ISA DUQUE Y EL USO DE LAS TRICS

La youtuber Isa Duque nos muestra sus herramientas psico-audivisuales para ejercer el activismo en la red.

Esta tarde en el centro Gran Canaria Espacio Digital tuvo lugar la primera de las charlas incluidas en la iniciativa denominada ‘Digital Generation’. La charla fue impartida por la popular youtuber Isa Duque, en ella se refirió a su proyecto ‘Psico Woman’ con el que persigue acercar valores feministas a través de las nuevas tecnologías.

Con esta propuesta impulsada por la Asociación Mojo de Caña, el espacio cultural que gestiona la Consejería de Cultura del Cabildo grancanario inicia su programación de temporada reflexionando, desde una perspectiva de género y desde el ámbito del mundo audiovisual, un programa que incluye asuntos de nuestro tiempo como el activismo, el machismo o el feminismo en redes.

Angelo Monaldi, director del proyecto ‘Digital Generation’, destacó la presencia de Isa Duque, Premio Clara Campoamor en 2018 y creadora del popular canal de Youtube del mismo nombre y que fue premiado en el apartado de Comunicación en los premios de emprendimiento de Andalucía.

La granadina impartió hoy la conferencia titulada ‘Acercando valores feministas a través de las TRICS (Tecnologías de la Relación, Información y Comunicación). Asimismo, mañana viernes 20 de septiembre impartirá un taller sobre activismo en redes.

En este taller ‘Herramientas pisco-audiovisuales para el activismo en redes’, Isa Duque pretenderá propiciar herramientas tecnológicas, fáciles, concretas y actuales para crear contenido audiovisual, a la par que crear un espacio donde trabajar los miedos y las dudas a la hora de exponerse al mundo audiovisual actual.


En 2015 Isa Duque se vuelve #TodaLoca y decide, sin tener ni idea del mundo digital, crear el canal de Youtube ‘Psico Woman’. Lo hace con la idea de poder crear contenido audiovisual con perspectiva feminista de los temas que más le preocupan a los jóvenes con los que trabaja: sexualidad, amor, ideal de belleza, consumo, diversidad sexual… Todo ello acompañado de música, baile y humor, mucho humor.
A lo largo de su charla interactiva se trasladó de forma amena por las luces y las sombras de este proceso, las necesidades de quitarnos los miedos y lanzarnos a las TRICS (Tecnologías de la Relación, Información y Comunicación) como medio de transformación social.
Duque también compartió y comentó algunos de los vídeos más vistos y así favoreció un espacio para que el público preguntara y compartiera sus dudas e inquietudes.
‘Digital Generation’ es una las propuestas ganadoras del Concurso de Proyectos Culturales convocados por el Cabildo en el año 2018 y el primero en desarrollarse de los cinco que a lo largo de lo que resta de este año.
VIDEO RESUMEN DE LA CHARLA

20S – EMERGENCIA FEMINISTA

«El pasado mes de julio,cada dos días, una mujer ha sido asesinada. Esto ya no es una alerta. Declaramos la emergencia feminista«. Con estas palabras, la Plataforma Feminista de Alicante llamaba el pasado mes de agosto a la movilización general contra la violencia machista el próximo 20 de septiembre. A dos días de la fecha, la iniciativa ha recorrido España a lo largo y a lo ancho, y cientos de movimientos, plataformas, sindicatos y algunos partidos políticos se han unido a este llamado que se espera que tenga un seguimiento masivo.

El asesinato este lunes de tres mujeres en Pontevedra a manos de la expareja de una de ellas, ha vuelto a poner el foco en la necesidad de avanzar en las medidas de prevención y en aquellas contenidas en el pacto de Estado aprobado en septiembre de 2017 en el Congreso, pero del que muchas de las medidas continúan sin ponerse en marcha. Entre ellas, las que tienen que ver con reconocer a todas las víctimas de violencia de género.

Se da la circunstancia que en la actualidad, muestra legislación solo reconoce como víctimas directas de esta violencia a las parejas o exparejas de las mujeres o a los hijos de estas. En el caso de Pontevedra, en la que el asesino acabó además con la madre y la hermana de su expareja, estas no son reconocidas como víctimas de este tipo de violencias.

