas de estas viñetas la ruptura es literal. El bocadillo aparece quebrado o incompleto, como si el pensamiento estuviera fracturado o el lenguaje fuera incapaz de reconstruir la experiencia. En otras, el bocadillo se convierte en objeto autónomo que huye, se deforma o muta. También encontramos ejemplos en los que el bocadillo se integra con la forma de otros objetos, borrando la frontera entre lenguaje e imagen.

Para concluir, creemos que vale la pena llamar la atención sobre cómo, a pesar de su sencillez, el bocadillo ha acabado convirtiéndose en uno de los mecanismos más transformadores del lenguaje del cómic. Cuando se deforma, se transmuta o se funde con los objetos y los cuerpos, deja de ser un mero soporte del diálogo para convertirse en imagen del propio lenguaje: visualiza el pensamiento, la ilusión, las relaciones de poder, el ruido del discurso o el silencio de lo inefable. Quizá por eso, el bocadillo se nos antoja una de las herramientas más reveladoras del cómic, porque a través de ese recurso aparentemente simple se materializa la madurez de su lenguaje y su capacidad para pensar sobre sí mismo.

Julio Santamaría y Joaquín Ayala

Aviso de Derechos de Autor
Las viñetas utilizadas en esta publicación son propiedad de sus respectivos autores. Su inclusión tiene fines exclusivamente educativos, de investigación o de análisis crítico y carece de ánimo de lucro. Se reconoce y respeta plenamente la autoría y los derechos de propiedad intelectual de cada creador.

Humor gráfico y multimodalidad

En nuestro blog ya hemos hecho varias propuestas para trabajar didácticamente el inagotable filón de la viñeta gráfica. Un formato, que lejos de parecer afectado por la crisis general del periodismo tradicional y sus medios impresos, se nos muestra hoy insuflado de nueva vida gracias a su profusa distribución a través de medios digitales y a su proximidad (aunque duela decirlo) al formato triunfante en el imperio del scroll: el omnipresente meme.

Les remitimos, pues, a otras entradas previas en las que abordábamos las potencialidades generales del formato, su utilidad para acercar al alumnado al análisis de los artículos de opinión o su relación con las figuras retóricas clásicas.

En esta ocasión, y con intención de complementar dichas entradas precedentes, trataremos de proponer una modesta taxonomía a partir de la cual analizar los diversos grados en que la combinación entre el dibujo y la escritura dan lugar a un nuevo significante caracterizado, en palabras de Ana Pedrazzini y Nora Scheuer*, por su “notable síntesis y densidad semiótica”.

Nos valdremos de nuevo de estas autoras para justificar la condición multimodal del humor gráfico: “Las viñetas humorísticas que articulan el dibujo y la escritura constituyen discursos multimodales en los que interactúan multiplicidad de signos icónicos, plásticos y lingüísticos al servicio de una intencionalidad comunicativa y expresiva, con la finalidad última de denunciar, criticar, suscitar la reflexión, descargar tensiones y/o divertir”.

La viñeta gráfica se reivindica así como uno de los más claros ejemplos de multimodalidad, en tanto en cuanto surge de una conjunción entre los modos visual y textual, combinados ambos en una relación de complementariedad en la que dejan de ser autónomos “ya que si fuesen leídos independientemente, perderían el sentido que resulta de su interacción: el texto mixto así constituido significa más que la suma de los elementos que lo componen”.

Creemos haber demostrado ya que la conveniencia de emplear las viñetas humorísticas con fines educativos tiene su razón de ser en que, además de ser un medio cercano a los gustos e intereses de nuestro alumnado, se trata de textos caracterizados por su condición sintética y condensada, que presentan pocos elementos pero muy significativos y, que precisamente por ello, resultan susceptibles de ser interpretados de forma reflexiva y crítica.

Viñeta de Francisco Olea

Se trataría, por tanto, de facilitar, mediante la propuesta de clasificación que expondremos a continuación, un modo de acercamiento didáctico al análisis de viñetas humorísticas no excluyente de los restantes ya mencionados: su condición de texto argumentativo o los recursos retóricos empleados en las mismas. Un segundo propósito será, qué duda cabe, el de reclamar una vez más el reconocimiento que merece el talento de los autores y las autoras de humor gráfico aquí convocados.

A la hora de sustentar nuestra clasificación partiremos de la tradicional identificación de tres tipos de relación funcional establecida entre los modos visual y textual para la generación de humor gráfico: el humor se produce en el modo verbal mientras que lo visual sólo interviene de forma ilustrativa; el humor se produce en el modo visual y lo verbal puede ser redundante e incluso innecesario; y por último, el humor resulta de la interacción entre ambos modos.

1) Independencia

En este tipo de viñetas, la imagen o el texto no dependen mutuamente para transmitir el mensaje. Cada uno aporta su propio significado y pueden existir de manera separada Paradójicamente, aunque se trata de la opción menos representativa de la condición multimodal, suelen ser receptoras de un mayor prestigio desde un punto de vista narrativo, sobre todo en los casos de independencia del modo visual, al resultar a menudo mucho más propicias para la interpretación o el juego visual.

2) Complementariedad

Cuando ambos modos aportan elementos no contemplados en el otro que son igualmente relevantes para la producción de sentido, de forma que este resulta de la interacción entre ambos. Tanto la imagen como el texto trabajan juntos para crear un nuevo sentido que no podría ser entendido completamente sin la combinación de ambos elementos. Esta es la más compleja y la más interesante desde el punto de vista humorístico y narrativo. A veces en este tipo de viñetas se juega con la ambigüedad o el doble sentido, en los cuales el texto y la imagen se «dicen» cosas diferentes, o pueden incluso llegar a aportar sentidos que se contradicen deliberadamente, contribuyendo, asimismo, a la generación de humor.

