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El Espacio Cultural El Tanque abre al público la instalación Redes Ocultas de Héctor Rodríguez

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La obra rinde homenaje a dos seriales cinematográficos mudos, Los Vampiros (1915) y Judex (1916), dirigidos por Louis Feuillade

La propuesta artística aplica técnicas de inteligencia artificial al análisis de la imagen en movimiento, ofreciendo una visión crítica de la sociedad

Redes Ocultas: Imagen en Movimiento y Visión Artificial es una instalación de vídeo multicanal sin sonido que aplica técnicas de inteligencia artificial al análisis de la imagen en movimiento. La propuesta artística de Héctor Rodríguez se abre al público este sábado, 3 de julio y se podrá visitar hasta el 25 de septiembre, en el Espacio Cultural El Tanque.

La obra rinde homenaje a dos seriales cinematográficos mudos, Los Vampiros (1915) y Judex (1916), dirigidos ambos por Louis Feuillade. Mezclando el relato criminal con el melodrama folletinesco, el realizador francés muestra como la aparente respetabilidad burguesa descansa sobre sistemas de corrupción ocultos, y como el poder político y financiero se confunde con el subsuelo criminal, ofreciendo así una visión crítica de la sociedad que aún no ha perdido relevancia. El mundo de Feuillade está constituido por secretos y revelaciones, capturas y evasiones, trampas y luchas de poder, en un perpetuo fluir sin estabilidad ni descanso, donde priman la desconfianza, la impostura, y la sospecha.

El título Redes Ocultas tiene varios sentidos, según apunta el artista. “Las redes ocultas son, en primer lugar, las organizaciones criminales que dominan todo el cine de Feuillade y que son a la vez un espejo invertido y una parte integral del poder establecido. Otra red oculta es la sociedad moderna en su totalidad, que condiciona las circunstancias de los personajes”.

La inteligencia artificial se basa en redes neuronales ocultas, cajas negras que desde su opacidad e invisibilidad impactan cada vez más nuestra vida cotidiana en la era de la gobernabilidad algorítmica. Redes Ocultas quiere desviar el uso de estas redes hacia fines artísticos, así como desvelar su funcionamiento interno para fomentar la transparencia y autoreflexión tecnológica.

Feuillade es además un maestro de la puesta en escena y de la coreografía visual. Aprovecha plenamente el espacio en profundidad, desde el primer plano hasta el fondo de la imagen, para crear ritmos plásticos complejos e imprevisibles. En este sentido, destaca la primera secuencia de Los Vampiros, donde cuatro figuras se desplazan constantemente en un espacio interior filmado con cámara fija. Esta secuencia constituye el foco principal de esta instalación. Redes Ocultas tiene dos componentes. El primero consiste en cinco canales de vídeo sincronizados. El canal central muestra la secuencia inicial de Los Vampiros, que funciona como patrón para todo el sistema. Una red neuronal selecciona automáticamente otras secuencias dirigidas por el mismo realizador, donde las figuras se mueven de manera similar a las de la secuencia-patrón: en la misma dirección, con la misma velocidad, o con el mismo ritmo. Estas secuencias se pueden ver a la derecha e izquierda de la imagen principal.

Héctor Rodríguez detalla que, “a la hora de seleccionar secuencias, la inteligencia artificial no tiene en cuenta el tipo de objeto que se desplaza, ya sea persona, animal, o máquina, sino la naturaleza del movimiento en sí mismo. Para comprender la obra, el visitante debe identificarse con la red y tomar nota de las semejanzas puramente kinéticas entre las diversas secuencias. Como la red detecta movimientos muy sutiles, que un observador humano no siempre perceptible fácilmente, todas las secuencias han sido ralentizadas utilizando otra red neuronal. Esta lentitud extrema permite al espectador prestar atención al movimiento cada imagen y aprender así a ver el fenómeno cinematográfico a través de la mirada impersonal de los algoritmos. Para guiar la visión del público, las zonas menos relevantes de cada fotograma han sido levemente oscurecidas gracias a una tercera red neuronal que modela la atención visual”.

