SEMINARIO : POR UNA EDUCACIÓN LGTBIQ+ EN EL AULA (CEP DE TELDE)

Cada día, en los centros educativos vemos a grupos de niñas y niños, adolescentes y jóvenes que están aprendiendo a quererse, a relacionarse, a decir y decidir lo que quieren o lo que prefieren.

Este alumnado en muchas ocasiones se enamora por primera vez en nuestras aulas, se enfrentan a ilusiones y miedos, inseguridades o decepciones de las relaciones con sus iguales o incluso con sus referentes. Están definiendo su identidad o pasan procesos de búsqueda que les llevan a dudar.

Abordar la sexualidad en nuestras aulas es un reto para la comunidad edu-cativa, que no se soluciona negándola o invisibilizándola, sino que, por el contrario, debe formar parte de la formación integral del sistema educativo.

Los alumnos y alumnas necesitan tiempo para reflexionar y debatir sobre emociones, amor, deseos y en definitiva sobre sexualidad. Temas que deben tener en cuenta y visibilizar todas las sensibilidades y desafiar las ideas estereotipadas de lo que debe ser el amor y las relaciones.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) dice que: “La sexualidad es una parte central de todas las personas a lo largo de toda nuestra vida y que
comprende el sexo, la identidad de género,el erotismo, el placer, la intimidad, la reproducción y la orientación sexual. La sexualidad se ve y se expresa a través de pensamientos, fantasías,deseos, creencias, actitudes, valores, conductas, prácticas,papeles y relaciones interpersonales”.

Existen muchos tabúes en relación a la sexualidad que hacen que muchas veces no se hable con naturalidad y se haga raro expresar tranquilamente la diversidad en las aulas. Sin embargo, es fundamental que alumnas y alumnos puedan vivir la sexualidad en libertad y sin miedos, teniendo en cuenta la diversidad existente, es un derecho y debemos garantizarlo.

La comunidad educativa tenemos un papel clave para apoyar a chicos y chicas a aprender a ser libres. Y también, la responsabilidad de que se respeten los derechos de los trabajadores y trabajadoras de la enseñanza, así como de las familias diversas.

Necesitamos trabajar sobre las emociones, que estas se puedan nombrar, se puedan identificar y se puedan gestionar, necesitamos alumnas y alumnos que puedan hablar de cómo se sienten sin sonrojarse, sin temblarles la voz y sin sentir que el mundo se va a acabar cuando alguien descubra lo que sienten. Vivir libremente la sexualidad requiere que se cumplan los derechos sexuales y reproductivos. Algunos de estos derechos son: tener información y educación sobre sexualidad, el derecho sobre el propio cuerpo,el deseo, la identidad, la orientación y la forma de expresarlas.Tener derecho a mantener relaciones sexuales o no y a elegir con quién. Es muy importante destacar también que hay que enseñar el derecho a la intimidad de forma que nadie haga pública nuestra intimidad sin nuestro permiso.

La gestión de la diversidad consiste en aprender y entender que todas las personas somos especiales, diferentes y tenemos que construir espacios en los que podamos vivir sin sentir miedo a decir lo que pensamos, lo que queremos o lo que nos gusta, no podemos limitarnos a enseñar a tolerar a quien es diferente, porque en definitiva todos y todas los somos. Pero además de visibilizar, reconocer y vivir las diferentes maneras que tenemos de ser y entender el amor, el deseo, las relaciones y las familias debemos trabajar por crear aulas libres de homofobia y transfobia y para ello no necesitamos construir ninguna infraestructura física pero si que queremos trabajar por ampliar, visibilizar y reconocer los referentes existentes en la comunidad educativa.
Trabajar por y en la diversidad sexual y de género en la educación requiere hacer aulas que sean seguras, abiertas a la diversidad, en las que se eduque desde la confianza, la responsabilidad y el dialogo.

LUZ MARTÍNEZ TEN