«Al poco tiempo de lanzar la convocatoria y el manifiesto el pasado 6 de agosto, ya teníamos confirmadas la participación de ciudades de todas las comunidades autónomas», afirma a Público Lydia Selles, integrante de la Plataforma Feminista de Alicante. Desde entonces la convocatoria ha sido abrazada y secundada por organizaciones de distintos lugares del Estado, grandes capitales, diversas ciudades de todas las comunidades autónomas y ha saltado nuestras fronteras.

Así, ciudades como París (donde organizaciones tomarán las calles con luces violentas), Argentina (la ciudad de Rosario se sumará con el encendido de un puente) y algunas ciudades colombianas se han incorporado a la iniciativa. Hasta el momento, las organizadoras llevan contabilizadas más de 200 ciudades de toda España que han organizado manifestaciones o concentraciones la noche del 20 al 21 de septiembre.

También una veintena de activistas, cantantes, actrices, juristas y comunicadores se han sumado este lunes al llamamiento, protagonizando en un vídeo en el que explican los 20 motivos para sumarse a esta emergencia feminista.

Según el comunicado hecho público para la convocatoria, «el estado de Emergencia se decreta en casos de perturbación de la paz de un Estado, como consecuencia de graves circunstancias que afectan o impiden la vida normal de una comunidad».

El hecho de que el pasado mes de julio haya sido el peor de la última década en cuanto al número de asesinatos de mujeres por violencia de género, que «las violencias sexuales hayan crecido un 50% en agosto» y cuando en nuestro país «se denuncia una violación cada 6 horas» las cifras nos muestran que algo está fallando, explica el comunicado.

«Salimos a las calles para pedir medidas efectivas«, afirma Selles. «No tenemos Gobierno y el pacto de Estado no termina de ponerse en marcha. Necesitamos recursos económicos, voluntad política, formación para el sistema judicial y que la coeducación entre de una vez en las clases», añade.

Todas las convocatorias tendrán como motivo común el tomar las calles por la noche e iluminarlas con luz violeta. «Esto simboliza la necesidad de desterrar el miedo que sentimos las mujeres a diario a salir a la calle por las noches y ocuparlas. En ocasiones la policía nos recomienda que evitemos espacios salir solas o circular por espacios oscuros. Pero esto es un error. No podemos quedarnos en casa. Hay que cambiar el discurso y dejar de victimizar a la víctima. Los ayuntamientos y las autoridades tienen que poner en marcha políticas urbanas que incorporen la perspectiva de género», explica Selles.

Esta activista explica que «decretamos el estado de emergencia porque consideramos que las mujeres vivimos en un estado de excepción y que el Estado tiene que actuar. Nos están privando poder ir por la noche. Que la iluminemos de violeta significa que la noche también es de las mujeres y que queremos vivir en paz tanto por el día como por la noche. En libertad e igualdad», concluye Selles.

Según las impulsoras, a la convocatoria se han sumado los principales sindicatos (CCOO y UGT a nivel estatal), le Gobierno de Valencia y el de Navarra, así como diversos colectivos feministas de distintos lugares del Estado.

En Madrid la concentración se llevará a cabo en la céntrica Plaza del Sol a partir de las 20.30. En Barcelona la cita comienza a las 20 horas en la Plaza de la Universitat, en Bilbao la reunión se realiza a las 20 horas en la Plaza del Ayuntamiento y en Coruña una marcha arrancará a las 20.30 desde el Obelisco.

PÚBLICO.ES

James Barry, el cirujano más famoso del siglo XIX era una mujer.

PRACTICÓ LA PRIMERA CESÁREA DE LA HISTORIA Y SU SECRETO NO SE DESCUBRIÓ HASTA SU MUERTE

El 25 de julio de 1865, la enfermera Sophia Bishop se dispuso a preparar el cadáver del cirujano militar James Barry, fallecido de disentería, para su funeral. Sin embargo, su sorpresa fue mayúscula cuando, al quitarle las ropas, se encontró claramente con el cuerpo de una mujer. Una mujer que, además, según algunas fuentes, mostraría marcas que delatarían que en algún momento había sido madre. Bishop avisó a sus superiores, temiendo que hubiera alguna confusión con la identificación del fallecido, pero todo era correcto.

