Archivo diario: 3 julio, 2026

Movilidades Erasmus+ realizadas este curso

En este curso escolar recién finalizado, hemos tenido la oportunidad de participar en el programa Erasmus+, una experiencia muy enriquecedora tanto para el alumnado como para el profesorado implicado.

La primera movilidad, llevó a diez estudiantes de 4º de ESO y dos de sus profesores a Vught (Países Bajos). Además de la movilidad de grupo del alumnado, este curso dos profesores de nuestro centro participaron en una actividad de job shadowing con Stabekk skole en Oslo (Noruega). Así, tuvieron la oportunidad de conocer de primera mano el funcionamiento de otro sistema educativo, conocer distintas metodologías de enseñanza e intercambiar experiencias con sus colegas noruegos, lo que sin duda enriquecerá la práctica docente en nuestro centro.

Por último, queremos dar voz al alumnado que participó en la movilidad de grupo a Vught (Países Bajos). Hemos reunido algunas de sus experiencias que nos explican qué ha significado esta experiencia Erasmus+.

A.R.:

Ha sido una experiencia inolvidable en la que he mejorado mis habilidades tanto sociales como lingüísticas. 

A.T.:

Me ha gustado el conocer a gente nueva y aprender de una nueva cultura. De la forma de vida de gente de mi edad en otro país. La verdad es que no es lo mismo ir a visitar un país de manera turística que mezclarte con la gente y ponerte en la piel de un estudiante de tu edad.

R. I.:

En primer lugar decir que ha sido una gran experiencia que repetiría una y otra vez. En esta experiencia aprendí muchas cosas, a comunicarme en inglés y a llevarme bien con todo el mundo gracias a un maravilloso grupo que me acompañó en el viaje. Aunque los primeros días fueron duros por temas de timidez, por suerte mi grupo me hizo sentirme integrado y socializar con ellos fue lo mejor.

A.Q.:

Mi experiencia en el intercambio Erasmus en Holanda estuvo llena de momentos inolvidables donde aprendí una nueva costumbre, forma de vida, paisajes, gente, etc.

Me quedé en un pequeño pueblo con mi partner y su familia, que me acogió con calidez, me hizo sentirme como en casa. […] Lo de montar en bici pensé que sabía, ya que estuve practicando muchas veces antes de ir. Pero resulta que su bici tenía el sillón muy alto y me termine estampado contra un árbol.

A.R.:
Nunca pensé que este viaje me cambiaría tanto la forma de pensar. […]Durante esa semana, me gustó mucho aprender sobre cómo era la vida allí y la naturaleza que aquí no tenemos, pero, sinceramente, lo que más me marcó del viaje fue la sensación de familia que tuve y que continúo teniendo, no solo con mis compañeros de clase, sino con todo el grupo de Erasmus. Definitivamente esas tardes en las que nos juntábamos todos y contábamos nuestras historias y anécdotas muertos de risa, siempre las recordaré como lo más bonito de este viaje.

Después del viaje, he notado un cambio en mí. Siento que soy más sociable y que trato a mis amigos de una forma más cercana, como si fueran mi familia. No tengo del todo claro por qué, pero sé que esta experiencia ha influido mucho en ello.

M.J.:

Podría explicar el Erasmus como una mezcla de emociones. 

Las semanas previas al viaje estaba muy emocionada, tenía claro que iba a disfrutar muchísimo de la experiencia. Justo antes de llegar empezaron los nervios y las preguntas: ¿cómo será la familia? ¿será incómodo estar con ellos? ¿cómo debería comportarme?; dudas que desaparecieron en mi cabeza según llegue. Convivir con mi nueva familia era mucho más sencillo de lo que pensaba, simplemente una mezcla de culturas, no debía dejar de ser yo, simplemente disfrutar. 

Aunque en un inicio fue chocante el cambio de cultura, aprendí muchísimo de la experiencia. No se trataba solamente de poner en práctica el inglés, de lo cual aprendí muchísimo, sino de aprender y conocerme más a mí misma. Fue una experiencia que me enseñó a mejorar, a salir de mi zona de confort, a relacionarme con personas incluso hablando un idioma que no es el mío y sobre todo a confiar más en mí misma; cosas que creo que serán imprescindibles en mi futuro. 

Además de aprender, esta experiencia me ayudó a conocer. No solo conocer impresionantes lugares o incluso como tratan el agua en Holanda, sino conocer a las personas. Gracias a esta experiencia pude conocer a una familia nueva y sentirme como una más de ella y conocer a mi partner que no pudo hacer el viaje más inolvidable. 

En definitiva recomendaría esta experiencia a cualquier persona, tanto tímidas como extrovertidas. Es la oportunidad perfecta para conocerte más a ti mismo, conocer mundo, conocer gente nueva y cualquier persona disfrutaría muchísimo. 

H.Z.:

Mi intercambio en Holanda fue una de mis experiencias más memorables. Al principio estaba muy nerviosa porque todo era nuevo, un país diferente, una familia que no conocía, un instituto distinto y gente nueva, tenía muchas dudas y me consumía la incertidumbre. El viaje fue largo y en ese momento sentía un poco de miedo, pero al mismo tiempo tenía muchas ganas de vivir la experiencia. Cuando llegué conocí a mi partner y a su familia. Al principio me costaba un poco hablar pero poco a poco fui cogiendo confianza. Me di cuenta de que eran muy amables conmigo y eso me ayudó mucho a sentirme más cómoda. Durante los días fuimos al instituto, que era muy diferente. Me sorprendió mucho porque era muy grande y funcionaba de otra forma: nos movíamos de clase en clase, y todo era más flexible. También fuimos en bici, hicimos actividades, excursiones y visitamos sitios muy bonitos como Ámsterdam, Zaandam y Kinderijk. Cada día hacíamos cosas nuevas y eso hacía que todo fuera muy emocionante. Otra cosa importante que noté fueron las diferencias en los estilos de vida, y eso me hizo cambiar un poco la forma de ver las cosas. Al principio me parecía todo muy diferente y hasta un poco extraño, como el instituto o la forma en la que se movían en bici a todos lados, como si fuera un alien en otro planeta. Pero me di cuenta de que simplemente era otra manera de vivir y pensar. Eso me ayudó a ser más abierta, a adaptarme mejor y a entender que cada país tiene su propia forma de hacer las cosas. Con el paso de los días, el grupo se fue uniendo mucho más. Al principio todos estábamos un poco nerviosos, pero luego empezamos a reírnos juntos, hablar más y pasarlo muy bien. Hubo momentos muy divertidos y también otros más tranquilos, como cuando nos sentábamos todos juntos a charlar o comer. Poco a poco nos sentíamos como una pequeña familia. […]Este viaje me ayudó a crecer mucho como persona. Aprendí a salir de mi zona de confort, a hablar con gente nueva aunque me diera vergüenza y a adaptarme a situaciones diferentes. También aprendí que al principio es normal tener miedo, pero que si te atreves a dar el paso, no te vas a arrepentir. Al final me di cuenta de que he sido capaz de vivir una experiencia increíble que nunca voy a olvidar. Me llevo muchos recuerdos, amistades y aprendizajes que se quedaran conmigo por toda mi vida.


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