3) Refuerzo o ampliación

Si la contribución no es equivalente sino que un modo predomina sobre el otro, puede ocurrir que uno de ellos esté reforzando o ampliando elementos provistos por el otro modo.

Esta categoría se divide a su vez en dos subcategorías: a) viñetas en las que el texto complementa la imagen: Aquí, el texto amplifica o aclara lo que ya se ve en la imagen, pero no modifica completamente su mensaje. El texto ayuda a darle un toque adicional de humor, pero la idea principal sigue estando en la imagen y b) viñetas en las que la imagen complementa el texto: En este caso, la imagen sirve para reforzar o dar contexto a lo que dice el texto. La imagen puede ser una especie de «escena» en la que se desarrollan los personajes o situaciones mencionadas en el texto.

El refuerzo se da cuando la imagen y el texto refuerzan o confirman lo que está diciendo el otro. En lugar de añadir información nueva, uno de los modos simplemente hace que lo dicho o mostrado por el otro sea más claro o evidente. Por su parte, la ampliación se da cuando el texto o la imagen añaden información nueva o expanden lo expresado mediante el otro modo. En lugar de repetir lo mismo, el texto o la imagen introducen elementos adicionales.

4) Redundancia total o parcial

Aunque las características específicas de cada modo no hace posible una redundancia total, lo cierto es que, tal y como expresa el crítico Scott McCloud, la redundancia ocurre cuando tanto el texto como la imagen están diciendo lo mismo, es decir, cuando ambos modos refuerzan de manera innecesaria la misma idea.

Sin embargo, la redundancia es utilizada a menudo como una forma de refuerzo del mensaje o puede incluso lograr que aumente el contraste entre lo que es visualmente evidente y lo que se dice textualmente, creando un tipo de humor basado en la exageración o la obviedad. A pesar de todo ello, suele ser vista en general como un recurso menos creativo, al mermar el rol interpretativo del lectoespectador**.

Pedimos, por último, disculpas por la notable presencia de Donald Trump entre los ejemplos seleccionados, pero es el mundo que tenemos.

Joaquín Ayala

* Esta entrada está basada en gran parte en el artículo de Ana Pedrazzini y Nora Scheuer: «Sobre la relación verbal-visual en el humor gráfico y sus recursos», publicado originalmente en el nº 74 de los Cuadernos del Centro de Estudios en Diseño y Comunicación de la Facultad de Diseño y Comunicación de la Universidad de Palermo. Buenos Aires.

** Tomamos este concepto del libro El lectoespectador, de Vicente Luis Mora, editado por Seix Barral.

Aviso de Derechos de Autor
Las viñetas utilizadas en esta publicación son propiedad de sus respectivos autores. Su inclusión tiene fines exclusivamente educativos, de investigación o de análisis crítico y carece de ánimo de lucro. Se reconoce y respeta plenamente la autoría y los derechos de propiedad intelectual de cada creador.

Al fin tenemos listados mangas

Tradicionalmente el manga ha sido la gran asignatura pendiente de Tebeos con clase. Nuestro grupo de profesores y profesoras, en esencia amantes de la línea clara, del tebeo patrio y del cómic underground, los más lejos que habíamos llegado era a picotear levemente en el mundillo de los superhéroes. Pero el manga se nos escapaba (y escapa) generacionalmente y, en consecuencia, nuestro blog y materiales se muestran casi huérfanos de referencias a este género comiquero de éxito arrollador. Sin embargo, llevábamos tiempo queriendo poner remedio a esta ausencia imperdonable y no vimos otra solución que apoyarnos en los verdaderos expertos: nuestro alumnado.

Los alumnos y las alumnas integrantes del Club de Manga del IES La Laboral de La Laguna nos ofrecieron la excusa perfecta: ante la necesidad de seleccionar una serie de títulos para crear la Mangateca de la biblioteca del instituto, se les propuso que fueran ellos y ellas los que elaboraran los listados correspondientes, divididos, eso sí, en clásicos y propuestas más actuales (por supuesto, nada más lejos de nuestra intención que censurar su concepto de clasicismo).

Esta entrada es el resultado de esa tarea y tiene, como es habitual por estas lides, la vocación de ser de utilidad a otros centros que decidan apostar por la creación de su propia mangateca (y no es mala apuesta, se lo aseguramos) ofreciéndoles como orientación estos listados básicos.

Una vez adquiridos la mayoría de los títulos de estos listados, los integrantes del Club de manga de La laboral se los mostraron a sus compañeros de la ESO mediante un pequeño taller de iniciación al manga y al anime. En él se habló de adaptaciones, de la influencia cultural que está suponiendo este fenómeno mundial, de la música, géneros y demografías. La recepción por parte del alumnado fue estupenda y sobre la marcha surgieron nuevas complicidades y se incrementó el número de integrantes del club.

Desde Tebeos con clase queremos felicitar al Club de Manga del IES La Laboral de La Laguna por su trabajo y entusiasmo y agradecerles la cesión de sus listados. Esperamos seguir colaborando en el futuro en nuevos proyectos.