El segundo componente de la instalación consiste en tres canales de vídeo, también sincronizados, que desvelan como una de las redes neuronales utilizadas en la producción de esta instalación analiza la secuencia-patrón. Además se han seleccionado ocho imágenes de cada matriz, y de cada una se han tomado dos secciones espacio-temporales, una horizontal y otra vertical, que visualizan la progresión rítmica de la película original, tal y como es interpretada por la red neuronal. La red utiliza precisamente estas relaciones para comparar y seleccionar secuencias de Feuillade y así producir el primer componente de la obra.

Héctor Rodríguez (Las Palmas de Gran Canaria, 1966) utiliza técnicas de visión artificial y aprendizaje automático para analizar la imagen cinematográfica. Ha sido galardonado con el premio al mejor vídeo digital en la Bienal de Arte de Hong Kong por Res Extensa así como el Achievement Award del Hong Kong Art Development Council por su instalación Gestus: Judex, que además ha sido Selección Especial del Jurado del Japan Media Art Festival. Ha expuesto en la Galería Saatchi de Londres, en la bienal de arte y nuevos medios WRO de Wroclaw, en el Museo Nacional de Ciencia Gwacheon de Seúl, y en festivales de arte y tecnología como ISEA. Es Doctor en Estudios Cinematográficos por la New York University.

Dirección técnica y artística: Héctor Rodríguez; Programación: Sam Chan, Tam Kai Fung, Héctor Rodríguez; Asesor matemático: Felipe Cucker; Producción: Linda Lai, Writing Machine Collective Comisario: Carlos Díaz-Bertrana; Montaje exposición: Simone Marín; Coordinación: Estefanía Bruna

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Yapci Ramos captura el poder de la tristeza compartida con su vídeo instalación ‘Lloro’

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La propuesta artística se abre al público el sábado 10 de abril, a las 12.30 horas, en el Espacio Cultural el Tanque

La artista realizó este trabajo completando una residencia en el prestigioso The Watermill Center Artist Residency, en Nueva York, en febrero de 2020

Yapci Ramos presenta Lloro, una vídeo instalación creada durante un momento de reflexión mientras ahondaba en sus emociones, “resultantes de dificultades personales y universales”, creada específicamente para el Espacio Cultural El Tanque, que permanecerá abierta al público hasta el 12 de junio. En ella, invita a los visitantes a parar y reconsiderar la noción de vulnerabilidad y empatizar en el carácter colectivo de la humanidad, llevando lo que habitualmente es privado a una esfera pública.

En un momento de emergencia humanitaria, climática y sanitaria, junto con la abrumadora e in crescendo presencia de la desigualdad, la artista siente la importancia de traer la intimidad al espacio público, “otorgando permiso para sentir, apenarse, y así curarnos”, comenta.

Ramos hizo este trabajo completando la residencia en el prestigioso centro The Watermill Center Artist Residency, en Nueva York, Estados Unidos, en febrero de 2020. Durante un momento de cambio vital, decidió practicar la sanación, la cura. Se grabó a ella misma llorando, sin palabras, solo los sonidos de sus sollozos. Más tarde, abrió una convocatoria, invitando a los participantes a ver ese vídeo y a llorar con ella. En ese acto, la artista incidió profundamente en el poder de la vulnerabilidad, más de lo que hubiera esperado. Cada persona, casi inmediatamente, reaccionó al vídeo con sus propias lágrimas, citando después sus motivos del llanto. “Expresaron un sentimiento de alivio, como si se hubieran quitado un peso de su alma”.

La vídeo instalación nos lleva a reflexionar sobre el momento que atravesamos: “lloramos por nuestro sufrimiento, pero también como una alegoría al momento de incertidumbre, el de no conocer nuestro futuro. La pandemia de la Covid-19, la violencia sistemática traída sobre las vidas y libertades de los afroamericanos, un alarmante y creciente cambio climático… todos estos retos que necesitan soluciones inmediatas evidencian nuestras limitaciones y debilidades sociales y personales” explica.

Ante nuestro instinto de supervivencia, un deseo de ser mejores, encontramos respuestas en la solidaridad y la empatía. Lloro es una obra sobre el poder de nuestra tristeza compartida. Captura un acto de liberación de la artista, y recrea esa experiencia para liberar luego al espectador. Como una forma de catarsis, este proyecto tiene el potencial de devenir en un acto de curación y euforia. Lloro invita al público a parar y a reconectarse con su humanidad para seguir adelante.

