Balbina Rivero

Texto: la autora

FRANCISCA BALBINA RIVERO PIMIENTA

BALBINA RIVERO

1944

 

En la Noche

La luna me esquiva esta noche
el mar embravecido ruge en la distancia
mi dolor se proyecta en la noche
y cuento las horas más allá del amor y el odio

 

 

Francisca Balbina Rivero Pimienta, conocida literariamente como Balbina Rivero, nace en la Villa de Granadilla de Abona, el 24 de diciembre de 1944 aunque, oficialmente, consta el 16 de noviembre.
Su vocación literaria nace con ella aunque no es hasta bien entrada su madurez cuando logra publicar su primer libro, después de superar numerosos obstáculos.

 

 

A partir de su primer libro, comienza una carrera imparable, asombrando a sus editores y lectores por su prolífica producción.
Se inicia en la Editorial Baile del Sol con un libro de cuentos literarios para adultos titulado “Ya nada es igual”, al que se suman, en muy poco tiempo los títulos siguientes, la mayoría de ellos con Editorial Idea:
Aires del sur y del este, Ella confiesa (Baile del Sol), Óscar y Óscar (novela), Luis Diego Cuscoy, maestro y poeta (libro homenaje por su centenario); Doce horas para quince años (novela), Inextricable (novela), Fela, amiga y maestra (libro homenaje), Cuerda locura (novela).
Los libros infantiles:
Pipo, Una dosis diaria (de lectura), La Rebelión de las vocales, Entre alas y olas, Indiano Verde (Anaya). Leídos por el público en general y recomendados en algunos centros escolares y ludotecas.
Juveniles, que han sido recomendados en algunos institutos como libro de lectura: Amaro Pargo, el pirata de Tenerife; Beneharo, mencey de Anaga (Fin del mito)
Poemarios:
Ausencias, Levedad del ser, Festín de Venus y otros dioses (Idea); Poemas al viento (Escritura entre las Nubes).
Viaje por la vida (aforismos); Bajo el nogal (microrrelatos).
Ha participado en libros solidarios, colectivos y antologías, tanto en prosa como en verso. Ejemplo de ellos son: Escritos a Padrón, (museo Antonio Padrón), Casa de Fieras y Londres, con M.A.R. Editores,
Inquieta por todo lo relacionado con la cultura, idea la creación de una tertulia literaria con Fela Palenzuela y otros miembros, a la que llamaron Verbatim por sugerencia de Fela, amante de los latinismos. Más tarde, crea el grupo poético musical Pentaversus, con el que logran ser reconocidos como poetas. Con este grupo innova una forma de recitar que recuerda al teatro griego por los versos a coro que repiten todas las voces.
Fue vocal en la Asociación de Escritores de Canarias y perteneció al consejo de redacción de la revista Insularia, de publicación trimestral por dicha asociación.
Siente verdadera vocación por la lectura y por los niños, tal vez por ser de familia numerosa, por lo que da charlas en los centros escolares fomentando el amor por los libros y las letras en los estudiantes.
Seixo Revew (Canadá) e Isla Negra (Italia) son algunas de las revistas que han solicitado su colaboración.

 

DULCE FESTÍN DE VENUS

Apresúrate a cortar la rosa

pues, si tú no la cortas,

caerá marchita.

Apresúrate al juego de la seducción

y que el leve soplo de la brisa

te ayude a salir del puerto

después, en alta mar,

volarás al impulso de los vientos

más impetuosos.

 

Desconfía de la vaga claridad de las lámparas.

 

La noche y el vino extravían el juicio,

la noche oculta las imperfecciones.

Examina, pues, a la luz de día

el brillo verdadero de mi sincero amor.

No olvides que

antes cesarán de cantar los pájaros en primavera,

las cigarras en verano,

y las estrellas se apagarán en todo el universo

que no quede yo atrapada en tus redes,

seducida por tus artes amatorias.

Y que, alcanzada por el vino de las alas de Cupido,

no me entregue a ti en el dulce festín de Venus.

 

ANSIAS DE VUELO

Alas de águila tengo, de gorrión el cuerpo.

Quiero alzar el vuelo, atravesar las nubes,

jugar con un rayo de sol

y descansar en Venus.

 

Clamo, arengo y susurro en el desierto

nadie me contesta, ni tan siquiera el eco.

No hay viento, no hay brisa, todo es silencio,

un espejismo ilusorio veo a lo lejos.

 

El sol ardiente externo me consume

e igual, en mi interior, me quemo.

Alas de águila tengo,

de gorrión el cuerpo.

 

INSACIABLES

Ahora todo es silencio

roto por los frutos del odio.

Ojos dilatados

ojos vacíos

piernas rotas

brazos dentellados.

Restos de los que ayer fueron hombres

y hoy no son,

ni están.

 

Noches de inacabables fuegos, sin artificio,

albas oscuras, densas alboradas

irrespirables

por la muerte

la mentira

la ambición

el poder.

Engañosos salvadores,

lobos disfrazados de corderos

que no buscan caperucitas

sino a indefensos niños

vulnerables mujeres

y débiles hombres.

 

Zarpazos de gigante rabioso

diezman la vida palpitante.

Gobernantes insaciables,

ávidos de tesoros

y sentimientos muertos,

desoyen el clamor de las víctimas,

de los valientes desarmados.

 

El ritual lo exige.

 

Sus dioses de impiedad

quieren más, más, más…

Y todo vuelve a empezar

y la rueda sigue, y sigue, y quieren más, más.

Los dioses perversos quieren más…

 

LIBERTAD ALCANZADA

Caminar caminos

surcar mares

zigzaguear los cielos

es para mí un repetido sueño.

 

Volar sobre verdes campos

montando a Pegaso

sin permitir que Perseo

me de alcance y como a Medusa me mate.

 

Quiero hacer estelas en el zafiro Océano

acompañada de Poseidón hasta llegar

a la Atlántida platónica

donde mil Nereidas me recibirán.

 

En cuanto a los caminos terrestres

quiero que sean Gea y Zeus

los que mis pasos guíen.

Brindaré por ello.

 

Caminaré caminos

surcaré mares

volaré los cielos

y así olvidaré

tanto tormento

 

MI YO

Inmensa calma a mi alma unida

sin que la vana promesa del mundo se cumpla.

La libertad ventea en mí sobre el dolor

y calma … las sangrientas huellas del tiempo.

Ordené el pensamiento caótico que torturó mis días

y aprendí el valor de la unidad

expresión máxima de la profundidad del ser.

Al fin dejo de ser extranjera en mí

para, dueña y señora, recorrer vastos caminos

y volar altos cielos.

Buceo en mi yo… y me reconozco…

Nunca he sentido mayor placer en mi solitud.

 

EN BUSCA DE LA PAZ

 

Sentí su llamada

y mi espíritu respondió raudo,

era la paloma viajera

en busca de la Paz.

 

Había volado a las antiguas tierras

que se doran bajo el sol de oriente

y los hombres se queman

con las bombas de la ambición.

 

En la mañana azulada

me uní a su vuelo

y surcamos los gastados cielos

y sobre agotadas tierras.

 

Nuestros corazones rebosaban pesar y, mientras,

los hombres trabajaban y hacían ofrendas

otros comían y bebían y no nos veían pasar,

entre ellos, hablaban de la paloma perdida,

de la paloma de la Paz.

 

Llegó el tiempo de las tormentas

y las montañas cambiaron sus verdes por grises

las nubes galopaban furiosas

y cubrieron de oscuro la tierra.

 

La paloma y yo seguimos volando lento

volábamos sobre el país del trigo y la cebada,

viñedos, higueras y granadas, y sobre

la tierra de los olivos, que ya no manaba miel.

 

Cuéntame que ha pasado, blanca paloma

y ella me contó cómo perdido el amor,

recorría el mundo para unir a los hombres.

¿Cómo? Le pregunté, y su respuesta fue lo que Isaías profetizó:

“No alzará espada nación contra nación ni se adiestrarán más para la guerra”

 

Mil palomas blancas se nos unieron

y seguimos volando, volando, surcando cielos…

 

De la novela Cuerda locura:

    Había perdido el don de volar junto a los pájaros, el de comunicarse con las estrellas y el de trasladarse a cualquier lugar del mundo con la plena sensación de poseerlo todo, de comprenderlo todo. Cierto que ella no había pedido esos dones pero, ¿por qué ahora la despojaban de ellos?
¿A quién confiarle aquel el estado de locura extremadamente cuerda en el que se encontraba?
***
Salió de la consulta e inmediatamente se colocó las gafas de sol, no quería que nadie la viera con los ojos enrojecidos por el llanto. Caminaba despacio, cabizbaja y agradeciendo que la brisa de la tarde le diera en el rostro y le trajera el aroma de las flores del Parque García Sanabria, el pulmón de Santa Cruz, allí donde las madres llevaban a sus hijos para que sus risas infantiles alegraran los días de los chicharreros y turistas. Si en su niñez adoraba tomar el sol (como un lagarto, le decía su madre), ahora no soportaba el calor. En cuanto subía un poco la temperatura se sentía agotada. Afortunadamente el verano tocaba a su fin.
***
Ni uno solo de estos versos dejan de encontrar un lugar en mi alma, ésta se identifica con ellos, tú los sabes. En algún momento has de escucharme, tendrás que darme respuestas a tantas dudas. Cuando la desesperanza quiere entrar en mí y dominar mi ánimo, me digo, «si el hombre siendo como es imperfecto y con lo difícil que es encontrar y conservar un buen amigo, ¿cómo es que Juanila y Guillermo se desviven por mí y hacen todo lo posible porque me recupere y me sienta bien, y viene siendo así desde hace tantos años? Y si ellos siendo humanos se comportan así, son tan constantes, ¿por qué no vas tú a escucharme y complacerme después de habérmelo prometido tantas y tantas veces?

    ***
De la novela Inextricable

    Se levantaron con el alba. Unos tímidos rayos de sol intentaban abrirse camino entre unas nubes negras, amenazadoras de descargar la abundante lluvia que parecía llevar dentro.
Tal y cómo habían quedado la noche anterior, María recogería a Luna en la parada de la guagua en la Avenida Tres de Mayo. Luna ya la esperaba, abrigada hasta las orejas, el relente de la mañana se hacía notar con fuerza. Desde allí les sería más fácil la salida de la capital hacia el norte de la isla. El tráfico era intenso, todos los conductores, al volante, con cara de sueño, luchaban por llegar a sus puestos de trabajo, las colas de coches eran interminables por lo que tocaban el claxon, impacientes de permanecer tanto rato sin apenas avanzar unos metros.
***
Los visillos estaban abiertos y a través de la amplia cristalera que quedaba a la espalda de Dionisio, se veía la verde campiña y la hermosa y suave figura de una colina, recortada en un cielo gris pálido que amenazaba ser roto por unos tímidos rayos de sol que querían abrirse paso entre las nubes, tal vez para alumbrar y llenar de esperanza a aquellas dos mujeres tan necesitadas de respuestas o, tal vez, favorecer la intuición de aquel ser, según quienes lo conocían, dotado de una gran clarividencia.

 

 

Relativo a su poesía, Ambrosio Fornet, exprofesor de la Universidad de la Habana, presidente de la Casa de América, guionista y crítico literario dice: es admirable cómo Balbina Rivero con palabras tan sencillas logra transmitirnos sentimientos tan profundos.
El director de cine Rolando Díaz comenta de su primer libro Ya nada es igual, un libro de relatos, entre otras cosas: Es una ambiciosa mirada de gran sensibilidad que refleja en sus breves relatos muchas de las inquietudes, certezas e incertidumbre que nos envuelven y acechan a lo largo de la vida.
El doctor en Historia del Arte de la ULL, dice de su segundo libro Aires del Sur y del Este:
Su prosa es enriquecida por matices poéticos donde abundan las expresiones rápidas, los términos familiares, los tonos cariñosos, la naturalidad en toda su amplitud. Un estilo un tanto escueto, flexible, vivo, descriptivo y apasionado, que revela una incesante preocupación por el hombre, la sociedad y su integridad espiritual frente a la crisis, la violencia, la pérdida de valores y la carencia de sensibilidad. Por eso, los cuentos que este libro contiene no son meras historias, llenas de retóricas, inventivas literarias que producen una acertada estética, sino que ofrecen un contenido apoyado en una experiencia vivencial, sólida, que desea transmitir, con pasión, la verdad. Aferrada a la realidad, confiere a sus personajes un vigor excepcional, llenos de amenidad que seducen y convencen. Algunos se mueven en marcos naturales, otros, en cambio, son fruto de una reflexión, de meditaciones y observaciones que trazan todo un sentir forjado ya en su infancia en aquellas tierras sureñas, donde la naturaleza expresaba su fuerza y esplendor, de cielos inmensos, de mar infinita, de claras montañas, o del duro contraste de una sociedad urbana en que descubre los efectos de los hombres que parecen haber olvidado el placer de vivir.
Todos ellos quedan atrapados bajo la mirada de un pensamiento, o más literariamente, de un eufemismo, de genio muy personal, de efusiones casi líricas y de estilo cuidado, que Balbina, con encanto especial, los convierte en «prefacio» para cada uno de los cuentos: «Muchas veces pienso que sueño demasiado, y otras, que vivo muy poco» (cuento 2); reproduce con sobria claridad sus lógicas deducciones, encerrando con ello el contenido del relato, sin abandonar por un instante el intenso efecto que produce en el lector. Aquí, la autora manifiesta con soltura y decisión el manejo no sólo de la prosa, sino de la poesía, de la reflexión, concediéndole talla de pensador.
Como hemos dicho, con este libro Balbina nos descubre su capacidad literaria, pero no la capacidad de ahora, sino la de siempre. Aquella capacidad que venía impulsada desde niña, desde joven, gracias a que la vida no pasa de largo, porque hay que gozarla con vehemencia y originalidad. Esta riqueza contenida va poco a poco transformándose en páginas escritas, en realidades, en situaciones donde el lector, más de una vez, se sentirá identificado.

Gerardo Fuentes Pérez
Doctor en Historia del Arte

Juan Martínez Torvizco, sobre la novela Cuerda locura, apunta:

En «Cuerda Locura» Balbina Rivero presenta una visión personal de su espiritualidad, unida a grandes dotes de realismo que hace de esta novela un viaje introspectivo hacia y desde dentro. Dentro del género humano se encuentran dos categorías de escritoras, de un lado las de talento que escriben por pura inspiración y las carentes de talento que lo hacen por pura ilusión. De las segundas no merece la pena gastar palabras de dedicación. Sin embargo, a las primeras las palabras les revolotean como el vuelo de un pájaro o como el mecerse de una cometa. Las palabras cual ADN del organismo se van colocando de manera ordenada donde le corresponde a cada una siguiendo el mandato de su hacedora.

La necesidad de escribir está en la propia naturaleza de la autora. La novela que tiene el lector en sus manos está dividida en tres apartados: una primera parte donde se presenta al personaje de Lucía, como mujer que lleva atormentada los dos últimos años. Habla en primera persona narrando una serie de vivencias y situaciones, entre otras, un problema actual como es el del insomnio. Esta parte aparecen pinceladas de los problemas mentales que cual pájaro revolotean en la mente de Lucía, su pérdida de ilusión, su tristeza, su necesidad de «búsqueda del camino» son compatibles con la ansiedad que se manifiesta en su conducta. Lo que se deja entrever en esta parte es que Balbina Rivero no ha perdido el don de volar junto a los pájaros, el de comunicarse con las estrellas y el de trasladarse a cualquier lugar del mundo con la plena sensación de poseerlo todo, de comprenderlo todo, en definitiva, es un pequeño gorrión en medio de un huracán que es la vida, como pone en boca del personaje. La segunda parte cuenta con una relación malograda por el fallecimiento de la persona que da ganas de vivir a nuestro personaje principal. Se revela un espíritu frágil a la vez que fuerte, Balbina Rivero presenta a una persona portadora de la luz, capaz de hacer sanar a una niña. También nos presenta un lugar de peregrinación como es el Valle de Taizé, en Francia. Esta segunda parte tiene un espíritu más mundano y las cuestiones planteadas pueden ser resueltas desde el ámbito de lo real, al margen que Rivero presente al personaje con la capacidad de entrar y salir de la realidad y sumergirse en el mundo de los sueños. Quizás la gran aventura esté en el desconocimiento que el personaje presenta del estado en que se encuentra en todo momento, lo que le confiere un espíritu a la vez que innovador, ciertamente místico.

La tercera parte de esta publicación a la vez que ocurre en las dos anteriores aparece la figura del alma como algo que tiene su sentido en la medida que alguien quiere desarrollar su espiritualidad. El «leit motiv» utilizado en todo momento en la novela es «no sé si pienso o sueño que pienso». La protagonista que desde muy pequeña abraza en conversaciones íntimas la figura del Guía o Maestro se produce un momento que se da cuenta que tiene que ir sola y enfrentarse a sus propios miedos.

La autora Balbina Rivero utiliza este recurso de poner en primera persona todo el transcurrir de la acción de Lucía. Se plantea una especial forma de entender la realidad y la ficción, me viene a la memoria el libro de Paul Watzlawick, « Es real la realidad» que plantea ¿Hasta qué punto es real lo que ingenuamente solemos llamar realidad? ¿Existe sólo una realidad, reflejo de verdades eternas y objetivas?.

El trayecto existencial que impregna la obra de Rivero sólo se ve interrumpido por los episodios de realidad que párrafo tras párrafo van quedando plasmados en el papel. La protagonista de esta obra se nos muestra imbuida en una religiosidad que la hace, utilizando la metáfora como figura literaria, mostrarse como alguien dependiente de los demás. Suyas son las palabras «conseguía por medio de los rezos, la oración, la acción, la meditación o mediante determinadas lecturas, alimento para mi mente y mi espíritu».

Con un lenguaje rico y un adecuado uso de los calificativos, la autora de la novela nos va introduciendo en ese mundo de difícil división entre lo imaginario y lo consciente. Va perfilando a lo largo del transcurrir de la obra la protagonista “seguiré soñando con imaginarias metas, seguiré soñando que pienso y por lo tanto que existo, seguiré creyendo que avanzo”.
Estas declaraciones de Rivero me hacen recordar una situación donde los protagonistas tienen puntos de vistas diferentes aunque los dos presenten la mejor de las visiones, una pareja de pie frente a la inmensidad del gran cañón: «¿Has visto algo más imponente?» dice él, ella distraída le muestra una pequeña flor que acaba de alzar del suelo: «Sí… ¿has visto algo más perfecto?». Le responde.

Una vez que has leído la novela, seguro lector que te pasa lo que a mí, que a veces te vas trasladando en el espacio y en el tiempo y eso sólo se logra cuando quien encadena las palabras tiene la espiritualidad, la imaginación, la sensualidad y la sensibilidad de Balbina Rivero. Creo que estás preparado para adentrarte en el mundo real de la imaginación o en el mundo imaginario de la realidad, tú eliges cual quieres que sea tu mundo.

Juan Martínez Torvisco
en conversaciones íntimas la figura del Guía o Maestro se produce un momento que se da cuenta que tiene que ir sola y enfrentarse a sus propios miedos.

La autora Balbina Rivero utiliza este recurso de poner en primera persona todo el transcurrir de la acción de Lucía. Se plantea una especial forma de entender la realidad y la ficción, me viene a la memoria el libro de Paul Watzlawick, « Es real la realidad» que plantea ¿Hasta qué punto es real lo que ingenuamente solemos llamar realidad? ¿Existe sólo una realidad, reflejo de verdades eternas y objetivas?.

El trayecto existencial que impregna la obra de Rivero sólo se ve interrumpido por los episodios de realidad que párrafo tras párrafo van quedando plasmados en el papel. La protagonista de esta obra se nos muestra imbuida en una religiosidad que la hace, utilizando la metáfora como figura literaria, mostrarse como alguien dependiente de los demás. Suyas son las palabras «conseguía por medio de los rezos, la oración, la acción, la meditación o mediante determinadas lecturas, alimento para mi mente y mi espíritu».

Con un lenguaje rico y un adecuado uso de los calificativos, la autora de la novela nos va introduciendo en ese mundo de difícil división entre lo imaginario y lo consciente. Va perfilando a lo largo del transcurrir de la obra la protagonista “seguiré soñando con imaginarias metas, seguiré soñando que pienso y por lo tanto que existo, seguiré creyendo que avanzo”.
Estas declaraciones de Rivero me hacen recordar una situación donde los protagonistas tienen puntos de vistas diferentes aunque los dos presenten la mejor de las visiones, una pareja de pie frente a la inmensidad del gran cañón: «¿Has visto algo más imponente?» dice él, ella distraída le muestra una pequeña flor que acaba de alzar del suelo: «Sí… ¿has visto algo más perfecto?». Le responde.

Una vez que has leído la novela, seguro lector que te pasa lo que a mí, que a veces te vas trasladando en el espacio y en el tiempo y eso sólo se logra cuando quien encadena las palabras tiene la espiritualidad, la imaginación, la sensualidad y la sensibilidad de Balbina Rivero. Creo que estás preparado para adentrarte en el mundo real de la imaginación o en el mundo imaginario de la realidad, tú eliges cual quieres que sea tu mundo.

Juan Martínez Torvisco
Psicólogo Social

 

 

 

Ser mujer es un handicap para cualquier proyecto en el que se aventure.Toda mujer habrá demostrar, una y otra vez, que tiene méritos más que suficientes para ello y, aún así, tendrá que probarlo a cada paso que da.

En la literatura, como en tantos otros campos, ha mantenido una dura lucha constante para ocupar el espacio que por derecho propio le corresponde y el que los hombres han considerado siempre eminentemente masculino.

Solo existe una Literatura: la buena, la bien hecha, se escriba en el punto cardinal que se escriba y la cree la pluma de una mujer o la de un hombre.

En la primera juventud de Balbina Rivero solo pudo leer textos de tres mujeres: Teresa de Ávila, Pearl S. Buck y algo de  Emilia Pardo Bazán.

Actualmente, en Canarias, hay valiosas escritoras que merecen que su obra se proyecte fuera de nuestros límites isleños. A la península y, por qué no, más allá de nuestras fronteras.

Como experiencia personal, en la época que le tocó nacer a Balbina Rivero y ser niña, la condicionó brutalmente, ser la segunda de siete hermanos, también. Solo tenía preferencia a la hora de cargar con el pesado fardo del trabajo y la responsabilidad, sin posibilidad de reconocimiento alguno:

La sociedad, a lo largo de siglos, ha la encuadrado a la mujer en el papel de reproductora de hijos y la de fiel esposa (anteriormente, de buena hija), mentalidad que ha ido variando muy lentamente hasta conseguir derechos,  sobre todo en occidente. Actualmente se viene notando  un cierto retroceso por lo que la mujer debe seguir luchando si quiere mantener lo conseguido y seguir avanzando.

A la mujer la salva su fortaleza y su constancia en la lucha.

Prácticas Comunicativas y Creativas (PVY)

1º ESO

  Recursos de la SA

Olga Rivero Jordán

Texto: Daniel María

La Laguna (1928-1921)

“Yo perdida soy ángel
remonto el azul
y serenos caen los astros
vestida de dagas
entierro el ataúd.
Noche que acercas tus solares ojos
a esta diva que va hacia el páramo
desde allí la soledad
transmigra en olas quietas”

Olga Rivero Jordán nació en La Laguna (Tenerife) en 1928 y falleció el 14 de abril de 2021. De formación autodidacta, fueron claves sus visitas cotidianas a la biblioteca del Instituto de Canarias. Entre sus antecedentes familiares se encuentra el lingüista y literato José de Anchieta. Olga Rivero Jordán trabajó como telefonista y tuvo una adolescencia difícil por la situación económica y social de su familia, marcada por el desgarro franquista. Su padre, Luis Rivero, primer teniente alcalde del Ayuntamiento de La Laguna, fue preso gubernativo hasta su liberación, realizó trabajos forzados, pasó por la prisión de Fyffes y se le incautaron varias fincas y propiedades, lo que marcó sensiblemente a su familia.

Al visitar a su hermano Joaquín, maestro en Los Llanos de Aridane (La Palma), Olga Rivero Jordán conoció al músico y trabajador de la banca Mariano Luis, con quien contrajo matrimonio. Su vida experimentó un giro a su vuelta a Tenerife a mediados de los 70, donde poco a poco lograría entregarse a su pasión poética.

Por estos años inició una tertulia en el Ateneo de La Laguna con poetas jóvenes y comenzó a publicar sus textos en las revistas Artymaña, El buey de las estrellas, Campus II, Aquel Viejo Noray, Taramela, Menstrua Alba, Poesía (revista venezolana de poesía y teoría poética de la Universidad de Valencia, Venezuela), El Taller, El Vigía, así como en los diarios La Tarde (Revista Semanal de las Artes), Diario de Avisos, El Día y La Gaceta de Canarias (Gaceta de Arte y Literatura). Aparece en la última antología de poetas canarios editada por el Ateneo Obrero de Gijón (Asturias) y en Antología de la Poesía Canaria de Antonio Arroyo y Domingo Acosta Felipe para la revista Isla Negra nº 202. A su vez, la revista especializada Orizon Literar Contemporan tradujo al rumano una selección de sus poemas. Actualmente goza de gran divulgación en Latinoamérica gracias a autores simpatizantes de su obra que la han hecho llegar a Chile, Venezuela, México y Argentina.

Es autora de Los zapatos del mundo (1982); Las llamas rápidas de la sangre (1995); Girándula (1993); La imaginista de sueños (2003); La ciudad soñada (2003); Poesía inédita 1977-2004 (2004), que contiene cinco poemarios: La piel del bosque, Solo de siluetas, Poemas a los cuadros de una exposición de Grecy Amores, Lenguas de lluvia y Esgrima de espejos; la trilogía El sentir de la hoguera, Hiladora de luz y Mares (publicada en 2006) y Memoria azul (2009). Sus obras han sido atendidas por eminentes escritores como Isaac de Vega o Carlos Pinto Grote, ambos Premios Canarias de Literatura. Además de Pérez Só, Freddy Crescente, Antonio Arroyo Silva, Juan José Delgado, Antonio Jiménez, Roberto Cabrera, Jorge Rodríguez Padrón y Daniel María, que trabaja actualmente en la edición del último libro inédito de la escritora. En 2018, la Asociación Tinerfeña de Escritores le concede el Premio Victorina Bridoux de las Letras al conjunto de su obra.