Finalmente, las autoridades optaron porque tanto en el certificado de defunción como en la lápida apareciera su nombre masculino, el mismo con el que todos le habían conocido. Pero eso no pudo evitar que lo ocurrido se convirtiera rápidamente en la comidilla de todo el ejército. Y la verdad es que no era para menos: cincuenta años antes de que la primera británica pudiera ejercer la medicina, la primera médica de toda la historia de las islas habría sido en realidad alguien que había vivido como hombre.

SECRETOS BIOGRÁFICOS

Más allá del expediente profesional, no hay muchos datos sobre Barry, hasta el punto de que el posible año de nacimiento oscila entre 1789 y 1799. Biógrafos posteriores han apuntado como la hipótesis más plausible que hubiera nacido como Margaret Ann Bulkley en el condado de Cork, y que tuviera de tío a James Barry, un renombrado pintor irlandés, quien habría montado una operación para que su sobrina, fascinada por la medicina, pudiera cursar los estudios en un momento en el que eso era imposible para las mujeres.

Barry le habría prestado el nombre, y en la conspiración habría participado el general venezolano Francisco de Miranda, un revolucionario amigo de la familia (el nombre completo tomado por Margaret fue James Miranda Stuart Barry), quien le habría prometido a la joven llevársela consigo para ejercer la medicina en América cuando se licenciara. Pero el encarcelamiento de Miranda por los españoles en 1816 habría frustrado los planes, y llevado a Margaret, ahora James, a ingresar en el cuerpo de cirujanos del ejército tras licenciarse en la prestigiosa Universidad de Edimburgo, manteniendo la identidad que había asumido para poder matricularse.

A lo largo de su vida, Barry recorrió gran parte de los territorios del imperio, como la India, Jamaica, Malta, Corfú o Crimea. Se sabe que sirvió en Waterloo, y que en Sudáfrica realizó la primera cesárea de que se tiene noticia en la que sobrevivieran la madre y el hijo (hasta ese momento, solo se recurría a ellas cuando la madre estaba muerta, con el fin de intentar salvar al feto), y el niño recibió el nombre de James Barry en su honor.

Se esforzó por aplicar las normas de higiene que comenzaban a aplicarse, y que señalaban a las aguas fecales como el origen de muchas infecciones, como el cólera. Gracias a sus gestiones, logró importantes avances controlando la lepra, y recibió numerosos reconocimientos por ello. Además, obtuvo unos índices de supervivencia en las operaciones superiores a la media de la época, en un momento en el que la labor de los cirujanos se parecía más a la de un carnicero que a otra cosa.

Sin embargo, al parecer, su difícil carácter le habría impedido culminar su carrera, e incluso en algún momento fue degradado. Testimonios de la época le señalan como una persona con tendencia a los lances de honor, hasta el punto de que llegó a protagonizar un duelo con pistolas en Sudáfrica.

LA MÁS DURA DEL EJÉRCITO

Este duelo, según testimonios conocidos tras su muerte, habrían tenido que ver con comentarios que habrían puesto en duda su hombría o su excesiva cercanía hacia el gobernador, lord Charles Somerset, a quien más tarde se señaló como el posible padre del supuesto hijo que habría tenido, y del que nunca hubo constancia oficial. Además, a lo largo de toda su carrera protagonizó diversos encontronazos con las autoridades religiosas de los territorios en los sirvió.

Carta manuscrita por James Barry.

Carta manuscrita por James Barry

Barry llegó a ocupar los puestos de Inspector General de Hospitales en Corfú y, a partir de 1857, en Canadá, donde residiría hasta que su mala salud le llevó a volver a Inglaterra en 1864. Sorprendentemente, no recibió el título de caballero, como cabría suponer en un oficial con una hoja de servicios como la suya. Fue probablemente ese carácter tendente a la individualidad lo que le llevó a fallar en su carrera.