La circunferencia de pantallas, se sitúa mucho más arriba de la altura humana, generando una suerte de altar, ante el cual el espectador se vuelve minúsculo, como ante los frescos de una capilla. Debe elevar la mirada y con ella las emociones. En cada una de las pantallas, gente de muy diversa, en apariencia y origen, llora. El resto del espacio “es” vacío. Un vacío cilíndrico y oscuro, que emula los vacíos del alma. El sonido está trabajado para que emule un coro, con un diseño sonoro que nos atrapa, nos envuelve, de tal manera que entra el diseño físico y sonoro de la exposición, y la experiencia de contemplación se vuelve casi espiritual. La instalación cuestiona también el narcisismo de nuestra sociedad, tan ensimismada que ha convertido al ser humano en el maestro de la naturaleza y llega a atribuirle un poder increíble sobre ella, casi la exclusividad de su destrucción.

Trayectoria y currículum de Yapci Ramos

Estudió fotografía en el Central Saint Martins College of Arts & Design de Londres y tiene un Máster en Documental Creativo en la Universitat Pompeu Fabra. Vive a caballo entre Tenerife, Barcelona y Nueva York. Aunque su práctica artística está ligada particularmente a África, un continente al que, como canaria, se siente profundamente vinculada.

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Su producción multimedia combina la crudeza del documental con un juego significante de composición y color. Su obra desafía la frontera de la comodidad entre el cuerpo y la sociedad, al tiempo que se involucra en la psicología interna y las expresiones colectivas de identidad. La identidad, la sexualidad y el cuerpo son los ejes que han vertebrado su trabajo. Así lo muestra su última trilogía de exhibición individual que hizo entre 2018 y 2019 en TEA Tenerife Espacio de las Artes, CAAM Centro Atlántico de Arte Moderno, y Casa África, y de la que publica el catálogo Yapci Ramos: Show Me, Know Us, Welcome Her (CAAM, 2020).

En febrero de 2020, fue seleccionada en el programa de Artistas en Residencia en The Watermill Center, en Nueva York y en junio de 2018, fue artista residente en The Fountainhead Residency, Miami.

Ha expuesto en galerías, museos y centros nacionales e internacionales como Mario Mauroner Gallery, Viena; Espacio de Arte Contemporáneo, Montevideo; Musée d’Histoire la Medecine, París; Galerie Magda Danysz, París; Catinca Tabacaru Gallery, New York; Centro Cultural de España, Tegucigalpa; Galería Na Solyanke, Moscú o el Centro de Cultura Contemporánea, Barcelona.

También ha participado en bienales internacionales de arte contemporáneo en el Caribe, América Latina y África, como por ejemplo: VIII Rencontres Africaines de la Photographie, Bamako; II Trienal de Luanda; I Biennale Encounter of Contemporary Caribbean Art, Aruba; VII Bienal de Sao Tomé e Príncipe; V Bienal de Honduras, Tegucigalpa; IX Bienal de Artes Visuales del Istmo Centroamericano – BAVIC, Guatemala.

Su trabajo ha sido reseñado en medios internacionales como El País, The Forbes, Paper Magazine, Wall Street International Magazine, Cools, entre otros.

 

 

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Yosi Negrín muestra en el Espacio Cultural El Tanque ‘Zona Cero, Cenotafio Digital’

Obra de Yosi Negrín

La instalación inmersiva e interactiva se podrá visitar desde el sábado 23 de enero al 27 de marzo.

En Zona Cero, la idea del cenotafio dialoga con el edificio que un día fue depósito de petróleo, huella del patrimonio histórico industrial de la ciudad. Incluye la instalación sonora creada por Pedro D. Sáiz, una pieza atmosférica inédita que enfatiza el carácter post apocalíptico de este paisaje.

Yosi Negrín (Santa Cruz de Tenerife, 1994) es un artista, arquitecto y comisario cuyo trabajo se centra en la relación existente entre lo virtual y lo real, investigando sobre la construcción de la realidad física en relación con la tecnología y lo digital. En su propuesta artística inmersiva e interactiva, Zona Cero, Cenotafio Digital, que se podrá ver en el Espacio Cultural El Tanque a partir de este sábado 23, construye una arquitectura de excepción por medio de la búsqueda y conmemoración de la muerte digital de la imagen y del paisaje.

