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La nueva campaña arqueológica en San Marcial del Rubicón aflora nuevas estructuras

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El proyecto se desarrolla dentro del convenio de colaboración entre Gobierno, Ayuntamiento de Yaiza  y las universidades canarias

Los estudios de geofísica han sido claves para localizar estructuras soterradas de habitat y defensivas

El proyecto de investigación arqueológica en San Marcial de Rubicón, (Yaiza, Lanzarote) empieza una segunda fase dentro del nuevo convenio firmado entre el Gobierno de Canarias, el Ayuntamiento de Yaiza y las universidades públicas de La Laguna y Las Palmas de Gran Canaria. Esta campaña desarrollada en el primer asentamiento europeo permanente de Canarias tiene como objetivo avanzar en las diferentes unidades arqueológicas a través de sondeos, excavaciones y sobre todo, prospecciones geofísicas, tanto terrestres como marinas, para localizar posibles estructuras soterradas.

El yacimiento de San Marcial de Rubicón, ubicado en Yaiza, Lanzarote, es un enclave arqueológico de alto nivel científico y patrimonial ya que muestra los primeros contactos entre la cultura europea y aborigen en el siglo XV. Desde esta zona se inicia el proceso de exploración y conquista del archipiélago canario, lo cual supuso la construcción de elementos arquitectónicos que se vienen descubriendo en las últimas décadas como una torre-fortaleza, una iglesia, unos pozos, así como otras estructuras relacionadas con el asentamiento. Además, en este núcleo también se encuentran otras formaciones sociales propias de los antiguos habitantes de la isla, como una necrópolis.

El propósito global de este proyecto es avanzar en el conocimiento de este destacado yacimiento, promoviendo su investigación, la conservación y protección de su patrimonio, así como su difusión y puesta en valor. Entre las líneas de actuación de esta nueva campaña se desarrollan trabajos arqueológicos tales como prospecciones superficiales y geofísicas, sondeos y excavaciones en extensión y prospección geofísica y subacuática de la zona litoral del yacimiento. A estas actuaciones principales se añadirán las intervenciones que se deriven de ellas, como restauración y consolidación de las unidades exhumadas que lo requieran, así como el estudio de los materiales arqueológicos resultantes.

Primeros resultados

Los resultados de los primeros días de trabajo arqueológico en San Marcial del Rubicón han arrojado buenos resultados, seleccionando tres puntos de interés. El primero, donde se observó una roca trabajada desde la que han aflorado “estructuras de mampostería con niveles de ocupación asociados a vertederos del siglo XV, apareciendo cerámicas aborígenes y coloniales, así como restos de consumo”, indican el arqueólogo Miguel Ángel Hervás y la co-directora de la investigación, Esther Chávez. La segunda zona intervenida, “es donde en los años 80 ya se habían identificado por los profesores Tejera Gaspar y Aznar Vallejo algunas estructuras y, en efecto, ha aparecido una habitación con nivel de ocupación y varios hogares asociados junto a materiales propios del siglo XV”, añaden. Por último, explican que se tenían evidencias aportadas por el georradar, en la zona de mayor valor estratégico para la defensa del lugar, “que nos ha permitido constatar un tramo de estructura mural de casi dos metros de espesor, asociado a lo que las fuentes escritas denominan el Castillo del Rubicón, siendo uno de los grandes hallazgos de la campaña”.

Campaña arqueológica San Marcial del Rubicón
Campaña arqueológica San Marcial del Rubicón

La directora general de Patrimonio Cultural, Nona Perera, pone de relieve que esta actuación es “integral y multidisciplinar al utilizar tanto las fuentes documentales como las técnicas actuales de investigación que nos conducen a aumentar el conocimiento de lo que aquí sucedió, más allá de la fundación de la ciudad en 1408, sino desde el primer asentamiento humano”. La titular del área de Patrimonio del Gobierno destacó, además, que “se cuenta con un equipo de 15 personas, entre las que se encuentran estudiantes de las dos universidades canarias, aprovechando esta intervención para su formación. Así mismo, manifestó que “se plantea la instalación de paneles informativos provisionales y la reconducción de senderos para evitar posibles pérdidas o alteraciones en el estado de conservación de las estructuras visibles”.

