Archivo de la etiqueta: Tebeos con clase

Los tópicos del cómic, esas malas hierbas imposibles de erradicar

Uno de los tópicos con respecto al medio que no ceso de oir es: «Tú que tantos cómics has leído, lo tienes fácil para hacer uno». La gente cree entonces que cómo se les ocurre a los dependientes de las librerías de cómic desaprovechar su tiempo atendiendo al público, en vez de estar haciendo la obra maestra del cómic.
No es que sean menos listos que el resto, es simplemente que no se han enfrentado a los problemas de completar una narración gráfica. Si se pusieran, mirarían los recursos ajenos-algo que tuvieron frente a sus ojos siempre y jamás vieron, ocupados en leer la historia y no en hacerse preguntas relativas a su creación-es decir, siempre vieron las soluciones, pero nunca los problemas que había tenido que encarar el autor.
Por mucho que yo hable de todo esto, la próxima vez que leas un cómic, volverás a pensar que fulanito tiene el estilo de menganito, por el acabado del pelo y la forma en la que hace la línea o los ojos, y todo esto no habrá servido para nada. Para eso son los tópicos, para perdurar, sin demasiada dificultad, y sin apenas base ni experiencia, repetidos hasta la saciedad y por tanto dados por válidos por todos.
Una cuestión que no se plantean es la colocación de los bocadillos en la página. Esta debe aparecer en la diagramación, fase inicial de la traslación del guión a la página de cómic, ya saben: cuando el dibujante esboza monigotes en unas viñetas en miniatura. Este momento es básico, y en esto nunca piensa nadie. ¿Algún lector de cómic ha pensado que los rabos de los bocadillos no deben cruzarse? Existen varias opciones para solventar esto, por ejemplo que el personaje que está situado a la izquierda tenga su bocadillo situado por debajo del de la derecha. Generalmente se evita y se situa al personaje que primero habla a la izquierda y el que lo hace a continuación a la derecha. En el ejemplo de Tintín, percibimos que puede ser ligeramente invasivo y restar espacio a la imagen.

Tintín

 

En el caso de que el primer personaje no diga una, sino dos cosas en la misma viñeta, el problema se complica. Podemos observar la solución de Keko, en su último cómic publicado, donde los bocadillos posteriores en lectura no sólo se colocan bajo los primeros, sino también desplazados a la derecha, potenciando el orden lógico de lectura horizontal, de izquierda a derecha y de arriba a abajo.

 

Keko

 

Otra solución la encontramos en Vittorio Giardino y su “Little Ego”:

 

Little Ego

Tal vez menos elegante pero más funcional , que yo nunca había visto, es la solución de Jaime Hernández en su último cómic-«Chapuzas de amor» Como podemos ver en la imagen, se trata de superponer el bocadillo intermedio al rabo de unión entre el primero y el tercero. Esta tiene la ventaja de dejar libre el resto de la viñeta que no sea la parte superior. No siempre tiene por qué convenir, ya que el texto, como cualquier otro elemento de la composición, guía la mirada del lector.

Chapuzas de amor

 

 

 

 

El miedo al dibujo. Rupturas y conclusiones.

Trabajo con alumnos de la ESO desde el 98, impartiendo clase de EPV. A lo largo de todos estos años he observado que lo que ellos consideran «saber dibujar bien” no es otra cosa que  lograr un dibujo fiel a la realidad. Muy interesante a este respecto es la famosa charla de Puño en el MAD.

Como intento de romper este tópico trato de jugar con ellos al pictionary. Con muñecos de palo tratan de hacerse entender, no hay aún narración, pero sí representación y comunicación. Dependiendo de la edad, el juego resulta pedagógico o se queda en un mero entretenimiento lúdico-competitivo, en el que todos están más pendientes de la broma y el equívoco o de ser ellos los siguientes en salir a la pizarra. Yo trato de calmar los ánimos y de sacar conclusiones de  todas y cada una de las imágenes representadas.

Susurro la palabra al oído del alumno y este trata de representarla sin la ayuda de letras o números. En una ocasión le chivé la palabra “hombre” y esto fue lo que dibujó:

Niño dibujando un hombre

 

La lección estaba clara: Teniendo pocos elementos, cualquier signo gráfico tiene su contenido. Enuncié esta conclusión en voz alta. Si el dibujo hubiera tenido más información, mayor número de líneas, hubiera sido más barroco, posiblemente este detalle se hubiese pasado por alto.