El artista señala que, “la construcción de la Zona Cero surge de la idea de conmemorar a los desaparecidos virtuales: las imágenes pasadas, aquellas dejadas atrás, enterradas y olvidadas en el e-archivo. Con este monumento de muerte, este cenotafio, se conmemora y honra la ausencia de la imagen digital. Una ausencia generada por su propia superproducción y abundancia. El “cenotafio” es una tipología arquitectónica simbólica de voto o promesa en honor de ilustres difuntos, cuyos cadáveres están demasiado lejos como para enterrarlos o, directamente, se han perdido. En este caso, los cuerpos muertos son aquellas imágenes de infinidad de paisajes que se han desmaterializado en internet y que se almacenan físicamente en desiertos o glaciares, bajo arquitecturas robotizadas, oscuras y refrigeradas”, indica.

En Zona Cero, la idea del cenotafio conversa directamente con el edificio, que un día fue depósito de petróleo. El Tanque es una huella del patrimonio histórico industrial de la ciudad, un esqueleto superviviente y reconvertido, de lo que sería un espacio estriado y degradado de la costa de la capital tinerfeña. La Zona Cero nos ofrece la posibilidad de repensar la relación que tienen los espacios dedicados al arte con los restos de nuestro pasado, así como con los restos que generamos para el futuro, ya sean digitales o físicos. “El museo, los espacios que consagramos al recuerdo mediante el afán de recolección, se convierten en una especie de cementerio mediante la acumulación. Las piezas del pasado son pequeños gestos, ya muertos, que se conservan con la esperanza de obtener un recuerdo de lo que fue en el futuro”, a juicio de Negrín.

La estructura principal de Zona Cero es una gran esfera a la que pueden acceder los espectadores, colocada encima de un coche en ruinas. En esta esfera, una cámara 360º graba su imagen en tiempo real para incluirla dentro de la proyección presente en la enorme pantalla de la sala. Esta proyección es el otro gran elemento de la instalación, en la que vemos canteras de piedra, embalses, tanques; naturalezas que surgen de la propia conversión geológica del territorio canario hecha por el humano. Es en este gran panorama donde se almacenarán, de manera secuencial y continuada, el rastro de todos los visitantes que entren en el cenotafio digital. Así, la imagen de cada persona habitará estos paisajes deshumanizados, haciendo que la instalación varíe a lo largo de las semanas, fluctuando y registrando en la pantalla todos los visitantes que pasen por allí.

Además, toda la Zona Cero se encuentra acompañada por la instalación sonora creada por Pedro D. Sáiz, una pieza atmosférica inédita que enfatiza el carácter post apocalíptico de este paisaje. Como adición a esta experiencia inmersiva instalativa, el día de la apertura, la instalación se activará con una performance continuada, a través de varios cuerpos anónimos y foráneos que pasean desorientados por el espacio. La exposición será también visitable en red a través de la plataforma Twitch, ofreciendo la oportunidad de seguir el camino que tome el proyecto hasta su clausura, ampliando la manera de entender la experiencia artística más allá del espacio expositivo.

En Zona Cero, Cenotafio Digital, naturalezas vivas y muertas conviven con maquinarias, automóviles, pantallas, restos agrícolas e imágenes producidas por inteligencia artificial tratando de recrear nuestras ruinas del futuro. El Tanque se convierte así en un cementerio cuyo recorrido inmersivo e interactivo a través de arquitecturas de carácter funerario y mitológico pretende despertar estas mismas sensaciones desoladoras: un paisaje abandonado del futuro, un archivo físico y digital de lo muerto. Mediante los distintos elementos que componen la instalación, vegetales y maquinarios, se reconstruye este paisaje apocalíptico del futuro.