Por su parte el alcalde del municipio de Yaiza, Óscar Noda, declaró “la apuesta de su corporación por la investigación de esta zona arqueológica, porque estamos pisando la historia, no solo de Yaiza sino de de Canarias”. Apuntó, además, “la importancia de la divulgación para trasladar el valor de su protección, para lo que en un futuro se organizarán visitas guiadas”.

Nuevas metodologías

A través de la metodología propia de la prospección superficial, la prospección geofísica y la de excavación estratigráfica se van a definir claramente los límites de la zona arqueológica y reconocer posibles estructuras dentro de la misma, así como registrar los materiales arqueológicos localizados a nivel superficial en las fichas correspondientes.

La prospección geofísica terrestre se usa para detectar las estructuras soterradas con métodos no destructivos, ya que asegura una profundidad de investigación de aproximadamente dos metros sobre el área arqueológica. Complementaria a esta acción, se propone la realización de una prospección mediante tomografía eléctrica (ERT) de manera que apoye la interpretación de los resultados que se obtengan mediante el georradar para obtener información del contexto geo arqueológico a una profundidad de 6 metros aproximadamente.

En cuanto a la prospección subacuática, un método pionero en este yacimiento, permite hacer un sondeo en la costa por medio de una manga de succión con la retirada del depósito estratigráfico y averiguar si hay presencia de restos materiales en el paquete sedimentario. En principio no se contempla la extracción de material del medio marino, solo aquellos objetos que cuenten con un riesgo de deterioro o desaparición alto.

 

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Finaliza la segunda campaña arqueológica en el horno de brea de Camasverdes en Arico

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Ya se han desenterrado el horno principal y el cocedero, donde se han recogido muestras de la antigua resina para su estudio

La fotogrametría permitirá simular en 3D el funcionamiento de esta peguería del sur de Tenerife

La línea de trabajo impulsada por la Dirección General de Patrimonio Cultural el año pasado está dando unos resultados inéditos

La Dirección General de Patrimonio Cultural da por finalizada la segunda intervención arqueológica en el horno de brea y el conjunto de espacios habitacionales de Camasverdes en el término municipal de Arico en Tenerife. Se trata de un proyecto pionero que además de profundizar en la operativa funcional de este patrimonio industrial, pretende desenterrar los primeros momentos de la colonización en Canarias a través del estudio multidisciplinar de la economía tinerfeña entre los siglos XVI-XVII.

La campaña de este año, dirigida nuevamente por la empresa especializada Serventía, Gestión Patrimonial, consistió en terminar de excavar el horno principal, de unos 3,60 metros de profundidad, y ampliar el área de excavación en la zona del tendal. También se ha llevado a cabo una una limpieza general y topografía del conjunto de la cabaña, el corral y la supuesta era asociada, donde se sospecha que los pegueros convivían durante la larga temporada de faena. La complejidad constructiva del lugar ha generado que se trabaje en una próxima tercera fase de intervención arqueológica.

Después de más de 2 meses de trabajo de campo, se ha descubierto el modelo de producción de esta peguería del sur de la isla donde el horno principal, el cocedero y el tendal se encuentran en un relativo buen estado de conservación. Por otro lado, en la región del horno de brea han aparecido fragmentos cerámicos a torno, algunos pigmentados en verde, a partir de los cuales se pueden reconstruir las formas de los recipientes que, a todas luces, datan del siglo XVI y son de procedencia probablemente sevillana.

Cabe recordar que la producción de pez, brea o pegue en las islas con mayor masa forestal fue una de las actividades más prósperas en Tenerife, Gran Canaria, La Palma y El Hierro durante los siglos XVI y XVII. Los hornos de brea transformaban, a través de la combustión, la resina del pino canario en una especie de alquitrán que era utilizado para la impermeabilización y calafateo de los barcos de madera.

En este sentido, no hay demasiados estudios sobre Canarias en el siglo XVI, un hecho que preocupa a la directora general de Patrimonio Cultural, Nona Perera, la cual insistió durante una visita al enclave arqueológico, en la necesidad de seguir “fomentando la investigación de esta parcela del pasado canario” desde la administración pública.

