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Yosi Negrín muestra en el Espacio Cultural El Tanque ‘Zona Cero, Cenotafio Digital’

Obra de Yosi Negrín

La instalación inmersiva e interactiva se podrá visitar desde el sábado 23 de enero al 27 de marzo.

En Zona Cero, la idea del cenotafio dialoga con el edificio que un día fue depósito de petróleo, huella del patrimonio histórico industrial de la ciudad. Incluye la instalación sonora creada por Pedro D. Sáiz, una pieza atmosférica inédita que enfatiza el carácter post apocalíptico de este paisaje.

Yosi Negrín (Santa Cruz de Tenerife, 1994) es un artista, arquitecto y comisario cuyo trabajo se centra en la relación existente entre lo virtual y lo real, investigando sobre la construcción de la realidad física en relación con la tecnología y lo digital. En su propuesta artística inmersiva e interactiva, Zona Cero, Cenotafio Digital, que se podrá ver en el Espacio Cultural El Tanque a partir de este sábado 23, construye una arquitectura de excepción por medio de la búsqueda y conmemoración de la muerte digital de la imagen y del paisaje.

El artista señala que, “la construcción de la Zona Cero surge de la idea de conmemorar a los desaparecidos virtuales: las imágenes pasadas, aquellas dejadas atrás, enterradas y olvidadas en el e-archivo. Con este monumento de muerte, este cenotafio, se conmemora y honra la ausencia de la imagen digital. Una ausencia generada por su propia superproducción y abundancia. El “cenotafio” es una tipología arquitectónica simbólica de voto o promesa en honor de ilustres difuntos, cuyos cadáveres están demasiado lejos como para enterrarlos o, directamente, se han perdido. En este caso, los cuerpos muertos son aquellas imágenes de infinidad de paisajes que se han desmaterializado en internet y que se almacenan físicamente en desiertos o glaciares, bajo arquitecturas robotizadas, oscuras y refrigeradas”, indica.

En Zona Cero, la idea del cenotafio conversa directamente con el edificio, que un día fue depósito de petróleo. El Tanque es una huella del patrimonio histórico industrial de la ciudad, un esqueleto superviviente y reconvertido, de lo que sería un espacio estriado y degradado de la costa de la capital tinerfeña. La Zona Cero nos ofrece la posibilidad de repensar la relación que tienen los espacios dedicados al arte con los restos de nuestro pasado, así como con los restos que generamos para el futuro, ya sean digitales o físicos. “El museo, los espacios que consagramos al recuerdo mediante el afán de recolección, se convierten en una especie de cementerio mediante la acumulación. Las piezas del pasado son pequeños gestos, ya muertos, que se conservan con la esperanza de obtener un recuerdo de lo que fue en el futuro”, a juicio de Negrín.

La estructura principal de Zona Cero es una gran esfera a la que pueden acceder los espectadores, colocada encima de un coche en ruinas. En esta esfera, una cámara 360º graba su imagen en tiempo real para incluirla dentro de la proyección presente en la enorme pantalla de la sala. Esta proyección es el otro gran elemento de la instalación, en la que vemos canteras de piedra, embalses, tanques; naturalezas que surgen de la propia conversión geológica del territorio canario hecha por el humano. Es en este gran panorama donde se almacenarán, de manera secuencial y continuada, el rastro de todos los visitantes que entren en el cenotafio digital. Así, la imagen de cada persona habitará estos paisajes deshumanizados, haciendo que la instalación varíe a lo largo de las semanas, fluctuando y registrando en la pantalla todos los visitantes que pasen por allí.

Además, toda la Zona Cero se encuentra acompañada por la instalación sonora creada por Pedro D. Sáiz, una pieza atmosférica inédita que enfatiza el carácter post apocalíptico de este paisaje. Como adición a esta experiencia inmersiva instalativa, el día de la apertura, la instalación se activará con una performance continuada, a través de varios cuerpos anónimos y foráneos que pasean desorientados por el espacio. La exposición será también visitable en red a través de la plataforma Twitch, ofreciendo la oportunidad de seguir el camino que tome el proyecto hasta su clausura, ampliando la manera de entender la experiencia artística más allá del espacio expositivo.

En Zona Cero, Cenotafio Digital, naturalezas vivas y muertas conviven con maquinarias, automóviles, pantallas, restos agrícolas e imágenes producidas por inteligencia artificial tratando de recrear nuestras ruinas del futuro. El Tanque se convierte así en un cementerio cuyo recorrido inmersivo e interactivo a través de arquitecturas de carácter funerario y mitológico pretende despertar estas mismas sensaciones desoladoras: un paisaje abandonado del futuro, un archivo físico y digital de lo muerto. Mediante los distintos elementos que componen la instalación, vegetales y maquinarios, se reconstruye este paisaje apocalíptico del futuro.