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Yosi Negrín (Santa Cruz de Tenerife, 1994) es un artista, arquitecto y comisario cuyo trabajo se centra en la relación existente entre lo virtual y lo real. Su obra investiga la construcción de la realidad física mediante nuestra relación con la tecnología y lo digital. Ya sea mediante el vídeo, la instalación o la creación de imágenes artificiales generadas por él mismo, Negrín emplea diversos medios artísticos para construir paisajes que ponen en cuestión lo real. Su trabajo se centra en el estudio del mapa digital y físico, así como en las meta-narraciones creadas por los mismos que damos por válidas en nuestro día a día. En su trabajo más reciente, el artista pone en cuestión cómo la tecnología moldea no solo nuestra visión de lo real en el presente sino también de lo que creemos posible en el futuro. Entre las exposiciones más recientes en las que ha participado destacan Aragon Park, Madrid (2020); 10 segundos, 20 artistas, Madrid (2020) o Swatch Cities Madrid, Madrid (2018). Asimismo, Negrín es uno de los creadores del proyecto de exposición itinerante Casa Antillón, entre cuyas exposiciones cabe resaltar Casa Antillón, Madrid (2018) y Solo show. casaantillón x casabanchel, Madrid (2019).

 

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El interior del Espacio Cultural El Tanque se ‘ilumina’ con una instalación del artista y arquitecto Juan Serrano

La luz y las formas dan vida a la nueva propouesta artística para el Espacio Cultural El Tanque

 ‘D’espacio’ se abre al público el martes 28 de julio para intervenir en su oscuridad mediante forma, luz y tiempo

El interior del Espacio Cultural El Tanque se llenará de formas y de luz gracias a la instalación multidisciplinar ‘D’espacio’, ideada por el veterano artista y arquitecto cordobés Juan Serrano, en la que juega con la oscuridad del antiguo depósito de petróleos para crear una sorprendente propuesta artística.  Se trata de una nueva apuesta con crear obras específicas adaptadas a las especiales características de esta singular sala que gestiona el Gobierno de Canarias en la capital tinerfeña, cuya apertura al público está programada para el martes, 28 de julio. Se podrá visitar hasta el 3 de octubre, con entrada libre, cualquier tarde de martes a viernes, y durante las mañanas de los sábados.

Quien fuera fundador del Equipo 57, distinguido con la Medalla de Oro de Bellas Artes y el Premio Pablo Picasso, el creador Juan Serrano ha recibido además a título individual la Medalla de Plata de la Junta de Andalucía y el Premio de Arquitectura Félix Hernández. Una trayectoria que refleja la importancia de su obra, a la que se incorpora ahora la que ha diseñado a partir de la inspiración que le sugiere el Espacio Cultural El Tanque y su especial singularidad.

Realizada en colaboración con el estudio Amasce y el músico Vanzetti, el equipo diseña esta instalación partiendo de la base de que ‘la oscuridad interior que se experimenta dentro de El Tanque representa, aparte de una circunstancia visual para el visitante del espacio, una metáfora del contenido del recinto histórico, el petróleo, combustible fósil en vías de agotamiento, responsable de una expansión mecánica y económica sin parangón a costa de catastróficos efectos ambientales que están llevando a nuestro planeta a un punto de agotamiento sin posible retorno’.

En este sentido propone ‘interferir el espacio de El Tanque, que es como decir intervenir en su oscuridad, mediante forma, luz y tiempo, que servirán como elementos para jugar con el espacio. El juego propuesto revelará conceptos como la pérdida de unidad o la inexistencia de un centro que polarice la mirada, como ocurre en la manera tradicional de conceptualizar el hecho escultórico’.

Una instalación pensada para disfrutarla con la mirada, pero también con los oídos y escuchar la poética del espacio en las superposiciones sonoras y sutiles que se experimentan en esta visita.

Respecto a la ‘forma’ y ‘El tiempo’

La intervención propone disponer una forma abierta plana, compuesta por una misma figura duplicada. Por medio de su distribución en el espacio y de operar giros y elevaciones, la centralidad y simetría del espacio quedan neutralizados, potenciando una percepción más fragmentada, laberíntica, y por ende, más descentrada.

Las formas son una suerte de arabesco, un dibujo lumínico abstracto trazado en el espacio que no remite a nada salvo a sí mismo y a su carácter ornamental. Estas formas emiten además constantemente luz tenue de tal manera que se insinúa el espacio donde se insertan y permiten su reconocimiento.