Clásicos del manga

1. Steel Rall Run Jojo’s Bizarre Adventure, de Hirohiko Araki (Lvrea)

2. Black Clover, de Yuuki Tabata (Norma)

3. Hunter x Hunter, de Yoshihiro Togashi (Panini)

4. Jojo’s Bizarre Adventure, de Hirohiro Araki (Lvrea)

5. One Piece, de Eiichiro Oda (Planeta Cómic)

6. Berserk, de Kentaro Miura (Panini)

7. Chain Saw Man, de Tatsuki Fujimoto (Norma)

8. Fire Punch, de Tatsuki Fujimoto (Norma)

9. Look Back, de Tatsuki Fujimoto (Norma)

10. Noragami, de Adachitoka  (Norma)

11. Mi amigo Capricornio, de Masaru Miyokawa (Milky Way)

12. Vinland Saga, de Makoto Yukimura (Planeta Cómic)

13. Nanbaka, de Sho Futumata (Panini)

14. No game no life, de Yuu Kamiya y Mashiro Hiiragi (Seven Seas)

15. Nana, de Ai Yazawa (‎Planeta Cómic)

16. Bibliomania, de Obaru y Macchiro (Kibook)

17. Full Metal Alchemist, de Hiromu Arakawa (Norma)

Propuestas más actuales

1. Spy X Family, de Tatsuya Endo (Lvrea)

2. One Punch Man, de Yusuke Murata (Lvrea)

3. Banana Fish, de Akimi Yoshida (Panini)

4. Death Note, de Tsugumi Ohba y Takeshi Obata (Panini)

5. Horimiya, de Hero y Daisuke Hagiwara (Norma)

6. Ataque a los titanes, de Hajime Isayama (Norma)

7. Haikyu!!, de Haruichi Furudate (Planeta Cómic)

8. Assassination Classroom, de Yusei Matsui (Panini)

9. The promised of neverland, de Kaiu Shirai y Posuka Demizu (Norma)

10. My Hero Academia, de Kohei Horikoshi (Planeta Cómics)

11. Yakuza amo de casa, de Kousuke Oono (Lvrea)

12. Sasaki y Miyano, de Shou Harusono (Panini)

13. Given, de Kizu Natsuki (Milky Way)

14. Kaiju, de Naoya Matsumoto (Planeta Cómic)

15. El hada de las nieves, de Tomo Serizawa (‎Now Evolution)

16. ¡¡No te rindas, Nakamura!!, de Syundei (‎Milky Way)

Colecciones de clásicos. De la adaptación al cómic como una de las bellas artes.

Los aficionados al tebeo estamos de enhorabuena. En un plazo breve de tiempo, se han asomado a las estanterías de las tiendas de cómics dos novedades del dúo formado por el guionista Santiago García y el dibujante Javier Olivares. Necesitan de pocas presentaciones. Ganadores del Premio Nacional de Cómic de 2015 con la imprescindible Las Meninas, redoblaron la apuesta por una historieta de calidad con La cólera (2020), original revisión de la guerra de Troya. Y sin embargo, puede que su trayectoria no hubiera sido la misma sin su primera obra larga: El extraño caso del doctor Jekyll y mister Hyde (2009).

El extraño caso del doctor Jekyll y mister Hyde (2009)

“Hacer este libro fue la manera que Santiago y yo encontramos de comprobar si funcionábamos bien trabajando en una historia completa”, nos cuenta Javier Olivares en las páginas extra (“Los archivos del Doctor Jekyll”) en la reedición de febrero de este año en la editorial Astiberri. La editorial vasca es la responsable también de la publicación hace un par de semanas de La guerra de los mundos. Se suma así a una tendencia que se está asentando en el mercado del cómic español (al rebufo, cómo no, del mercado franco-belga): la adaptación de clásicos literarios.

El fenómeno, de indudable interés didáctico, no es nuevo. Si deambulamos por las fronteras del cómic, la relación entre literatura e imagen se puede rastrear hasta los primeros siglos de nuestra era. Si lo que buscamos, en cambio, son verdaderas apuestas editoriales para crear colecciones que trasladen los clásicos de la literatura al cómic (como en el caso de García y Olivares), quizás no esté de más citar la colección estadounidense Classics Illustrated, capaz de perdurar en el tiempo desde 1941 hasta 1969. Más cercana en el espacio y el tiempo, nace en 2007 la colección Ex-Libris, de la editorial francesa Delcourt. Y un año después, en 2008, la editorial SM saca al mercado sus “Clásicos en cómic”, colección que incluyó el Jekyll y Hyde de García y Olivares. Pese a los precedentes que se acaban de nombrar, en la memoria del lector español (de cierta edad) estará instalada como referente fundamental la colección “Historias selección” de la editorial Bruguera (de finales de los años sesenta y setenta). Los títulos conseguían un peculiar matrimonio entre novela y cómic: No se trataba de clásicos ilustrados, sino que había una página de historieta por cada tres de su original literario. En el cómic, las imágenes narran (de hecho, tienen preeminencia sobre la palabra y puede darse el caso de que nos encontremos con cómics “mudos”). En el libro ilustrado, las imágenes son solo un adorno del texto. En muchas ocasiones, en el paso del ilustrar al narrar, las editoriales optan por simplificar tanto trama como dibujo. La extensión del cómic debe adaptarse a la del álbum franco-belga y el dibujo no salirse de la “línea clara” (el estilo del Tintin, de Hergé). Hay que alabar, pues, la decisión que tomó en su día SM de encargar las adaptaciones a autores no muy conocidos entonces y que hoy son ya nombres de referencia de la historieta de nuestro país: García y Olivares, David Rubín, Emma Ríos… (aunque es cierto que otra parte de la colección española se limitaba a publicar las versiones traducidas de los clásicos de Delcourt). El elogio no es solo por los elegidos, sino porque fueron capaces de aceptar que el trabajo de la adaptación recayera sobre dibujantes de diferentes estilos, como es el caso del expresionismo de Javier Olivares. Además, con buen criterio, permitieron que los autores pudieran exprimir las posibilidades creativas del medio sin que hubiera una imposición de fidelidad “literal” al original. Así, no sorprende que en El extraño caso del doctor Jekyll y míster Hyde, ya desde el título, se nos advierta de que la historieta es “a partir de la novela de Robert Louis Stevenson”. De hecho, no coincide, por ejemplo, el narrador, pues casi todos los lectores saben ya de ese binomio Jekyll/Hyde que la última página, a modo de epílogo, se encarga de explicar como anverso y reverso de la personalidad humana. Y, como no podía ser de otra manera, La guerra de los mundos, está, según reza en la página del título, “inspirada en la novela de H.G. Wells”. No es un fiel reflejo de la misma, pero no seremos nosotros quienes desvelemos la sorpresiva vuelta de tuerca en el desarrollo de la trama y elección de protagonistas del cómic (por más que la revelación nos llegue en las primeras páginas). Le tocará a cada lector rendirse ante la propuesta visual y de guion de una obra de conocida trayectoria en cuanto adaptaciones: desde la más famosa, la adaptación radiofónica que hizo Orson Welles en 1938, la que consiguió provocar el pánico en los impresionables oyentes norteamericanos de la época, hasta la versión cinematográfica de Steven Spielberg (2005) (que no es la última de las adaptaciones al cine de esta novela).