De La piel del bosque (1977-1986) incluido en Poesía inédita (1977-2004) [2004]

TRAPECISTA

Por la seca laringe de la sangre
espigas florecen
sin mediar voz eligen los arroyos
donde el cardo no pica.
Al iniciar nuevos bailes
las hienas explayan sus saltos
y una emperatriz
con zapatillas doradas te saluda
allá arriba
donde la hierba enrojece
largas medias encogidas al vapor del vacío.
De sus bocas el grito
llena de rabia los estanques
o la visión de estar
cerca del suelo.
Caída mortal de las sílfides sin piernas
el alambre no tiene fin.
Ser a veces etéreo
y navegar en las falsas colinas del sufrimiento.
El payaso deja correr el perfume blanco
de sus descascados ojos
Liba su misma carne porque las bailarinas han parado,
ven los menudos confetis de la muerte.
Acostados
se besan en la carpa.

SILENCIO

No sé si hubo
palabras,
un escalofrío de placer
inundó el parque
lleno de serpentinas,
también tembló
tu voz.
Y de tanto reírse
la tarde
cayeron los astros
de mi traje roto.

GUSANOS

Gusanos estampados
en mis sienes de cien,
cortinas como espadas
atravesaron mi casa de mosquitos caribeños
la locura fue puesta de manifiesto
en los mostradores aterciopelados
cayendo sobre el cuerpo las serpientes amorosas
libando así los sedentarios días de una dama
que pasaba de ser soga a ser
infinitamente delicada.
Fue quizá la música de jazz
la que resonó en mis aledaños laterales
ciempiés con cola de piano
en las hermosas cuerdas del saxo
siguieron oyéndose
más distanciados encima del cielo
las notas de los pasos
                           por el filo del viento.
Fueron los días más auríferos
de mi exiliada criatura
posponiendo los gratos sonidos
a mis fieles cucarachas
que me acompañaron toda la velada
y fui tan feliz como lo fueron mis cuatro abuelos.
Ya se está terminando este redondo día
y en este cielo de pluma
que yace en mi mano
ya no necesito oírte otra vez.
Los edredones  no se asustan de las octavas prisas
donde se muelen mis sentimientos
mis llantos los olvidé
hace miles de años.

ESCÁNDALO

Mi voz te sigue por encima de tu sombra
tus pasos también aletean
al inicio del descorche,
la seda cae a los precipicios de mis pies,
como mariposas cosquillean
en el centro de tu redondel de escarlata.
A media luz tu encarnizado chapoteo
de lácteas venas que te gritan aturdidas.
Es mejor rociar las carnes,
tenderlas vencidas
y que lleguen a ellas
los nervios calientes de un cauce de luz.
Punzante herida
que penetra el éxtasis
rebosan de hinchados labios
sus burbujeos lamen histéricos rincones,
se adentran en cunetas de espasmos.
Dulce siempre,
no mermaré los deseos,
ellos están ahí,
en el gemido.

CLARIDAD

Te perdí en la claridad
como una esponja seca.
Poco a poco el cuerpo
se vuelve a nutrir
de vanas esperas.
Por el vago horizonte se desnuda tu piel
en mitad del sol
dentro de tus cejas
te palpé la frente.
Recostada fingí dormir
estatua esculpida en mi cuerpo helado
resbalan
por el enmarañado bosque
tu silueta y el sol.

De Solo de siluetas (1987-1990) incluido en Poesía inédita (1977-2004) [2004]

DESPUÉS DE QUE SEA TARDE

Después de que sea tarde
después de que no hagas falta.
Después
    vendrás deprisa.
Pero aún así
ya será tarde
y cerca de mí
    desasiéndome
    en los huecos profundos
    de un ropero.
       Sola
       en mi multitud
       como una curva sin recta
       impalpable
       me revuelvo en los latidos
       del viento.
   Y después de que sea tarde
y cuando de aquí me desprenda
    y mi alma ya se hunda
sin pasillos
    sin regresos.

De Poemas a los cuadros de una exposición de Grecy Amores (2001) incluido en Poesía inédita (1977-2004) [2004]

LA BOA

Si Cleopatra resurgiera
de entre las espinas de la boa
rozando su pubis eterno
y su camino espinoso
sería un camino seguro
que a ella sólo la transforma
púas que la penetran hasta el fondo
del aullido
ese talismán que todas deseamos
pasar las manos y sus anillos de Venus
no hacerle daño al amor.

VEINTE SEXOS

Y uno menos en el centro del Astro
me llamabas Constelación
río de la noche
despojado el esplendor
así quedó
amarillo en la tarde.

GRIS

Dónde estás mujer gris
yo te pondría Juan Gris
con dos cabezas y el reflejo
de tu doble mano
y esa tarde también gris
en perfecta armonía alegan tus bocas
cantos a la horca
alguien quiso asesinarte
dos veces.

LEVITABA

En el lago azul
senos que resplandecen
como fuegos fatuos
esfinge amada
sapos anillados
cabellera que mira la muerte
despierta antes del martirio
sus gritos de agua ahogo
en la bocanada última
querer deslumbrar al sol
reto de Ofelia desapareciendo
del espejo del cielo.

De Lenguas de lluvia (2002) incluido en Poesía inédita (1977-2004) [2004]

OSCURA IMAGEN

Mi oscura imagen trasbordo
apura el talismán cristalino
las mareas
la sal satisface mi lengua
hervida la antorcha
se guisarán los sabores
sobre el aparador
la vela describe
olores sacrílegos.
No más beber el alba toda blanca
navega el humo pernicioso
agota la vocal o único universo
ante el difamador diabólico.

De Esgrima de espejos (2002) incluido en Poesía inédita (1977-2004) [2004]

FUGA

Él sigue su fuga
es real
nadie comulga
sin una gargantilla
donde note
el aroma del sueño.
Llego a los ojos
duermo bajo las lilas
violáceo color del entresuelo
mi alma tirita
por rendijas de fuego
mi sudor lo comparto
en medio está la espuma
con rasgos aparentes de locura.
Tanto deseo para dormir sola
la luz del pensamiento brinca
te cojo la mano
esa mano morena
pero yo duermo en un sofá escarlata
los querubines siguen el parpadeo
de mis pies fugados
a la orilla de un estanque muerto.

FRÁGIL

Y ya alta mira
sostiene tu peso frágil
pero sé que estás ahí
frunciendo la herida
no sangra pero duele
y es tanto el ardor
que llega a las fauces.
Torrente o cueva
atrae mi cuerpo
a ese tabernáculo sombrío
y una sola mirada
levantará el dedo
fundido y crepitando
quemaremos los recuerdos
fueron cascadas al bajar el temblor
los sonidos sostienen
la voz de tu silencio
carraspeo mi bien
recibido adonis.

CIELO VACÍO

Hay un cielo vacío
donde los muertos no hablan
llega a nuestro sentido
el olor de la ausencia
mientras los tímidos hacen altares
con palabras de flores
cuyas espinas devoran
al más suspicaz.
Dentro de las efemérides
la soga de la tierra
va brincando de lado a lado
Recoge los restos de hojas secas
capricho mal estimulado ídolo
razones tienen los vientos
ellos no se detienen
largos sinfines acotan el fuego
recoge el averno
ya la quema se surte de símbolos
cuadros imperfectos
que lograron sacarlo de su voraz boca
inserto el calor que se desprende
llameante.
Tú y mi pecho son el ronquido
de ese beso que no has dado.

ESTATUA

Mando a hacer una estatua
de blancas guedejas
cuando mi mano se estira
pausada va lenta
a pelar el viento
ladera abajo
se escurre ese infierno
el pedrusco
te da mortal lividez
ya inerte
el cráter corre
a desviar el magma
salvas se oyen
a socorrer las llamas
y en mitad de la voracidad
te llamo amor.

LUCES

Nadie escucha el vocerío de las luces
los cafés languidecen
al igual que las cervezas
incontenible río de manos
santiguan las mesas
debajo los gritos
un perro husmea la carrocería de su piel.
Se abre el cielo
aparece como silbido
el barman de turno
el vaho turba y emborrona
la cabellera sedienta del mostrador
tañidos de una socarrona bocanada de música
barren los pensamientos
almidonados del cruasán
tintineos postizos derriten el encanto espumoso
afuera olor a bestias de gasolina
exprimen las baldosas acrílicas
del transeúnte de medianoche
que palidece ante el neón de la muerte.

Carta de Jorge Rodríguez Padrón: Leyendo he recordado el mundo de la poeta uruguaya Marosa di Giorgio, con el que creo el suyo establece un sugestivo paralelo o reflejo, desde esta ladera del idioma. No sé si conocerá la obra de di Giorgio (lo digo porque hace muy poco que se ha publicado en España); pero creo que valdría la pena que se encontraran –siquiera a través de la lectura– con alguien que yo entiendo que es su alma literaria gemela.

Isaac de Vega (Prólogo a Girándula): De repente has querido estar sola, todos se han ido. En una ancha pamela, que tiene una cinta verde, vacías el contenido de una larga bolsa antigua de terciopelo de un color violáceo, suave, y multitud de objetos caen sobre el cuenco y rebosan por sobre las alas. Lo tomas por ellas y lanzas al aire, a la altura, los montones de cosas, de flores, de papeles recortados, de muñequitos, de bolígrafos y de vacías copitas de licor. Caen lentos y tú vas viendo cómo se distribuyen sobre los mosaicos del suelo. Los cambias de lugar tras contemplar el paisaje que configuró el azar; pones esto más allá, lo juntas con aquello… Misteriosamente alguien de fuera en su momento también arrojó hacia la altura, en tu mismo tiempo para que no te apercibieses, otra profusión de cosas, que ya sobre los mosaicos aparecen mezcladas. Miras las fantasiosas figuras, las transformas, las mueves con los sensibles dedos.

Marian Montesdeoca (Prólogo a Poesía inédita 1977-2004): Nos conduce a la vida, a la vida total, cargada de risas y de agudísimos dolores. Somos suyos y a la vez se nos regala vestida de muchacha insolente, perpetrándonos una seducción cargada de inconsciencia, una seducción que a través de sus versos se transforma muchas veces, y casi imperceptiblemente, en una melancolía antigua y universal.

Antonio Arroyo Silva: (…) no hay palabras mágicas. Es la magia de las palabras con su hambre y su sed repintadas de cereza, que Olga recoge de la escarcha, después de la nevada del desasosiego. Así que me siento a la mesa, me vierto en el café con leche y Olga, desde el silencio, va llenando el vacío con las frutas prohibidas de todos los paraísos.

Roberto Cabrera: La prosa poética de Olga Rivero es una plaga vegetal que nadie sabe si es casi una hiedra que acabará ocultando por completo la crudeza y los contornos alambicados de unas décadas que aún no le han devuelto el primitivo hogar de sueños, aquel que robaron a todos los proscritos y que quedó tan imaginistamente plasmado por López Torres en su poema “Las Moscas”.

Freddy Crescente (Prólogo a La ciudad soñada): Permanente reflexión acerca de la literatura, de la que se extrae la poética de la autora: la obra entendida como polifonía; la literatura como invención y como vía de exorcizar el dolor.

Juan José Delgado (prólogo a Hiladora de luz): La poeta no esquiva el poder de la videncia; es más: pretendidamente la busca mediante la alteración de los sentidos y el asalto que emprende contra la realidad habitual o lógica. Es por ello que la naturaleza descrita corresponde a paisajes en incesante transfiguración. Las visiones resultantes asombran y atraen. La escritura parece ir por delante y de acuerdo con una corriente de conciencia. No pone riendas a lo que dice ni a cómo decirlo. Toca ahora avivar la intuición, la fantasía, el ensueño; en definitiva, es el momento de que una corriente de irracionalidad transporte el pensamiento poético.

Reseña de Roberto Cabrera sobre La imaginista de sueños:

https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/2250605.pdf

Poemas escogidos en la revista Acta literaria:

https://actaliteraria.blogspot.com/2016/10/olga-rivero-jordan.html

Entrevista en El Día (6 de enero de 2005):

https://eldia.es/cultura/2005-01-06/1-Olga-Rivero-Algunos-entienden-da-cabeza.htm

Los zapatos del mundo (1982)

Las llamas rápidas de la sangre (1995)

Girándula (1993)

La imaginista de sueños (2003)

La ciudad soñada (2003)

Poesía inédita 1977-2004 (2004), que contiene cinco poemarios: La piel del bosque, Solo de siluetas, Poemas a los cuadros de una exposición de Grecy Amores, Lenguas de lluvia y Esgrima de espejos

El sentir de la hoguera (2006)

Hiladora de luz (2006)

Mares (2006)

Memoria azul (2009)

Prácticas Comunicativas y Creativas (PVY)

2º ESO

  Recursos de la SA

Cesarina Bento

Texto: José Miguel Perera Santana

(1844-1910)

… el mar calmó mis dolores
con la brisa de ternura
que tiene toda hermosura
para templar los rencores.

 

 

Cesarina Bento nació en Agulo (La Gomera) a comienzos de 1844 en el seno de un núcleo familiar acomodado que se marchó a Cuba cuando era una niña. Allí permanecería casi una década e iba a recibir las enseñanzas del ilustre educador José Cipriano de la Luz Caballero. En 1863 la familia Bento regresa para instalarse de nuevo en el enclave norteño gomero, donde nuestra protagonista se casaría en 1870 con un primo suyo: el poderoso y conocido político local Leoncio Bento, con el que tuvo varias hijas. La poeta morirá en 1910 en el mismo lugar de nacimiento.
Empezó a escribir desde muy joven un cuaderno íntimo en el que se pueden leer textos de diverso tipo. Entre ellos se encuentra la mayoría de los poemas de Cesarina Bento que hoy conocemos, frutos sobre todo de su periodo juvenil, previo al matrimonio (es probable que su casamiento le hubiera forzado a dejar de escribir, lo que también sucede a otras líricas insulares coetáneas como Victoria Ventoso). La escritura de Bento presenta un estilo de corte evidentemente romántico, cercano al romanticismo hispánico, especialmente a la figura de Gertrudis Gómez de Avellaneda. Se muestran algunos elementos insulares (cubanos y canarios) en diversos modos estróficos, y siempre regados de sentimiento religioso. Su lírica algo catastrofista está invadida por un particular sentimiento de culpa, del que es un claro ejemplo su poema más conocido: “El asesino condenado a muerte”. La artista siente una notoria inclinación hacia los sujetos indefensos (su madre enferma, el condenado, la enamorada desdichada…): digamos que practica un romanticismo intimista que –por identificación o proyección personal– se une a una cierta crítica social.
Cesarina Bento Montesino es una de las primeras mujeres creadoras de la poesía canaria. Además, se trata no solo de quien inaugura la escritura hecha por mujeres en La Gomera, sino incluso de la firma primera, con nombre propio, del arte literario gestado desde esta realidad insular concreta.

No parece que su dedicación fuera otra diferente a la de la mayoría de las mujeres de la época, o sea, la de ser mujer de su casa; incluso formando parte de una familia con evidentes recursos económicos que le daría la posibilidad de formarse. Por lo que se sabe hasta ahora, todo indica esto que decimos, especialmente a partir del instante en que se casa con el potentado Leoncio Bento. No sería raro interpretar, en este sentido, que en la intimidad tuviera cierto poder de decisión sobre las actividades de su marido, más que nada si pensamos en lo que conocemos de su cosmovisión vital a través de la escritura realizada antes de casarse, donde ciertas ideas políticas liberales y republicanas no le eran ajenas (como se refleja en el poema “¡Libertad!”).

 

 

 

En la poca obra que se preserva de esta gomera tiene continuada presencia un aire dramático que, por momentos –y entre otros factores personales–, parece estar relacionado en buena medida con su condición de mujer. Creemos precisamente que este motivo propicie que alguno de sus versos se llene de una tonalidad crítica ante la condición de la mujer en la sociedad decimonónica, tradicional y machista, en que vivió; más que nada en lo que respecta al injusto rol que ha de jugar dentro de las relaciones humanas, especialmente las amorosas. Lo que interpretamos se puede palpar de modo explícito en un fragmento de una de sus estrofas conservadas, con un evidente grito contenido:

Hoy me encuentro ya curada
que al fin triunfó la razón,
existen hombres menguados
que engañan a una mujer
tan solo por el placer
de mirarse… despreciados.
Cuán desgraciada es la vida
de la infeliz mujer
condenada a padecer,
siempre de dolor henchida.
De amargura está nutrida
su alma, y en su dolor
pierde la fe en el amor
y no cree en la amistad.

 

 

II.
¡Ay! ¿Por qué tiembla la mano mía,
y amargo llanto mi rostro inunda?
¿Por qué se turba mi dulce calma
y el pecho siente pena profunda?
De nuevo impía la muerte dura
sabia cabeza troncha furiosa
por siempre oculta en tumba fría
la luz brillante de Cuba hermosa.
Ha muerto el sabio y noble maestro.
Luz Caballero no existe ya.
Llorad cubanos, llorad discípulos,
al que en la tumba dormido está.

Justo es el llanto que se derrama,
la que sentimos es justa pena
porque es muy justo llorar al sabio,
y, más que todo, al alma buena.
Su cuerpo ha muerto pero su nombre
en cada pecho se halla grabado
y en tanto exista mi alma noble
repetiralo entusiasmado.
En sus acciones y en sus obras
y en el pecho de los cubanos
Luz Caballero vivirá siempre
siendo modelo del linaje humano.

Pero, no obstante, que allá en la gloria
la paz y dicha goza su alma
y el ser justo su virtud premia
dando a su frente divina palma.
Llorad debemos porque se ha ido
y su voz nunca se oirá.
Llorad cubanos, llorad discípulos
y mundo todo, llorad, llorad.

III.
Ahíta de sufrir el alma mía
ya no tendrá bonanza
lidiará en tempestad negra y sombría.
Que no tiene esperanza
llena de pena y de dolor, el alma,
a Ti, Señor, alcé.
Dale a mi pecho la perdida calma.
Dame esperanza y fe.
Mil tormentos
padeciendo,
voy muriendo
de dolor.
Adiós, mundo
de amargura,
tu hermosura
me da horror.
¡Ay!, nada el mundo cruel
brinda a la amargura mía.
Siempre, de noche o de día,
en mi copa solo hay hiel.
No tiene la flor aroma,
ni melodía el aire,
ni la palmera donaire,
ni encantos el ruiseñor.
Cuando el corazón suspira
por la ausencia del que adoras
como el mío que hoy llora
el entierro de un amor.
¡Yo sabré amar!, y de mi triste vida
sentada en la ribera
yo lloraré la ilusión perdida,
la calma pasajera.
Yo sabré amar y de mi triste historia
la lastimera huella
quedará como rastro en mi memoria
de moribunda estrella.
Lejos de mí la fiesta de este mundo
que osado y maldiciente
la marca del dolor largo y profundo
buscaría en mi frente.
Yo lloraré en silencio, solitaria,
y en mi postrera hora
no podré descifrar en mi plegaria
la razón del que llora.

Hoy me encuentro ya curada
que al fin triunfó la razón,
existen hombres menguados
que engañan a una mujer
tan solo por el placer
de mirarse… despreciados.
Cuán desgraciada es la vida
de la infeliz mujer
condenada a padecer,
siempre de dolor henchida.
De amargura está nutrida
su alma, y en su dolor
pierde la fe en el amor
y no cree en la amistad.
¡Oh, dame fe, por piedad!
¡Dame esperanza, Señor!

V.
Tú, Divino Señor, que hijo fuiste,
comprende el dolor que experimento
mirando padecer dolor cruento
a la madre amorosa que me diste.

En todas partes tu bondad existe
y tu poder doquier siento,
ya que puedes, Señor, calmar tormento
que padece mi madre que está triste.

Devuélvele, Jesús, la salud hermosa,
te lo ruega una hija dolorida
en nombre de tu madre cariñosa

que las penas contempla dolorida.
Todo lo puede tu bondad sublime.
Calma, Señor, la pena que la oprime.

VI
EL ASESINO CONDENADO A MUERTE
– ¡Oh! Dios omnipotente
que esparces desde el Cielo
vívidos rayos de brillante lumbre
envueltos con el manto del consuelo:
¡piedad el asesino
te implora acá en la tierra,
que solo en su camino
crueldad le brinda, y destrucción y guerra!
En la frágil barquilla de la vida
do todos navegamos,
incautos viendo que el placer convida,
al gustarlo, Señor, ¡ay!, ¡zozobramos!
¡Maldito mundo de pesares lleno,
ya mi alma conmovida
de ti se aleja y de tu inmundo cieno!
Ya triste, arrepentida,
inocente quizás, busca, ¡oh, Dios mío!,
a tu lado un asiento… ¡Ay! ¡Desvarío!
Loco delirio que a mi mente engaña
será sin duda, ¡más que digo…! Acaso
en el jardín que con sus ondas baña
la fuente de pureza
que del diáfano oriente hasta el ocaso,
mostrando su belleza,
va sin cesar con gracia y gentileza,
¿no será ilusión todo, todo incierto?
¿Habrá un paisaje que no sea un delirio?
¿Algo habrá de real? ¡Sí, lo hay! ¡Es cierto!
¡Que es solo la crueldad, solo el martirio!
Míralo en mí, Señor, la impía suerte
va a romper la cadena
que me ata al mundo
y lanzarme al abismo de la muerte.
¡Más que digo! Si mi alma se enajena
del gozo el más profundo
porque esta ofrenda, ¡oh, Dios!, me lleva a verte.

Confieso, pues… ¿más que veo?
Rostro pálido, angustiado,
en roja sangre bañado
viene acercándose a mí.
¡Es ella! ¡La muerte fiera
en su frente trae el sello!
Desmelenado el cabello…
Con la aguileña nariz…
Ojo hundido… negra ceja…
El semblante macilento…
Confuso andar… paso lento…
Manto amarillo y punzó…
Cara larga… cuerpo enjunto…
¡Es ella! Sí… Trae no en vano
la cruz en la izquierda mano
y en la derecha una hoz.

¿Y no tiemblas,
pueblo impío,
que la miras
al llegar?
– Al contrario…
¡Desvarío!
Si yo vengo
aquí a gozar.
Sacerdote,
ni verdugo,
ni cadalso
me aterró:
muere luego,
tal te plugo
-así gritan
sin dolor-.
Y un puro recogido
de todos se apodera
y el pueblo solo espera
que bese el crucifijo
para verme ya morir.
Y yo que entre mil penas
al pueblo veo que ansía
beber mi sangre fría,
helada ya en mis venas,
así torno a decir:
¡concédeme, Dios mío, una mirada
que aqueste mundo para mí es la nada!

VII
Que allá en el fondo de mi mente ardía,
y era a mi patria regresar un día
y allí, bajo su cielo transparente,
a la sombra del haya y los viñátigos
alejados del mundo inconsecuente
do solo se hallan ya seres apáticos,
vivir unidos por amor ardiente
y sin oír discursos enigmáticos,
que aún dura allí la semilla primera,
se puede ser feliz en La Gomera.

VIII
En la cumbre de un peñón
que bate el mar con sus olas,
me senté, dejando, a solas,
vagar la imaginación.
Una cruz, sin inscripción,
me conmovió sin hablar,
sobre el peñón, hecho altar.
La cruz me pidió un sufragio
y en recuerdo de un naufragio
recé, maldiciendo al mar.
En confusión transitoria
vi, por las aguas cubiertos,
despojos de muchos muertos
que viven en mi memoria;
pero, al repasar mi historia
de tan siniestros horrores,
el mar calmó mis dolores
con la brisa de ternura
que tiene toda hermosura
para templar los rencores.

¡LIBERTAD!

Vuela sin tregua, brisa vagarosa,
y a los confines de la patria mía,
sobre tus alas lleva la alegría
que ora impera en el alma generosa:

¡triunfó la Libertad! Y temerosa
la hueste sanguinaria, horrible, impía,
se asombra de su propia tiranía
y huye cobarde, trémula y llorosa.

Tiende tu mano, Libertad augusta,
esparciendo el perdón y la esperanza;
y el pueblo libre, al adorarte justa,

mire lucir auroras de bonanza,
quedando solo de su antigua pena
lo que es gota de agua sobre arena.

Cesarina Bento
Octubre 11 de 1868

 

 

 

. Hija de la isla de La Gomera fue Cesarina Bento Montesino (…). Un fondo de amarga tristeza desgarra sus versos. Poetisa predilecta de Cesarina Bento fue Gertrudis Gómez de Avellaneda. Escribió un libro íntimo, especie de breviario lírico comenzado a los 13 años (…). Este libro viene a ser como un desahogo lírico de su espíritu ensombrecido (…) (Sebastián Padrón Acosta, “Las poetisas isleñas”).

. La obra poética de Cesarina Bento, citada en su conjunto con frecuencia por los estudiosos de la literatura canaria, permanece oculta. Gran parte de ella se ha perdido. El resto ha sido injustamente olvidado. En realidad, tan solo el largo poema “El asesino condenado a muerte”, publicado por Elías Mujica García en Poetas canarios. Colección de escogidas poesías de autores que han florecido en estas islas en el presente siglo (Santa Cruz de Tenerife, 1878), se encuentra al alcance de los lectores interesados en nuestros poetas románticos (J. A. Cebrián Latasa y C. Gaviño de Franchy, “Cesarino Bento Montesino”).

.

 

– “Cesarina Bento Montesino”, C. Gaviño de Franchy y J. A. Cebrián Latasa, Gaviño de Franchy Editores, 8 de junio de 2011:
http://lopedeclavijo.blogspot.com.es/2011/06/cesarina-bento-montesino-por-jose.html

– Rastro de ceniza, Cesarina Bento, Ediciones Idea, Colección Voces de La Gomera, Islas Canarias, 2004.