De otra parte, la experiencia del tiempo, o de la mutación del espacio, se incorpora a la intervención mediante operaciones de coloreado puntual de algunas de las formas a la vez que aparecen y desaparecen una serie de sonidos concretos, abstractos y distorsionados, que se superponen a una base acústica permanente a modo de pedal. La asociación de colores y ondas sonoras permite generar un nuevo juego de relaciones audiovisuales y de posibilidades de composición.

Más sobre Juan Serrano (Córdoba 1929)

Juan Serrano Muñoz nació en Córdoba, en 1929. Aficionado al dibujo y la pintura, durante los años de su formación en la Escuela de Artes y Oficios entablará amistad con el artista José Duarte, con quien viaja en la década de los 50 a París. Allí se reunirán un grupo de artistas con quienes fundará, en 1957, Equipo 57.

Después de la disolución de Equipo 57, realiza estudios de arquitectura, incorporándose al Ayuntamiento de Córdoba como arquitecto municipal. Su labor fue esencial en la preservación y consolidación de su casco antiguo, habiendo sido merecedor de varios premios de restauración patrimonial.

En su tiempo libre, además, ha seguido desarrollando su faceta artística a través de la pintura, la escultura y el diseño de mobiliario.

Es Premio de Arquitectura Félix Hernández (1987); Medalla de Oro de las Bellas Artes, junto al equipo 57 (1993); Premio Pablo Ruiz Picasso, junto al Equipo 57 (1999) y Medalla de Plata de la Junta de Andalucía (2007).

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Abierto el plazo para la presentación de proyectos artísticos en los espacios expositivos del Gobierno de Canarias

Espacios expositivos del Gobierno de Canarias

El plazo para presentar proyectos artísticos para la temporada 2021-2022 estará abierto hasta el 10 de abril. Las creaciones escogidas serán exhibidas en el Centro de Arte La Regenta, la Sala de Arte Contemporáneo, el Instituto Cabrera Pinto, el Espacio Cultural El Tanque y la Casa de los Coroneles

El Gobierno de Canarias ha abierto la convocatoria para la presentación de proyectos artísticos para la temporada 2021-2022 en los espacios expositivos que este organismo gestiona. Los/as artistas que deseen exhibir sus trabajos en estos centros tendrán hasta el 10 de abril de este mismo año para ofrecer sus propuestas. Los lugares en los que se expondrán o realizarán los trabajos admitidos serán el Centro de Arte La Regenta, en Gran Canaria; la Sala de Arte Contemporáneo, el Instituto Cabrera Pinto y el Espacio Cultural El Tanque, en Tenerife; y la Casa de los Coroneles, en Fuerteventura.

Esta idea tiene entre sus objetivos la colaboración y el contacto directo con el contexto artístico más cercano, así como el desarrollo de una programación con un importante grado de participación y cooperación de la sociedad civil. Por este motivo, es bienvenida la recepción de toda clase de propuestas expositivas y actividades susceptibles de desenvolverse en estos espacios.

Las personas interesadas en presentar sus proyectos deberán rellenar el formulario de la convocatoria. Todas las propuestas recibidas se valorarán en la comisión, que anualmente se reúne para conformar la programación expositiva, y que está compuesta por profesores universitarios, comisarios independientes y artistas visuales.

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El artista Alby Álamo explora la memoria del paisaje canario con su instalación ’24/ 7′ en El Tanque

Exposición Alby Álamo en El Tanque

La propuesta audiovisual específica, de gran formato, cuenta con la colaboración del músico Javier Pérez –Resonance-, y el comisariado de Cristina Anglada. Se abre al público mañana jueves, 23 de mayo, a las 20:30 horas, y se podrá visitar hasta el 13 de julio.

El artista Alby Álamo presenta su nuevo proyecto 24/7, una propuesta audiovisual en gran formato, concebida específicamente para el Espacio Cultural El Tanque, que cuenta con la colaboración del músico Javier Pérez Rodríguez, alias Resonance, y el comisariado de Cristina Anglada. La pieza aspira a situar bajo sospecha los principios de la sociedad del rendimiento a partir del paisaje, desvelando la relación 24/7 que exigimos a la naturaleza.