La guerra de los mundos

Esperemos, pues, que esta entrada sirva como recomendación para llevar a las estanterías de las bibliotecas escolares los dos tebeos recién publicados por el tándem García-Olivares. Ambos, además, como se dijo, pueden ayudarnos a plantear debates interesantes a partir del diálogo entre original y adaptación y sobre las aportaciones que hacen los distintos medios a los que se trasvasa una obra. Frente a una abrumadora mayoría de muestra de largometrajes que adaptan obras literarias, el cómic va reclamando sin estridencias nuestra atención. A las viñetas se adaptan poemas (últimas obras de Laura Pérez Vernetti), novelas, teatro o, incluso, ensayos (Sapiens, de Yuval Noah Harari) y las editoriales no flaquean en la propuesta tebeística, ya sean grandes (Planeta, por ejemplo, con su reciente adaptación de Nada, de Carmen Laforet) o pequeñas (Nórdica Libros, con el Nebrija, de Agustín Comotto); ya estén pensando en un lector adulto o en el pequeño lector. Bang ediciones, sin ir más lejos, tiene su “Clasicómix. Colección clásicos revisitados”, en la que, curiosamente, se puede leer Jekyll & Hyde, en versión esta vez de Tyto Alba.

Terminamos, como siempre, animando a docentes y amantes de las viñetas a aportar al blog sus comentarios con recomendaciones sobre obras traídas al cómic desde otras artes y sobre los usos didácticos de las mismas.

Julio Santamaría

Javier Olivares

Javier Olivares visitará próximamente Tenerife para participar en el clásico encuentro Entre Viñas y Viñetas, organizado por la Denominación de Origen Tacoronte Acentejo. El autor realizará sesiones de firmas en la Librería Lemus de La Laguna los días 2 y 3 de junio y participará en una charla con Manuel Darias el propio viernes 3 de junio. Una oportunidad inmejorable para hacerse con alguno de sus últimos tebeos.

Canarias en las viñetas. Una mirada desde fuera de las islas.

Eneko en 20 minutos (27-12-06)

Las islas Canarias han aparecido en cómics realizados por autores ajenos al archipiélago. En esta entrada vamos a mostrar algunos ejemplos que sirvan para valorar la inclusión del territorio insular en la historieta. En primer lugar, podríamos hablar de la inclusión de las Canarias como mera referencia geográfica. De aparecer una isla, suele ser la de Tenerife para hacer valer la silueta que dibuja el Teide sobre el océano. Esto ocurre, de hecho, en la que puede ser la primera viñeta foránea sobre las Canarias: la viñeta en la que Tintín le habla sobre las islas desde el barco que les lleva de camino a África. Con todo, como se puede observar, la viñeta pertenece a la edición de Tintín en el Congo de 1931. Cuando Hergé rehizo el álbum para su versión a color de 1946, la explicación sobre Canarias no pasó la criba.

Tintin en el Congo (1931)

Canarias entraba dentro del itinerario de los barcos con destino al corazón de África, así que no es raro volverla a encontrar, esta vez siquiera mencionada en el encabezado de una carta, en otra obra: Kongo. El tenebroso viaje de Józef Teodor Konrad Korzeniowski (2014), de Christian Perrissin y Tom Tirabosco. El cómic relata el viaje de Joseph Conrad hasta el Congo, experiencia en la que se fundamenta una obra tan conocida como El corazón de las tinieblas (1899).

Kongo (2014)

Un ejemplo reciente de la vista desde el mar de Tenerife y el Teide (con cartel incluido, por si hubiera dudas) podemos encontrarlo en Ibáñez y su última viñeta de Mortadelo y Filemón. Misión por España (2021).

Misión por España (2021)

Y ya desde tierra firme, el volcán al fondo, bajo un cielo estrellado, abre la aventura de los X-Men en un irreconocible barrio de Punta Brava en el Puerto de la Cruz el número 250 de X-Men Legacy (2011).

X-Men Legacy, de Mike Carey y Khoi Pham (2011)

Aunque podamos pensar en referencias y apariciones demasiado vagas, las viñetas del Teide nos hablan de un referente geográfico preciso. Hay otro grupo de obras, en cambio, en las que las islas canarias aparecen sin que haya ninguna información visual que nos lleve a reconocer a las Afortunadas. A los autores les basta con mencionar en las cartelas el espacio geográfico y dejar todo lo demás a la imaginación de un lector que sabe que las islas Canarias son uno de los destinos turísticos más demandados por los europeos.

Así ocurre, por ejemplo, en La gran odalisca (2013), de Bastien Vivès, o, con un enfoque muy diferente en cuanto a la temática de la historieta, en El viaje. Hombres feministas (2019), de Alicia Palmer y J.J. Mínguez.

La gran odalisca (2013)
El viaje. Hombres feministas (2019)

Llegamos, al fin, a una serie de obras en las que el paisaje (y paisanaje) de las islas cobra ya un cierto protagonismo se abre el abanico de representación a otras islas del archipiélago.