Tras su muerte, aparecieron los inevitables testimonios de gente que decía haber sospechado su secreto, pero lo cierto es que nunca nadie, en vida de ella, dejó constancia de sospechar siquiera la verdad sobre este extraordinario caso. Florence Nightingale, quien coincidió con él en la guerra de Crimea, declaró: «Tras su muerte me dijeron que era una mujer. Debo decir que se trataba de la criatura más endurecida que me haya encontrado nunca en el ejército

MUJERES EN LA MÚSICA, SILENCIADAS POR LA DESIGUALDAD DE GÉNERO

Las diferencias entre hombres y mujeres en la industria musical son abismales, especialmente en el ámbito de la música clásica. Discriminadas, subrepresentadas, con sueldos injustos, las mujeres artistas y compositoras quieren salir de la sombra en la que han estado y a la que han sido sometidas desde siempre. Mujeres de todo el mundo luchan por cambiar el paradigma y las voces se están comenzando a escuchar.

Lucía Caruso nació en Mendoza, Argentina, y desde los cuatro años improvisaba e inventaba melodías con sus instrumentos de juguete, y hasta dirigía orquestas de ositos de peluche.“A los 12 decidí que la música sería mi carrera”, dice la ahora compositora, pianista y directora de la orquesta Manhattan Camerata en Nueva York.

A esa misma edad, Lucía se encaminó en lo que se convertiría su pasión de vida. Ella escribió el guión de una película bíblica, inspirada por los “biblical spectaculars” de los años 60 como Ben Hur, King of Kings y Quo Vadis, y con la ayuda de su padre lo produjo.

En todo lo que es la industria del cine, las mujeres que componen para películas son apenas entre un 2 y 3%.

Los actores éramos todos niños compañeros del colegio. Los adultos y profesores nos ayudaban a conseguir materiales, disfraces etc. Y nos llevaban al camino a las montañas de los Andes a filmar todos los sábados.”

Lucía se inspiró en el compositor de cine Miklós Rózsa, y creó la música para su película con un sintetizador.Fue algo casero y modesto… pero fue el gran empuje que me incentivó a hacer música de cine”.

De niña, Lucía nunca pensó que la carrera que había elegido era una dominada principalmente por hombres.

En cine, en todo lo que es la industria del cine, las mujeres que componen para películas son apenas entre un 2 y 3%”, resaltó durante una entrevista con Noticias ONU. Es decir,  de cada cien compositores, solo dos o tres son mujeres.

Varias mujeres músicas, compositoras y activistas se reunieron en la sede las Naciones Unidas para discutir sobre la desigualdad de género en la industria musical.

LA TERRIBLE DESIGUALDAD DE GÉNERO EN LA INDUSTRIA DE LA MÚSICA

La de Lucía, fue una cifra que impactó a los participantes de una sala de conferencias llena de mujeres que trabajan en la industria de la música, quienes se dieron cita recientemente en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York para discutir y concienciar sobre los desafíos que enfrentan.

Impulsada por la embajada de Perú ante las Naciones Unidas y el Foro Internacional de las Mujeres, la reunión resaltó preocupantes estadísticas que en pleno 2019 continúan siendo “lo normal” dentro de las disqueras, los conciertos y los festivales de música, y las orquestas de música clásica, así como en otras instancias musicales.

La discriminación, el acoso sexual, la escasez de oportunidades para el progreso profesional, la brecha salarial, la falta de visibilidad, es algo muy común en la industria de la música, y por supuesto, nos enfrentamos a los prejuicios comunes que existen contra las mujeres”, asegura Neeta Ragoowansi, abogada y miembro de la ONG “Women in Music” (Mujeres en la música), una organización que invita específicamente a discutir y solucionar estos desafíos.

Hay que hablar sobre esto, porque mucha gente no se da cuenta. Ellos ven a las mujeres en la portada de las revistas: ’Pero si están Beyonce, Rihanna, Britney Spears… Hay muchas mujeres en la música’”. Hay que revisar las estadísticas y darse cuenta de que esto no es cierto, dice.

La verdad es que, según cifras recogidas por varias organizaciones y medios de comunicación, a través de todas las regiones, la división de género en la industria de la música es alrededor de un 70% hombres y un 30% mujeres.