Perera hizo hincapié en que “el número de hornos de brea que se han contabilizado se cifra en 150 unidades” pero “este año se continúa en el mismo porque se están obteniendo unos resultados excepcionales dado el buen estado de conservación de este espacio”, sostiene. Al ser la primera vez que se excava un horno de brea en el Archipiélago, toda la información que se obtenga bajo tierra va a ser novedosa.

Según el arqueólogo y codirector del proyecto, Sergio Pou, “desde hace mucho tiempo la arqueología se ha vinculado únicamente a lo aborigen, sin embargo, la arqueología se puede relacionar con otras épocas de la historia y resultar sorprendentemente reveladora”. De hecho, “hay una etapa de la historia que es muy interesante, el siglo XVI, es la época del contacto y del salto del Viejo Mundo al Nuevo Mundo y Canarias está en medio”, subraya.

Metodología de trabajo

El estudio y análisis de las fuentes documentales es el primer paso a seguir en este tipo de intervenciones, sin embargo “hay un montón de preguntas que los documentos no nos responden y la arqueología sí como, por ejemplo, la ingeniería, la dinámica de fluidos o la ingeniería de vasos comunicantes”, declara Pou, “por eso es importante establecer pautas interdisciplinares entre historiadores y arqueólogos”.

Horno de brea Camasverdes , Arico.
Horno de brea Camasverdes , Arico.

A falta de entregar las memorias finales, esta segunda fase ha ampliado notablemente el conocimiento sobre los hornos de brea desde el punto de vista de la ciencia arqueológica. La excavación en el interior de las estructuras que componen esta “fábrica” ha permitido recoger muestras tanto de las unidades estratigráficas como de sedimentos, carbón e incluso restos de resina antigua para analítica geoquímica, antracológica y micromorfológica. Entre los vestigios encontrados hay resina petrificada, elementos de construcción, fragmentos cerámicos, carbones, maderas y sedimentos susceptibles de un examen desde la arqueología y las múltiples ciencias que le asisten.

A través de las nuevas tecnologías, específicamente la técnica de la fotogrametría, se va a poder “hacer un modelo en 3D de todo este sistema y ponerlo en funcionamiento”, adelanta el arqueólogo. De esta forma, se realizarán simulaciones de escenarios probables, “poniendo determinada cantidad de tea en la zona alta, se podría determinar cuánta resina se consigue y como se recogía en el tendal”. Para Pou, “al ver todo ese proceso de manera digital, nos daría muchas respuestas”.

La memoria final correspondiente a esta actuación, se entregará a finales de año con el estudio de las unidades estratigráficas, el examen de los materiales arqueológicos, el análisis de las estructuras y la secuencia estratigráfica correspondiente, y quedará a disposición del público en general para otros estudios e investigaciones.

 

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El Gobierno inicia una nueva campaña de investigación arqueológica en la Cueva de Villaverde

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Tiene como objetivo la reconstrucción de las dinámicas de ocupación y el medio vegetal de los majos en Fuerteventura.

Además, en la zona exterior se plantea una excavación en extensión para obtener una visión amplia y global del asentamiento

El Gobierno de Canarias, a través de su Dirección General de Patrimonio Cultural, inicia la cuarta campaña de investigación arqueológica en el yacimiento de la Cueva de Villaverde, localizada en La Oliva, Fuerteventura. Se trata de uno de los yacimientos más importantes de la isla con una riqueza patrimonial de gran valor.

La Cueva de Villaverde (BIC) es un tubo volcánico con abundantes vestigios del pasado descubierto en 1979 que arrojó importantes hipótesis sobre la prehistoria de la isla, pero que luego cayó en el olvido, cuando se cerró en 1988. Desde entonces no se había realizado ninguna actuación hasta que en 2018, después de cuarenta años, se inicia un proyecto de recuperación del enclave con la financiación de la Dirección General de Patrimonio Cultural, en colaboración con el Cabildo Insular de Fuerteventura y el Ayuntamiento de La Oliva..