– Coro femenino de Poesía Canaria, antología de textos hecha por Eugenio Padorno, Gobierno de Canarias, 2006.

– “Cesarina Bento Montesino”, J. Rodríguez Padrón, Diccionario de la Literatura en Canarias, revista BienMeSabe.org, 5 de junio de 2013:
https://www.bienmesabe.org/noticia/2013/Junio/bento-montesinos-cesarina-1844-1910

– Las poetisas canarias (siglos XVIII, XIX y XX), Sebastián Padrón Acosta, IEHCan, Biblioteca Sebastián Padrón Acosta. Estudio introductorio y edición de José Miguel Perera. 2017.

– Video sobre la autora realizado por Pedro de Agulo (www.pedrodeagulo.com):
https://vimeo.com/75858740

 

 

 

Como la mayoría de las mujeres escritoras canarias anteriores al siglo XX (excepción es Victorina Bridoux Mazzini), Cesarina Bento nunca publicó un libro, a pesar de que en su diario testimonia que ha escrito varios en su estancia cubana. Lo que se conserva es parte de un escueto cuaderno personal (Libro de Escanari Toben y Nontisemo, título que oculta su nombre) del que dio noticia en los años 30 del siglo XX Sebastián Padrón Acosta, el historiador y crítico literario canario que estudió por primera vez en conjunto a las mujeres poetas insulares anteriores a la Guerra Civil. A los textos aludidos (recogidos en 2004 en un librito titulado Rastros de ceniza) podemos sumar algunos otros dados a conocer en la prensa de finales del siglo XIX.

Lengua Castellana y Literatura (LCL) e Historia y Geografía de Canarias (HOF)

4º eso

  Recursos de la SA

Natalia Sosa Ayala

Texto: Sonia Vaquero González

(1938-2000) 

“Como vapor de lluvia en el asfalto
cada paso que emprendo se hace nube”

 

 

Natalia Sosa Ayala nace en Las Palmas de Gran Canaria el 27 de marzo de 1938. Hija del escritor Juan Sosa Suárez se crió en un ambiente de amor a la cultura y las letras y de compromiso social e intelectual. Pronto empezó publicar en la prensa local sus primeras composiciones y con tan solo 17 años publica su primera novela Stefanía.
En 1956 empieza a colaborar de forma activa con las revistas Guiniguada y Mujeres en la isla con poemas, cuentos, crítica literaria y artículos de opinión.
En 1961 se traslada a vivir a Inglaterra y será a su vuelta en 1963 cuando vea la luz su segunda obra Cartas en el crepúsculo una atípica novela. En 1970 comienza a trabajar en el colegio Claret con cuya colaboración publica su primer libro poético 1980, Muchacha sin nombre , un año más tarde aparece su segundo poemario Autorretrato que la consolida como una de las voces más originales y profundas de la literatura canaria del momento. En 1992 aparece Diciembre su tercer poemario En 1996 publica en Las Palmas su libro Desde mi desván y otros artículos. Neurosis. Cartas conjunto de confesiones, reflexiones, recuerdos y artículos de prensa.
Cuando es sombra la tarde es su último poemario, 1999 y ya de forma póstuma aparece Los poemas de una mujer apátrida como un compendio que la autora realiza de todo lo que supone su trayectoria vital y poética. Su producción literaria va de la mano de una intensa labor como colaboradora en las secciones de opinión del periódico La Provincia donde deja patente su compromiso con la realidad social.
Natalia Sosa muere en la misma ciudad que la vio nacer en el año 2000. Su producción como escritora, donde lo social y lo personal, lo real y lo más íntimo se funden en una perfecta unión a lo largo de su vida, no está suficientemente reconocida.

 

 

 

MUCHACHA SIN NOMBRE 1980

MUCHACHA SIN NOMBRE

No me llamo Natalia.
Jamás nací.
O si nací fue muerta.
El sol extendía sus primeros rayos
por una madrugada fatídica de marzo.
Mas no era yo la que su luz bebía.
Yo no existí jamás.
A lo sumo fui venas, manos, sangre,
un corazón pequeño y precintado
pero no fui jamás destinada a ser alguien.
Mi nombre, yo, Natalia,
estará inscrito en un papel cualquiera, en labios que no saben lo que hablan,
en tardes remotísimas y ausentes,
acaso,
en el tiernísimo corazón de alguien.
Mas yo, yo no soy yo,
no soy Natalia.

MUCHACHA SIN PRESENTE

Soy una muchacha que no tiene presente.
Camino
hacia el umbral gris de la mañana.
Bajo
hasta la gran urbe
en donde están los hombres esperándome.
El autobús me lleva.
Me despido
del canto mañanero de algún pájaro.
Los jazmines se van quedando atrás;
los árboles,
de pronto, ya no mecen sus ramas.
Toco mi corazón
para saberme viva
y siento sus latidos
violentos y atrasados.
Tropiezo con la calle,
mis ojos ya no ven.
Camino y todo pasa ya,
como una losa
Bruscamente
caída sobre el alma.

AUTORRETRATO 1981

Poder volver atrás , sentir los ojos limpios,
resucitar, borrar esta impureza,
ahogar este dolor,
consumidor del pecho.
Poder decir, perdón, y renacer la misma
con mi pequeño corazón de abeja.
Mas no es posible, no
desterrar esta angustia, esta sombra perversa,
las nubes, los recuerdos.
Poder volver atrás, gritar perdón
y cerrar,
para siempre las puertas de la mente.
Mas, ¿quién va a perdonarme?
Soy yo misma.
¿Qué castigo imponerme que libere
este universo de dolor que ruge
por todas mis paredes y mis sienes?
¿A quién decir perdón, perdón,
si ni siquiera el viento ya me escucha?
¿A quién mirar ya, si a ti no puedo?
¡Oh, Dios, Mi pecho!
Mi pecho me duele mortalmente
y no oye, no pide, no suplica.
Mi pecho
es una llaga en carne viva
y en él penetran millones y millones
de tristes esqueletos.

DICIEMBRE 1992

Amor me ha dirigido el dardo más certero,
el que clavó en mi pecho su espita de colores
por donde el vino embriagador derrama
su esencia más hermosa.
Me ha llenado las manos de veranos rompientes,
de mares de oleajes, de espumas y veleros
y ha colmado, oh, bendito, de panes y de mieles
mi sufrido jardín de vieja tierra roja.
Oh, incansable muchacho, oh, irreverente niño,
cómo silba en el viento tu pértiga de sueño,
cuando tensas el arco de la pasión más dulce.

CUANDO ES SOMBRA LA TARDE 1999

A Pino Ojeda

No entiendo por qué
a veces,
cuando es sombra la tarde y confusa es la luz
surge un pensamiento constante de mi mundo,
no sé por qué lo gris
al frío y lo indeciso, se apoderan, terribles, de mi sueño más puro
y lo vuelven atroz.
Acosada por ellos, elementos malditos,
el espanto es agua que refleja el terror,
el sentimiento previo de mi fin
presintimiento de que él llegará
en la soledad de la pequeña casa,
frente al mar,
casi sin dios,
como siempre he vivido,
palpando ávidamente lo que veo.
Quiero dejar escrita
una palabra dulce, colgar de la ventana un retal blanco.
Pero alguien
me encontrará
dormida
con el nombre de Nada
al borde de mis labios […]

STEFANÍA 1959

Stefanía mantenía su escrutinio con bondad. Le era preciso mantener una cierta inclinación por él en aquellos momentos: Pese a eso, ahora nada era de ella. Sus ojos y sus labios sólo obedecían a la «voz ». Cada acto estaba regido por ella enteramente. Su corazón no te da fuerzas sino para latir acompasadamente. Otros días había tenido plena libertad, pero ahoga la «voz» era ella misma. Y la VOZ.» mandaba. Andrés volvió a hablar: -Soy muy egoísta, porque te amo a ti y a Paula. -Ya lo sé- respondió sinceramente Stefanía, pero clavó en la cara de él sus ojos llenos de angustia. -No debí conocerte- prosiguió Andrés-. Todo debió haber muerto. Stefanía puso atención a estas pocas palabras y meditó sorprendida. iLa muerte de todo! Aunque esto, pronunciado por Andrés, no hubiera sido para ella, se hubiese conmovido igualmente. ¿Acaso ellos mismos sabían que era «todo »? ¿No dudaban todavía? Andrés mencionaba algo que ella desconocía. De pronto se Ie ocurrió pensar en Paula más intensamente que nunca. La suya era una lealtad entera que no le permitía sospechar de su propia hermana, Stefanía lo reconoció consternada. Sin embargo, respecto a ella, los dos habían sido siempre sinceros. En todo momento tuvieron en cuenta que su existencia era mucho más poderosa que la de cualquiera de ellos dos.
Todo se había perdido. El estudio estaba en silencio y los minutos pasaban. Los dos pensaron en la familia, como dos cómplices de un terrible pecado. Pecado …, pecado. ¿Tenía ella realmente un pecado en su alma, tan grande como pretendía su corazón? Asumir esta convicción le pareció horroroso.

CARTAS EN EL CREPÚSCULO 1963

Pensaba con los codos en la barandilla: «Volveré siempre ai nido que me espera. El mundo es un inmenso nido.» Y escribió sobre una columna: «Queridísimo mío: seré feliz. Seré como las aves…» Había vuelto a elevar el rostro. En tanto, el mar rugía a sus pies. «No es ese tu camino —dijo la muchacha lentamente—. No has nacido para estrellarte contra un estúpido muro de contención, sino para vivir también libre. ¿A dónde podrías tú llevarme, mar? Desconozco el mundo.» Pero se vio reflejada dentro de sí misma y reparó, una vez más, en la gran luz que poseía y que aún no se había extinguido completamente. Ni siquiera había comenzado a enturbiarse dentro de su corazón. «Ella es mi esperanza —afirmó al mar. Y añadió—: Es como tú de inmensa. Se alarga y no tiene fin, se eleva y no tropieza con nada… Pero tú has tropezado con un muro, queridísimo mar; lo considero un espantoso ridículo para tus portentosas fuerzas. ¿Por qué no lo derribas? Entonces yo me ahogaría entre la espuma, y, como en un juego, me quedaría inerte… Pero no me seduce morir porque ahora, tú lo sabes bien, noto el embrujo de la vida.»

 

 

 

“La obra de usted se apoya, a mi juicio, no en la descarnada realidad de todos los días, sino (lo que es aún más importante) en la experiencia íntima de la autora. Es una novela doblemente poemática: no ya por su enfoque y tono generales, pero también por ser una biografía espiritual de quien se retrata en uno de sus personajes.”

Ventura Doreste

“Hablar de Natalia Sosa, es hablar de un alma libre por excelencia. Un alma, ilimitada, en un cuerpo de mujer. Su vuelo se pierde con hondura, fuerza y valentía en un supremo arrebato espiritual o, cual antítesis brutal, en un literario sensualismo sin barreras que sublima a lo carnal. Natalia, puramente mística y desgarradamente corpórea, la combinación perfecta que conforma, peyorativamente, su estro de poeta. Natalia, sutil, como perdida en lo etéreo pero, también, la Natalia vital, osada y cambiante. Peculiar cualidad que ha marcado, en gran medida, su ardua y dilatada trayectoria literaria.”

Marisol Herrera Sabater

“Pero observamos también en su obra aún no publicada una aceptación personal que sí es nueva y que marca sus versos, una plenitud humana desconocida hasta el momento en su producción literaria, expresión de la consecución de la madurez tan deseada y que se ha presentado de pronto, sin avisar, abriendo de par en par las ventanas de una vida hasta ahora sometida y temerosa, pero que se anuncia libre, asumiendo completamente las ideas por las que desea continuar latiendo”

Teresa Cancio León

“Esa mujer que ven es mi querida prima Natalia Sosa Ayala, poetisa. Aún se recuerdan y se halagan sus textos; yo sus charlas, su voz pausada, su paseos por el jardín de su casa de Funchal. Toda sensibilidad. Un amor cuyo recuerdo me emociona. Inesperadamente alguien ha puesto en mis manos esta imagen y el corazón me ha dado un vuelco. La quise mucho, la admiré como nadie sabe y su muerte dejó a nuestra familia, a los amigos, desnudos. Ahora que cala con más fuerza la posibilidad de reconocer su trabajo literario debemos empujar para que así sea. En la familia mi prima siempre fue un ser especial, atenta, cariñosa, cobijada en su mundo pero mirando la vida y lo que por ella pasaba con el interés de quienes la viven con compromiso. La sensibilidad le producía dolor” Marisol Ayala

 

 

Conferencia
«A la espera del alba: Seis poetas canarias del s. XX», Daniel María

Estudios
Diccionario de escritoras canarias del siglo XX, Blanca Hernández 2008
“La frágil soledad de Natalia Sosa” Luis León Barreto, La Provincia 29 de enero de 1984
“Natalia Sosa, Diciembre” Manuel Padorno, La Provincia 11 de marzo de 1993

Revistas
Mujeres en la isla

Mujeres en la Isla : revista pionera del periodismo femenino en Canarias


Aguayro
http://mdc.ulpgc.es/cdm/ref/collection/aguayro/id/2105

Obras digitalizadas
Stefanía
http://mdc.ulpgc.es/cdm/singleitem/collection/MDC/id/40877/rec/27

Cartas en el crepúsculo
http://mdc.ulpgc.es/cdm/singleitem/collection/MDC/id/70921/rec/28

 

 

Poesía

Muchacha sin nombre 1980

Autorretrato 1981

Diciembre 1992

Cuando es sombra la tarde 1999

Los poemas de una mujer apátrida 2003

PROSA

Stefanía 1959

Cartas en el crepúsculo 1963

Desde mi desván y otros artículos. Neurosis. Cartas. 1996

Literatura Canaria (LCA)

2º Bachillerato

María Viera y Clavijo

Texto: José Miguel Perera Santana

MARÍA JOAQUINA VIERA Y CLAVIJO
(1737-1819)

Es la amistad un lazo
con que se identifican
dos personas, haciendo
un mismo corazón, un alma misma.

 

 

 

María Joaquina Viera y Clavijo es considerada a día de hoy la primera mujer escritora de la tradición literaria de Canarias (hay otros nombres femeninos anteriores, pero de los que apenas se conservan textos). Nació en el Puerto de la Cruz (Tenerife) en 1737 dentro de un grupo familiar con importantes creencias religiosas, lo que marcará enormemente la personalidad de la artista. Además, el hecho de pertenecer a una familia pudiente va a propiciar que obtuviera una educación significativa, algo relativamente excepcional para las mujeres de su época. Es precisamente su condición femenina de soltera la que hará que, mientras la mayor parte de su familia viva en La Laguna, tenga que acompañar a su madre enferma en los sanos aires del Puerto de la Cruz, hasta que fallece, poco antes de la muerte de su padre en la capital lagunera. En la misma línea de interpretación, la vuelta de su hermano de Madrid –el gran intelectual canario del siglo XVIII José de Viera y Clavijo– obligará a que lo acompañe a cumplir, a partir de 1784, sus funciones eclesiales en la isla de Gran Canaria, donde ambos vivirán hasta el final de sus días. Ella morirá en 1819, dejando un testamento que hoy es fuente principal para conocer información relevante de su figura.
En el primer periodo lagunero tiene contacto con los ambientes ilustrados, y va a ser en este momento cuando comience a aprender y a ejercitar sus inquietudes artísticas. Una de estas actividades fue la escultura, afición a la que ella misma alude en sus propios versos (será en Canarias una de las primeras mujeres que realice este arte, y uno de sus maestros fue el imaginero Rodríguez de la Oliva). No se conocen actualmente obras suyas en este formato, pero es certeza que las hizo, y además con un perfil inusual al que hasta ese instante se habían formalizado en las Islas (por ejemplo, sus retratos a personas no religiosas).
Por los datos que se manejan, suponemos que es en la etapa grancanaria –tan cerca de su admirado hermano– cuando mayormente profesará el arte poético, que lleva a la práctica con la utilización de estrofas variadas. Los poemas que hoy se pueden leer están atravesados en general por la visión religiosa que decíamos, a veces con matices críticos, pero siempre dentro de la ortodoxia. Asimismo, cultiva otras temáticas más cercanas al neoclasicismo y al pensamiento ilustrado europeo, como puede ser la vertiente satírica (contra las vestimentas de moda de la época, contra el político Manuel Godoy….) o encomiástica (versos en homenaje a Luis de la Encina, a los obispos Verdugo y Tavira…). Posee bastantes textos nacidos de determinadas circunstancias, casi siempre vinculadas al contexto social cercano de las Islas Canarias (amigos y familiares, la gesta de 1797, el puente del Guiniguada…), realidad a la que igualmente se adscribe desde la propia tradición literaria insular, cuando de manera explícita hace uso de las rimas esdrújulas, en clara alusión al poeta fundador Bartolomé Cairasco de Figueroa. Por último, es importante reseñar el conocimiento de una prosa de su autoría en la que insta a las mujeres de Canarias a apoyar a los varones insulares desplazados a la Península para luchar contra los franceses en 1808.

María Viera y Clavijo tuvo una doble vertiente en sus dedicaciones cotidianas: una más habitual y tradicional en relación al papel de la mujer soltera en la sociedad histórica, la de ser el apoyo básico de sus familiares cercanos en el hogar (primero con sus padres enfermos y luego con sus hermanos); y otra infrecuente y relativamente novedosa para la época de la que hablamos, que fue la dedicación al mundo del arte, tanto al ejercicio de los versos como al de la escultura.

 

 

A LA GLORIOSA ASCENSIÓN DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO

Se ha cumplido ya el término:
Jesús deja estos páramos,
se eleva por la atmósfera
a los celestes ámbitos.

Aunque quedamos huérfanos,
va a presentar magnánimo
los derechos legítimos
de nuestro reino clásico.

Cinco alegatos próvidos
son documentos válidos,
que en cinco dulces rúbricas
se explican sin preámbulos.

Nuestros timbres y títulos
nos vienen de aquel árbol,
donde su sangre líquida
lavó delitos bárbaros.

Certifica cual médico
que en aquel leño árido
curó divino Hipócrates
nuestros mortales váguidos.

A la diestra deífica,
vestido de nuestro hábito,
aboga por los míseros,
puesto en su solio diáfano.

El corazón con júbilo
vuele en un curso rápido
a su tesoro único
y quédese allí extático.

Marchito y melancólico
queda el globo terráqueo,
pues fue a su punto céntrico
la luz de aquestos ángulos.

¿Viste aquella flor célebre
cuyo frondo vástago,
si es con sol ramos fértil,
es sin sol seco cáñamo…?

Así el mundo ya efímero,
con desmayados hálitos,
mira la ausencia crítico
del amado en su tránsito.

Pero, ¡ah!, que el amor íntimo
de aquel cordero cándido
lo hace quedar en símbolos
dentro de un tabernáculo.

Allí está como víctima;
es nuestro dulce pávulo,
nuestro amigo carísimo,
nuestro sagrado viático.

Se nos da en pan magnífico:
¡qué tierno sustentáculo!
¡Oh!, que este pan angélico
pide un amor seráfico.

Aquel nevado círculo
es un divino cáustico;
de amor es un epílogo
del Esposo el gran tálamo.

VEJAMEN A LAS PRESUMIDAS MODISTAS

Figura de Cupido
toman todas las damas,
desnudas y con flechas
con vendas y con bandas.

Disparan como ciegas
adonde caigas valgas,
y herida la modestia
respira por la llaga.

El pudor y vergüenza
echan a las espaldas,
haciendo alarde y gloria
de no ser recatadas.

Sus vestiduras tienen
la maliciosa traza
de ostentar que las cubren
tirando a desnudarlas.

Nueva desenvoltura
la inmodestia prepara,
precipicios y escollos
para la vista flaca.

Los brazos descubiertos
desde el hombre es gala;
y puestos al ambiente
son estos brazos brasas.

Tal vez se los desnudan
para ser celebradas,
por si acaso merecen
algo más que sus caras.

Se venden inocentes
y que a ninguno dañan,
como los angelitos
de una carne pintada.

Andan como fregonas
o mujeres que amasan,
porque los juboncillos
y camisas se manchan.

Parecen lavanderas
que todas se remangan.
Mas con la diferencia
de ser más deslavadas.

Las ropas transparentes
conviene, porque se haga
completa anatomía
de su figura o talla.

Las cabezas padecen
trastornos y mudanzas,
ya lo pelos tendidos,
ya todas trasquiladas.

Ya están llenas de flores,
y ya están emplumadas;
por tiempos, primaveras,
por otros, gallipavas.

También arman en ella
sus buenas enramadas
de hojas de culantrillo
y flores de borraja.

Traen unas mantillitas
del pescuezo a la espalda
y sobre el casco ponen
finas blondas y gasas.

Así quedan visibles
las admirables trampas
que sobre sus molleras
la vanidad levanta (…).

Pero solo meditan
en las modas más raras,
en el lujo, en la pompa,
en la inmodestia infausta.

De sus ridiculeces
se defienden y exclaman:
“Son modas de Madrid,
de Inglaterra y de Francia”.

Como si el tentador
que seduce y engaña
no fuera el maquinista
de todas estas maulas.

Él corre todo el mundo,
y no hay cosa más clara
como que al Paraíso
fue a sembrar tal cizaña;

vestida estaba Eva
con la más bella gracia
y desnuda la puso
cual esa moda que anda.

Pero al verse desnuda
fue su vergüenza tanta
que de hojas de higuera
hizo como una bata.

Lo que irrita y aturde
de estas mujeres vanas
es que así se presenten
en la iglesia sagrada.

Dicen que van al templo,
como buenas cristianas,
a adorar los misterios
de la religión santa.

A oír del Evangelio
las saludables máximas,
a llorar sus defectos,
a reformar sus almas.

Mas no, no van a eso.
Todo es una patraña,
ellas van a lucirlo
y a parecer bizarras (…).

¿El bullicio continuo
como unas azogadas,
ya con los abanicos,
ya con dijes y trabas? (…).

Causa sonrojo y pena
lo que en la iglesia pasa,
pues el sexo devoto
la profana y ultraja.

Si los predicadores
dicen una palabra
a fin de corregirlas,
ríen a carcajadas.

Dicen que quien los mete
con sus trajes y galas
que en todos los sermones
más solas lo pagan.

No así la Magdalena
cuando Jesús le hablaba.
Oyó humilde sus voces,
dejó adornos que infaman.

¡Oh, cuantas Magdalenas
en estos días andan!
Pero no se reforman
que es desdoro de damas.

Pues aunque en el bautismo
las pompas renunciaran,
eran recién nacidas,
y ellas por sí no hablaban.

Pero estando instruidas
del mundo y sus falacias,
no obliga tal promesa
siendo sus partidarias (…).

Dicen muy orgullosas
sigamos coronadas
de rosas y listones,
pues que no somos beatas.

Las doncellitas tiernas
es razón enseñarlas
a que agraden y brillen
y a ser desahogadas.

A la buena lectura
no hay por qué inclinarlas,
que oigan conversaciones
y con eso les basta.

No son artes ni ciencias
para ellas de importancia,
ni aun el ser instruidas
en la historia sagrada.

Trátense en su presencia
cosas que rubor causen,
pues ignorar no deben
lo que en el mundo pasa.

Que a sus lados se sienten
los que de ellas se agradan
y hablen secretamente
cuando les dé la gana.

Es bien que se entretengan
con necias bufonadas
en murmurar de todo
y estudiar contrandanzas.

De este modo se forma
una dama acabada,
marcial, alegre, airosa,
modista y nada cauta.

Así discurren todas
las que están encantadas
con la gloria del mundo
que de improviso pasa.

1805

AL REVERENDO PADRE MAESTRO SOSA,
REMITIÉNDOLE UNA IMAGEN DE SANTO TOMÁS
HECHA POR LA AUTORA

Es de mi mano esta hechura
de Santo Tomás de Aquino,
trabajada sin el tino
ni las reglas de escultura.
Pero al fin ella es figura
del angélico doctor;
y aunque le falta el primor
y la perfección del arte,
recíbela de mi parte
por el Santo y en su honor.

AL PUENTE DE GUINIGUADA

Soberbio y altanero, el Guiniguada,
con tantos puentes como había vencido,
mientras él por los campos divertido
la tierra deja alegre y rociada.

Otra fuente más alta y reforzada
oye que contra él se había construido.
Esta traición, exclama resentido,
en este invierno quedará vengada.

Del cielo y tierra las aguas he citado
para el combate, las dirige al frente,
mas al llegar se queda como helado

al ver la nueva obra, hacia su fuente,
como volver no puede, avergonzado,
a sepultar al mar va su corriente.

ARTÍCULOS DEL TRATADO DE AMISTAD,
EJECUTADO ENTRE LA SEÑORA DÑA. ÁNGELA
DE LA ROCHA Y LA AUTORA

¡Qué dulce es la amistad!
¡Qué amable, qué tranquila!
Con ella, aquí en la tierra
los gustos de la gloria se anticipan.

Sí: la amistad perfecta
es la que simboliza
aquella unión dichosa
que siempre reina en la mansión divina.

Es la amistad un lazo
con que se identifican
dos personas, haciendo
un mismo corazón, un alma misma.

David y Jonatás
nos dieron la más viva
idea del carácter
de la amistad cordial, sincera y fina.

Y si hubo entre hombres
alianza tan íntima
que el alma de David
a la de Jonatás se conglutina.

¿Qué será entre mujeres
en quienes las caricias
por lo dócil del sexo
son más tiernas, más dulces y expresivas?

Ya pues la Rocha y Viera
en puro amor unidas
van a ser el modelo
o el perfecto ejemplar de dos amigas.

¿Pero esta bella unión
será la de las cintas
que hoy lucen en el pecho
y mañana rompen, hechas tiras?