Eso pasa, sin ir más lejos, en la breve historieta “La ira del dedo de dios”, de Joaquín López Cruces (publicada en 1992 y recogida en Obras encogiadas (1997)). Una página con el Dedo de Dios y la costa grancanaria de Agaete como testigos de un envío “aéreo” a la península.

Sin cambiar de isla, sin demasiada concreción gráfica, pero sí con reflexión en torno al modelo turístico canario, Miguel Gallardo pasa sus vacaciones con su hija en el sur en el imprescindible María y yo (2007).

Nos quedamos en la provincia para recalar en Fuerteventura en un cómic que recupera la memoria de la represión franquista sobre los homosexuales. El violeta de Antonio Santos Mercero, Juan Sepúlveda Sanchís y Marina Cochet (2018). Léanlo y descubrirán en sus páginas la reeducación del valenciano Julián en la Colonia Agrícola Penitenciaria de Tefía.

Devolviéndonos la fe en el ser humano está la trayectoria vital de Alexander von Humboldt- El polímata berlinés se embarcó desde Galicia para su célebre viaje hacia América en 1799. Un error de cálculo le llevó a hacer escala en La Graciosa y desembarcaría más adelante en Tenerife, en donde consiguió organizar una ascensión al Teide. Apenas unos días, apenas unas hojas dentro de El increíble viaje de Alexander von Humboldt al corazón de la naturaleza (2019) (adaptación al cómic del magnífico libro de Andrea Wulf: La invención de la naturaleza (2016)).

El increíble viaje de Alexander von Humboldt al corazón de la naturaleza, de Andrea Wulf y Lillian Melcher (2019)

Dimos comienzo a estas líneas con la viñeta de Tintín, uno de los grandes de la historieta franco-belga,  dejaremos ahora que el colofón lo ponga Panoramix en El mal trago de Obélix (1996), de Uderzo. En su diálogo con Spartakis (con un “cierto” parecido a Kirk Douglas) menciona a la Atlántida, de la que quedaría como vestigio un grupo de islas (¿las Canarias?). Así, “la más importante sigue ocupada por los últimos atlantes”. ¿Estará el druida en los orígenes del pleito insular?

El mal trago de Obélix (1996)

Concluiremos este recorrido (nada exhaustivo) con un llamamiento para seguir engrosando la lista de títulos con vinculación con Canarias creados desde fuera de las islas. Si se les viene a la memoria alguno más, no duden en compartirlo en los comentarios. Les estaremos agradecidos.

Julio Santamaría

Breves apuntes para una historia del cómic canario

Esta entrada surge a raíz de la invitación realizada a nuestro seminario para impartir una acción formativa, bajo el título El cómic y canarias: recurso educativo, en el marco de la oferta del Programa Enseñas de la Consejería de Educación del Gobierno de Canarias.

En Tebeos con clase llevamos ya algún tiempo queriendo iniciar una línea de trabajo que diera un paso más allá de las puntuales colaboraciones que a lo largo de estos años hemos mantenido con autores locales. Además, después de nuestros primeros diez años de existencia tenemos claro que ha llegado el momento de vincular parte del trabajo del grupo a la difusión de nuestros contenidos al resto de la comunidad docente canaria.

Por eso, queremos agradecer desde aquí la oportunidad que se nos ha brindado de compartir con compañeras y compañeros los primeros pasos de esta vertiente de nuestro trabajo que esperamos tenga continuidad durante los próximos cursos.

Este primer esfuerzo ha consistido en esbozar, al menos, una breve historia del cómic canario y acompañarla por un repertorio de títulos ordenados en orden cronológico. Ante todo, hemos de advertir que los documentos que ahora compartimos en absoluto tienen otra vocación que la de servir de punto de partida para posteriores revisiones y enmiendas. Se trata, pues, de un work in progress que se sabe imperfecto y susceptible de contener numerosos errores y omisiones que iremos corrigiendo con el tiempo y la ayuda de los que los lean. Son documentos sin pretensiones académicas, ni afán de exhaustividad, en los que, por el contrario, hemos querido preservar sobre todo el carácter divulgativo y didáctico.

Nuestra intención no es otra que, en la medida en que el trabajo del grupo pueda volver a ser presencial y las circunstancias nos permitan vernos e ilusionarnos fuera del estrecho marco de las videoconferencias, estos documentos seminales se amplíen en una futura recopilación de materiales didácticos. Pretendemos, en definitiva, que este blog y, sobre todo, futuras convocatorias de formación nos permitan hacer visible y convencer a nuestros compañeros y compañeras tanto de la necesidad de reconocer al cómic su condición de patrimonio cultural, como de su eficacia como instrumento privilegiado para la difusión de contenidos canarios.

Breves apuntes para una historia del cómic canario

Bibliografía esencial del comic en Canarias

El cómic como patrimonio y el comic patrimonial

De lo inevitable

Todos sabíamos que en algún momento tenía que llegar. Hicimos propuestas de lectura de cómic para las bibliotecas escolares de primaria y secundaria, pero siempre se quedó en el tintero una lista de recomendaciones para bachillerato. Se ha hecho de rogar, pero les presentamos al fin una relación de cincuenta y una obras pensadas para ser leídas en esa etapa educativa. Les advierto de que no se trata de un documento cerrado. Es fruto de debates en los que dolían como nunca los descartes. Con todo, el listado que ofrecemos a continuación tiene una amplitud de miras suficiente como para mostrar un panorama actual del noveno arte que puedan disfrutar por igual alumnado y docentes.

Hay autoras y autores; locales y foráneos; de humor gráfico, superhéroes, manga o cómic europeo. Hay cómics costumbristas y experimentales; biografías de artistas, científicos; pedazos de vida de los propios dibujantes e, incluso, vidas inventadas que (nos) explican la realidad. Hay clásicos asentados y apuestas personales. Pero, sobre todo, hay un poco de cada uno de nosotros en cada título.  