Por ejemplo, en Estados Unidos, solo el 15% de las discográficas son propiedad mayoritaria de mujeres; en Canadá, apenas el 6% de los productores reconocidos lo son y sólo un 7% del personal de ventas y desarrollo de la industria son mujeres; en Europa, las compositoras registradas suman apenas un 20% del total.

Además, de la lista de las 600 canciones más populares entre 2012 y 2017, solo el 22% fueron interpretadas por mujeres, y el 12% creadas por compositoras.

En 2018, “Women in Music” reveló una cifra aún más impactante entre las mujeres que trabajan en la música clásica. Solo 76 de los 1445 conciertos ofrecidos el año pasado por grandes orquestas de música clásica incluyeron al menos una pieza compuesta por mujeres. Y de entre todas las obras que se tocaron (más de 3500), sólo el 2,3% fueron hechas por compositoras.

Jane Merryl, no es ajena a esta realidad, que ha vivido por décadas desde que comenzó su carrera como compositora, productora y cantante.

A través de los años, he sido víctima de sexismo, de tener un salario inferior que el de mis compañeros, me ha costado poner mi nombre en mis composiciones, entre otros desafíos, que he experimentado solo por ser mujer”, lamenta, explicando que para poder triunfar en su carrera ha tenido que bajar la cabeza y seguir trabajando en muchas áreas diferentes.

Jane hizo estudios superiores de música en reconocidas instituciones como la Universidad de Boston, Juilliard y Berklee. Ha trabajado en la composición de música para radio y televisión, ha sido profesora, artista de cabaré y hasta nominada a un Premio Grammy a la mejor canción de Jazz, entre otras cosas.

Cuando tenía 14 años estaba audicionando para la Orquesta Sinfónica de Boston ‘Los pops’, y me dijeron que tenía que tocar como un hombre y hacerme valer como un hombre. La verdad es que seguimos viviendo en un mundo patriarcal y a pesar de que como mujeres seamos capaces, tenemos que serlo en muchos aspectos para ser reconocidas y aceptadas”, dijo.

Para Jane, el problema radica en que en las posiciones de poder en la industria los hombres sigan siendo mayoría: “las mujeres no tocamos un instrumento mejor o peor, lo hacemos diferente, y a vecesellos no entienden cómo recibir una energía diferente”.

Actualmente en los Estados Unidos, donde creció Jane, de las veinte orquestas clásicas más reconocidas, solo una es dirigida por una mujer.

Lidiya Yanskovskaya dirige la Orquesta de Refugiados durante un concierto en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York.

UNA DISCRIMINACIÓN QUE NO ES NUEVA

Si tú dices, bueno, cítame compositores en la música clásica, ¿qué se te viene a la mente? Todo el mundo va a pensar Mozart, Schubert ¿verdad? Es lo primero que te viene a la cabeza, ¿por qué?”, se pregunta Verónica Sabbag, diplomática de la Unión Europea y fundadora de la ONG “United Voices 4 Peace”, que se traduce como voces unidas por la paz.

Verónica recuerda con cierto disgusto aquella vez que escuchó cuando en un programa de radio  pidieron a sus oyentes que llamaran y dieran el nombre de una mujer compositora famosa de música clásica. “La gente no era capaz de citarla. Al nivel de Mozart no se nos ocurre nadie”, dice.

La diplomática no está sola en esta pregunta. Al hacer una búsqueda rápida en línea sobre mujeres compositoras lo que se encuentra principalmente son artículos de ONG´s y museos intentando resaltar el legado de las mujeres que han sido invisibles en la historia de la música.

Nosotras hemos estado informándonos y, por ejemplo, la hermana de Mozart era una música estupenda, lo que pasa es que no tuvo la oportunidad de vivir de, ni de concentrarse en eso. Cuando tenía que marcharse para las giras, pues no la dejaban. Su padre no la dejaba. Entonces, las oportunidades han sido muy diferentes”, asegura Verónica.

Grandes compositoras como Hildegarda de Bingen (1098-1179), una monja alemana de la Edad Media, que al ser la primera y única mujer autorizada por su iglesia para predicar, escribió obras musicales completas para su convento, que compartió en numerosas giras religiosas y templos; así como Francesca Caccini (1587-1641), quien habría sido la primera mujer italiana en escribir una ópera que fuera interpretada exitosamente, y aun así se asumió que sus composiciones eran de su padre; y muchas otras, han quedado en el olvido, y poco a poco han sido “desenterradas” por historiadores, investigadores y músicos a través de los años.