No, no: será muy sólida,
constante, estable y fija.
Mas para que lo sea
ha de haber reglas ciertas y precisas.

Que si hay algún reparo
no se queden fruncidas,
sino que una a otra
la queja que tuviere se la diga.

En fin, que el trato sea
un trato de familia:
satisfacción, confianza…
sin quebrantar la ley de la política.

Así, bajo este plan
será una amistad limpia,
una amistad cristiana,
una amistad que dure de por vida.

Dios, por su gran piedad,
tal amistad bendiga
y quiera que las dos
en el cielo se hagan compañía.

OCTAVAS [A SU HERMANO JOSÉ]

El admirable Viera ha fallecido…
Sus raras luces ya se han apagado…
Aquel sabio elocuente ha enmudecido…
Se delicada pluma se ha volado.
Este astro bello ha desaparecido,
la tierra se interpuso y lo ha eclipsado:
¡oh, amable Viera, sombra luminosa!
Tu memoria será siempre asombrosa.

Al que a las Letras dio gala y primores,
a su elocuencia frases y hermosura,
a las Musas concepto, brillo y flores,
a la mitología senda pura;
filósofo cristiano sin errores,
historiador que nada desfigura.
A este sabio de sabios el portento
¿no habrá, pues, quien le erija un monumento?

Venid, vosotras, ricas producciones,
de la Naturaleza libro ameno,
donde estudiaba sólidas lecciones
este erudito de talentos lleno.
Rendidle el homenaje de tus dones,
cerrad su tumba, y en congreso pleno,
adorad sus cenizas por trofeo
formándole un honroso mausoleo.

En la flor, en el árbol, y en su yerba,
en la piedra, en la concha y en el ave
del Criador la omnipotencia observa:
ya su Dios se eleva en giro suave.
Una ciencia tan vasta y sin reserva
fue a su especulación preciosa llave,
que descubrió el encanto y la riqueza
de la admirable y gran Naturaleza.

Su nombre que ha exhalado grato olor
deja estampado en su canaria historia;
¿y no merece tal historiador
se grabe en el diamante su memoria?
Mas la fama del hombre es un vapor,
y es siempre su alabanza transitoria:
sí, incomparable y honorable Viera,
la gloria de este mundo es pasajera.

¡Ya le ha dado el Señor gloria inmortal!
Ya lo ha elevado a un eminente puesto,
pasolo de la Historia Natural
a aquel libro divino; de alma impuesto
fue siempre laborioso y siempre igual;
sacerdote pacífico y modesto;
las obras de su Dios hacían su gozo
y su muerte fue dulce y en reposo.

UNA SEÑORA DE CANARIA A LAS DE SU SEXO

Los reveses que inesperadamente han sufrido los animosos ejércitos de nuestro querido y desgraciado monarca en el centro de la España misma, nos ofrecen, compañeras amables y generosas, un campo vastísimo en que dar muestras no equivocadas del patriotismo que nos anima y el interés con que miramos la justa causa defendida, gloriosa y tenazmente por toda nuestra nación.
Aunque no nos faltaría valor y entusiasmo, a imitación de las valientes y para siempre memorables matronas de Zaragoza y de Valencia en estos días amargos de dolor y de luto, para hacer frente a un enemigo feroz, y rechazar a viva fuerza sus acechanzas y despotismo cuando atentase a nuestra libertad, y quisiese que hollásemos los sagrados deberes que nos ligan a nuestro muy afamado FERNANDO, no hemos nacido ni para la pelea ni para la confusión.
Debemos, pues, dejar a nuestros esposos y a nuestros hijos que castiguen con mano intrépida la negra alevosía del aborrecido francés: animarlos, si preciso fuere, a que se sacrifiquen hasta expirar en defensa de nuestro rey y de la patria; y hacer ver al mundo que las esposas y madres canarias saben dominar su corazón, y ahogar los más tiernos afectos cuando lo mandan imperiosamente la razón, el deber y el estado.
Los habitantes de esta Isla, que, como es notorio, a ninguno ceden en la fidelidad y el amor hacia su soberano, han sido hasta ahora solamente espectadores de los grandes acontecimientos de nuestra madre patria infeliz: hemos sabido sus pérdidas y sus triunfos sin hallarse en ellos la más pequeña parte de los nuestros; y aunque vivamente penetrado nuestro interior con las noticias ya favorables ya adversas de los sucesos de nuestras armas, casi nada hemos hecho en beneficio suyo. ¡Oh, qué dolor…!
¿Y no venceremos de una vez los obstáculos sacrificando sin dilación y con entereza nuestros haberes y nuestro cariño? ¿No volarán las huestes de Canaria al socorro de la monarquía que se halla en el mayor peligro y eminente riesgo de ser absorbida y aniquilada por la violencia y la perfidia? ¿Se mantendrán pasivos e indiferentes los nuestros cuando no hay español que no se apresure a salvar a la patria invadida por un enemigo sin compasión, o a parecer gloriosamente entre sus ruinas? ¡Ah!, no es posible; además de exigirlo nuestro deber, lo pide nuestra propia seguridad.
Sigamos, pues, canarias generosas, el ejemplo de las madrileñas, gaditanas y demás señoras de los principales pueblos de la Península dignas por su patriotismo de un eterno renombre; proporcionemos a esta juventud que se presenta voluntaria para unirse con los demás valientes guerreros, deseosa de vengar tantos ultrajes y de libertarnos de la esclavitud e ignonimia que nos atenazan, los auxilios de que carece y estuviera en nuestra mano suministrarle; contribuyamos todos sin distinción de clases con el trabajo de nuestra aguja a que se aliste en breve tiempo su reducido equipaje; y aliviemos con las ofertas y donativos que nuestra situación y economía nos permitieren los inmensos gastos que en defensa de sus derechos, de su religión y de su rey ha de sufrir indispensablemente esta pequeña parte de la agobiada monarquía española.

 

 

La cualidad preeminente de esta mujer isleña fue su genio escultórico, sus grandes aptitudes para crear en el barro vil figuras maravillosas. Si nuestra paisana hubiese sujetado a un riguroso estudio sus grandes disposiciones artísticas, hubiera sido una escultora de renombre.

(Sebastián Padrón Acosta, “Siluetas de mujeres canarias. María Joaquina Viera y Clavijo”).

Pero tampoco quedaron aquí las cosas porque, bien pronto, se dio a la publicidad otra poesía que no podía faltar: la que las propias damiselas escribieron en su defensa, y en la que, como era de esperar, fustigaron cuanto quisieron a ese ser monstruoso, culpable de todos sus males, que se llama El Hombre. Claro está que, bien mirado el asunto, contra quien debieron haber arremetido era contra la “tapada” y arcaizante doña MARÍA VIERA Y CLAVIJO.

(Diego M. Guigou Costa, “XI. Moda femenina”, en El Puerto de la Cruz y los Iriarte).

La segunda época corresponde a su instalación en Las Palmas, donde vivirá hasta su muerte. Habiendo desaparecido su madre en 1772 y su padre en 1773, su destino debía quedar unido al de sus dos hemanos, don Nicolás y don José, adscritos a la curia catedralicia. El regreso a las Islas del célebre polígrafo, con sus preocupaciones científicas y literarias, será para ella un acicate y provocará un mayor interés hacia la poesía, en la que ya había hecho incursiones, como hemos comprobado en los versos dedicados a Rodríguez de la Oliva. Precisamente el mejor conocimiento de esa etapa biográfica de doña María ha sido la causa de que hasta ahora se la haya considerado particularmente como poetisa, aunque no siempre bien considerada. Sin embargo, su lenguaje está salpicado de pensamientos y vocablos relacionados con las artes plásticas (…).

(Carmen Fraga González, “María Viera y Clavijo en el ambiente artístico de los ilustrados en Canarias”).

La obra de doña María nos muestra a una mujer ilustrada, afortunada deudora de un entorno familiar acomodado y culto que le permitió tener acceso a la educación; eran las mujeres de su estrato casi las únicas que lograban adquirirla.

(Elica Ramos, “La virtud de una dama ilustrada”, prólogo al libro Poesía de María Viera).

La letras deben ser un complemento de las principales ocupaciones femeninas. Estos fueron además los objetivos propuestos por la reforma de Carlos III, por las Escuelas Patrióticas, en 1776, al cargo de la Junta de Damas de la Sociedad Matritense (…). Con respecto a su obra, cultivó exclusivamente poesía, que en su totalidad podría definirse por la pervivencia de los modos poéticos heredados del barroco y por algunos rasgos de la poesía neoclásica e ilustrada, en especial, en su vertiente celebrativa y satírica (…). La temática religiosa vertebra y centra casi todo su poemario. Otro deslinde temático se integra en la categoría de la poesía encomiástica y circunstancial (…). Pueden inferirse de la obra de nuestra autora una línea de continuidad de los rasgos inherentes a la tradición poética insular (…).

(Victoria Galván González, “La poesía de María Joaquina de Viera y Clavijo”, introducción a La obra poética de María Joaquina de Viera y Clavijo).

 

 

 

Un poema tan significativo de la autora como “Vejamen a las presumidas modistas” nos puede servir de ejemplo para hacer una reflexión trascendente, desde un punto de vista femenino, a propósito de la literatura de María Viera. Así, no se puede negar que su visión conservadora de la vida genera casi siempre en su letra un enfoque de lo femenino desde una mirada algo machista. Esto es precisamente lo que se puede interpretar en el poema aludido líneas atrás, cuando critica a determinadas mujeres de su tiempo que se apuntaban a las filas de las nuevas vestimentas europeas, con las que traspasaban –según ella– algunos límites impuestos por la sociedad tradicional que defendía. Tal es así que, como bien cuenta Diego M. Guigou Costa, muchas de las féminas criticadas creyeron que el poema había sido escrito por un hombre.
Por contra, sería algo injusto desde este enfoque no subrayar también el hecho de que María Viera y Clavijo es –desde el punto de vista de su dedicación a varias disciplinas artísticas ya en pleno siglo XVIII– una mujer adelantada a su tiempo; y que, incluso, desde su propia visión conservadora, estaba preocupada por la educación del género maltratado de la historia, que debía ser enriquecido desde la lectura, las artes, las ciencias… (idea nada usual para la gran mayoría hasta no hace tanto), tal y como lo explicita en las estrofas finales del interesantísimo “Vejamen a las presumidas modistas”.

 

 

 

– El Puerto de la Cruz y los Iriarte, Diego M. Guigou Costa, Tenerife, 1945, pp. 47-56.

– “María Viera y Clavijo en el ambiente artístico de los ilustrados en Canarias”, Carmen Fraga González, en El Museo Canario, XLVII, 1985-1986-1987, pp. 319-333.
http://www.elmuseocanario.com/images/documentospdf/revistaelmuseo/Revistas/1985-1987.pdf

– Poesía, María Joaquina Viera y Clavijo, colección Volcado Silencio de Ediciones Idea, 2002. Incluye la biografía escrita por José A. Álvarez Rixo y tiene un prólogo de Elica Ramos, titulado “La virtud de una dama ilustrada”. Al final también aparece el testamento de la autora.

– La obra poética de María Joaquina de Viera y Clavijo, edición, introducción y notas de Victoria Galván González, Las Palmas de Gran Canaria, Cabildo de Gran Canaria, 2006.

– Noticias biográficas de algunos isleños canarios, José Agustín Álvarez Rixo, Ediciones Idea, 2008, pp. 263-271.

– Testamento de doña María Joaquina Viera y Clavijo, edición facsímil, Gobierno de Canarias, 2009.
http://www.gobiernodecanarias.org/opencms8/export/sites/cultura/archivolaspalmas/.content/galeria/pdf_publicaciones/FacsimilCUATRO.pdf

– Las poetisas canarias (siglos XVIII, XIX y XX), Sebastián Padrón Acosta, IEHCan, Biblioteca Sebastián Padrón Acosta. Estudio introductorio y edición de José Miguel Perera. Puerto de la Cruz, 2017.

 

 

No se conoce ningún libro de su autoría. Tenemos acceso en el presente a un buen grupo de poemas que escribió en diversas épocas de su vida, aunque especialmente se sospecha fueron resultados nacidos en su segunda etapa de vida en Gran Canaria. Se conservan en diversos lugares, pero tiene notable importancia para que hayan pervivido la labor recopiladora de los intelectuales José Agustín Álvarez Rixo y Agustín Millares Torres.

Lengua Castellana y Literatura (LCL)

4º ESO

  Recursos de la SA

Inocencia Páez

Texto: Carla Nazco Pérez

(1927-2007)

Y yo te pido Graciosa que el día que yo me muera no me dejes pasar frío, tápame con tus arenas

 

Inocencia Páez, hija de La Graciosa y amante de sus arenas volcánicas, representante de las mujeres de su isla, admirada y querida por su pueblo, hizo de sus vivencias y sentimientos por su tierra y sus gentes, la fuente de inspiración que dio vida a sus poemas, donde las emociones riman en todos sus versos trasmitiendo el sentir del pueblo.
Nació el 27 de junio de 1927 en la isla de La Graciosa, dedicó su vida al cuidado de los demás y luchó desde muy pequeña para sobrevivir en el medio desfavorable en el que había nacido. No poseía conocimientos en literatura, pero, a pesar de ello, logró convertirse en la mujer poetiza que conquistó el corazón de sus vecinas y vecinos. Una mujer sensible y humilde, que supo transformar sus sentimientos y emociones en poesía. Llevó las vivencias, costumbres y tradiciones de los gracioseros y gracioseras a través del arte de la rima.
Desde muy niña se sintió atraída por la poesía, empezó sus primeros versos a los 12 años, una vez finalizó su formación académica, pero, desde mucho antes, hacía de la rima su método de expresión. Inocencia Páez, definía la poesía como: ‘’la mejor forma que tengo de expresar lo que siento’’.
En la niñez jugó con muñecas y calderos de piedra y cucharas de lapa, además, colaboraba en las labores de pesca y cuidaba de su hogar. En su juventud, realizó un curso de corte y confección, diseñó la camiseta típica de la Graciosa y confeccionó trajes de novia, pero esta actividad la dejó con el paso de los años.
Más adelante, su espíritu inquieto la llevó a formar un grupo de teatro con otras mujeres, Margarona y Agustina. Además, acompañaba a personas enfermas y a participaba en la parroquita de la Virgen del Mar y en la Asociación de Vecinos de la Isla.
Caracterizada por la pasión hacia su tierra, participó en los eventos más relevantes de la isla con poesías improvisadas, visita del rey Don Juan Carlos I, Romería de los dolores, fiestas del Carmen, hermanamiento con Betancuria. Además, con la venida del general García Escámez hizo de portavoz para gestionar las necesidades de la isla, convirtiéndose en un símbolo de esta.
Se han editado y publicado dos libros que recogen las obras de Inocencia: Poemas y El alma de una Isla, aunque se sabe que existen muchas obras más que no han sido publicadas.
A través de la poesía mostraba su amor por los lugares de esta pequeña isla, los versos de cada poema recogen historias y emociones reales que te trasladan a cada momento y lugar descrito. Existe una poesía, a la que llamó Mi Isla, mi sueño, donde queda reflejado el gran amor hacia su tierra y su deseo de permanecer siempre en ella, dedicándole, entre otros versos:
Y yo te pido Graciosa
que el día que yo me muera
no me dejes pasar frío,
tápame con tus arenas
Inocencia, tuvo el don de captar cada detalle de las maravillas de la Isla de pescadores y gente sencilla, quedando plasmados en su obra. Daba voz a su pueblo y disfrutaba creando y consolidando sus poesías con su estilo sosegado y noble. El relato rítmico de la vida cotidiana de las gentes, de las preocupaciones y de las luchas, de sentimientos y emociones, convierten la poesía de Inocencia en un referente sentimental para todas aquellas personas que, como ella, aman la isla. Se conoce a Inocencia Páez como una contadora de historias, recolectora de recuerdos y creadora de ritmos sobre su isla, supo captar con intensidad la belleza del mar, la isla y sus gentes, Identificándose de manera plena con su pueblo. La poesía de Inocencia te traslada a cada rincón que describe, y es que el amor por su tierra queda perfectamente recitado.
El Centro Socio – Cultural de La Graciosa lleva el nombre de Inocencia Páez, como la mujer representante del pueblo. Se consiguió en el año 2000 tras la petición de los vecinos y vecinas de la isla y de la directiva del centro al Ayuntamiento de Teguise.
Inocencia, permaneció toda su vida en la Isla que le dio vida. Finalmente, falleció el pasado año 2007, dejando una huella melódica en el corazón de los gracioseros y gracioseras.

Disfrutemos algunas de su poesías.

MI ISLA, MI SUEÑO
Eres mi isla Graciosa
tan bonita y tan pequeña
que voy a hacerte una cuna
para yo mecerte en ella

y te cantaré una nana
con una voz de sirena
y un dulce sueño te envuelve
a la luz de las estrellas

y soñarás tantas cosas
que no dices lo que sueñas
por temor de que el futuro
no sea como tu quisieras

Y entre soñar y soñar
las horas han transcurrido
y la noche lentamente
recoge su manto y se ha ido

Y a ti te despertarán
al amanecer la aurora
el canto de las gaviotas
que son muy madrugadoras

Y tu entornarás los ojos
un poco medio dormida
escuchando con el alma
esta alegre melodía.

que estas aves marineras
improvisan cada día
rompiendo con su jolgorio
la triste monotonía

Las Olas lavan tu rostro
y la brisa lo embellece
y tu como pequeñita
te da miedo y te estremeces.

Y ella con galantería
te está diciendo al oído
no llores mimosa mía
que entre mis brazos te abrigo.

Aquí mi pluma se para
y de escribir dejaré
pero antes quiero decirte
algo que debes saber;

En tu regazo nací
en tu regazo he vivido
y en él quisiera morir
para que fueras testigo
cuando mi cuerpo sin vida
exhale el último suspiro.

Y yo con el alma llena
de alegría y regocijo
te pido mi isla Graciosa
lo que nunca te he pedido.

Que el día que yo muera
no me dejes pasar frío
tápame con tus arenas
que me servirán de abrigo.

A LA MÁS VIEJECITA DE LA GRACIOSA
(El alma de una isla)
Hoy se le hace un homenaje
a la Señora Catalina
por el esfuerzo que ha hecho
para luchar en la vida.

Subiendo el Risco y bajando
para poderles traer
la comida de sus hijos
de Haría, Máguez y Yé.

y cuando llegaba a casa
tenía que ir a por leña
para guisar la comida
pues no había otra manera.

y con penas y trabajos
sus siete hijos crió
y hoy está orgullosa de ellos
sin sentir lo que pasó.

Dios le de mucha salud
y a su mente lucidez
para que este homenaje
sepa bien agradecer.

AL VIENTO SUESTE
(El alma de una isla)
Viento Sueste, viento Sueste
El que tanto daño hace
Haciendo tanto destrozo
y quemando lo que nace.

Sujeta un poco las riendas
No vayas tan a galope
y si no quieres sudar
No te pongas el capote

Mira que estamos cansados
De tanto oírte soplar
Con el día y con la noche
No nos dejas descansar

No ronques tanto al dormir
Ni abras tanto la boca
Que nos quieres asfixiar
De tanto como resoplas.

Estate ya quietecito
Se bueno por una vez
Que te compraré un juguete
Para que juegues con él.

A LOS QUE NO QUIEREN EL BIEN PARA LA ISLA
(El alma de una isla)
No quiero ofender a nadie
con lo que voy a escribir
pero me duele en el alma
lo que hace días leí.
Un artículo en el diario
que muy claro dice así
que se dejase la isla
tal como ha estado hasta aquí.

Yo sé que a muchas personas
la Isla no les interesa
sino el sol, las buenas playas
y capturar buena pesca.

Pero les ruego señores
que todos somos canarios
y cuando cojan un pez
de este mar azulado

Se lo ofrezcan al Señor
con creces pidiéndole algo
para esta isla sencilla
de marineros honrados.

Que están quemando sus vidas
para vivir marginados
careciendo en cada instante
de todo lo necesario.

AL HOMBRE Y LA MUJER GRACIOSERA
(El Alma de una isla)
Isla Graciosa pequeña
eres digna de admirar
con tus casitas tan blancas
como una flor de azahar.

Los hombres son luchadores
y trabajan sin cesar
para extraer con anhelo
el fruto de nuestro mar.

y alimentar a sus hijos
que esperan en el hogar
que les traigan su sustento
con amor y dignidad.
La mujer de La Graciosa
tiene roto el corazón
por las ausencias que pasan
sin poder ver a su amor.

y darle aquel fuerte abrazo
con amor y regocijo
que toda mujer desea
para el padre de sus hijos.

Pero llegando las fiestas
tenemos otra esperanza
pues aunque todos no vienen
muchos vienen a la casa.

A gozar de la presencia
de sus hijos y su esposa
que luchan con una espera
mientras él está en la costa.

La mujer con gran cariño
su nido de amor prepara
y lo albea con esmero
esperando su llegada.

Toda mujer graciosera
aprecia con mucho amor
el trabajo que su esposo
realiza con sudor.

La mujer de La Graciosa
con un orgullo sincero
si alguien le pregunta dice
mi marido es marinero

YO MODISTA
(Poemas)
Yo desde muy jovencita
aprendí sola a coser
y me hacía los vestidos
no de tela sino de papel.

Los vestidos los cortaba
por los que me hacía mi tía
pero yo quería aprender
corte tomando medidas.

Un día me preparé
y me fui al pueblo de Haría
para aprender con anhelo
la ilusión que yo tenía.

El corte que prendía
fue el sistema amador
y en pocos días que estuve
todo en mi mente quedó.

Pero un día decidí
irme para La Graciosa
pensando que a mi familia
les pasaba alguna cosa.

Yo bajé el Risco en compaña
de otras chicas que venían
y sin llegar a pensar
lo que al fin ocurriría.

Juan mi hermano no sabía
que yo aquel día regresaba
por eso no fue a buscarme
porque no sabía nada.

Y en una noche de invierno
nos tuvimos que quedar
al soco de una tegala
oyendo el ruido del mar.

Menos mal que una amiga
una manta se compró
y todas nos abrigamos
hasta que el día aclaró.
Son muchas las peripecias
que en esta vida he pasado
y menos mal que mi mente
todavía no se ha turbado.

ÓRZOLA
(Poemas)
Órzola puerto de mar
auxilio del graciosero
cuantas angustias pasamos
cuando atracar no podemos.
Cuando el mar se embravece
y tenemos un enfermo
el corazón se nos parte
por no auxiliarles a ellos.

Menos mal que en tantos años
no ha pasado una desgracia
y con el alma le doy
a nuestro Señor las gracias.

A ver si se solucionan
los problemas de una vez
porque oigo decir que el muelle
muy pronto lo van a hacer.

Sería una gran alegría
y una gran satisfacción
que los barcos atracaran
sin tener ningún temor.

Inocencia fue una mujer tradicional del medio rural, dedicada al cuidado de los demás, preocupada y dispuesta a tender su mano a las personas más desfavorecidas. Nació en una época complicada. El papel de las mujeres era invisible y no se las valoraba, se consideraba que las mujeres debían dedicarse a las labores domésticas y de cuidados hacia los demás, lo que conocemos como el rol de género asignado socialmente a las mujeres. A pesar de ello, y de las complicaciones que pudo sufrir, Inocencia no se frenó y pudo dar rienda suelta a su creatividad y transformar las historias de La Graciosa. Es un ejemplo de lucha, constancia y confianza en sí misma, que hizo que se atreviera a contar historias de una forma poco común y desconocida en esa época, que supo llenar de belleza y que cautivó a todo el pueblo graciosero.
Además, es una representante de las mujeres Gracioseras, en sus obras visibiliza el valor de las mujeres de su alrededor, así como la lucha y la fuerza de todas aquellas que están ocultas. Fue una mujer empoderada en su época, que consiguió que las condiciones en las que vivía y la falta de oportunidades no fueran obstáculos para lucha por sus ideales y derechos del pueblo.
También, participó en actos importantes de La Graciosa, poniendo en valor a la mujer como poetiza y luchadora, valorizando su papel en la sociedad y siendo ejemplo y referente para todas aquellas personas que han podido disfrutar su obra.
Inocencia fue y es admirada por las mujeres gracioseras que la conocieron y por las que han leído su obra. Amante de su pueblo pesquero y querida por hombres y mujeres del mar, una mujer inquieta y activa que dejó marcado el corazón de un pueblo.

WEBGRAFÍA
http://memoriadelanzarote.com/contenidos/20131205144851alma.pdf
https://historiadeteguiseblog.files.wordpress.com/2016/05/inocencia-paez.pdf
https://historiadeteguise.com/2016/04/02/inocencia-paez/

• Poemas – Editado por el Ayuntamiento de Teguise
• El alma de una isla – Editado por el Ayuntamiento de Teguise, 2000.

Lengua Castellana y Literatura (LCL)

4º ESO

  Recursos de la SA

5º y 6º de Primaria

Josefina Plá

Texto: Mari Nieves Pérez Cejas 

(1903 – 1999)

“El poema es un sueño que puede compartirse.”