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Yosi Negrín (Santa Cruz de Tenerife, 1994) es un artista, arquitecto y comisario cuyo trabajo se centra en la relación existente entre lo virtual y lo real. Su obra investiga la construcción de la realidad física mediante nuestra relación con la tecnología y lo digital. Ya sea mediante el vídeo, la instalación o la creación de imágenes artificiales generadas por él mismo, Negrín emplea diversos medios artísticos para construir paisajes que ponen en cuestión lo real. Su trabajo se centra en el estudio del mapa digital y físico, así como en las meta-narraciones creadas por los mismos que damos por válidas en nuestro día a día. En su trabajo más reciente, el artista pone en cuestión cómo la tecnología moldea no solo nuestra visión de lo real en el presente sino también de lo que creemos posible en el futuro. Entre las exposiciones más recientes en las que ha participado destacan Aragon Park, Madrid (2020); 10 segundos, 20 artistas, Madrid (2020) o Swatch Cities Madrid, Madrid (2018). Asimismo, Negrín es uno de los creadores del proyecto de exposición itinerante Casa Antillón, entre cuyas exposiciones cabe resaltar Casa Antillón, Madrid (2018) y Solo show. casaantillón x casabanchel, Madrid (2019).

 

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Nacho Ramírez muestra su propuesta multimedia ‘Zapping’ en la Casa de los Coroneles

Una de las obras de 'Zapping'

La exposición se podrá visitar en este espacio ubicado en La Oliva, Fuerteventura, desde el 27 de septiembre al 23 de noviembre.

Nacho Ramírez, artista multimedia que ha desarrollado su obra entre Canarias y Madrid, presenta en Fuerteventura la propuesta expositiva ‘Zapping’, en la que reúne vídeos y fotografías en la Casa de los Coroneles de La Oliva. La televisión y la señal digital, cuando se  recibe de manera imperfecta, produce en el artista  un efecto fascinante, el “glitch”, “ese maravilloso error que fragmenta la imagen, los colores, en cientos o miles de unidades que aparentan ser pixeles, creando formas incomprensibles y alucinantes”.

A criterio de Nacho Ramírez, de las innumerables actividades a las que uno puede dedicar el tiempo libre, “ninguna es más aburrida que la de ver la televisión. En realidad ni siquiera es una actividad, sino más bien inactividad. Pero, de manera sorprendente,  el fallo de señal  me hacen saltar del sofá, preparar rápidamente la cámara de vídeo y grabar ansiosamente esos momentos irrepetibles” . Este aparente sinsentido es, en su opinión, portador de verdad, pero una verdad a la que hay que llegar por medio de la revelación.

Una vez desarmado el relato, eliminado el canon visual, “desaparece toda posibilidad de procesar de manera analítico-discursiva nuestras percepciones y recurrimos a artificios intelectuales.  De un problema técnico surge una visión enigmática y bella. La imagen se fragmenta creando figuras confusas, se descompone en miles de piezas, desintegrándose, mezclándose unas con otras.

Este fenómeno fortuito en el que se basa ‘Zapping’, este fallo técnico, “a mí me resulta tan cautivador que me ha llevado a trabajar con entusiasmo en su captura y edición hasta conseguir una serie de piezas de vídeo, algunas de las cuales forman parte de este proyecto. En la televisión el hecho es visualmente mucho más exuberante. No sólo se produce una craquelación de la imagen y una descomposición de la coherencia estructural de las figuras, sino además una delirante explosión de los colores en una suerte de puntillismo digital psicodélico, explica Nacho Ramírez

Nacho Ramírez  (Las Palmas, Gran Canaria, 1966) ha estado vinculado a muchas facetas del arte desde sus comienzos en la pintura en 1993.

Se formó en la Academia Artium de Madrid, siendo alumno de Eduardo Peña entre 1985 y 1991. Hasta el año 2000 expone principalmente pintura, es entonces cuando comienza a colaborar con artistas de otras disciplinas, como músicos y coreógrafos, con quienes realiza sus primeros trabajos de vídeo y performance, como Fatum en La Casa Encendida de Madrid y Casa de América o la participación en varias ediciones del Festival Internacional de Performances en el Centro de Arte Moderno de Madrid.

Desde 1986 expone regularmente con la galería Art Room de Madrid. De su participación en ferias y eventos cabe destacar Londonbiennale’04, Tempus Arti 2009 (comisariado por Jan Hoet) en Bélgica, NordArt 2012 en Büdelsdorf, Palmerscene, Palmer & Co, Reims o Cuerpo a Cuerpo, en el Centro de Arte La Regenta de Las Palmas de Gran Canaria. En 2006 realiza Flowing Figures, una obra de gran formato encargada por la Universidad Carlos III de Madrid para su colección.

En 2014 es invitado por la Universidad Tomás de Victoria a dar la conferencia Imagen y metamorfosis. Recientemente se ha publicado su libro Incertidumbres, una recopilación de breves reflexiones sobre asuntos relativos al arte acompañados de dibujos.

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