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El Gobierno dedicará a Josefina de la Torre la edición de 2020 del Día de las Letras Canarias

Josefina de la Torre

Se celebrarán actividades a lo largo de todo el año para difundir la obra de la autora que ha pasado a la historia como “la última voz del 27”

La elección se ha basado en la grandeza de su contribución artística y por ser una de las grandes pioneras de la creación literaria en el Archipiélago

El Consejo de Gobierno ha aprobado hoy, martes, la propuesta de la Consejería de Educación, Universidades, Cultura y Deportes de dedicar el Día de las Letras Canarias de 2020 a Josefina de la Torre (Gran Canaria, 1907-Madrid, 2002). La elección se realiza con la finalidad de reconocer y difundir el trabajo de esta autora, a través de varias iniciativas que se desarrollarán a lo largo del próximo año. Como en anteriores ediciones, y dentro del espíritu de esta celebración anual, el programa de actividades previsto para 2020 se iniciará el 21 de febrero con los actos institucionales en los que se recordará la figura de Viera y Clavijo, en cuya conmemoración se instituyó esta celebración.

La figura artística de Josefina de la Torre abarca la poesía, la narrativa e incluso el guion cinematográfico. Sus textos gozan de una destacada recepción crítica y se encuentran entre las mejores muestras de la poesía canaria del siglo XX. Además, Josefina de la Torre expande su talento entre la interpretación actoral, el canto y el doblaje, lo que la une a grandes personalidades como Edgar Neville o Luis Buñuel. Por la grandeza de su contribución literaria y por ser, junto a la ya homenajeada Mercedes Pinto, una de las grandes pioneras de la creación literaria en el Archipiélago, es propuesta en 2020 como protagonista del Día de las Letras Canarias.

Por todo ello, con el fin de fomentar la lectura de su obra y el descubrimiento de la trayectoria de Josefina de la Torre, está prevista la celebración de un acto institucional en la isla de nacimiento de la autora (Gran Canaria), una edición o coedición de su obra literaria y la publicación de una revista divulgativa que se distribuirán en todo el Archipiélago, donde expertos en el campo de las letras y las artes analizarán su obra y que incluirá una selección poética.

Igualmente, se realizará una exposición itinerante con paneles informativos sobre su vida y obra y se apoyarán actividades diversas (jornadas, lecturas, cursos, talleres…) destinadas a difundir el análisis, divulgación y reflexión de su obra.

Josefina de la Torre Millares nació en 1907 en el seno de una familia burguesa de intelectuales en Las Palmas de Gran Canaria, y allí pasó su infancia y su juventud. Con solo 13 años publicó sus primeros poemas en revistas y, con 20, viajó a Madrid junto a su hermano Claudio de la Torre, que había recibido el Premio Nacional de Literatura en 1923. Además de prepararse en la academia de canto de Dahmen Chao, fue testigo presencial de la efervescencia cultural que se cimentaba en la capital, colaborando en revistas poéticas de prestigio como España, Alfar, Verso y Prosa, La Gaceta Literaria y Azor.

Justamente en el célebre año de 1927, Josefina publicó Versos y estampas, su primera obra literaria. Esta plaquette es editada por la revista Litoral y prologada por Pedro Salinas, que la bautiza como “muchacha-isla”. Dos años más tarde, ve la luz su libro Poemas de la isla. En esa época, se trasladó junto a su hermano Claudio a los estudios franceses de la Paramount en Joinville, donde trabajó como actriz de doblaje.

Tras el estallido de la Guerra Civil, regresó a Gran Canaria junto a su hermano Claudio y su esposa, Mercedes Ballesteros, con quienes fundó la colección La novela ideal. En ella escribe, bajo el seudónimo Laura de Comminges, una serie de novelas amorosas. Una vez ha terminado la guerra regresa a Madrid, debutando en 1940 como primera actriz del Teatro Nacional María Guerrero. A la actividad teatral se suma la cinematográfica, pues realiza una serie de papeles secundarios entre 1941 y 1945.

La represión franquista, que había disuelto a los poetas republicanos de la Generación del 27, parece ser una de las causas de esta inclinación por la interpretación en detrimento de la poesía. Sin embargo, su vocación como actriz se había fundamentado en su núcleo familiar. Prueba de ello es la celebridad que obtuvo el Teatro mínimo, que es el nombre con el que se conoce a una serie de representaciones que los hermanos organizaban en su casa de la playa de Las Canteras. Como resultado de esta inclinación, en 1946 fundó su propia compañía teatral, la Compañía de Comedias Josefina de la Torre, junto a Ramón Corroto, que años más tarde se convertiría en su esposo.

También actuó en otras compañías hasta 1958. Asimismo, entre 1944 y 1957 trabaja como primera actriz del Teatro Invisible de Radio Nacional y, con posterioridad, en Radio Madrid. El teatro la acoge en su seno y le devuelve el clamor de una fama que el cine le había negado, pues nunca obtuvo en la gran pantalla papeles protagonistas. Esta circunstancia aparece retratada en su novela corta Memorias de una estrella, que se publica en 1954 junto a En el umbral, en la colección La Novela del Sábado, de ediciones Cid.

Durante los años sesenta colaboró también como actriz en series televisivas y publicó su poemario Marzo incompleto (1968). A finales de los ochenta aparece su obra poética reunida bajo el título Poemas de la isla, que incluye un libro inédito, Medida del tiempo. Esta antología, diez años más tarde, será recogida en una edición bilingüe a cargo de Carlos Reyes.

Los reconocimientos a su labor llegan con el nuevo siglo: en el año 2000 es nombrada Miembro de Honor de la Academia Canaria de la Lengua; en el 2001 se le dedica la exposición Los álbumes de Josefina de la Torre: la última voz del 27 en la Residencia de Estudiantes de Madrid, y en 2002 se le concede la Cruz de la Orden Islas Canarias. En ese mismo año, muere Josefina de la Torre en su casa de Madrid, lejos de la tierra que la vio nacer.