 

 

 

Josefina Plá nació en la Isla de Lobos a principios del siglo veinte, concretamente en 1903. Con tan sólo tres años de edad se trasladó con su familia a la península donde pasó su infancia y juventud. En 1927 y, tras conocer a quien sería su futuro marido, el artista paraguayo Andrés Campo Cervera, se estableció en Paraguay donde vivirá hasta su muerte en 1999.
La obra de Josefina Plá es muy amplia y abarca diferentes disciplinas. Además de ser una escritora verdaderamente prolífica (cuenta con una gran cantidad de títulos de poesía, narrativa y teatro, además de ensayos, obra crítica y de investigación histórica); fue periodista y artista plástica. Esta creadora multidisciplinar destacó también por su labor como docente (la Universidad Nacional de Asunción le concedió el título de Doctor “Honoris Causa”) y como investigadora, sobre todo, por impulsar la cultura paraguaya, labor que materializó en la creación de la Escuela Municipal de Arte Escénico, el Centro Arte Nuevo y el Museo Julián de la Herrería. En este sentido, también debe destacarse su inclusión como miembro numerario en la Academia Paraguaya de la Lengua Española y en la Academia Paraguaya de la Historia. Asimismo, perteneció al PEN Club Paraguayo (Club de escritores de Paraguay) y al Instituto de Cultura Hispánica. Fue nombrada Miembro de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE), del Instituto de Investigaciones Históricas y de la Academia Hispanoamericana Rubén Darío, además de haber recibido varios premios y numerosos reconocimientos. Numerosas fueron sus colaboraciones en publicaciones de prestigio, tanto americanas como europeas.
Para el arte y la literatura paraguaya del siglo XX, su obra representa un punto de inflexión, un verdadero cénit cultural por su capacidad de transformación y de innovación, hecho que la convierte en maestra y en referente indispensable para varias generaciones de escritores y de artistas de ese país latinoamericano. De hecho, la crítica la incluye como una de las principales representantes de la Generación del 40 y una de las precursoras del feminismo en Paraguay.

Antes de su muerte esta “Dama de la cultura”, como se la conocía en los círculos literarios y artísticos, recibió varios homenajes en Paraguay y en el exterior, gracias a su labor en la formación de varias generaciones de artistas.
Su obra ha sido traducida al francés, inglés, rumano, alemán y esperanto.

 

 

• De la Raíz y la Aurora

CONCEPCIÓN

Me tendrás a tu lado. Me besarás. Y luego,
como al moreno cántaro que espera al fin del surco,
a mi sumiso cuerpo se alargarán tus brazos.
Se saciará tu sed: la exigua sed de un hombre.
De mi lecho después, en largas madrugadas
hacer creerás el blanco camino del olvido.
Y sin embargo, ciego piloto de mi entraña,
conmigo habrás llegado por una noche sola,
a la encantada playa donde no está tu muerte.
Por el nocturno río caliente de mi sangre
irán tus ojos lejos, para jamás volverse,
tu voz prenderá en roca para perennes ecos.
Tú no lo sabes, hombre, tú no lo piensas, ciego.
Esta noche mi cuerpo será, ¡oh antiguo nauta!
el puerto de que zarpen las naves de otra aurora.

DESDE CUÁNDO

..
.¿Desde cuándo marchabas a mi lado,
desde cuándo…? Tus pasos
¿desde cuándo, en la noche, aproximándose,
ocultos tras de cada latido…? ¿Desde cuándo…?

¿Desde cuándo, en la noche, por los valles sin nombre,
rastreando mi angustia?
Y tras de cada puerta abriéndose, y de cada
recodo del camino, ¿desde cuándo?

¿Desde cuándo tus sienes en las salvias
del reposo tranquilo?
¿Desde cuándo tus brazos en los cálidos ramos
del viril eucalipto, bajo las siestas altas?

… ¿Y desde cuándo el pedregal desnudo;
desde cuándo el desierto irredimible?
¿Desde cuándo la brasa entre los párpados;
esta sed, desde cuándo?
…………………………………………….
… ¿Desde cuándo este siempre irrevocable;
esta muerte creciendo, desde cuándo… ?

• De Rostros en el Agua

MI BESO ES MUCHEDUMBRE

Mi beso es muchedumbre.
Con él te sellan siglos y estaciones,
te condecoran légamos y nubes.
Se reencuentran en él
los valles con la cumbre:
el ojo del pavón con la amapola.
Mi beso es una escala por donde un mundo sube.
En él se juntan
rugidos y laúdes;
cigarras y serpientes,
abejas y escorpiones se confunden.
En él están Lázaro y Judas,
mártires y asesinos su médula resumen.
Arden en él los que vivir esperan:
los que esperan matar, en él se encubren.
Mi beso es horca, es látigo, es cadena.
Mi beso es muchedumbre.
El puñal del rufián, la espada del valiente,
en él juntan relámpagos y herrumbres.
Cuando digo besar, digo legiones.
Y el nombre de mi beso es muchedumbre.

DÉJAME SER

Deja llevarme mi última aventura.
Déjame ser mi propio testimonio,
y dar fe de mi propia
desmemoria.
Déjame diseñar mi último rostro,
apretar en mi oído los pasos de la lluvia
borrándome el adiós definitivo.

Déjame naufragar asida
a un paisaje, una nube,
al vuelo humilde de un gorrión,
a un brote renaciente,
o siquiera al relámpago
que abra en dos mi último cielo.

Sujétame los brazos,
engrilla mis tobillos,
empareda mis párpados.
Pero tatuada una flor en la pupila,
crucificada un alba debajo de la frente,
acurrucado un beso en la raíz de la lengua,
déjame ser mi propio testimonio.

• De Invención de la Muerte

NADIE LE EMPUJA

Nadie le empuja Nadie lo retiene
nadie le advierte nadie le cede el paso ni le espera

Indiferentes
le ven pasar con su sentencia
oculta como un zorro robado en la cintura
royéndole hasta el hueco de los dientes

Nadie le impide el paso ni le espera
porque todos quisieran ser los últimos

Nadie le toca Nadie
le empuja Llega solo
llenándose sin nadie del silencio
de todos los que llegaron antes
tapiándose de nombres olvidados
y de palabras sin respuesta

Llega solo
nadie le empuja nadie le retiene
porque todos quisieran ser los últimos

DE NOCHE

Pasos
De noche En una noche cualquiera Bajo la noche
Pasos
que tendrán la misma medida de tu pulso
Una ráfaga leve pasará presurosa
alertando a las hojas para un color distinto
Y se arrepiente el álamo de levantar tan alto la cabeza
y el agua de su júbilo por correr cuesta abajo
Y queda al descubierto el hueco
por el cual caen todos los latidos
Pasos que sonarán como reloj que se despierta
de su sueño enmohecido
señalando una hora que ya no es de este tiempo
Los pasos de quien vuelve a reclamar su casa pedir
su vieja cama
la percha abandonada donde colgó su último anhelo
una noche cualquiera Por la noche
Los pasos desde un sótano que nunca hemos abierto
Pisadas por las cuales pasan
de largo todas las visitas que aún se esperan
Pasos que volverán De noche Cualquier noche bajo
la noche… Pasos

PIEDAD POR LAS PALABRAS

Piedad por las palabras penitentes que mueren
contra la almohada
las palabras caídas como piedras
en el montón que cuenta los pecados
las palabras ahogadas como recién nacido
del cual la madre se avergüenza
las palabras mendigas que jamás han tenido un
vestido decente
para salir al domingo de la vida

Y aún por la palabra amordazada
que un traje de cemento hundió en aguas oscuras
la palabra final sin sílabas y sin destinatario

• De Satélites Oscuros

MUERTOS

Si nos dejaseis un momento solos
oh muertos muertos muertos
Si os quedaseis siquiera
fuera del agua fuera
de ese rayo de sol en donde danza el polvo
fuera de la hoja verde
fuera del aire que entra en mis pulmones

Si os quedaseis prendidos a la tierra
esperando
Pero no lo habéis invadido ya todo
la sal el pan la fruta
y el rocío y el césped

Después entrasteis
—huéspedes sin color— en el recuerdo
Y nos pusisteis sombra en la mirada
y poblasteis el puente del beso entre los labios
y pudristeis los sueños

Si nos dejaseis un momento solos

• De El Polvo Enamorado

V

Arriba. Arriba. Arriba. El sueño era un engaño,
la hamaca un espejismo
y el descanso una estafa. Levántate, camina, porque son
muchas las jornadas,
y viático tramposo el puñado de tierra que brindaron a
tu hambre.
Levántate e ingresa en el coro sin noche y sin descanso,
y pide a Dios por un trébol de cuatro hojas, una
semilla curativa;
por una sombra acogedora,
y hasta por una piedra que refugie a un gusano
o sueñe en el montón que atesoran los muertos.
Pide por una lluvia benéfica, un racimo
a punto madurado, un trago fresco.

VIII

Levántate. Camina. Y no te quejes.
Tú que hablaste de amor. Porque el amor es esto:
un descanso imposible, un máis allá en perpetuo reto,
un viaje nuevo
tras de cada jomada insufíciente.
(¿Qué vida nuestra vida, si todo lo engendrase todo, menos
el hambre de otras vidas?)
Levántate. Camina. Porque esto es el amor que te secaba
las carnes como seca el sol los herbazales en enero.
Esto el amor. Seguir tu forma inacabada,
sonámbula por todos los corredores de la muerte.

IX

Entre tanto, levántate. Camina.
No llores el amor que estuvo en tus mejillas claras, que
corrió por los mapas celestes de tu sangre,
porque ese amor te citará al regreso.
El ha de levantar tu polvo de noche entre los muertos
—hijo de nuestra oscura llamarada-
para darle otra vez una sed del tamaño del cielo.
(Ojos de uva al mediodía,
manos como estrellas abiertas a tientas en lo oscuro,
pasos midiendo bosques de olvidadizas hojas).
Levántate. Camina. Mundo de encendidas abejas, tu pulso
perdió voz y mirada. Es sólo amor, tan sólo
amor. Amor tan sólo.

• De Desnudo Día

AMAR

Amar
Ahondar
raíces a golpes de latido
en la tierra negra y amarga
donde sufren los ojos de los que aún no han sido.

Amar. Hay una estrella que su llamado alarga.
Amar. Entre los brazos, ritos curvos de nido.

Amar. Marea de savias en mis palmas abiertas.
Mi beso, que era puerto, se ha convertido en río.
Me bate la garganta
un viento inexorable hecho de voces muertas.

Amar. En la semilla, despierta un bosque, y canta.
Me florecen, cual tallos, las manos del que es mío.

• De Luz Negra

Pregunta el niño cándido:
Si el gato come muchos pájaros,
saldrá un día volando?…

El viento no es que esté o no esté.
El viento es o no es.
Pero cuando es,
está de pie.

La filosofía va a caballo.
La razón simple marcha a pie.
La poesía vuela:
no sabe en qué.

En la poesía
lo imposible se hace palabra.
En la poesía tiene
huesos el agua.
Llegó a amar tanto, que olvidó
que no es posible sobreamar.
Olvidó tanto, que olvidó
que no es posible reolvidar.

La ley del fuego:
ardas o no ardas,
ceniza serás.

• De Follaje del Tiempo

PELANDO LA PALABRA

Pelando la palabra esperanza le encontré pulpa de manzana y
carozo de piedra

Pelando la palabra amor le hallé piel de durazno
y carne de ceniza

Pelando la palabra verdad, llenó mis manos
y al llegar a mi boca, no existía.

TELEGRAMA

… Ya recibí tu telegrama
Me llega atravesando los cielos de los años
como por un imenso bazar de azules vidrios
desmemoriada mariposa
que una vez y otra vez pierde su rumbo en los paisajes
llega hasta mí trayendo por fin trayendo
su escritura llovida
sus disueltos renglones goteando
en lágrimas de tinta
los vocablos precisos
portadores del único secreto
que nadie leer ya puede
… Y sin embargo
sé que ha llegado justo cuando debía llegar
y es lógico y preciso que ya no lo comprenda
porque cuando me lo enviaste
sobraban todas las palabras

BIOGRAFÍA

Seguí el camino al que me echaron
dormí en la cama que me dieron
me lavé la cara en las lluvias
de las tormentas que vinieron
Comí un pan hecho con la harina
que mis propios huesos molieron
y bebí el agua de azul frío
del pozo vuelto que es el cielo

Siguiendo el croquis del tesoro
en el baúl del bucanero
llegué al jardín de la ceniza
para saber que soy correo
de algún secreto ya borrado
de no sé cuál caduco pliego
polvoso mensajero errado
sin otra opción que su regreso

• De Tiempo y Tiniebla

LA VENTANA
A Susana Romero

De niña el horizonte tocaba mi ventana
la fe era toda yo como el canto era el pájaro
la esperanza era el nombre de otro juguete mágico
y el amor tibia esfera de besos estrellada

Crecí y el horizonte huyó de mi ventana
y en el trayecto duende se aposentó la música
La esperanza traía en cada alba un mensaje
y el amor envolvía todo en papel de seda

Pero yo no sé cuando pero yo no sé dónde
al volver de una esquina al regresar de un sueño
el horizonte estaba de nuevo en mi ventana

La esperanza no era sino un juguete roto
Y el amor era un perro perdido cuyos ojos
dos pavesas guiñaban al pie de mi ventana

CANSADA
A Carolina
Sabes lo que te quiero decir cuando te digo
que estoy cansada?
Me han crecido las alas tanto que como
el viejo
albatros ya no puedo levantarme del suelo
Un alma incongruente se niega categórica
a ajustar su reloj al de mi cuerpo
y de estas manos ya sin brújula
todo lo que creí asir se me va yendo

Sabes lo que te quiero decir cuando te digo
que estoy cansada?
Mis ojos cada vez se me rebelan
y escapan hacia adentro
las mañanas son cortas
para que pueda despertar por entero
no me sirven las noches a olvidar suficiente
para seguir durmiendo

El mundo va creciendo ya tanto en tomo mío
que ya no quepo dentro
y el alma que como pájaro amaestrado
empezaba a aprender
el idioma del misterio
se distrae buscando palabras que no existen
y las olvida antes de que pueda aprenderlas por entero

ME VISITAS EN SUEÑOS
A mi madre
en el polvo que respiro

Me visitas en sueños, fantasma inacabado,
inacabable.
Así como yo fui tu criatura y me completo
sin ti bajo mi cielo huérfano,
yo te llevo conmigo y te completo
retocando
tu perfil, persiguiéndote por todos
los valles viejos, los requemados valles
de la memoria, en donde tu mejilla lastimosa
se diluye, se afirma o se demora:
donde tus ojos hallan su expresión más perdida;
donde tu mano ensaya ademanes errantes,
inédita, desconocidamente
desamparados crueles, santos
donde anima una angustia nunca antes trascendida,
o quizá una alegría
oculta como fruto de pecado.

Más joven o más vieja, más triste o más conforme
te completo
en sueños retocando tu temblorosa imagen,
añadiendo palabras a tu inconclusa letanía.

Así entre sueño y sueño se completa
tu alfabeto secreto, el alfabeto
de signos con los cuales te construyo, aprendo a conocerte
y en la nostalgia, el miedo, la tristeza,
prosigo construyéndote.

Seguiremos así. Así tal vez un día sepamos,
al cabo, nuestros nombres verdaderos.
El nombre con el cual en tus silencios
angustiosamente, me llamabas,
y yo no respondía.
El nombre con el cual ocultamente mi corazón te nombraría,
madre,
si pudiera llegar
hasta el último surco de tu sueño,
sin deshacerme, como el terrón bajo la lluvia;
madre,
sombra.

• De Cambiar Sueños por Sombras

QUISIERA
a José María Gómez Sanjurjo,
noble poeta y noble amigo

Quisiera desdormirme y desandarme
Quisiera desfimianne y desdecirme
Quisiera devolverme y desllorarme
Quisiera a veces desarrepentirme

Por largas avenidas des-soñarme
Los sueños que olvidé desolvidarme
Sombra volver el cuerpo Desamarme
Presentirme Saber dónde buscarme

Mi propio llanto ser y así sorberme
Y ser el metro con el cual medirme
el vaso con el cual mi sed beberme
y el puño que el mal golpe ha de infligirme

Quisiera alguna vez ser la cuchilla
que me corta y saber lo que ella siente
…………………………………………..
Quisiera alguna vez sencillamente
andar descalza por mi propia orilla

SOY COMO EL MAR

Soy como el mar; alta en estío,
vuelta la espalda a las sirenas.
Soy como el mar; tú, como el río;
corriendo siempre, no me llenas.

Soy como el mar: olas sin fin
desmelenándose en arena.
Soy como el mar; llanto ascendí
para que corras, onda plena.

Soy como el mar, y me olvidé
que mi salmuera fue rocío.
Ay, el castigo que me eché.

Soy un mar ciego que aplicase
su boca amarga a sólo un río
pidiéndole que lo endulzase.

GLOSA I

¿Qué haremos contigo Libertad
cuando todos seamos libres y dueños?
¿Cuando ya hayamos olvidado
la geometría de rejas y de encierros
los gritos de tortura
la canción de los hierros
el trueno de los pelotones?
¿Cuando ya no haya más carteles que indiquen con el dedo
lo que debe estar a la derecha o a la izquierda?
¿Cuando todo sea centro?
¿Cuando ya no hayan vendas sobre los ojos
para las bocas freno
cuadrícula para las ideas
para la canción apagafuegos?
¿Qué haremos
contigo Libertad
cuando ya no seas más sueño?

… Porque las cosas no son nuestras
sino en tanto son sueños
Después ya no nos pertenecen
Nosotros les pertenecemos

GLOSA II

… No te engañes ingenuo
Nunca el hombre será del todo manumiso
Porque así debe ser
Siempre habrá zanjas cortándole el camino
nubes escondiéndole horizontes
un más allá imponiéndole su guiño
Siempre querrá
corresponder a la llamada
de algún astro lejano
querrá montar en pelo algún cometa
plantar en Marte un árbol
o alzar un palacete de cristal en la Luna
Todo aquello que llene sin colmarlo
el espacio sin límites
entre su rostro y la última galaxia
entre su corazón y el Universo

Entre el dolor y la protesta
entre los dedos y el calor del ala
entre piel y piel de los amantes
Todo aquello que llena sin colmarla
la distancia
entre su alma y su cuerpo
………………………………………
… Ser libre es solamente
poder soñar aquello que no tienes

• De la Llama y la Arena

QUISO EL TIEMPO

Quiso el tiempo mirarse en un espejo
y se puso mis ojos
Quiso tener reloj para sus sueños
y se vistió
mi cuerpo
Quiso dar un nombre a su cosecha
y me dio voz y acento

Y fui tiempo vestido de mujer:
hipotecado tiempo
que termina
mirando al tiempo que no tiene término.

… Me dio el amor
para seguir mirándome
sin mí
en otros espejos

OFICIO DE MUJER

Oficio de mujer.
Juego a escondite:
en donde estoy nunca vio nadie nada.
Oficio de mujer.
Espigadora
de campos bajo un sol que pronto acaba.
Custodia de los cántaros.
Avivo los rescoldos en la dura mañana,
aliso los pañales como pétalos
y reenciendo las lámparas.

Oficio de mujer.
Puente entre muertes.
Rosal despetalado con cada alba.

Oficio de mujer.
Manos moviéndose
sin pausa
como hojas
que se retratan arañando el cielo
para caer al suelo y ser pisadas.
Manos sin pausa y sin descanso
sellando itinerarios, tibios mapas.
En el vientre un camino.
En la mirada
tremolando al viento el cartel roto
de huérfana posada.

 

 

“Esta escritora de primer orden, como la califica Augusto Roa Bastos, ha preferido quedarse a trabajar en su humilde retiro paraguayo, «porque su vocación y su fe, su amor por esta tierra de su destino, son más fuertes que toda efímera ambición». Así, sola o con amigos, jamás ha descansado un momento en su lucha por elevar la cultura paraguaya a un nivel que la haga trascender de su aislamiento. Por ello, y tras más de medio siglo de su incorporación a la vida nacional, Josefina Plá es considerada «una figura prócer del arte y de la cultura paraguaya».”

Extraído del prólogo (p. 12) de Latido y tortura. Selección poética de Josefina Plá, Ángeles Mateo del Pino, Cabildo Insular de Fuerteventura, 1995.

 

 

 

Ángeles Mateo del Pino, autora de varios libros de recopilación y análisis de la obra de Josefina Plá, habla sobre la condición femenina en el universo literario de la autora:
“De esta manera, las mujeres pueblan el espacio literario de Josefina Plá, convirtiéndose así, la mayoría de las veces, en las grandes protagonistas, pero sin dejar de ser mujeres de carne y hueso, pertenecientes a esa «especie de las mujeres heroicas y pobres, madre y padre de sus hijos —tan pobres, que ni siquiera sueños tuvieron— ellas son sin embargo, la misma arcilla y soplo de las que reconstruyeron la patria, y pagan el rescate de las que ayudaron a mantenerla en pie». Otras veces, se aleja de la perspectiva actual para mirar con ojos históricos a las mujeres hispanas llegadas a estos trópicos o bien, a aquellas anónimas mujeres indígenas que dieron lugar a una cultura mestiza, tan importante en la sociedad paraguaya. De tal modo, utiliza la historia para entender la situación femenina y. por consiguiente, indagar en su propia condición de mujer: «esta historia es la historia de la artista que entra en la caverna de su propia mente y encuentra las hojas sueltas, no sólo de su poder, sino también de la tradición que haya podido generar ese poder».
La mujer, el amor, el dolor, la muerte y el anhelo imposible son temas que acompañan eternamente su poesía, de ahí que Augusto Roa Bastos la haya calificado de monotonal, fiel a la obsesión que la domina. Josefina Plá pertenece a esa familia de poesía femenina rica en personalidades de primer orden como Delmira Agustini, Alfonsina Storni, Juana de Ibarbourou o la voz del premio Nobel chileno, Gabriela Mistral. Poesía posmodernista y contemporánea, a pesar de que algunos, como Jacques Joset, prefieren calificarla «a falta de otra cosa mejor de sentimental y de populista».”
Latido y tortura. Selección poética de Josefina Plá, Ángeles Mateo del Pino, Cabildo Insular de Fuerteventura, 1995.

 

 

MATEO DEL PINO, A. (1995). Latido y tortura. Selección poética de Josefina Plá. Cabildo de Fuerteventura.
http://mdc.ulpgc.es/cgi-bin/showfile.exe?CISOROOT=/MDC&CISOPTR=82568&filename=120012.pdf

PÉREZ LÓPEZ, A. y CALBARRO, L. “Josefina Plá. Un esbozo de bibliografía”. Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes
http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/josefina-pl—un-esbozo-de-bibliografa-0/html/ffe52f62-82b1-11df-acc7-002185ce6064_2.html

PLÁ, J. (2002). Los animales blancos y otros cuentos. Edición, introducción, notas y bibliografía de Ángeles Mateo del Pino. Santiago de Chile: Editorial LOM.
http://mdc.ulpgc.es/cgi-bin/showfile.exe?CISOROOT=/MDC&CISOPTR=85603&filename=123047.pdf

PLÁ, J. (2002). Sueños para contar, cuentos para soñar. Selección, introducción y bibliografía de Ángeles Mateo del Pino. Cabildo Insular de Fuerteventura.
http://mdc.ulpgc.es/cgi-bin/showfile.exe?CISOROOT=/MDC&CISOPTR=85604&filename=123048.pdf

PLÁ, J. (2003). El verde dios desnudo. Poesía. Cabildo de Fuerteventura.
http://mdc.ulpgc.es/cgi-bin/showfile.exe?CISOROOT=/MDC&CISOPTR=85605&filename=123049.pdf

Josefina Plá: Palabra y Vida. Documental que incluye una entrevista a la poeta.

VV.AA. (2003). Poesía y prosa, Josefina Plá. Canarias: Instituto Canario de la Mujer: Ediciones Idea, Colección Volcado Silencio.

 

 

POEMARIOS Y ANTOLOGÍAS

El precio de los sueños, Asunción: El Liberal, 1934.
Rapsodia de Eurídice y Orfeo, Asunción: Municipalidad de Asunción, 1949.
La raíz y la aurora, Asunción: Diálogo, 1960.
Rostros en el agua, Asunción: Diálogo, 1963.
Invención de la muerte, prólogo de Roberto Juarroz, ilustraciones de Olga Blinder, Asunción: Diálogo, 1965.
Satélites oscuros, Asunción: Diálogo, 1966.
El polvo enamorado, prólogo de José Ramón Heredia, Asunción: Diálogo, 1968.
Desnudo día, prólogo de Francisco Pérez-Maricevich, Asunción: Diálogo, 1968.
Luz negra, Asunción: Pliegos sueltos de Poesía «Signos», 1975.
Antología poética, 1927-1977, prólogo de Francisco Pérez-Maricevich, ilustraciones de Joel Filártiga, Asunción: Cabildo, 1977.
Follaje del tiempo, Asunción: Napa, 1981.
Tiempo y tiniebla, Asunción: Alcándara, 1982.
Cambiar sueños por sombras, Asunción: Alcándara, 1984.
Los treinta mil ausentes: elegía a los caídos del Chaco, prólogo de Hugo Rodríguez-Alcalá, ilustración de Carlos Colombino, Asunción: Arte Nuevo, 1985.
La nave del olvido, poemas (1948-1983), prólogo de Augusto Roa Bastos, Palma de Mallorca: Luis Ripoll, 1985.
La llama y la arena, prólogo de Hugo Rodríguez-Alcalá, Asunción: Alcándara, 1987.
Poesía paraguaya. Josefina Plá, introducción, selección y notas de Ramón Atilio Bordoli Dolci, Montevideo: La Casa del Estudiante, 1989.
Canto y cuento, introducción y antología de Ramón Atilio Bordoli Dolci, Montevideo: Arca, 1993.
Latido y tortura. Selección poética, selección, introducción y notas de Ángeles Mateo del Pino, Puerto del Rosario: Cabildo Insular de Fuerteventura, 1995.
Poesías completas, prólogo de Augusto Roa Bastos, edición, nota preliminar y bibliografía de Miguel Ángel Fernández, Asunción: El Lector, 1996; edición electrónica parcial, Alicante: Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, s. f., http://www.cervantesvirtual.com/.
Trinta e três poemas (antología bilingüe), introducción, selección y traducción de Alfredo Fressia, Lisboa: Fluviais, 2002.
El verde dios desnudo. Poesía. XIV Feria del Libro. Fuerteventura 2003, selección e introducción de Ángeles Mateo del Pino, ilustraciones de Loren Castañeyra, Puerto del Rosario: Cabildo Insular de Fuerteventura, 2003.