Ahí van…

  1. Autobiopsia, de Eduardo González (Idea)
  2. Lamia, de Rayco Pulido (Astiberri)
  3. Maus, de Art Spiegelman (Reservoir Gráfica)
  4. El arte de volar, de Antonio Altarriba y Kim (Norma)
  5. El ala rota, de Antonio Altarriba y Kim (Norma)
  6. Yo, asesino, de Antonio Altarriba y Keko (Norma)
  7. Todo Paracuellos, de Carlos Giménez (Debolsillo)
  8. Persépolis, de Marjane Satriapi (Reservoir Gráfica)
  9. Jamás tendré 20 años, de Jaime Martín (Norma)
  10. Los puentes de Moscú, de Alfonso Zapico (Astiberri)
  11. Picasso en la guerra civil, de Daniel Torres (Norma)
  12. Una posibilidad, de Cristina Durán y Miguel Ángel Giner (Astiberri)
  13. Historias del barrio, de Gabi Beltrán y Bartolomé Seguí (Astiberri)
  14. Los surcos del azar, de Paco Roca (Astiberri)
  15. Que no, que no me muero, de María Hernández y Javi de Castro (Modernito Books)
  16. Sócrates, de Joann Sfar y Christophe Blain (Fulgencio Pimentel)
  17. El solar, de Alfonso López (La Cúpula)
  18. María y yo, de Miguel Gallardo (Astiberri)
  19. Ofelia 1, de Julieta Arroquy (Diábolo)
  20. El árabe del futuro 1, de Riad Sattouf (Salamandra)
  21. Los ignorantes, de Étienne Davodeau (La Cúpula)
  22. No puedes besar a quien quieras, de Sandrine Revel y Marzena Sowa (La Cúpula)
  23. Problemas del primer mundo, de Laura Pacheco (Lumen)
  24. Quico Jubilata, de J. L. Martín (Sapristi)
  25. Tiempo de canicas, de Beto Hernandez (La Cúpula)
  26. Dentro de nada, de Juan Berrio (Astiberri).
  27. Palestina, de Joe Sacco (Planeta Cómic).
  28. Historias frías, de Jorge Zentner y Tha (Astiberri).
  29. Serie negra. Integral, de Jordi Bernet y Enrique Sánchez Abulí (Panini).
  30. Croqueta y empanadilla 1, de Ana Oncina (La Cúpula).
  31. No me dejes nunca, de Jason (Astiberri)
  32. Gemma Bovery, de Posy Simmonds (Sins entido)
  33. Piruetas, de Tillie Walden (La Cúpula)
  34. Sally Heathcote. Sufragista, de Mary M. Talbot, Kate Charlesworth y Bryan Talbot (La Cúpula)
  35. Feynman, de Jim Ottaviani y Leland Myrik (Norma)
  36. Corto Maltés. Equatoria, de Juan Díaz Canales y Rubén Pellejero (Norma)
  37. La anciana que nunca jugó al tenis y otros relatos que sientan bien, de varios dibujantes (con guion de Zidrou) (Norma)
  38. El ángelus, de Frank Giroud y Homs (Norma)
  39. 300, de Frank Miller (Norma)
  40. Black Hammer 1. Orígenes secretos, de Jeff Lemire y Dean Ormston (Astiberri)
  41. Superman. Hijo rojo, de Mark Millar y Dave Johnson (ECC)
  42. Watchmen, de Alan Moore y Dave Gibbons (ECC)
  43. La Visión, de Tom King y Gabriel Hernández Walta (Panini)
  44. El bosque milenario, de Jiro Taniguchi (Ponent Mon)
  45. Solanin, de Inio Asano (Norma)
  46. El arte. Conversaciones imaginarias con mi madre, de Juanjo Sáez (Astiberri)
  47. Vincent, de Barbara Stok (Salamandra)
  48. Vidas paralelas, de Olivier Schrauwen (Fulgencio Pimentel)
  49. Röhner, de Max Baitinger (Fulgencio Pimentel)
  50. Blotch, de Blutch (La Cúpula)
  51. 1984, de Fido Nesti (novela G. Orwell) (Debolsillo)

Mirando hacia atrás con tiras

Tebeos con clase también disfrutó de su minuto de gloria (más bien veinte) en la reciente y exitosa edición virtual del Salón internacional del cómic y la ilustración de Tenerife. Dentro de los innumerables actos que congregó esta XVII entrega, la organización de Santa Cruz Cómic 2020 consideró interesante conocer un poco mejor nuestro proyecto y rememorar los diez años de funcionamiento de nuestro grupo de trabajo docente.

Desde aquí queremos agradecerles que hayan contado con nosotros y felicitarles por la riqueza e interés de las actividades, charlas y exposiciones que han conformado el lujoso programa de este año.

Además, queremos aprovechar esta entrada para celebrar el especial protagonismo de uno de los miembros del grupo, Julio Santamaría, que, también en el marco del Salón chicharrero, presentó su ya esencial libro sobre Blacksad. Un clásico instantáneo.




Sobre el cómic social y la escuela


Comenzaré esta entrada impugnando la falsa dicotomía entre entretenimiento y seriedad. Ni todo lo trascendente es aburrido ni todo lo liviano es necesariamente divertido: como casi siempre, entre el blanco y el negro existe una larga gama de grises. Digo esto porque se podría considerar materia descabellada siquiera sugerir el uso en el aula de un tebeo que aborde problemas sociales. El precepto de no introducir asuntos deprimentes en las vidas de un alumnado que ya tiene sus propios dificultades ha calado en la práctica docente más de lo que somos conscientes. Para problemas ya está la vida, se contraargumenta.

