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‘Lo que esconden las risas’, el drama tras la comedia con Blanca Rodríguez en el Guiniguada

La actriz interpreta este monólogo de Santiago Escalante el viernes 8 de julio a las 20:00 horas

Han pasado dieciocho años desde la primera versión de este texto que ahora su autor, Santiago Escalante, revisita junto a Blanca Rodríguez para contarnos una historia actual: la de Pino, una mujer que sobrelleva la vida cotidiana a golpe de medicación. Es ‘Lo que esconden las risas‘, un monólogo donde el drama se convierte en comedia, que el público podrá disfrutar el viernes 8 de julio, a las 20:00 horas en el Teatro Guiniguada. Las entradas están disponibles en la web y en la taquilla del teatro.

Con esta adaptación, el dramaturgo gaditano está seguro de haber hecho a la actriz grancanaria “un traje a medida que le queda perfectamente”. El texto original, titulado Deliciosa provocación y protagonizado por un personaje masculino, ha dado paso en estos años a multitud de versiones, tanto en lo que a personajes como a contextos se refiere. Y así ha ocurrido con esta propuesta, estrenada hace pocos meses en Gran Canaria, donde los protagonistas son una mujer de la isla, Pino, y su drama personal acentuado con las circunstancias globales vividas en los dos últimos años.

La clave: el humor

«Pino vive un drama en su vida y el humor hace que la historia llegue al público de forma más profunda, más al alma», asegura Blanca Rodríguez. Y así, Lo que esconden las risas es una historia “de nuestros tiempos complicados y enredados fundamentalmente por nosotros mismos”, explica su autor. Pino es una mujer casada y cansada de estarlo, enganchada a todos menos a la vida, con “muchos” problemas de salud, casi todos inventados por su cuerpo como defensa de una vida que le es hostil.

La protagonista cree padecer “todas las enfermedades que existen en el universo”, incluso aquellas que ni siquiera existen. «Una vida en la que el dinero nunca sobra y donde los sueños son siempre pesadillas acompañadas de un despertar al que se prefiere no llegar para no enfrentarse a la batalla perdida que es para ella su intento de sobrevivir a sí misma”, explica el autor.

Pino también intenta vivir a pesar de su marido, su hijo y su suegra… Demasiado ruido para el silencio extremo que ella necesita y que consigue con todo aquello que la sociedad ha inventado para anular su propia voluntad: esa drogadicción legal que a golpe de receta hace sacar risas y sonrisas escondiendo la procesión interior, “convirtiendo el malvivir en algo llevadero, mostrando un escaparate que oculta un edificio en ruinas”.

 

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