NARRATIVA
Libros de cuentos
La mano en la tierra, Asunción: Alcor, 1963.
El espejo y el canasto, prólogo de Francisco Pérez-Maricevich, segunda edición, Asunción: Napa, 1981.
La pierna de Severina, pórtico de José Luis Appleyard, Asunción: El Lector, 1983.
Maravillas de unas villas, Asunción: Edición de la Casa de la Cultura, 1988.
La muralla robada, Asunción: Universidad Católica Nuestra Señora de la Asunción, 1989.
Canto y cuento, introducción y antología de Ramón Atilio Bordoli Dolci, Montevideo: Arca, 1993.
Las gorduras de Villaflacos, ilustraciones de Carla C. Rivera Solano López, Puerto del Rosario: Cabildo Insular de Fuerteventura, 1995.
Los olvidos de Villaolvidos, Puerto del Rosario: Cabildo Insular de Fuerteventura, 1996.
Cuentos completos, edición, introducción y bibliografía de Miguel Ángel Fernández, Asunción: El Lector, 1996; segunda edición, 2000.
Los pensamientos de Villapienso, ilustraciones de Sydya Eugenia Núñez Martino, Puerto del Rosario: Cabildo Insular de Fuerteventura, 1997.
El gigante invisible, ilustraciones de Solrac (Carlos Calderón Yruegas), Puerto del Rosario: Cabildo Insular de Fuerteventura, 1997.
Las maravillas de Ciudadlacustre, ilustraciones de María José Angulo Sarubbi, Puerto del Rosario: Cabildo Insular de Fuerteventura, 1997.
Cuatro burros y cuatro coles, ilustraciones de Toño Patallo, Puerto del Rosario: Cabildo Insular de Fuerteventura, 1997.
El gato, ilustraciones de M.ª Isabel Almeida García, Puerto del Rosario: Cabildo Insular de Fuerteventura, 1999.
La mariposa, ilustraciones de M.ª Isabel Almeida García, Puerto del Rosario: Cabildo Insular de Fuerteventura, 1999.
La cucaracha, ilustraciones de Daniel de Lobos, Puerto del Rosario: Cabildo Insular de Fuerteventura, 1999.
Sueños para contar. Cuentos para soñar. Antología, selección, introducción y bibliografía de Ángeles Mateo del Pino, Puerto del Rosario: Cabildo Insular de Fuerteventura, 2000.
Los animales blancos y otros cuentos, prefacio de Augusto Roa Bastos, edición, introducción, notas y bibliografía de Ángeles Mateo del Pino, Santiago de Chile: LOM, 2002.
Calendario de desengaños. Cuentos, selección, introducción y glosario de términos de Ángeles Mateo del Pino, Santiago de Chile: LOM, 2003.

Novela
Con Ángel Pérez Pardella: Alguien muere en San Onofre de Cuarumí, Asunción: Zenda, 1984.

Teatro
Con Roque Centurión Miranda: Aquí no ha pasado nada, Asunción: Imprenta Nacional, 1945.
Alcestes, Asunción: Colegio Nacional de Niñas, 1973.
Fiesta en el río, presentación de Laureano Pelayo García, Asunción: Siglo XXI, 1977.
Teatro escogido, v. 1, introducción, recopilación y edición de Jorge Aiguadé, Asunción: El Lector, 1996.

Literatura Canaria (LCA)

2º Bachillerato

Josefina Plá SA

Lola Suárez

Texto: Ana Belén Hormiga Amador

Mª Dolores Suárez Suárez

1955

«Si no lees, no pasa nada. Pero si lees, vives dos veces»

 

María de los Dolores Suárez Suárez, más conocida como Lola Suárez, nació en Arrecife, Lanzarote, el 6 de junio de 1955.
Desde muy pequeña se aficionó a la lectura. Gracias a eso pudo disfrutar durante su infancia con los relatos de Antoñita la Fantástica de la autora madrileña Borita Casas; las aventuras de Guillermo y su pandilla de la escritora inglesa Richmal Crompton Lamburn o los cómics de la colección El Capitán Trueno, creados por Víctor Mora y por Ambrós.
A medida que crecía, pasaron por sus manos obras de los hermanos Grimm, Hans Christian Andersen, Emilio Salgari, Julio Verne, Agatha Christie, Jane Austen, Torrente Ballester o Gabriel García Márquez.
En 1973, Lola Suárez se trasladó a Tenerife para cursar Magisterio y Pedagogía en la Universidad de San Cristóbal de La Laguna. Cuando finalizó estos estudios, comenzó a trabajar como maestra y durante más de treinta años se dedicó a esta profesión ejerciendo en varios colegios: Montessori, Finca España, San Benito, El Puerto de la Cruz y Camino de la Villa.

Lola Suárez siempre ha compaginado su labor docente con otras actividades artísticas y culturales. Desde muy joven participó en Marañuela, una revista fundada por docentes en la que se compartían lecturas y experiencias relacionadas con la literatura infantil y juvenil. El primer artículo que redactó Lola Suárez fue sobre Antoniorrobles y apareció en el segundo número de esta publicación. Era la primera vez que la autora escribía para que otras personas la leyeran, con el tiempo aparecería su primer libro. Después de este, vinieron otros títulos que la fueron convirtiendo en una reconocida escritora de literatura infantil y juvenil.
Durante su etapa como docente, Lola Suárez luchó para que las bibliotecas se convirtieran en el centro de las escuelas, había que integrarlas en los barrios para que las pudieran disfrutar el máximo número posible de personas. Esta idea provocó que trabajara por y para las bibliotecas escolares. El proyecto estaba unido, inevitablemente, a fomentar la lectura. Precisamente por eso, Lola Suárez ha participado como autora en el Programa Insular de Animación a la Lectura y Técnicas de Estudio (PIALTE); en muchísimas actividades para editoriales como Alfaguara o Anaya; en presentaciones; en talleres; en diferentes congresos; en diversas publicaciones literarias; en proyectos pedagógicos y en la creación de “El museo de los cuentos”. “El museo de los cuentos” fue una iniciativa que tuvo muy buena acogida pues combinaba la narración oral con una exposición de objetos relacionados con esos relatos (el anillo de barba azul, la manzana de Blancanieves…). Este trabajo se expuso en diferentes lugares como el CEP o la Universidad.
Lola Suárez también ha colaborado en el Festival de Cuentos de Los Silos como ponente y cuentacuentos.

Lola Suárez es una persona muy activa que actualmente participa con frecuencia en diferentes actos culturales y artísticos: encuentros de autor, presentaciones, talleres, congresos cuentacuentos… Además, pertenece a dos clubs de lectura y en uno de ellos es la persona encargada de coordinar esta actividad.
Lola Suárez continúa escribiendo y documentándose para poder elaborar sus obras. La escritora reconoce que sigue sintiendo pasión por la novela del siglo XIX: Tolstoy, Dickens, Benito Pérez Galdós o Émile Zola. Por eso, lee y relee los libros de estos autores sin llegar a cansarse de ellos. También disfruta con las obras de escritores de diferentes nacionalidades: Marta Sanz Pastor, Mo Yan, Stefan Zweig, Evelyn Waugh, Iris Murdoch, John Galsworthy, Henry James o Doris Lessing.

Disfrutemos con fragmentos de sus obras infantiles:

Juan Cabeza de Nido

Y de repente lo vio: un pajarillo marrón, con las patitas tiernas y torpes y las alas poco mayores que las de una mariposa salía de entre las papas nuevas y se recortaba en la claridad del mediodía que la rendija de la ventana, mal trancada, dejaba pasar.

Ed. Afortunadas. Colección Maresía. 1998

Piojos y tarea

-Oye, ¿crees que la estamos malcriando?-Carmen, preocupada, miró a su marido-, No sé si hemos hecho lo correcto con la tarea…y luego, tu cuñada, con sus tonterías, a veces da en el blanco. ¿Crees que deberíamos ponerle a María otro tipo de ropa?
-¡Carmen! Pero ¿qué tonterías estás diciendo? Tenemos una hija maravillosa: alegre, sana, llena de vida… ¡No quiero que cambie! María es una niña noble, de buenos sentimientos, inteligente…
Carmen se echó a reír.
-¡de acuerdo, de acuerdo! ¡Me has convencido! Tenemos una hija perfecta.
-¡Y tan perfecta!-añadió Pablo, dejándose caer en un sillón-. Tiene de todo: ¡hasta pediculosis!

Ed. Anaya. Colección El Volcán. 2000

Cleta y Domitila

Cleta, que al principio caminaba lentamente, con mucho cuidado y algo de miedo, se iba animando, y su pasito se había convertido en trote rápido y alegre. Iba mirando hacia todos lados, ansiosa por descubrir alguna pista de la esquiva Domitila. Pero poco a poco la ansiedad fue desapareciendo y se iba sintiendo conquistada por cada animal, flor, piedra, nube que descubría.

Ed. Anaya. Colección El Volcán. 1996

Historias de fantasmas

Entonces lo oí. Oí mi nombre.
Alguien me llamaba. En voz baja, como si me susurrara en el oído. Ante el desconcierto de mi madre, miré hacia los lados, pero no vi a nadie.
Cada vez con mayor nitidez escuché mi nombre: reconocer la voz que lo pronunciaba hizo que se me helara la sangre en las venas.

Ed. Anaya. Colección El Volcán. 2004

Matilde
De Hadas

Como era ella la más pequeña en una familia de cien hermanos y hermanas, cuando nació, sus padres ya habían agotado todos los nombres propios de hadas y elfos: Campanilla, Dalia, Cascabel, Rayo de Luz…, y por eso la llamaron Matilde, un hermoso nombre lleno de fuerza y que nada tenía que ver con los de sus parientes y conocidos. Por si esto fuera poco, también la hacían diferente de sus familiares su nariz respingona y pecosilla y, sobre todo, su pelo.

Diego Pun Ediciones, 2016

Disfrutemos con su literatura juvenil:

El secreto de la foto

Cuando al cabo de una hora llegué a la pared que tenían en común la ermita y el cementerio, descubrí una tumba cubierta por una lápida no de madera, como las otras, sino de mármol. Tenía dos ángeles grabados que sostenían entre sus manos gordezuelas una suerte de banda en la que se leía sencillamente: ”Descanso en paz, ¡por fin!”
No había nombre ni fecha, lo que me extrañó tanto como el curioso epitafio, muy diferente de los que ya había leído. También tenía una cruz, y donde las otras tenían solo la tarjeta, a esta le habían hecho una especie de urnita, cuya puerta de cristal dejaba ver la foto de una mujer joven y una flor de tela morada.

Ed. Anaya. Colección El Volcán. 2007

Calima

-No soy un camello, niña, soy una dromedaria… Bueno, más bien soy una majalula. Aún no me han ensillado y hasta el año próximo no iré a trabajar.
Y, como si ya todo estuviera claro, el animal hizo un extraño movimiento y, doblando sus patas delanteras primero y luego las de atrás, quedó echada en el suelo. Ahora, los grandes ojos de color castaño quedaban frente a los de Rita, que seguían mirándola asombrada.
-¡Qué bonita eres!-. Rita hizo un amago de caricia, pero retiró la mano indecisa.
-Gracias-dijo la majalula, entornando los párpados de enormes pestañas-, eres muy amable… Y puedes acariciarme: me encanta que me rasquen detrás de las orejas…

Ed. Interseptem. 2005

Maresía

Rita era curiosa y tenía una madurez impropia de sus años. Era su ojito derecho. La chiquilla se lo había ganado por su sentido del humor, por su desfachatez y, sobre todo, por la manera en que, cada noche, saltaba sobre sus rodillas y, echándole los brazos morenos y nerviosos al cuello, le pedía:
-¡Cuéntame cuentos del mar, abuelo!
Y él no se quejaba del peso, a pesar de que su nieta cada vez estaba más grande y fuerte.
Le acariciaba el pelo, siempre revuelto y suave como la seda, y se embarcaba con ella de grumete en una aventura que nunca tenía fin, que iba prolongándose noche a noche en la cocina transmutada en barco, en galerna, en isla de piratas…
En todas las aventuras aparecía la abuela María. Rita no la recordaba y él había convertido su imagen en la de una princesa: bella, valiente, capaz de resolver cualquier problema, dispuesta siempre a embarcarse en una aventura.
…..

En secreto, mantenía el deseo de que algún día su abuelo Juan y ella se fueran de verdad en la “Mª del Mar” y vivieran una aventura. Estaba convencida de que, cuando botaran la barca al mar, aparecería su abuela María entre las olas y se vendría con ellos.
Lo que no le gustaba era que el abuelo Juan a veces acababa con las mejillas mojadas y los ojos empañados.
Una noche, siendo Rita muy pequeña, pasó los deditos por su cara y, curiosa, le preguntó:
-Abuelo, ¿por qué tienes los cachetes mojados?
A Rita le habían dicho que solo lloraban los niños.
Él le contestó, sonriendo entre lágrimas.
-Es la maresía, mi niña. Chúpate los dedos.
Rita, obediente, pasó las yemas de sus dedos por la lengua y sintió en ella el rastro amargo de las lágrimas del viejo marino.
Abrió los ojos asombrada:
-¡Abuelo!¡Parece que te has mojado la cara en el mar!

-Cuando te cuento mis aventuras en el mar, es como si volviera allí: por eso tengo la cara mijada y con gusto a sal: es la maresía, que empapa todo lo que tiene a su alcance.

Ed. Anaya. Colección El Volcán. 2002

El callejón de la sangre

“Bueno, pues la cuestión es que allá por el año 1569 desembarcaron en Arrecife las naves del pirata Calafat que venía del norte de África y atravesaron la isla hasta llegar aquí, a La Villa de Teguise, que por aquel entonces era capital de Lanzarote.”
“Era el mes de septiembre y muchos hombres estaban en el campo trabajando. Dicen los que me contaron la historia que al principio fueron las mujeres las que se enfrentaron con los piratas y que luego, junto con los hombres que fueron avisados, consiguieron expulsar a los invasores. Pero en la pelea hubo tantos muertos que aseguran que corrió la sangre por las piedras del callejón.”

Ed. Cam PDS. Colección Episodios Insulares. 2012

Autora con un profundo sentido de la insularidad, sus relatos parten de experiencias propias o ajenas, ya que, como ella misma afirma: «Cada historia ha surgido en un momento diferente, motivada por una vivencia determinada…Todos mis cuentos parten de experiencias vividas y muchos de mis personajes son reales.».
Una de las principales características de la literatura de Lola Suárez es la variedad de temas y de registros, en los que el humor y el misterio destacan como componentes importantes y atractivos, a lo que se une una gran sensibilidad por todo lo que sucede a su alrededor.
La literatura de Lola Suárez une a su gran carga de imaginación y belleza plástica, la habilidad de combinar el lenguaje escrito y el oral, lo que enriquece y estimula a sus lectores que, al encontrarse con un lenguaje cercano, se acercan con más confianza a los textos.
Cecilia Domínguez Luis, Revista Literaria Academia Canaria de la Lengua, 2015

Lola Suárez nace en el Puerto del Arrecife, en el año 1955. La capital de Lanzarote era por aquel tiempo una aldea grande llena de gente que buscaba en el mar, o gracias al mar, un propósito para la vida; la fiebre del oro de la pesca amplió las fronteras sociales del pequeño enclave, especialmente desde que las factorías conserveras demandaran un gran número de mano de obra, en la mayoría mujeres, que se ocupaban de tender pescado para salazón o preparar y enlatar sardinas y atún. El bullicio, el tráfago de gente, evidentemente a escala de una pequeña urbe, a poco que fuera observado por unos ojos inquietos, sería un germen precioso para contar historias, aunque los asuntos contados traten sobre temas distintos a los que se observan, porque es como si Arrecife, su peculiar manera de sobrevivir, forjara la necesidad de fabricar historias. Es por eso que Lola, esté donde esté, siempre escribe desde Arrecife. Para ella, la sobria aldea que se lanza sedienta al mar, es en sí misma, una metáfora literaria.
La narrativa de Lola tiene distintos y variados registros, pero siempre mantiene un objetivo: despertar la curiosidad entre lectores infantes y jóvenes, pese a que sus creaciones no se alinean con ningún corte de edad. Su pasión como creadora abarca el campo de la educación y el de la escritura. Sus tareas educativas se han convertido en una necesidad creadora.
Con un excelente ramillete de libros escritos, Lola ha dado mundo y espacio a sus vivencias echando mano de la ficción y de la realidad más absoluta. Se mueve con gran facilidad en un estilo en el que las voces, la oralidad, se combinan con lo literario. Un modelo que ha venido garantizando su éxito narrativo.
Desencadenar una secuencia que va desde el rictus serio o impreciso en los labios de un niño hasta el esbozo de una sonrisa, provocada por las palabras de Lola Suárez, es el premio que ella cuelga, invisible, pero constantemente emotivo, en las paredes de su casa.
Félix Hormiga, 2018.

Dolores Suárez Suárez, cuenta con un extenso currículo donde ha tocado todas las teclas del mundo cultural.
En este sentido, nos podemos encontrar que la profesora lanzaroteña residente en Tenerife y que imparte clases en el colegio Camino La Villa de La Laguna, estudió pedagogía en dicha ciudad y luego formó parte del equipo de redacción de la revista Marañuela.
Ha sido miembro del grupo de trabajo Antoniorrobles y en la actualidad pertenece al grupo estable Atalanta que, como el anterior, se dedica a fomentar las bibliotecas escolares, así como la animación y dinamización de la lectura.
Suarez ha participado, como ponente y cuentacuentos, en el Festival de Cuentos de los Silos, ha realizado visitas a diversos colegios, centros de profesores y entidades culturales como cuentacuentos y ha participado, como autora, en las actividades del Programa Insular de Animación a la Lectura y Técnicas de Estudio del Cabildo.

Crónicas de Lanzarote, 2006

Lola Suárez es una artista comprometida. Esto resulta tangible, por ejemplo, en Perdone que no me calle. Se trata de un libro en el que han participado sesenta y dos escritoras para mostrar su repulsa ante la indefensión física y cultural que padecen las mujeres en diferentes contextos. Lola Suárez aportó este cuento para apoyar esta iniciativa de manera altruista.

¡UNO A CERO!
Desde la cocina le llegaba el run-run de la tele, que había encendido su hija al llegar al colegio.
Ella daba los últimos toques a la ensalada, cuando los gritos de júbilo de la niña la sobresaltaron. Con una mano enfundada en plástico rosa apartó el pelo de su cara y salió al encuentro de la pequeña, que venía brincando por el pasillo.
-¡Mamá, uno a cero!… ¡Ven, ven, mami!
Se dejó atropellar, y la niña la arrastró ante la televisión.
-“… la mujer había denunciado a su marido por malos tratos continuados, pero desobedeciendo la orden de alejamiento que pesaba sobre él, se presentó en el hogar conyugal, donde intentó agredir a su esposa, que lo apuñaló, causándole la muerte…”
Sintió la mirada exultante de su hija y no supo que decirle, pensó que no estaba bien festejar la muerte de un hombre.
-“… 29 mujeres han sido asesinadas en lo que va de año, a manos de sus compañeros…”
Entonces, lo tuvo claro. Abrazó a la pequeña y celebró con ella.
¡UNO A CERO!
Desde la cocina le llegaba el run-run de la tele, que había encendido su hija al llegar al colegio.
Ella daba los últimos toques a la ensalada, cuando los gritos de júbilo de la niña la sobresaltaron. Con una mano enfundada en plástico rosa apartó el pelo de su cara y salió al encuentro de la pequeña, que venía brincando por el pasillo.
-¡Mamá, uno a cero!… ¡Ven, ven, mami!
Se dejó atropellar, y la niña la arrastró ante la televisión.
-“… la mujer había denunciado a su marido por malos tratos continuados, pero desobedeciendo la orden de alejamiento que pesaba sobre él, se presentó en el hogar conyugal, donde intentó agredir a su esposa, que lo apuñaló, causándole la muerte…”
Sintió la mirada exultante de su hija y no supo que decirle, pensó que no estaba bien festejar la muerte de un hombre.
-“… 29 mujeres han sido asesinadas en lo que va de año, a manos de sus compañeros…”
Entonces, lo tuvo claro. Abrazó a la pequeña y celebró con ella.

En el libro infantil Piojos y tarea podemos descubrir cómo su autora crea una protagonista que vive ajena a los roles y estereotipos de género. María es una niña feliz que juega al fútbol en el patio del colegio y disfruta con los juguetes que tradicionalmente se han asignado a los niños, por eso, decide quedarse con un regalo que su padre ha comprado para un compañero de clase y para que nadie se dé cuenta, rellena la caja vacía con los cacharritos que le dejaron los reyes.
Lola Suárez es una autora que apuesta por la igualdad. Por eso en 2016 participó junto a varios artistas (Ana Cristina Herreros, Emilio Lome, Ernesto Rguez. Abad, Félix Hormiga, Francisco Hinojosa, Juan Cruz Ruiz, Lola Suárez, Mohamed M. Hammú , Rosalía Arteaga Serrano y Xabier P. DoCampo) en Hadas. Se trata de un libro elaborado por cuatro autores canarios y varios de América latina en el que partiendo de una misma temática cada persona aportaba un relato. La obra fue publicada por la editorial Diego Pun y se caracteriza por la visión no estereotipada del mundo de las hadas.

https://es.wikipedia.org/wiki/Lola_Suárez

www.academiacanarialengua.org/archipielago/lola-suarez/


https://www.anayainfantilyjuvenil.com/ficha_autor.php?id=127609

Acércate a la autora en su espacio vital. Toca en la imagen para que visites su lugar de trabajo, lectura, intimidad…

Imagen 360 lola Suárez

Jonh Jarndyce, personaje de “Casa Desolada” (Charles Dickens) tenía una pequeña habitación a la que se retiraba cuando quería recuperar la calma o necesitaba pensar. Él la llamaba su Gruñidera.
Yo les enseño la mía; más que un cuarto propio, es el refugio donde están mis discos, mis colorines, mis recortables… un espacio para dar rienda suelta a mis ganas de leer, de escribir y, a veces, ganas de bordar, de hacer muñecas, siempre con música de fondo: entren, están invitados a mi gruñidera.

(Lola Suárez)

• Cleta y Domitila – Ed. Anaya. Colección El Volcán. 1996
• ¡Hoy no me quiero levantar! – Ed. Anaya. Colección El Volcán. 1997
• Juan cabeza de nido – Ed. Afortunadas. Colección Maresía. 1998
• Piojos y tarea – Ed. Anaya. Colección El Volcán. 2000
• Textos canarios para la escuela. Desarrollo del currículo -Ed. Gobierno de Canarias. Consejería de Educación, Cultura y Deportes. 2000
• Maresía – Ed. Anaya. Colección El Volcán. 2002
• Historias de fantasmas – Ed. Anaya. Colección El Volcán. 2004
• Calima – Ed. Interseptem. 2005
• El secreto de la foto – Ed. Anaya. Colección El Volcán. 2007
• Las aventuras de Motita de Polvo – Ed. Anaya. Colección El Volcán. 2011
• El callejón de la sangre – Ed. Cam PDS. Colección Episodios Insulares. 2012
• El misterio del collar- Ed. Anaya. Colección El Volcán. 2016

Lengua Castellana y Literatura (LCL)

4º ESO

  Recursos de la SA

3º y 4º de Primaria

María Padrón

Texto: Venancio Acosta Padrón

(1942)

Aún no estoy pura.
Aún está abatido
de pequeñas miserias
el cerebro y espíritu…

De su poema «SENTADA EN EL CAMINO»
« LA ÚLTIMA TIERRA»

 

 

 

María Padrón, nació en las Palmas de Gran Canaria, en el año 1942, descendiente de padres herreños que establecieron su residencia en la capital de la isla de Gran Canaria. Por ello, desde su adolescencia ha visitado con frecuencia la isla de El Hierro y en la actualidad comparte su residencia entre esta y Gran Canaria.
Desde el silencio y sosiego de su casa en Tesbabo, caserío de El Mocanal, muy cercano a la iglesia de San Pedro, en el municipio de Valverde, María Padrón ha encontrado la inspiración adecuada para preparar veintitrés libros de poesía (organizando todo lo escrito a lo largo de treinta y tres años).
La capacidad artística y literaria, se refleja en sus dos grandes pasiones, que son la poesía y la fotografía.
Respecto a su faceta literaria la escritora ha publicado varios libros, algunos de los cuales están dedicados a la Isla de El Hierro. Su bibliografía recoge una serie de títulos:
– Con la voz del viento (1987).
– Eres la isla de las islas (1988).
– La última tierra (2004).
– Materia de isla (2010).
– Un tacto de universo (2011).
– El mar sin nombre (2014).
– Todo hombre es el hombre (2017)

María Padrón, figura en las Antologías:

“Homenaje Poético Internacional” Barcelona, 1986

“Poemas del mar” Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, 1989.

“La llama silenciosa” Poetas canarios en El Hierro (World Poetry Movement Islas Canarias) Las Palmas de Gran Canaria, 2012.

En el primer poemario de María Padrón, José Quintana (Laureado por la Academia de París) prologó:

“Con la voz del viento” es la primera obra lírica de María Padrón. Un poemario lleno de carga que transmite vivencias universales, aunque indudablemente nacidas en la exultante sensibilidad de una poeta que se sobrepone a la agonía y soledad del entorno. Cierto que se trata de un libro primero pero con versos y palabras que quedan ya para la eternidad de la lírica canaria, como una presencia más de una nueva voz en la renovada constelación poética.