Sin embargo, debemos recordar que uno de los principales objetivos de nuestros centros educativos es contribuir de forma sustancial a la formación de una ciudadanía crítica y preparar, así, a los futuros ciudadanos y ciudadanas para que sean capaces de participar de forma activa en la vigilancia y construcción de un mundo mejor y más justo (algo que se antoja complicado si en nuestras clases no hacemos visibles las realidades incómodas que nos rodean).

Cambiar el mundo

Existe un tipo de creadores para los que la literatura puede y debe ser un lugar de denuncia de los males de la sociedad, que permite expresarse a los más desamparados y contribuye a transformar el mundo. Al concepto que engloba esta manera de pensar la literatura como acción se le ha denominado tradicionalmente literatura social.

Los vaivenes políticos, sociales y, por supuesto, económicos hacen que esta corriente literaria aparezca y desaparezca periódicamente del foco de la actualidad. Así, cada cierto tiempo, la literatura regresa a las vidas de los periféricos y los invisibles para devolverles a un primer plano, a pesar de las resistencias de aquellos que siguen entendiendo que la literatura es asunto demasiado elevado para mezclarse con el panfleto político, o que debe conducirnos más a la evasión que a la catarsis. En la literatura española contemporánea, interesantes autores como Isaac Rosa, Marta Sanz, Elvira Navarro o Pablo Gutiérrez, entre otros, han vuelto a introducir los conflictos sociales en sus libros.

Cómic social

 

 

 

 

 

 

La irrupción de la denominada novela gráfica también ha traído consigo el auge de un tipo de cómic que aborda aspectos sociales y problemáticas hasta entonces inéditas en la producción tebeística española. El éxito sin precedentes de dos obras esenciales publicadas en 2007, Arrugas, de Paco Roca (Astiberri) y María y yo, de Miguel Gallardo (Astiberri), abrieron las puertas a muchas otras que han recorrido esa senda hasta nuestros días.

El último hito en esta corriente ha sido la concesión del Premio Nacional del Cómic 2019 a El día 3, de Miguel Á. Giner Bou, Cristina Durán y Laura Ballester (Astiberri, 2018), en el que se relata el trágico accidente sufrido en el metro de Valencia el 3 de julio de 2006 y cómo, en aquel momento, los representantes políticos establecieron un blindaje gubernamental que obstaculizaba las investigaciones e intentaba imponer sobre la tragedia una densa capa de olvido, contra la que debieron luchar los afectados y sus familias durante años.

Entre esas dos fechas, son muchas las obras que se podrían mencionar en esa misma línea, pero me voy a limitar a dos cómics que tienen en común la participación de uno de los nombres anteriormente citados, Isaac Rosa, periodista y novelista nacido en 1974. Rosa es coautor, junto a Cristina Bueno, de Aquí vivió: Historia de un desahucio (Nube de Tinta, 2016) y prologuista de El mundo a tus pies, de Nadar (Astiberri, 2015).

 

 

 

 

 

En el primero, tal como indica su título, se aborda la plaga de los desahucios que ha asolado nuestro país desde la llegada de la crisis. Se trata de una novela gráfica que da testimonio de la destrucción de las clases medias y la perversa realidad construida por la burbuja inmobiliaria, pero que también nos adentra en los nuevos modelos de lucha ciudadana que surgen en contraposición y se enfrentan a las ejecuciones forzosas de los desahucios. Un escenario en el que los autores sabrán introducir con pericia diversas soluciones gráficas para ilustrar la convivencia diacrónica de pasado y presente en unos pisos que han sido testigos, por igual, de la ilusión y el drama.

El segundo tebeo, de título irónico, se ocupa de la generación perdida de jóvenes que, a pesar de su preparación y de las promesas con las que crecieron, se ven abocados a enfrentarse a una realidad que no cuenta con ellos: paro, precariedad y emigración forzosa serán las nuevas reglas del juego con las que deberá vérselas toda una generación para la que no ha habido ni soluciones políticas ni salidas.

En definitiva, nuestra propuesta es que, a través de estos u otros títulos, nos atrevamos a trabajar con nuestro alumnado, también mediante el cómic, ese despertar de la mirada crítica al mundo que nos rodea.

En ese sentido, hemos querido recopilar una serie de enlaces a pequeños cómics divulgativos sobre diversos aspectos sociales, entre los que destacan cuestiones como la perspectiva de género, los conflictos armados o los movimientos migratorios. Creemos que pueden ser ideales para trabajar en el aula en una pocas sesiones y sin necesidad de contar con un presupuesto específico, dado que todos ellos están actualmente disponibles en la red con carácter gratuito y algunos hasta vienen acompañados por su propias guías didácticas. Además del interés de los aspectos tratados, estos han sido creados por una estupenda nómina de autores y autoras del cómic patrio (con alguna incorporación foránea).

Si algún lector o lectora de esta entrada conoce otras propuestas similares que se nos hayan escapado, puede remitirnos los enlaces a través de los comentarios. Nos encantaría ir enriqueciendo esta selección con nuevas aportaciones. Gracias de antemano.

Joaquín Ayala

 

1. Puro Perú, Paco Roca, Ana Miralles, Núria Tamarit, Javier de Isusi y otros
La situación medioambiental del planeta, en la selva amazónica y en la sierra del Perú.

2. Pillada por ti, Cristina Durán y Miguel A. Giner Bou
Consecución de una sociedad libre de violencia contra la mujer. Defensa de los valores no discriminatorios, rechazo a estereotipos y la necesidad de respetar a la otra persona.

3. Esclavas, Alicia Palmer y Bosco Rey-Stolle
Lucha contra la trata de mujeres con fines de explotación sexual.

4. Científicas. Pasado, presente y futuro, Raquel Gu
Ofrecer a las niñas y jóvenes referentes femeninos en el mundo de la ciencia para que este no les resulte ajeno por el mero hecho de ser mujeres.