La misma Clara Schumman (1819-1896), una de las compositoras alemanas más famosas de la era romántica, desconocía a sus predecesoras, y alguna vez escribió: “Una mujer no debe desear componer, nadie lo ha logrado, ¿por qué yo debería poder?”. La compositora y pianista se hizo famosa en gran parte gracias al apoyo de su esposo, Robert Schumman, también músico y que apostó por su talento, algo que era especialmente fundamental en aquella época.

Veronica Sabbag, diplomática de la Unión Europea y fundadora de «United Voices for Peace».

UNA HISTORIA QUE PARECE NO CAMBIAR

En pleno siglo XXI, la cantidad de mujeres compositoras ha crecido exponencialmente, pero siguen siendo poco conocidas.

Es un tema social muy grave, sinceramente, la falta de representación de las mujeres, la falta de igualdad y es un tema que nos toca directa o indirectamente, a cada uno nos toca de manera diferente, pero a todos nos toca. Yo no conozco ninguna cultura que no tenga música”, afirma Verónica.

Junto a su ONG, la diplomática trabajó en un importante proyecto de la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los derechos humanos en el marco de la celebración del 70 Aniversario de la Declaración Universal.

Diez composiciones, escritas por mujeres e inspiradas en la lucha por los derechos humanos fueron elegidas para ser interpretadas en un concierto de Gala en el Teatro Argentina, en Roma, Italia, a finales de 2018.

Recibimos más de 500 partituras, de cientos de países. Entonces, el problema no es que las mujeres no están ahí, las mujeres están allí. ¿Si están allí entonces porque no son conocidas?

Para Lucia Caruso, el problema radica a veces en la misma ignorancia sobre la existencia de esta discriminación, incluso por parte de las mismas mujeres. Ella lo ha visto especialmente reflejado en su trabajo como compositora para películas.

Al principio no me daba cuenta, era chica, era niña. Me empecé a dar cuenta cuando inicié a hacer música de cine porque comencé a ir a festivales, y las mujeres no se enteran de que no hay mujeres compositoras de películas”.

Lucia resalta que en la industria del cine en los últimos años se ha impulsado que haya cada vez más mujeres directoras, por ejemplo. El hecho de que ya haya un Óscar ganado por una mujer, y otras más nominadas por categorías generalmente dominadas por hombres como cinematografía y producción, es una señal de avance, pero no es suficiente.

Hacen un big deal (le dan mucha importancia) por ejemplo con Wonder Woman, la última película de la Mujer Maravilla que salió, porque la directora es mujer Patty Jenkins, al igual que las productoras, la cinematografía y las primeras escenas, que son solo con mujeres durante 17 minutos, ¿pero el compositor de la música de la película?, es un hombre, resalta.

Lucía asegura que hasta tuvo la oportunidad de preguntarles a varias directoras sobre si se habían dado cuenta de la falta de representación de las mujeres en la composición de la música para el cine.

No yo nunca pensé en eso, dicen, no se me había ocurrido. A la gente ni siquiera se le ocurre”.

Una mujer toca el Erhu, un instrumento chino tradicional, en la sede de la ONU en Nueva York

LOS PROBLEMAS Y LAS POSIBLES SOLUCIONES

Verónica Sabbag asegura que el sector de la música refleja de manera casi extrema los problemas sistémicos que tienen las mujeres en la sociedad en general.

El problema de la igualdad de género, ese es el problema general, y en la música se aprecia más esa diferencia”, dice, y compara el problema con el que ha existido a lo largo de los años en los programas de mantenimiento de la paz de la ONU, con la falta de mujeres en las filas de los cascos azules, por ejemplo.

La cuestión de las mujeres, la paz y la seguridad es un tema que ya ha llegado al Consejo de Seguridad, pero en realidad es un principio, ¿por qué no mujeres en la música? A través de esta problemática que es aún más extrema, podemos hablar de problemas sistémicos, representatividad, liderazgo, diferencias de sueldo, diferencias de oportunidades”, expresa.