Hoy, la directora general de Patrimonio Cultural del Gobierno, Nona Perera, dio a conocer los detalles y objetivos de la nueva campaña arqueológica, acompañada por Rayco León, consejero de Cultura, Patrimonio Histórico e Innovación, Fiamma Guerra, concejala de Cultura del Ayuntamiento de La Oliva, y Rosa López, arqueóloga y directora del proyecto.

Perera destacó la gran importancia de este yacimiento para la investigación: “Está dando una información muy valiosa del pasado. En esta campaña los principales esfuerzos se realizan en el exterior de la cueva, en donde han aparecido semillas de cereales, por lo que es necesario conocer cómo se las ingenió la población aborigen, teniendo en cuenta la cota en la que se encuentra la entrada de la cueva y las estructuras arquitectónicas del exterior en poco espacio. También, porque la cronología que se evidencia en el exterior demuestra que fue ocupado al mismo tiempo que el interior”. Por su parte, Rayco León, consejero de Cultura, Patrimonio Histórico, destacó “el potencial que tiene la cueva como cápsula del tiempo que aporta información sobre los primeros habitantes de la Isla y por sus condiciones como lugar para la difusión del patrimonio”.

Según Rosa López, directora del proyecto de investigación de la Cueva de Villaverde, es importante no solo pensar en la cueva sino en su conjunto y como parte de un poblado hoy desaparecido. “Fuera del tubo hay estructuras anexas, que formaron parte de ese poblado y que actúan como una especie de vestíbulo donde se practicaban actividades cotidianas. Podemos decir que la riqueza patrimonial queda más que demostrada, ya que se ha comprobado la existencia en el exterior de estructuras de muros potentes, de un poblado de entidad.

Se contemplan estos trabajos en el exterior de la cueva, una vez observados durante estos años los momentos de ocupación más señeros del exterior del yacimiento, planteando una excavación en extensión de la zona, considerada por el equipo de investigación, ocupada por el asentamiento, para tener una visión amplia y global. En la zona de mayor concentración de estructuras en torno a la entrada de la cueva se plantearán actuaciones puntuales, como el levantamiento de estructuras y sondeos para esclarecer cuestiones muy concretas.

La nueva fase de investigación también prevé trabajos de intervención en el interior del yacimiento, pero ello dependerá de la evolución que tenga la gestión del Ayuntamiento de La Oliva en la eliminación del pozo negro que impide estos trabajos. Al respecto, la concejala de Cultura del Ayuntamiento de La Oliva, Fiamma Guerra, apuntó que “por la situación de crisis sanitaria se habían retrasado los trabajos, pero que el Ayuntamiento está trabajando para que se pueda resolver cuanto antes”. Subrayó,  que “esta investigación es de gran interés para el municipio de La Oliva y la isla”, y anunció “la apuesta de futuro para que la Cueva de Villaverde se convierta en un Centro de Interpretación”.

El equipo de arqueólogos multidisciplinar de Arenisca acometerá la nueva campaña de investigación. Tras su primera intervención en 2018, 2019 y 2020, de amplia repercusión tanto en el ámbito científico como por la divulgación de los trabajos con la ayuda de las nuevas tecnologías, es objeto de la nueva fase de intervención que tiene como fin reconstruir, gracias a la estratigrafía conservada, información acerca de las dinámicas de ocupación y el medio vegetal de los majos en Fuerteventura.

Dado que los resultados obtenidos en la campaña de 2019, en la que fueron documentadas las primeras evidencias de agricultura en la isla de Fuerteventura, se hace imprescindible la continuidad de la intervención arqueológica en el interior del tubo volcánico donde estas semillas presentan mejor estado de preservación. Por tanto, uno de los objetivos es contextualizar y analizar el registro carpológico (semillas y frutos fósiles) y obtener información sobre la actividad agrícola y recolectora de los primeros habitantes de la isla. Esto permitirá, junto al estudio del registro antracológico, reconstruir el medio vegetal y cómo éste fue cambiando a lo largo de los siglos, siendo otro de los objetivos principales del proyecto determinar la procedencia y características de los estratos a través del estudio edafológico y el estudio microestratigráfico, fundamental para caracterizar las dinámicas de ocupación interior.

 

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