5. Teresa Perales. Comics, David Aja, Purita Campos, Javier Olivares, Manel y Monteys, Calpurnio, Moderna de Pueblo, Luis Bustos, Miguel Ángel Martín, Liniers y otros.
Teresa Perales es una de las deportistas con más medallas en la historia de los Juegos Paralímpicos. Visibilizar el deporte de Personas con Discapacidad.

6. Gaza Amal, Susanna Martín
Gaza Amal es un cómic de la UNRWA (Agencia de las Naciones Unidas para la población refugiada de Palestina) que rompe prejuicios y estereotipos sobre las mujeres de Gaza.

Como apoyo del proyecto Gaza-Amal, esta guía didáctica trabaja los Derechos Humanos y la Igualdad de Género a través de las historias de mujeres refugiadas de Palestina

7. Cuando cierro los ojos, recuerdo, Cristina Bueno
Trata, en clave de género, el viaje forzado de las personas refugiadas y la guerra de Siria.

8. Pasitos en la arena, Brice Reignier
La cuestión de la migración y, en particular, la protección de los niños en movilidad. Abordar las causas profundas de la migración irregular y el desplazamiento forzado. La protección de los niños en movilidad de conformidad con la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño.

9. El conflicto del Sahara en menos de 3000 palabras, Mauro Entrialgo
Este cómic pretende acercar de manera sencilla y resumida el conflicto del Sahara Occidental a adolescentes, jóvenes y personas adultas.

10. Imposible mirar para otro lado, Alfonzo Zapico
Varios relatos sobre la construcción de la paz a través de la sensibilización y la educación para el desarrollo. Conflictos armados.

11. Palestina. Un vistazo al pasado, una mirada al presente, Bernardo Vergara
Una aproximación al conflicto palestino- israelí, que permanece enquistado desde hace más de sesenta años.

12. ¿Qué es el comercio justo?, Iago Araujo
Una mirada al funcionamiento del mercado internacional de materias primas, a los impactos de las grandes superficies sobre la economía local, las tiendas de barrio, el campesinado y el medio ambiente. La alternativa del comercio justo y el consumo responsable.

Actualización: La guionista de Esclavas, Alicia Palmer, nos remite el enlace a otras dos cómics suyos que pueden descargarse en la página de los amigos de Tebeosfera, en el siguiente enlace: https://www.tebeosfera.com/colecciones/hombres_feministas_2017_cepaim.html

Muchísimas gracias por enriquecer esta entrada.

2020 Année Nationale de la Bande Dessinée

La 47 edición del Festival de cómic de la ciudad francesa de Angoulême da el pistoletazo de salida a un año lleno de actividades relacionadas con el noveno arte y que tiene como padrinos y madrinas a artistas relevantes del mundo del cómic franco-belga como son Florence Cestac, Catherine Meurisse, Jul y Regis Loisel . El Gobierno francés apuesta por un arte muy popular dentro de sus fronteras  pero al que no se le da el suficiente valor por parte de las instituciones públicas. Francia es el tercer país productor mundial de cómic y su creación se ha multiplicado por diez desde 1996. Hoy en día, cerca de 8 millones de franceses compran cómics, es decir, un 14% de la población. Su peso económico es importante, pero frente a estas cifras hay desequilibrios y debilidades que afectan, sobre todo, a la situación económica y social de los autores.

 

El Ministro de Cultura, Franck Riester, anunció que 2020 será el año dedicado a potenciar el conocimiento del noveno arte, a hacerlo más accesible, más atractivo y a darle su lugar en instituciones públicas, ya sean bibliotecas o centros educativos. Este anuncio viene respaldado por un estudio realizado durante 2019 por  Pierre Lungheretti, director  de la Cité internationale de la BD, titulado “ La Bande Dessinée, nouvelle frontière artistique et culturelle, 54 proposistions pour une politique nationale renouvelée” en el que preconizaba una refundación de la política pública, articulada en siete ejes:

  1. Reforzar el reconocimiento institucional y simbólico del Noveno Arte.
  2. Mejorar la situación de los autores.
  3. Desarrollar la difusión y la visibilidad del cómic, favoreciendo el pluralismo.
  4. Iniciar una política voluntarista de educación artística y visual.
  5. Asegurar una mayor influencia del cómic francés en el mundo.
  6. Llevar a cabo una política nacional del patrimonio del cómic.
  7. Establecer una nueva organización ministerial en torno a la BD.

Con el lema “La France aime le 9º art” se llevarán a cabo en torno a 700 iniciativas en todo el Hexágono organizadas conjuntamente por el Centro Nacional del Libro (CNL) y la Ciudad Internacional del cómic y de la imagen (CIBD), en colaboración con el Ministerio de Cultura. Todas estas actividades, sean exposiciones, charlas o festivales, entre otras iniciativas, se articulan en torno a los siguientes temas:

  1. Popular, para acercar el cómic al gran público.
  2. Artístico, para mejorar la labor de los autores y la creación en toda su diversidad.
  3. Cultural y patrimonial junto con las entidades culturales, nacionales y autonómicas.
  4. Educativo, para ampliar y mejorar la presencia del cómic en la escuela.
  5. Profesional, junto con los representantes de autores, de festivales, de editores y de sociedades de gestión de derechos de autor.
  6. Académico, intelectual y de investigación.
  7. Internacional, para extender la presencia y notoriedad de la creación francesa en el extranjero.

En medio de toda esta publicidad y apoyo por parte del gobierno galo, quedan algunas preguntas  que esperemos tengan respuesta a lo largo de este 2020:

¿Cómo darle al cómic su espacio en la cultura? ¿Cómo conseguir que los autores se puedan ganar la vida con sus creaciones? ¿Cómo conseguir que las jóvenes promesas puedan desarrollar su talento y creatividad en medio de un mercado en desarrollo?

Edurne Binoche