También es necesario abordar los problemas culturales y el modelo de democracia que se ha desarrollado, donde el poder de decisión continúa estando en manos de los hombres.

“Esa es una cosa que hay que abordar, que no solo concierne a las mujeres sino también a los hombres, concierne a todo el mundo porque hay un problema de representatividad, entonces nuestra democracia es imperfecta, dice.

Pero ¿qué se puede hacer en la industria de la música para hacerla más justa con las mujeres? Las activistas tienen varias ideas. Una de ellas, introducir cuotas en todas las instancias.

Hemos visto que cuando una mujer está en la junta directiva no hay diferencia, cuando hay dos mujeres quizás una apoya el punto de la otra, pero cuando hay tres ya comienzan a tener una voz bastante importante y allí ya tienen una influencia en las decisiones. Por eso hablamos del 30%, nosotras pensamos que es una cuota aceptable. Lo ideal es el 50%, pero vamos a dejar la idea para más allá y empecemos con algo”, explica Verónica.

Las cuotas también se pueden aplicar a la presencia en orquestas, en la música que se escucha en la radio, a la cantidad de mujeres que participan en festivales de música, y así.

Otra solución de la que hemos hablado se llaman las audiciones a ciegas, eso significa que hay una cortina y una serie de plataformas en el teatro para que cuando entre una mujer no se distinga su género por la manera de caminar o si lleva tacones o no. Se hace detrás de una cortina de manera que se valore la música y la manera de tocar y no tanto el género o incluso la presencia física de la persona que está delante de ellos”, dice.

Para la diplomática, estas medidas son un “granito de arena” en una gran montaña que junto a otras activistas tienen la ambición de construir.

Había una parte de la población callada y aceptando el statu quo, pero esas voces ya se están comenzando a escuchar”, dice.

EL EJEMPLO DE «FORTE»

A pesar de que aún no se refleja fuertemente en la industria, en los últimos años se han consolidado muchas propuestas de mujeres músicas que, cansadas de quedarse fuera, han impulsado iniciativas y buscado otros escenarios. También han surgido documentales y movimientos al respecto. En uno de ellos, Lucía es la protagonista.

Yo tuve la suerte de ser elegida para una película que se llama Forte, que quiere decir Fuerte y se trata de la vida de tres mujeres que han hecho un cambio en la música. Una de ellas es una gran violinista que se está haciendo muy famosa, que está siguiendo la ruta tradicional para llegar a lo que digamos es el top de la música clásica. La otra es también una excelente violinista que tocó para la reina de Inglaterra y estudió en una escuela para grandes talentos, pero tuvo que elegir entre seguir una carrera y tener hijos. Entonces ahí está, el eterno dilema de una mujer en el tema de la música. ¿Qué hago, o tengo los hijos o hago una familia, o tengo éxito?, y después ella redefine lo que es el éxito que no es lo mismo para todos. Y luego vengo yo, que creé la música transclásica”, explica.

Lucía patentó el nombre de música “transclásica”, que se basa en técnicas de la música clásica, pero mezcla elementos culturales de todo el mundo a través de diferentes instrumentos y sonidos.

Es hora de cambiar, no solamente como mujeres, sino que en la era de la música tiene que haber un cambio ya. Cuando la gente habla de música clásica te quedas con los maestros del siglo XIX, del siglo XVIII, y ya estamos en una era distinta con una historia distinta con una nueva cultura, están pasando cosas nuevas, una de ellas es el tema de las mujeres y la necesidad de más representación

Lucía además tuvo la oportunidad de componer la música para el documental, hecho por David Donelly y producido por Anastasia Boudanoque. En el filme también son protagonistas las violinistas Eldbjørg Hemsing  de Noruega y Tatiana Berman de Rusia.

En la película se proyecta el hecho de que yo estoy escribiendo desde la primera nota, hasta el día que grabamos con la orquesta entera, todo está dentro del documental. Esta película va a cambiar la vida de muchas mujeres en la música. Esta es la era para hacerlo”, dice.

Tanto Netta, como Jane y Lucía, han tenido que enfrentar los retos de la discriminación de género en la industria de la música, pero todas coinciden en lo mismo: también se necesita de la ayuda de los hombres para hacer un cambio.