Otra conclusión es que tienen que analizar cuál es la característica por la cual sus compañeros adivinaron el objeto, en el caso de que la palabra a representar sea «boda», podría ser un sombrero de copa.

Un momento álgido se produce cuando susurro al oído de un alumno la palabra «guiri». Después de complicados planos de otros países, gafas de sol, etc, el alumno se da por vencido y entonces dibujo tan sólo un calcetín dentro de una sandalia. ¡No falla!  (la metonimia,  representación de una parte por el todo, así como «volante» puede representar a «coche»)

Otra de las conclusiones es que muchos elementos, más que ayudar al éxito, llevan al fracaso al distraer de la idea base, de manera que pierde fuerza.  Otra, que el ángulo en el que esté dibujado el objeto puede ser esclarecedor, o por el contario, confuso.  Una persona vista en picado cenital, con un dibujo esquemático podría ser cualquier cosa, mientras que vista de frente se nos presenta bien clara y reconocible. Otra, que a veces no hay otra manera que ayudarse por la secuencia para que quede patente la transformación de algo en el tiempo.

También tienen que tener en cuenta que sus dibujos actúan como símbolos. Las mujeres no tienen por qué llevar falda, pero si colocamos una falda a un personaje, difícilmente interpretaremos otra cosa que que se trata de una mujer.

Realmente no hay mejor dibujo que aquel que se adapta a la perfección a su función, en el caso del cómic, que hace de engranaje ideal para que toda la maquinaria de la narración funcione. Por eso a la pregunta de” ¿Este dibujo está bien?”  Siempre les respondo con otra pregunta: “Depende…¿Qué quieres comunicar?.”

Álvaro Manzanero

Tebeos con clase en Primaria

 

TEBEOS CON CLASE EN PRIMARIA

Debido al interés mostrado por varios centros de Primaria se decidió desarrollar otra exposición didáctica itinerante especialmente diseñada para este alumnado. Consta de

-Cinco paneles en los que se exponen los elementos fundamentales del género, ejemplificados a través de sus personajes más famosos para la infancia, agrupados por escuelas y tendencias. Haciendo click sobre los títulos podrás ver los paneles completos.

01 elcomic iconoc

02 espanol iconoc03 manga iconoc04 superheroes iconoc05 francobelga iconoc

-Una  maleta con 20 comics seleccionados. En cada Centro de Profesores de Canarias hay una copia de la exposición, con obras diferentes en esta maleta, pero aquí les adjuntamos el listado original, que puede servir de guía: INVENTARIO_TEBEOS

-Una maleta con 25 ejemplares de El zoo de Antón, de Juan Berrio,  que es un cómic mudo muy adecuado para trabajar con alumnado de Infantil y primero y segundo de Primaria. Se incluyen los siguientes recursos didácticos:

 

-Otra maleta con 25 ejemplares de Astérix en Hispania, de Goscinny y Uderzo, también con propuestas didácticas para trabajar con el alumnado.

En esta entrada (Astérix y Obélix en Canarias) podemos ver una muestra del trabajo de la compañera Elena García Huerta con el material de Astérix en Hispania.

Asimismo, en esta ocasión los materiales elaborados presentan una mayor adaptación a los distintos contextos donde pueden ser utilizados: centros educativos, bibliotecas escolares o aulas de grupo.

Finalmente, para la presentación se adopta un doble formato –expositivo y digital-interactivo– y se integran sus contenidos en situaciones de aprendizaje más globales, para que el alumno de Primaria no solo conozca y disfrute el cómic como forma narrativa y lenguaje autónomo sino que, además, lo emplee como medio de expresión para sus propias producciones.

Además, a partir de la puesta en marcha de la iniciativa, la mayor parte de los centros que han podido tener la exposición y las maletas didácticas, han abierto un espacio de tebeos en sus respectivas bibliotecas, adquiriendo en muchos casos los mismos títulos que viajaban en los baúles de la exposición y, en otros, completando el material que se había adquirido para trabajar en el aula.