El alumnado de 1º de ESO realizó una expedición por la isla de Gran Canaria, en la que descubrió lugares con interés arqueológico y biológico, geológico, así como de interés turístico. Este viaje tenía varios objetivos, además del hecho de conocer lugares fuera de nuestra isla, valores que les reforzaron la competencia ciudadana: la convivencia, la desconexión digital y la toma de responsabilidades.
El primer día, el alumnado visitó Gáldar, y entre una ciudad engalanada por sus fiestas de Mayo, descubrió cómo era la vida de los guanches en la isla vecina en el museo y parque arqueológico de Cueva Pintada. Al igual que los Menceyes, los guanartemes lideraban los poblados guanches, las guayarminas eran las princesas del poblado y los guaires eran los guerreros. La alfarería, la caza y la pesca eran las actividades de las que se tienen más evidencias arqueológicas, que se complementa con los más de 5 km² de yacimientos que les enseñó a nuestro alumnado cómo eran las estructuras de sus cuevas.
El segundo día, el alumnado se dirigió a la zona central de la isla a contemplar uno de los símbolos grancanarios por excelencia: el Roque Nublo y su parque rural. En este parque rural el alumnado hizo una ruta partiendo de la zona recreativa de los Llanos de la Pez y la presa de Hornos, donde el profesorado acompañante les contó la historia de la presa. La tabaiba, el pino, la sabina, el tajinaste negro y la sideritis de Tejeda, entre otros, son especies vegetales que el alumnado contempló en el entorno. Durante la caminata por los senderos y el ascenso hacia el Roque Nublo, el alumnado también pudo contemplar algunas especies animales, como el picapinos, los pinzones y el cernícalo. Una vez en la cima, el profesorado les dio unas orientaciones geológicas y exploraron desde las alturas (a 1890 m sobre el nivel del mar) los puntos más importantes del lugar, así como ofrecerles unas espectaculares vistas del majestuoso Teide y su mar de nubes. De vuelta ya en la zona recreativa, el alumnado pudo disfrutar de un catering brindado por nuestra AMPA e hicieron una práctica de medición de longitudes inaccesibles, basada en la medición de sombras y las fracciones equivalentes para estimar la altura de uno de los pinos canarios que había en la zona (de 23 metros de altura).
El tercer y último día de la expedición, el alumnado y el profesorado visitaron el entorno protegido de las dunas de Maspalomas, explorando sus especies vegetales, como el tarajal, complementando las especies estudiadas en la jornada anterior. El alumnado finalizó el día en la playa de Maspalomas, donde practicamos deportes al aire libre y visitamos su pintoresco Faro. Era la última parada antes de llegar a Agaete, donde tomaríamos el barco de vuelta a la isla.
Finalmente, queremos agradecer el buen trato recibido en la residencia escolar de Santa María de Guía, sobre todo de las empleadas de cocina y su empleado de mantenimiento, que estuvieron muy pendientes de que no les faltara de nada ni al alumnado ni al profesorado, así como a nuestro AMPA por brindarles el catering a los expedicionarios del Andrés Bello.