El tema es que los hombres se incorporen, no solo las mujeres haciendo cosas por las mujeres, que los hombres nos ayuden y que lo sientan así, que no se sientan menos, sino que sientan que nos simplemente nos están dando un lugar, eso no es sentirse menos”, dice Lucía, poniendo como ejemplo a su propio esposo, con quien creó su Orquesta Manhattan Camerata. “Él me dijo vos dirigís la orquesta, yo me encargo de otras cosas”.

Mujeres de todo el mundo poco a poco están haciendo de la desigualdad de género en la música un problema cada vez más evidente. Algo que se ha presenciado en grandes eventos como los Premios Grammy de 2019, donde hubo una alta representación femenina y algunas artistas hablaron públicamente sobre la problemática.

En el ámbito de la música clásica y la composición para películas, la subrepresentación continúa siendo un poco más extrema, pero Lucía asegura que la unión hará la fuerza.

Si quieren tener una familia, téngala, se llevan al niño a cuestas, van a los ensayos con los niños y les enseñan música. No es un impedimento tener una familia o hacer lo que todas las mujeres hacen; las niñas podemos hacer muchas cosas a la vez. Juntas tenemos que hacer el cambio”.

 Laura Quiñones

DOS MIL MUJERES SALEN A LA SOMBRA PARA EXPLICAR SU MUNDO

Corría de un continente a otro, pero le perseguía una constante. Anastasia Mikova cruzaba el planeta, visitaba escenarios y gentes de lo más distintos y volvía a asistir a la misma escena, como aquella vez en un rincón remoto de Bangladés. “Las mujeres nos miraban con suspicacia, nos preguntaban qué hacíamos allí. Los hombres, en cambio, estaban deseando ponerse delante de la cámara”, relata. Aquello, en realidad, le confirmaba que el proyecto iba por el camino correcto. Porque la periodista y cineasta ucrania buscaba precisamente lo contrario.

Junto con el codirector, Yann Arthus-Bertrand, y su equipo visitaron 50 países y colocaron su micrófono ante unas 2.000 mujeres. Les preguntaron por sus sueños, sus miedos, su pasado y su futuro. Por la guerra y el acoso sexual, por su gran amor y su mayor herida, por la menstruación y la maternidad. Les pidieron que, por una vez, salieran de las sombras y se situaran bajo los focos, normalmente reservados a sus padres, maridos, hermanos y amigos. “Muchas nunca habían visto una cámara. Cuando se sentaban y se les daba la oportunidad, veíamos que su necesidad de hablar y ser escuchadas era enorme”, agrega Mikova. El resultado es el documental Woman, que debuta en el festival de Venecia, ante de poner rumbo a las salas. La fecha prevista para su estreno es otro mensaje: el 8-M.

Hace cuatro años, Arthus Bertrand y Mikova ya habían lanzado una iniciativa parecida. “Human es el padre de Woman”, se ríe ahora la directora. Aquel filme daba voz a cientos de personas para mostrar que los seres humanos pueden vivir en una chabola o una mansión, en Australia o en Guatemala, pero su sonrisa y sus lágrimas se parecen y se contagian. “Dudé de que pudiéramos hacer algo más poderoso y personal”, reconoce Mikova. A posteriori considera, sin embargo, que lo han logrado.

La fórmula es la misma : un fondo negro, un rostro y lo que quiera contar. Pero las protagonistas solo son ellas. “Y el efecto espejo es aún mayor”, defiende la directora. Se refiere al impacto que Woman suscita en el espectador: una entrevistada recuerda eufórica cuando aprendió a escribir su nombre; una anciana reivindica que ya no está “para mordiscos” en la cama; y dos mujeres rememoran la mutilación más íntima y dolorosa de su vida. El público escucha, reflexiona y compara con sus propias experiencias. Woman quiere conmover y entristecer, helar la sangre y provocar carcajadas. “No es un filme solo para mujeres. Es importante que los hombres lo vean. Nuestras películas van de vivir todos juntos y de cómo nos entendemos mejor”, lo resume Mikova.

Leer el artículo completo en El País.