La poesía es otra cosa… María nos convence de su existencia y participa en la concepción rubeniana. (“La poesía no es cuestión de octosílabos ni de endecasílabos, sino de ideas y sentimientos”) “Con la voz del viento” es un cálido ensueño de canariedad, donde las Islas se nos aparecen como el último timón de una misteriosa mano atlántica, sinfonía navegadora del alma. Y así con toda su conceptualidad lírica, oye las voces del sentir isleño. “Agua con ansias de llegar al suelo / para hacer posible que siga la vida / latiendo a este lado del universo”. En “Con la voz del viento” nos viene a la memoria las palabras del Académico de la Española Dr. Antonio Tovar: “… Si se nos permite hablar con las impresiones de haber leído toda la antología, nos parece que en Canarias tienen un sentido muy especial de su cuerpo”… Encontramos este “sentido especial” en muchos versos de María. Pero no de puro sentimiento para o del cuerpo de sí y de suyo, sino como una confesión y arraigo de los ancestros de sus Islas todas: “Tendida aquí, sobre la tierra, / imagino, bajo su oscura y prieta entraña / el abrazo cálido y vital de tus raíces, / en intima conexión con el misterio”. Y siendo nuestra poeta “Entramado de tu cuerpo” como resultado de un genuino y natural vitalismo poético”. Una raíz misteriosa que con frecuencia se echa de menos en la Poesía de otras regiones”.

La poesía de “Con la voz del viento” está “impulsada por las sombras de la noche”: Se descubre y se revela con la “bendición de la luz”. Y se ensimisma con “Estas casas abandonadas y en ruinas”. Metaforismos vital-temporal: “cómo arrasa el tiempo y la muerte, cuando no hay vida para detenerlo…”. Acordes psicolíricos de resonancias profundas que nacen en María Padrón con su memoria racial, longitudes anímicas que nos traen la presencia de las poetas palmeras Caridad de Salazar y de Leocricia Pestana y Fierro, vibrantes acentos de nuestra tierra y elegías de distancia. Sin olvidar a las tinerfeñas “María Eduarda, canto mágico al hombre. O nos visiona a la Pilar Lojendio de insobornables esperas en el amor. O a Cecilia Domínguez Luís, con sus “Presagios de sueños en la garganta de las palomas”… O como un temblor e incertidumbre en el “Necesito una luz”, de María Paz Verdugo; acercamiento a “La mar de la infancia” de Ana María Fagundo; Ya el alba en la distancia de “La madrugada nueva”, de que nos habla Pino Betancor.

“El tiempo vivido”. La descripción de “Las horas cumplidas del día”. “La soledad e indefensión del hombre” por encima de la desesperación. “La inerte temporalidad” “para que el alma recobre su inocencia”. Los preludios de las estaciones nativas. Con su “Manifestación de poder”. Incluso como “Hijos de un mismo sol” y “Manso morir de pasión rota”… Versos, cantos y poemas donde María Padrón se amuralla en densidad lírica, ecos de nuestra escenografía poética para decirnos agónicamente que:

“Solo un Dios puede ser espectador
y resistir impasible la tragedia”…

Es el misterio de la esencia de lo escrito lo que ha convulsionado a María Padrón. Siente como ha sido su pasión por el parto poético de lo creado: “Nunca hubo profanación más respetuosa, y fue una de esas ocasiones, pocas, en que me brotaron las lágrimas.
Me han impresionado estos versos. He sentido como un atrevimiento el adentrarme en el mundo entrañable de esta poeta insularmente seria. Una poeta que ayuda a decorar con su nombre el ya mágico eslabón de la Poesía Canaria.

Canarias, 1987

La obra de María Padrón ha sido valorada en diferentes certámenes. Así, obtuvo el premio “Sala de Arte Garoé”, de Tenerife en 1988, siendo Presidente del Jurado Domingo Pérez Minik; Accésit del Certamen “Isla de El Hierro”, de 1989; Premio “Rosón de Oro” de Italia, en 1992; Accésits en los Certámenes de Semana Santa, de Gran Canaria, los años 1994 y 1995; Premio en el Certamen “Ruta del almendro” de Gran Canaria en 1996 y Accésit del concurso “Una idea por la vida”, Nacional F.S. del año 2.000.

El pintor Gran Canario Rubén Armiche ha colaborado, con sus óleos, en la portada de los dos últimos libros de María Padrón.

 

 

La poesía de María Padrón, se introduce en lo más profundo de los sentimientos de los herreños, buscando sus raíces. Así es el poema ¿Quiénes eran?, del poemario “La última tierra”.

Os busco en hondonadas de barrancos,
os busco en las montañas;
os percibo en el ondular de la hierba
que enraíza el camino,
descendiente, como yo de vosotros,
de aquella otra que vivió en vuestros pasos.
¿Erais hombres de la conquista?
El invasor aguerrido…
¿Erais hombres Bimbaches?.
el nativo de noble corazón
y verdad en la palabra.
¿Quiénes eran?
¿Quiénes fueron los hombres
que sembraron mi vida
al amor de esta tierra?

También, sus gentes de Tesbabo, aparecen reflejadas en sus versos, “Claudio y la piedra” en el poemario “La última tierra”.

La quiebras, la laceras, la reduces
o la acoplas en líneas hacia el cielo.
La golpeas con fuerza o la acaricias
para crearle, a voluntad, un cuerpo.
Tus manos de piel endurecida
son un tacto de acero
que la elevan o lanzan a lo alto
como una flor al viento…
A veces las cargas a tus hombros
y hay como un sentimiento
de odio y amor que os enemiga
como al agua y al fuego.
Pero vuelves a ella, le eres fiel;
tiene un embrujo grabado en su tiempo
donde lo efímero de tu vida de hombre
quiere abrazar lo eterno.
Continuará la lucha, mas tú, Cayo
ya sabes que ha vencido, a la piedra,
lo Humano.

Al campesino herreño, también le dedicó una poesía en el poemario ”Eres la isla de las islas”.

A él,
a ese campesino
que no abandonó esta tierra dura,

que sembró una y mil veces
este suelo,
con los ojos más puestos
en el cielo
que en la propia tierra.
A ese campesino
que creyó en esta forma de vida
ancestral, primitiva,
elemental y pura.
A ese campesino, a él,
hombre curtido de sol y viento
manos de barro,
fe de columnas…
Cómo le admira mi paso asfáltico
su andar de piedra;
y mis ojos límites
cómo le envidian
tanto horizonte.

En su libro «Materia de Isla» poemas en Fuerteventura, sus versos al Molino de Antigua:

Ante tu puerta, molino,
y ante el giro detenido de tus aspas,
se ha ovillado el presente en pasado.
Es posible escuchar
el gemido del grano,
palpar en la saca
la morbidez de su cuerpo en harina
y oler a pan tostado.

Quijotescos los sueños,
molino de la Antigua,
emociones de antaño…
Las gentes nobles, sanas,
austeridad en el alma,
vida dura y sencilla.
Fuerteventura es amplia
La Canaria Castilla.

De «Un tacto de Universo» es el siguiente poema:

LA MIRADA EN SOMBRAS

Aquí estoy,
con la mirada en sombras
limitada en el techo,
y la clara conciencia
del Yo y del Universo.

Aquí estoy,
tan sola en la conciencia
y limitada en el mundo,
queriendo alzar la voz
de su sueño profundo.

Aquí estoy,
sabiendo lo fugaz de mi presencia;
mas, sin saber por qué estoy
ni a donde me conducen
mi luz y mis tinieblas.

En «El Mar sin nombre» finaliza el libro con el poema:

EL MAR DEL MUNDO

Ese cuerpo del mar
que en la orilla se rompe
y dualiza en espuma,
parece desgarrarse
y herirse entre las rocas.

Ese cuerpo de mar
se recoge en sí mismo, se amansa
y vuelve a ser uno
vital, inmortal, seductor.

Ese cuerpo de mar,
asequible en la orilla a mi cuerpo,
le transmite a mis manos su ser,
su obra de vida, poder y grandeza.

Ese cuerpo de mar trino y uno,
es El, el mar. . .
El mar del mundo, el mar sin nombre.

De su último libro «Todo hombre es el Hombre» son estos poemas:

¿QUÉ ROMPE ESTE EQUILIBRIO?

¿Y dónde está la causa de lo destructivo?
Todo ser, todo elemento,
conlleva su posibilidad de plenitud.

La inmovilidad de la piedra, su dureza.
El vegetal, su apertura y extensión hacia la luz.
El mundo animal, para su búsqueda,
la prodigiosa capacidad del movimiento.
El hombre, en su consciencia,
el conocimiento de sí mismo
y la libertad para elegir su camino.

¿Qué rompe este equilibrio?

¿Qué hace imposible
que lo estático permanezca,
que lo vital se extienda,
que el movimiento avance?

¿Qué hace imposible
que el corazón del hombre,
lata a la vida sin miedo y sin angustia?

¿Qué hace posible
que lo diáfano se enturbie,
que la luz se ensombrezca,
que el horizonte se limite,
que no se hallen caminos,
que el hombre enloquezca,
que el hombre se suicide,
que el hombre tenga siempre
un amargo sabor a mundo;
una fisura por la que entra
la vida desgarrando?

Caben en el hombre todas las preguntas
pero apenas tiene espacio a las respuestas.

PUEDO SER EL TODO

Yo soy el rey del palacio,
el rey inocente del lujo heredado.
Yo soy el mendigo del puente,
al que presiona fuerte
la mano del hambre.
Soy yo la prostituta maltrecha,
asqueada de su vida,
y soy la noble madre
que entrega la suya parida con sangre.
Yo soy el minero de mirada negra
y corazón de lumbre;
y soy el marinero de espacios azules
y esfuerzo salobre.
Soy yo el apresado en la cárcel hosca
que atrajo a mi vida;
y soy el ermitaño de la alta montaña
que asoma a sus ojos
la paz de este mundo.

Yo soy el soldado mordido de acero,
al que a borbotones se le va la vida
por la boca amarga del odio sin freno.

Porque yo, individualidad, puedo serlo todo
en el inmenso corazón del Yo humano.

PERO SON MÁS LOS HOMBRES

Todo hombre es el Hombre;
pero hay hombres sin alma.
Bestias inteligentes,
para el mal sus entrañas.

En el mal sus estímulos,
y el mal guía sus actos;
sus mentes al servicio
de todo lo malvado.

Todo hombre es el Hombre;
pero hay hombres mediocres,
grises, agazapados:
Que otros sufran el golpe…

Pero son más los hombres,
con dignidad y orgullo,
nobles, decentes, arriesgados,
luchando por la vida y por el Mundo.

En cuanto a su amor por la fotografía, también los paisajes herreños, le han inspirado y ha dirigido su objetivo a los distintos aspectos de la naturaleza herreña.
Con motivo de la Bajada de la Virgen de los Reyes del año 2009, la artista presento su primera exposición fotográfica, titulada “El Paisaje del Cielo”, en la sala de exposiciones del Cabildo Insular de El Hierro. Esta exposición se trasladaría posteriormente a la Casa Herreña de Las Palmas de Gran Canaria, con motivo del XXV aniversario de su fundación.

Los salones del Real Club Náutico de Gran Canaria, han sido elegidos por María Padrón para sus exposiciones en dicha Isla. Así en el mes de enero de 2012, en la sala Néstor, se presentaba la exposición

Isla de El Hierro (Flora-Cielo-Lava-Liquen), en febrero de 2013 Isla de El Hierro “El Mar” (Imagen y Poesía)
y en 2014 su última exposición “Conocerte” un cántico, en imágenes, a toda la Isla de El Hierro.

Estas tres exposiciones fueron llevadas, también, a la Sala de Exposiciones del Cabildo Insular de El Hierro.

Y a finales de 2013, en noviembre, traslada una selección de sus tres primeras exposiciones a los salones de la Casa de Canarias en Madrid.

 

 

Voz: María Padrón

Del libro Todo hombre es El Hombre

Al pronunciar al hombre

Por el cansado camino de los siglos

Tal fue mi navegar

A su remoto origen

 

Del libro El mar sin nombre

Por la mano del mar

El mar de El Hierro

Promulgando vida

Cueva del diablo

 

Del libro Un tacto de Universo

Me diluía otros mundos

El tacto está en los ojos

Planeta del prodigio

Sé de una verdad

 

“Cada una de ellas (poemas) viene a ser algo así como un bordado lírico. Encaje de bellas palabras seleccionadas muy acertadamente, para que posean el filo cortante o la suavidad requerida, y de este modo el verso transcurra y haga camino…”

José Jurado Morales.
Poeta.
Fundador del Hogar de la Poesía Hispanoamericana.

“María Padrón siente la necesidad de recuperar la memoria de El Hierro, la de la geografía heredada. Cada elemento cotidiano tiene en ella una evocación de vida que revela el calor y el dolor de la materia que recobra, gracias a ella, el derecho a ser proclamada Ciencia Viva…”

José Quintana.
Lic. en Filosofía y Letras.
Poeta, Antólogo, Ensayista, Crítico.

“María Padrón, voz isleña con amplitud de océano, llena las alforjas de EL MAR SIN NOMBRE con unos versos, que acarician, mecen y arrullan las aguas en calma, pero también atrapan, abrazan y dominan a las más embravecidas…”

Antonio González Padrón.
Presidente de la Asociación de Casas Museo y
Fundaciones de Escritores de España y Portugal.

Me alegro mucho de que nuestra María Padrón, haya dedicado todo un libro a su acercamiento personal al Universo, al que todos pertenecemos «como parte del Cosmos». Y agradezco el poderlo prologar. Y la felicito por atreverse a indagar sobre el «Origen». Es un libro bien recomendable, porque su mirada al cielo nos la devuelve cargada de sabiduría básica: «Aquí estoy, sabiendo lo fugaz de mi presencia; mas, sin saber por qué estoy ni a dónde me conducen mi luz y mis tinieblas».
Para qué añadir más.

Francisco Sánchez.
Fundador y Director del Instituto
de Astrofísica de Canarias.

Mi estimada María Padrón, es una mujer inquieta consigo misma y con el mundo que la rodea y le ha tocado vivir. Es de esas personas que son capaces de escuchar el sonido del silencio paseando por los senderos empedrados de la isla de El Hierro. Es capaz de sentir los pasos vetustos que han esculpido esos viejos caminos, es capaz de escuchar e imaginar las historias de vida que quedaron impregnadas de tiempo. La naturaleza impregna a esta mujer de tal manera, que en ocasiones asombra la clarividencia genética con la que sus sentidos perciben su entorno.

Cándido M. Padrón Padrón.
Profesor y Ex Vicepresidente del Cabildo de El Hierro.

 

 

 

Acércate a la autora en su espacio vital. Toca en la imagen para que visites su lugar de trabajo, lectura, intimidad…

Imagen 360 de María Padrón

 

 

 

 

 

Confidencias

Tengo en mi casa un espacio pequeño, pero muy singular: Un balcón interior…
No es habitual que pase mucho tiempo en El por qué mi forma de escribir no puede ser buscada, sólo puedo hacerlo bajo una emoción mala o buena.
Cuando eso me ocurre, acudo rápido al sitio más próximo para escribir ese primer verso que aflora, a continuación van surgiendo más, de forma fluida, y acaba “de venir al Mundo” un nuevo poema…
Lo que siempre me sorprende, es que estás escribiendo un verso y no tienes la menor idea de cómo será el siguiente; y así, hasta la conclusión del poema sea largo o corto.
Es muy fácil para mí escribir, porque soy una mujer muy emocional. Los temas más sencillos, pueden tener eso que denominan, “carga poética”.
Las emociones nos llegan a todos internándonos en la Naturaleza, contemplando montañas, deteniéndonos a mirar el Mar, transitando cualquier calle, viendo fluir lo humano y lo que expresan sus rostros… incluso, ante una noticia de esas que desgarran el alma… o las nobles, que nos reconcilian con nuestra especie…
Mí singular balcón, me alza sobre lo escrito, me arropa y, serenamente, me permite ordenar los poemas que, algún día… serán un nuevo libro de Poesía.

                                              María Padrón

Lengua Castellana y Literatura (LCL)

2º ESO

  Recursos de la SA

Mercedes Pinto

Texto: Sonia Vaquero González

1883-1976

“Ven y dame tu mano, que en la mía
será como de bronce, y así fundidas
romperemos el mundo, si en el mundo
vallas levantan manos enemigas.”

 

 

 

Mercedes Pinto, María de las Mercedes Josefa Francisca del Pilar Pinto Armas de la Rosa y Clós, nació en La Laguna, Tenerife, el 12 de octubre de 1883 en el seno de una acomodada familia burguesa. Mercedes destacó desde muy joven  por sus dotes creativas y artísticas en los ambientes literarios de la isla en los que era conocida como la “Poetisa canaria”.

En esta primera juventud publicó sus composiciones en la prensa insular y fue galardonada en concursos literarios de ámbito regional. En 1909 contrae matrimonio  con Juan de Foronda, este acontecimiento marcará el resto de su vida personal y artística.

En los años 20 se traslada a Madrid  y se relaciona con los círculos intelectuales más activos del momento. Colabora  en revistas y diarios nacionales y publica su primer poemario Brisas del Teide (1924) pero sin duda será su conferencia en la Universidad Central de Madrid en 1923 El divorcio como medida higiénica  la que condicione su trayectoria vital  ya que las innovadoras ideas que defiende, fruto de su  dura situación personal, y la polémica que estas generan, la llevarán  al exilio durante la dictadura de Primo de Rivera.

Así en 1924  llega a Uruguay donde diversifica su  carrera (periodista, oradora, conferenciante, pedagoga, escritora, fundadora de su propia compañía de teatro, y de  importantes instituciones como La casa del Estudiante) y comienza una nueva etapa  repleta de éxitos y de reconocimiento.  En 1926 publica su obra más conocida Él posteriormente llevada al cine por Luis Buñuel.  En 1930 publica una de sus obras dramáticas más reconocidas Un señor…cualquiera. Un año después publica su poemario Cantos de muchos puertos 1931. Tras fundar la Compañía de Arte moderno de Mercedes Pinto, inicia un viaje   por distintos países de Hispanoamérica ( Argentina, Paraguay, Bolivia). Se instala en Chile, Cuba y México. De este período destaca su obra Ella 1934 y una extensa colección de artículos y colaboraciones periodísticas agrupadas bajo el título Ventanas de colores y que recoge gran parte de la extensa actividad periodística de la autora.  Mercedes Pinto muere en 1976 en México, tras una intensa vida en la que podemos destacar su constante lucha, su  compromiso social y la fusión que existe en su biografía vital y literaria.

 

 

 

Mercedes Pinto vive en el viento de la tempestad.

Con el corazón frente al aire.

Enérgicamente sola. Urgentemente viva.

Segura de aciertos e invocaciones.

Temible y amable en su trágica vestidura de luz y llamas.

 

Epitafio en la tumba de Mercedes Pinto, Pablo Neruda

 

“Pero si la señora Mercedes Pinto ha narrado tan bien su observación, si ha logrado tanta felicidad a su relato, no es seguramente solo porque tiene imaginación emotiva, gracia espontánea de estilo y vigor maestro de expresión: hay algo más que literatura en este libro. Mercedes Pinto es escritora y poetisa de talento, tuvo un ambiente que pudo darle conocimientos superiores; pero el psicólogo que hay en el psiquiatra insiste que en estas páginas hay algo más que literatura: hay vida y hay dolor. Esta observación fue “vivida”, me atrevería a jurarlo… Y siendo así, este libro ya no es una “novela”, sino un “documento”

Santín Carlos Rossi, Él

 

«En cualquiera de los casos, la palabra fue el instrumento con el que contribuyó a la elevación de la conciencia y desde el que se posicionó como ser individual y colectivo, luchando contra los prejuicios intransigentes de su época y dando testimonio de sus propias convulsiones existenciales”

Alicia LLarena

 

“Habló Mercedes Pinto como ella sabe hablar, y fueron continuas las ovaciones a esta mujer predicadora de un feminismo justo, sin estridencias, con las debidas liberaciones igualitarias, interpretando admirablemente el ideario martiano , y da fe, en fin , de sus planteamientos progresistas, de su empeño por mejorar la condición femenino”

Luis Felipe López Wangüemert

 

“Mercedes Pinto es una figura «a reivindicar» en un mundo que siempre habla de «hombres de acción», y  merece estar en el santoral de la literatura española, tan falta de mujeres y que sin embargo no recuerda a las que por su labor merecen tener su nombre inscrito en el arco del triunfo y de la memoria de esa escritura».

Juan José Armas Marcelo

 

“El presente libro, lectoras, no es una exhibición pueril, ni una tentación de la Fama, ni siquiera una fácil coquetería lírica. Es, simplemente, un imperativo categórico, una misión. Mercedes Pinto no escribe; suspira. Postrada por «el dulce mal» de Petrarca y de Garcilaso, tiene el perfil fino y romántico de todas las enfermas de amor. De ella puede decirse —- Canta porque cantar es su destino y el  Destino es más fuerte que la Vida. La vida, harto cruel para esta dama tinerfeña, pudo mil veces traspasar su corazón, pero nunca rendir su ánimo. «Que la porción alta y divina “yérguese en ella dura y firme como roca entre el oleaje.”

Cristóbal de Castro

 

“Se nos va, por los Caminos de América, la mejor amiga de la mujer uruguaya, amiga de sonrisa perenne, de hombro contra hombro, de voz cordial y ejemplo heroico. Se nos va, con los ojos encandilados por la promesa de un triunfo que ella bien sabe que se merece como pocas. Porque esta mujer, gran corazón y gran talento, tan querida y respetada entre nosotros, nunca ha marchado sobre caminos de rosas. Conoce los duros guijarros, las sangrientas espinas, el frío, el insomnio, la sed. Pero con la cara mojada por las lágrimas, ha hecho el milagro de sonreír para alentar al que estaba más desesperado que ella. Y es así que se va, como se van las reinas buenas, dejando bendiciones tras de sí. Su talento es la mejor recomendación para todos lados; su bondad la más acertada tarjeta de presentación entre los que la irán conociendo. Cuando regrese —porque Mercedes es nuestra—, habrá trazado en todo el Continente un círculo de admiración y de amor.”

Juana de Ibarbourou

 

“Mercedes Pinto, la mujer rebelde. La primera mujer rebelde española consciente de las reivindicaciones femeninas en los nuevos tiempos (…). Rebelde mujer, en un Madrid de toros y cuplés, mujeres de profesión “sus labores”, minorías selectas alzadas contra la mediocridad ambiente, y mayorías que despiertan de un prolongado letargo, a los aldabonazos del aún precario desarrollo industrial. Rebelde en la Universidad, al plantear sobre nuevas bases las relaciones hombre-mujer (…) Rebelde en la literatura o desde el escenario de la Zarzuela en los años veinte. Viajera rebelde por el vasto mundo latinoamericano”.

“Mercedes Pinto, vitalista y rebelde”, Triunfo, Madrid, núm. 347, 25 de enero de 1969

 

 

 

Sin duda, Mercedes Pinto es un referente femenino importantísimo no solo por su voz literaria sino por su activismo social y político. Su fuerte personalidad polifacética, autora de libros de versos, novelas, obras de teatro y de una voluminosa obra periodística, se complementa con su célebre actividad como pedagoga y oradora. Su defensa de la modernización de la educación como un instrumento de cambio social y su activismo en pro de los derechos de los colectivos más desfavorecidos, en especial de las mujeres y la infancia, la convierten en una reconocida líder feminista.

Defensora de un feminismo moderno y contemporáneo apuesta por el papel de la mujer como motor de cambio y transformación de las convenciones sociales. La mujer debe tener una ineludible participación social: “La mujer nueva debe ser amor y perfume, materia e idea” (Mercedes Pinto)

Su concepto de feminismo humanista, parte de su experiencia vital, especialmente de su relación matrimonial en la que fue una víctima de violencia de género.

“Mercedes Pinto trató el ideal de la mujer moderna con un concepto claro de la vida y con un dominio asombroso de esa filosofía inalterable y profunda que no se bebe en los libros sino que se aprende en la angustia del propio corazón” La Opinión 23 de mayo de 1932.

Así sus obras más representativas, parten de esta carga autobiográfica y del compromiso que surge de su deseo de compartir sus emociones como un fuerte testimonio de rebeldía y superación, tanto personal como social.

El divorcio como medida higiénica, es una brillante conferencia en la que defiende unos principios que conmocionaron a la sociedad del momento, anclada en las convenciones más tradicionales y católicas y que provocaron su exilio hacia América.

Algunas de las ideas que defendió Mercedes en esta conferencia fueron el derecho de las mujeres a solicitar el divorcio, el derecho a denunciar una situación de violencia íntima , la defensa y la responsabilidad del Estado sobre los menores víctimas de la violencia de género , el derecho a la protección y el derecho a la felicidad de las víctimas, así como dos conceptos básicos de su filosofía de vida, la educación de la mujer como medio de transformación personal y social y la solidaridad emocional entre las mujeres, lo que hoy conocemos como sororidad.

En Él la autora narra su desgraciada vida al lado de su marido enfermo y maltratador y el aislamiento familiar y social que sufre como víctima por las fuertes imposiciones sociales que la obligan a resignarse como única salida a su dolorosa situación personal. Aunque esta obra se publicó en 1926, de forma posterior a la conferencia de 1923, ambas comparten el mismo principio biográfico-narrativo.

Un Señor… cualquiera es una pieza teatral que recoge de nuevo la estricta moral católica que profesaba su familia, y los prejuicios sociales que fue encontrándose como mujer. La escritora nos advierte sobre la inutilidad de defender unos únicos y férreos modelos de comportamiento ya que el paso del tiempo se encargará de demostrar que la transformación social es un proceso natural.

Ella , novela que recoge los recuerdos de Mercedes Pinto desde sus primeros años hasta los años veinte . Con un carácter autobiográfico nos presenta su infancia feliz, sus primeros contactos con la poesía, la religión y el pensamiento conservador de la época, su paso de la infancia a la vida adulta, su matrimonio y el infierno en el que este se convierte y la lucha por conseguir una salida digna que le permita encontrar su seguridad, felicidad y realización personal. El exilio será el precio que deba pagar para comenzar una nueva vida.

Cantos de muchos puertos es un poemario que se convierte en una recopilación emocional de los paisajes interiores y exteriores por los que transitó la autora. La semblanza de una mujer que renuncia a su tierra para ganar su libertad.

Ventanas de colores es una recopilación de su prosa periodística, debemos destacar una serie de artículos publicados en Excelsior en 1975 (Año Internacional de la mujer) que contribuyen a exponer su ideario feminista.