Alby Álamo explora e interviene el imaginario de la naturaleza, en concreto, del paisaje canario, saqueando sus estéticas derivadas de sus usos funcionales, en clara y directa relación con la dinámica del trabajo en el capitalismo avanzado. La visión romántica y tradicional asociada a ciertos paisajes es retada, proponiendo una nueva imagen que dirige el foco a las consecuencias de los movimientos sociales, económicos y políticos.

La silueta de la musa paradisíaca, sus hojas tropicales y su fruto, es protagonistas del recorrido por los escenarios de la obra. La platanera, producto introducido por los comerciantes ingleses en el siglo XIX, junto a la progresiva instauración de los puertos francos, se transforman en uno de los pilares fundamentales de la economía canaria y en clave del crecimiento económico del archipiélago, que impacta sobre el paisaje de las islas. Además, la incorporación de imágenes de la silueta del distrito londinense Canary Warf, antigua zona portuaria que en los 80 se rehabilitó y hoy en día acoge las sedes de los mayores conglomerados financieros de Europa, forma parte de este juego de asociaciones. Su presencia recuerda a La hilandería de algodón de Arkwright durante la noche de Joseph Wright (1782) que es posiblemente la primera pintura que anuncia la iluminación artificial de la fábrica y advierte el desarrollo racionalizado de una relación abstracta entre tiempo y trabajo, desligada del ciclo y los movimientos lunar y solar.

La pieza de Alby nos acompaña por un recorrido sugestivo que entrelaza asociaciones sin establecer demasiados manifiestos. Asume la crisis que sufren conceptos como la historicidad, la verdad o la objetividad y parece seguir las palabras de Erika Balsom cuando comenta que “dar prioridad al registro de la realidad física puede reavivar la atención que prestamos a las texturas de un mundo que sí existe y en el que todos convivimos. Creer en la realidad es afirmar que habitamos un mundo compartido… reafirmar el poder del cine como ventana, por muy sucios que puedan estar sus cristales…”.

La comisaria, Cristina Anglada describe la instalación como “un sueño vigilado, grabado, extraído y compartido. Nos sumergimos en él a través del murmullo constante e irregular del océano y su golpeteo interno, que nos da la bienvenida. Recorremos a ritmo pausado un tiempo suspendido y lejano en el que se suceden varios paisajes acompañados del sonido que refuerza una presencia remota. El espacio va siendo conformado por varias capas visuales y sonoras”.

El sueño que sueña el final del sueño, el final del tiempo de descanso y el fin de lo humano. Un sueño que ha perdido su sujeto. El fin de aquello que obstaculizaba la productividad y consumo incesante: el descanso, la pausa, la paciencia, la experiencia, lo común y la vulnerabilidad de los ciclos humanos. El triunfo de los ritmos neoliberales del capitalismo tecnológico, manifestado en la expresión 24 / 7.  24 horas, 7 días a la semana. Una construcción humana que no obedece a la relación de la tierra con el cosmosl. El triunfo de lo eficaz, lucrativo, aquello que fomenta el consumo y la producción adoptando la forma del progreso contemporáneo: la implacable apropiación y el dominio del tiempo y la experiencia.

Alby Álamo (Las Palmas de Gran Canaria, 1977) Vive y trabaja entre Canarias y Berlín y es Licenciado en Bellas Artes por la Universidad de La Laguna. En 2003 obtiene el Diploma de Estudios Avanzados programa interdepartamental Teoría de las artes en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de La Laguna. Entre 2004 y 2010 fue miembro del Aula de Cultura y Pensamiento Artístico Contemporáneo de la Universidad de La Laguna y desde 2015 codirige el Project Space Urlaub Projects en Berlín.

Datos

Exposición: ’24/7′

Artista: Alby Álamo

Música: Resonance

Comisariado: Cristina Anglada

Lugar: Espacio Cultural El Tanque.  C/ Adán Martín Menis s/n. Sta Cruz de Tenerife

Fecha: del 23 de mayo al 13 de julio 2019

Horario: de martes a viernes de 17:00 horas.- 20:00 horas. Sábados de 11:00 horas. – 14:00 horas.

Entrada libre

Teaser:

https://www.facebook.com/alby.alamo/videos/2300803549958047/

 

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