Pero más allá de su labor literaria Mercedes Pinto, tiene un importante recorrido cultural en América. En Montevideo fundó la célebre «Casa del Estudiante», para extender gratuitamente la cultura entre todas las clases sociales de la ciudad. En su etapa uruguaya, que se prolongó durante siete años (1924- 1932).

Fue asimismo la primera mujer oradora del gobierno de Uruguay e incluso asesora pedagógica en las reformas educativas del país.

En Paraguay tuvo el honor extraordinario de haber sido la primera mujer que ocupó la tribuna de la Universidad de Asunción, y de haber llevado a cabo numerosos actos celebrados en escuelas e institutos educacionales para expandir sus ideas pacifistas y sus altos ideales sociales.

En Argentina, su ciclo de conferencias impartidas en la Universidad de Tucumán tuvo un gran impacto social. En Chile fue nombrada por Arturo Alessandri, el carismático y célebre presidente del país, Delegada Oficial del Departamento de Extensión Cultural y encargada de impartir conferencias sobre distintos aspectos de la moral en escuelas, cuarteles militares, etc. Allí se implicó también en los movimientos feministas del país, reivindicando el derecho de voto a la mujer y participando en el proyecto de ley del divorcio.

En Cuba, Fulgencio Batista, presidente del país, le ofrece un puesto como Educadora de Conferencista para las escuelas cívico-militares así como en la radio difusora del Gobierno y en la Cadena Azul, desde donde hizo sonadas campañas humanitarias, como la movilización llevada a cabo para que el Gobierno cubano permitiera el desembarco de los 930 mujeres, hombres y niños judíos que huían del nazismo en el barco «San Luis». No sólo Cuba le dedicaría por esto multitud de agradecimientos y homenajes, sino que, muchos años después, su defensa del pueblo judío le valdría uno de los honores más curiosos e impactantes en la vida de la escritora: el bosque de más de 2000 árboles que hoy lleva su nombre en Israel.

En definitiva Mercedes Pinto es una mujer adelantada a su tiempo, defensora de las mujeres y del papel que como sujetos activos deben desarrollar en la sociedad. Sus experiencias vitales conforman una voz única dentro y fuera de las letras canarias.

 

 

El divorcio como medida higiénica 1923

[…] Yo sé, señores, que esta enfermedad pueden llevarla en sí lo mismo los hombres que las mujeres, pero yo soy mujer y vengo a hablar por ellas. Los hombres casados con una enferma de este género lo tienen todo a su favor : «Pobre hombre —dicen— la mujer es insoportable, es celosísima, es rabiosa, es una fiera; debe estar chiflada, porque hace cosas muy extrañas». Por fin el marido, acompañado del asentimiento y la conmiseración de los amigos, de sus criados y del mundo, toma a la esposa y la lleva a una casa de salud, o la entrega a sus padres, quedándose él con los hijos, porque la mujer «no anda bien de la cabeza».

Así dicen; y no andar bien de la cabeza es tener celos infundados de un marido intachable, es el enfadarse sin causa, es hacer del hogar una molestia continuada, etc., etc. El hombre pues, está ya liberado.

La mujer en cambio se casa con un hombre sano, del cual puede hasta tener certificados médicos, no tiene tuberculosis ni enfermedades venéreas, sus hijos, pues, serán saludables. Creo además, por habérselo oído a médicos alienistas, que la «paranoia» suele estar oculta en la infancia y en la primera juventud y desarrollarse generalmente cuando las preocupaciones y cargas de la vida se acentúan y pesan sobre el cerebro… es decir, cuando después de casados, y aún después de la primera época, el nacimiento de los hijos y su sostenimiento y educación empiezan a levantar en el predestinado a la locura las aún dormidas preocupaciones.

¿Cómo va un médico que examina la sangre y el pulmón de un hombre a saber que en no lejano día el negro sadismo se levantará cruel y silencioso entre las sombras de la alcoba nupcial?

¿Cómo puede el médico adivinar las torturas a que la infeliz esposa va a verse sujeta? ¿Cómo la verán sus ojos de doctor y humanista con los dedos retorcidos y la garganta doblada bajo las presiones y las mordidas que han de dar al sádico el esperado goce?

Las infinitas crueldades que un enfermo del cerebro puede desarrollar en el matrimonio sólo puede concebirlas la mente más exaltada, los celos más insospechados, las manías más torturantes, los insomnios más tétricos, las bajezas más bochornosas…

Y eso, todo eso que parece ha de ser causa de divorcio, no lo es ni puede serlo, puesto que el Código aprecia como motivo de divorcio aquellos golpes de naturaleza tal que pudieran haber causado la muerte, y una cantidad de testigos que no sean de la familia, ni sirvientes, sino personas de fuera de la casa que hayan presenciado los hechos. De manera que todas las violencias, las torturas y los horrores incontables por asquerosos o brutales que contra su esposa pueden ocurrírsele a un paranoico, no son nada ante las leyes; tiene que esperar que le peguen un tiro… (y no la acierten) para que los jueces piensen que si le acierta… ¡se hubiese quedado en el sitio! Y por lo que se refiere a los testigos, desde luego comprenderéis lo imposible de que cier tos mar tirios, generalmente de alcoba y nocturnos, tengan testigos, por que no es costumbre que los amigos estén en la habitación a esas horas, y si la esposa grita, ya tendrá cuidado de no volver a hacerlo porque el marido lo impedirá, del modo que pueda, pero lo impedirá.

Además, todo el ambiente que ayudó al esposo de la enferma, al recluirla en un manicomio, o enviarla con su familia, quedándose él con sus hijos, ambiente que le harán también las mujeres que se pondrán de parte del marido, le faltará seguramente a la esposa al tratar de hacer lo mismo. Por regla general, pocas veces llega al público el verdadero aspecto de la horrible verdad.

Un señor discutidor, suspicaz, dispuesto a agriar las conversaciones con frases molestas y hasta llegando alguna vez a una agresión, no es para los ojos de los extraños más que un hombre de mal carácter, o tal vez cuando más «un señor raro»; pero esas gentes ven las cosas de lejos, no saben los disimulos, las suspicacias y los engaños con que esos hombres que no son raros, sino sencillamente enfermos, llegan a ocultar al público completamente las espantosas negruras de su hogar.

Esa locura engañadora, que lleva generalmente al que la padece a ver en los demás maldad y refinada malicia, desprestigia a la esposa del loco, por regla general, y a las iras de éste se les llamará «mal carácter», y a su sadismo exageraciones de la esposa que comprende mal las expansiones de un apasionado, y a sus celos les llamarán «exceso de amor», si es que no —¡lo que desgraciadamente ocurre!—, se vuelve la opinión en contra de la esposa, y dicen que algo habrá en ella cuando él la cela.

¿Qué ayuda puede darnos la justicia? Ninguna; porque la locura por sí no es causa de divorcio. […]

ÉL

[…] Viajaba yo con mi pesada cruz sobre los hombros. Al llegar a una estación decidí bajar un momento; necesitaba respirar, desentumecer mis piernas, agitarme, pues que durante unos momentos creí que iba a morirme de algo muy rápido, del corazón o del cerebro, porque era demasiado el sentir y excesivo también el pensar…

A los pocos pasos decidí escapar a la curiosidad de las gentes, y como iba sola, di la vuelta a la estación y me senté un momento sobre unos equipajes. Cerca de mí vi un buhonero con su mujer y un niño de pocos meses; habían terminado al aire libre una frugal merienda durante el descanso del tren, mientras que la mujer, sacando un pecho blanco y redondo, daba serenamente de mamar a su hijo sentada al lado de la caja donde guardaban la mercancía. El marido empezó a fumar una inmensa pipa de barro y él y la mujer me miraban con curiosidad, hasta que la mujer interrumpiendo el silencio me dijo: «¡Ay, señorita, cuántos trabajos pasamos los pobres; usted viaja en primera y va con toda comodidad, mientras que nosotros vamos como perros de pueblo en pueblo…! ¡Eso que Vd. lleva sí puede llamarse un viaje de placer!»

Yo la miré con una congoja inmensa que me subía desde el fondo del pecho, y llegando a mis ojos se me llenaron al punto de llanto; y la buena mujer, creyendo la infeliz que los ricos no podían llorar ni tenían por qué, exclamó convencida: —Es ceniza que ha volado de afuera… de la pipa de Ignacio… Y yo: —¡No… no…! ¡Es ceniza que sube, que sube de adentro…!

***

Corre, tren, corre sobre mi pena; oscurece mi dolor con tu humo negro como la cabellera del demonio, aleja de mi alma el drama entero de mi existencia rota, de mi presente de lucha, de mi porvenir incierto… Corre, tren, y con el ruido espantoso de tus cadenas y de tus brazos ciclópeos de hierro, evita que se forjen los pensamientos en mi cerebro, y patea, desgarra, pulveriza los recuerdos de trágica odisea que me enloquecen, y que a mi alma primitiva, sencilla, ingenua,

torturan con las pesadillas reconstructoras de lo pasado… (heridas, sangre, gritos, insomnios dolorosos, un soñar de calentura que aplasta mi sana complexión bajo su peso…).

En lontananza se va quedando el manicomio con sus torrecitas altas, y sus pabellones iguales pintados de blanco y rojo —huesos y sangre me semejan—.

Y yo sola, enlutada, con un luto triste porque es el que en la vida se lleva por uno mismo, miro a las lejanas torrecitas bajo cuyas techumbres se queda Él y me parece sentir aún las estridentes risas y las voces incoloras que he dejado. Y miro el porvenir y veo las piedras de mi hogar rodando clamorosas río abajo, río abajo… […]

[…] ¡anatema sobre vosotros los cobardes que no levantasteis la voz para defenderme! ¡Sobre vosotros y sobre vuestros hijos recaiga mi dolor —¡todo el amargo manantial de mi dolor!— y el hambre y la sed, y los insomnios torturantes, y todo el cruento palpitar de mis tremendas y apocalípticas horas de soledad!

Por los hombres cobardes abandonaré mi hogar y mi patria: por aquellos hombres miserables y ruines que se envolvieron el alma con túnica de mujerzuelas para recibir al infeliz demente con sonrisas melifluas, y lanzar a sus espaldas murmuraciones e intrigas miserables; perderé tal vez cuanto tuvo mi calor y fue mío. Por aquellos médicos que mintieron certificados de salud a un enfermo, cometiendo un acto delictivo, por no exponerse a las iras de Él, o a las de la «mano predestinada y trágica» que va tras Él, quedará tal vez mi fama en entredicho, y sobre las cabecitas de nuestros hijos flotará una sombra indecisa. Anatema, anatema sobre aquellos que impulsaron mi vida hacia caminos desconocidos; anatema sobre los que desarraigaron mis pies del adorado suelo en que nací… Anatema mil veces sobre los hombres ruines que no supieron levantar la voz viril para defender mi verdad. Y cuando los que yo adoro mueran lejos de mi lado y cuando el suspiro último de mi madre se exhale en la soledad, sin que sus ojos recojan la luz de los míos, el eterno anatema de mi alma enorme recaiga sobre los cobardes, los traidores, los malvados, que por no perder la amodorrante paz de su vivir, acallaron sus voces, contentándose con escuchar pacientes las alucinaciones de que el infeliz Él esmalta su existencia, y viendo maliciosos y pérfidos cómo mi porvenir se ensombrece, quedando sólo a la débil merced de mis manos.

Pero, ¡oh!, sociedad rastrera que haces esto conmigo, ¡no importa! Que en mi alma de mujer existe la semilla heroica que vuestros padres no pudieron sembraros y sobre la cadena de los dolores, tal vez el tiempo corone un día las sienes pálidas, que vosotros, indiferentes a mi agonía, ¡supisteis taladrar…!

***

Yo huí por los caminos de la vida y no sabía adónde. Sólo sabía que llevaba conmigo un equipaje de amores inocentes y más puros que nardos en capullos, y no me daba cuenta de que sus labios de coral y rosa me pedirían pan…

ELLA

[…] Entre los amigos de que primero hago memoria hay un señor joven, de barba muy rubia, con el cabello plateado sobre las sienes y los ojos azules. Este señor era director de un periódico de mi país, y había sido muy amigo de mi padre, según me decían. Venía a casa con cierta frecuencia, y siempre con dos o tres señores elegantes, que a mí me parecían de gran autoridad, que me tomaban en sus brazos, pasándome de mano en mano, haciéndome preguntas y quitándome el cabello de sobre la frente, exclamando: —¡Es la misma cara! ¡Cómo se le parece! ¡Qué lástima que esta criatura no haya sido varón…! Un día me llevaron al Ateneo, y me enseñaron muchos retratos, que había colgados de las paredes, de señores muy serios, con trajes antiguos y uniformes muy raros. El periodista me preguntó: —¿Cuál de estos es tu papá?—y yo, levantando mi mano, señalé el retrato de un señor de barba… Entonces me tomaron en brazos, me besaron mucho, y el periodista sacó el pañuelo y se lo pasó por la cara como si llorase. Yo puedo decir ahora que no sé absolutamente por qué señalé aquel cuadro, pues ya no recuerdo cómo era mi padre, y además era aquel un retrato muy malo, hecho por un aficionado del pueblo. Pero es de suponer que alguna sugerencia levantó en mí aquella figura pintada, o que en algún sentido la uní, tal vez inconscientemente, a mi ya muerta remembranza del caballero y el libro de estampas. Al regresar a casa, los señores aquellos le dijeron a mi madre que yo tenía un talento asombroso, repitiendo nuevamente en distintos tonos «¡que era una gran lástima que yo no fuese varón…!» Por entonces cumplí cinco años. Tengo que hacer notar la circunstancia de que aquellos señores y otros que también fueron amigos y admiradores de mi padre, al visitarnos o encontrarnos en la calle, no se preocupaban lo más mínimo de mi hermana, contentándose con darle unos golpecitos en la cara y sin que al parecer les diera lástima ninguna «el que ella no hubiera sido varón…» En cambio, yo estaba muy orgullosa con mi parecido, con mi frente tan ancha, «igual a la de él», que inducía a los amigos a regalarme y mimarme más… También me iba penetrando poco a poco «de que yo tenía mucho talento», cosa que ya no me satisfacía tanto, pues aunque no sabía en lo que consistía ni lo que significaba, servía sin duda, por lo pronto, para que mi madre me lo recordase continuamente, mezclándolo con enojosas reprimendas: ¡Parece mentira que una niña de talento como tú se ensucie con tanta frecuencia los vestidos…! […]

[…] Hay que mentir, siempre mentir. ¿Dónde se ha ido mi carácter veraz que contaba hasta el menor de mis pensamientos…? Murió hace tiempo la chiquilla alegre que decía todo lo que le ocurría, lo que deseaba y lo que sentía…se deshizo mi impetuosidad…Se aventó como polvo la fortaleza, la expansión, la leal y bella franqueza de mi sentimiento… Mentir…Siempre mentir…

No decirle a Él que mi madre ha venido…No contarle que un niño se dio un golpe…Ocultarle la frase de la amiga, la enfermedad de la sirvienta, el nacimiento de los gatitos que se apretujan confiados contra la panza gris de la gata en el rincón oscuro de la carbonera…De todo puede venir un disgusto, una discusión un enredo…

El asunto baladí toma de pronto caracteres de catástrofe. La cosa más pequeña se agiganta monstruosamente en el horizonte de mi vida, cargada de electricidad…Disimular, callar, mentir…Ese es mi único y posible programa. […]

Cantos de muchos puertos (1931)

 

Rebelión

Ven y dame tu mano, que en la mía
será como de bronce,
y así fundidas
romperemos el mundo, si en el mundo
vallas levantan manos enemigas.

¡Iremos muy erguidas las cabezas,
con Cupido en los brazos, hecho carne,
para decirles,
a los sordos y ciegos de la Vida,
que deshicimos torres de prejuicios
golpeando con las frentes en las piedras;
que quitamos las uñas a las garras
de los buitres rastreros,
y libertados,
hicimos mariposas con las hojas
de las leyes antiguas,
y juguetes a nuestro Cupidillo,
con las viejas argollas
de las cadenas de la Tierra…!

Desde el avión

A MIS HERMANOS TODOS LOS EMIGRANTES

Ya no hay largas distancias,
ya no hay mares azules y extensos
donde se ahogan los cantos perdidos
de los marineros.
Ya no existen montañas silentes
cerrando horizontes,
como negras murallas gigantes
que forman fronteras y separan mundos…
Ya se acortan los caminos largos,
resecos y crueles, por donde se alejan los seres queridos,
¡madre, novia, casa…! ¡Ya no estamos lejos!
¡La ruta celeste siempre estará abierta!
¡Nos dormimos niños, soñando en un viaje,
cabalgando,
en las verdes crestas de un fugaz relámpago!

El emigrante

¿Sabes para qué vengo hasta tus playas?
¿Sabes por qué atravieso la distancia
que separa mis montes elevados
de tus valles fecundos…?
No es en busca de gloria ni riquezas,
ni a conquistar la fama, a lo que llego:
es a algo más humilde,
que olvidaron los grandes y los fuertes,
pero que yo preciso
para el aliento de la vida mía,
porque es soplo vital que la sostiene,
y luz y sombra, y la existencia misma
que sin ella no importa ser vivida!
¡Busco un alma! ¿Me escuchas…? ¿busco un alma
delicada y sutil; alma tan suave
como el consuelo de la tibia mano
como la seda del “clavel del aire”
como la pluma del pichón tremante…!
¡Alma que sienta del respiro mío
la vibración sutil en el espacio,
y adivine en alerta continuada,
si el suspiro es de risas, o es de lágrimas…!
Un alma que comprenda las palabras
que en mi boca no puedan dibujarse,
y sienta el fuego de un ardiente beso
antes de que se asome entre mis labios…!
De buscar esa alma por la tierra
tengo los pies llagados, y las manos
endurecidas de azotar las ramas
de los almendros cuando están floridos,
de los rosales cuando dan las rosas […]
…¡Por eso abandoné los altos montes
en los bosques espesos, por los valles
de tu patria lejana! ¡Por si acaso
el alma compañera de la mía
está entre las flores de tus huertos blancos
bañados por la luz de la mañana,
o la encuentro en gaviota convertida
oculta entre las peñas de tus mares,
y podrá descansar el alma mía
cubierta con las plumas de sus alas…!

BRISAS DEL TEIDE (1924)

Más alto que el águila

Grilletes en los pies, venda en los ojos;
prohibidas la acción y la palabra;
en las puertas fortísimos cerrojos
y castigo ejemplar al que las abra…
No poder expresar con el acento
lo inmenso de un amor avasallante;
envejecer el cuerpo macilento
sin realizar tu anhelo un solo instante…
Todo eso puede, y mucho más, hacerte
el que sobre tu ser manda e impera;
¡siempre sobre la “mano”, por más fuerte,
ha de poder la “garra” de la fiera…!
Porque el cuerpo es esclavo; la materia
dócil se dobla al brazo del tirano;
por eso podredumbres y laceria
hacen su nido sobre el cuerpo humano…
Mas en esa materia hay un sagrario,
foco de luz espléndido y divino,
¡rayo de sol que cruza temerario
rasgando las tinieblas del camino…!
Se llama ese sagrario “el pensamiento”,
que quiere y que aborrece, el “alma”, en suma
¡libre como los pájaros y el viento!
¡cual se remonta el Sol sobre la bruma!
Podrán tu cuerpo aprisionar feroces,
tu boca amordazar como a las fieras,
¡pero no te podrán quitar los goces
de pensar y adorar lo que tú quieras!…
¡Bendito sea el pensamiento humano!
¡Por los siglos sin fin, bendito sea…!
¡que por cima del déspota inhumano
el espíritu, libre, vuela y crea..!
Y venciendo crueles opresores,
inmaculado siempre y siempre fuerte,
porque le dan más savia los dolores
y triunfa del martirio y de la muerte,
mientras la “garra” la materia oprime
y el cerebro con rabia pulveriza,
para matar la idea que redime
—vencida la materia en esta liza—,
el pensamiento escapa victorioso
y de espacios más grandes vuela en pos;
en un valiente impulso luminoso,
va más alto que el águila… ¡hasta Dios!

VENTANAS DE COLORES

¿Los animales tienen alma?

Vivía yo en Tenerife, en una hermosa casa, con un jardín extenso, con árboles frutales y un laurel que parecía el patriarca del huerto, por viejo, por enorme y frondoso, con follaje continuamente renovado, espeso y protector de eterna sombra, con ramas verde oscuro que penetraban por la ventana de mi escritorio y se quedaban repicando en los cristales cuando yo la cerraba y me hacían sonreír con su terco sonido, como deseando entrar y tocar mis cabellos como lo hacían cuando yo me sentaba junto al balcón abierto…

Los pájaros de todos colores piaban y cantaban en el laurel frondoso, cuando una tarde vimos caer en el piso del cuarto un lindo pajarito amarillo, que se dejó tomar por mis manos dando ligeros estremecimientos… Mis niños acudieron y notamos que el pájaro tenía una larga espina atravesando la patita izquierda… Nos quedamos atónitos y yo dispuse una curación rápida. Saqué la espina lavando la herida con agua boricada y lié toda la patita con una ligera gasa. Acosté al animal en una cestita con algodones y puse todo sobre el alféizar de la ventana, sujetando la pequeña cestita a una de las ramas del árbol para que el animalito se sintiese libre al aire y al sol… En una farmacia me dieron luego un líquido rojo que me dijeron era yodo en mínima reducción y todos los días curé la herida con aquel líquido que por cier to, manchó de rojo la punta de un ala del enfermo pajarito.

En la cestita pusimos siempre migas de pan y alpiste y, poco a poco, el pájaro fue enderezándose, piando y reponiéndose, hasta que un día voló de la cestita y desapareció.

Pero, ¿cuál no sería mi asombro y la loca alegría de mis niños, cuando vimos que el pajarito enfermo, todavía con el ala teñida de rojo, venía trayendo pajas que colocaba en la cestita donde había pasado su enfermedad que aún estaba allí, atada a la verde rama de laurel, como si estuviera esperando…? Porque el pájaro de la patita herida, no era «pájaro» sino «pájara» y, en su cama de enferma, fabricó su nido y allí puso cuatro diminutos huevecillos. Allí una pareja de amor incubó a sus hijos, como una ofrenda a la mujer que un día le dio ternura y curación…

Los pajaritos nacieron «dando con el ala en los cristales», como en el poema del divino Gustavo Adolfo Bécquer… y cuando los vaivenes de mi vida me llevaron de aquella casa y de la Isla amada, mis hijos y yo nos preguntábamos con emoción: «¿Se acordará la pajarita de nosotros, como la recordamos a ella…?». Yo los apretaba contra mi corazón y les aseguraba que sí, que entre las ramas del jardín lejano, nuestras almas estarían siempre jugando con los pájaros…

 

 

 

Webgrafía

http://www.aliciallarena.com/00000098fc05fc709/00000098fc075455c/index.html

http://www.academiacanarialengua.org/archipielago/mercedes-pinto/

http://www.casamerica.es/literatura/cantos-de-muchos-puertos

https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/2227130.pdf

http://www.gobiernodecanarias.org/cultura/dlcan/2009/index.html

Paisaje interior: Mercedes Pinto http://www.gobiernodecanarias.org/cultura/dlcan/2009/pdf/letrascanarias2009.pdf

MEDIATECA

http://www.youtube.com/watch?v=8tcYOZ3no5Q: Como una brisa del Teide. Fragmentos del monólogo teatral basado en textos de Mercedes Pinto, estrenado en Las Palmas de Gran Canaria, febrero de 2009. Dirección y puesta en escena: Fabián Lomio.

http://www.youtube.com/watch?v=3S_AatxhDiI: ¡Luz, más luz! Fragmentos del espectáculo teatral sobre la vida de Mercedes Pinto, basado en sus textos periodísticos, estrenado en Las Palmas de Gran Canaria, abril de 2009. Compañía: Helena Turbo Teatro. Dirección y espacio escénico: Helena Romero Campos. Adaptación: Paco Monge.

http://www.youtube.com/watch?v=6Xhesh61YY4: Cantos de muchos puertos. Fragmentos del espectáculo musical basado en la vida y la obra poética de Mercedes Pinto, estrenado en el Auditorio de Santa Cruz de Tenerife, junio de 2009. Interpretación, idea, producción y dirección: Miriam Penela

https://www.youtube.com/watch?v=PIEoVoLAfVA Ellas, biografía ficcionada de Mercedes Pinto, una pionera en defensa de los derechos humanos de la mujer y personaje polifacético.v Una estudiante, una periodista y una escritora de diferente perfil y edad comparten el mismo interés por la singular persona de Mercedes Pinto. A través de entrevistas, recuperan la memoria de una de las figuras más importantes de la defensa de los derechos de la mujer en España. Silvia Munt, Marta Aura y Paola Bontempi interpretan a las tres mujeres que presentan los momentos cruciales en la vida de la escritora canaria. Dirigida por David Baute.

http://www.youtube.com/watch?v=JokdUqsbM14&feature=related entrevista al director David Baute .

https://www.youtube.com/watch?v=xnTIlI_tVqk Él película dirigida por Luis Buñuel en 1952 basada en la novela Él de Mercedes Pinto.

 

 

Obras teatrales:

“Silencio” (1929)

“Un señor… cualquiera” (1930)

“Una mujer, Ana Rosa” (1932)

“El alma grande del pequeño Juan” (1950)

Poemarios:

Brisas del Teide (1921)

Cantos de muchos puertos (1940)

Más alto que el águila (1968).

Ensayo:

La emoción de Montevideo ante el raid del comandante Franco (1949).

Novelas:

Él (1926)

Ella (1934)

Conferencias

“El divorcio como medida higiénica” (1923)

“Las poetisas”

“Divorcio, conciencia y felicidad”

“El rol de la mujer en la hora presente”

“La mujer moderna  y su influencia en el destino del mundo”

“La pedagogía y el feminismo”

Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos (EUT)

3º ESO