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El SUC insiste en la gravedad de las reacciones anafilácticas y recuerda cómo actuar en esos casos

Las personas con riesgo de sufrir reacciones alérgicas graves deben llevar siempre consigo una jeringa autoinyectable precargada con adrenalina

El Servicio de Urgencias Canario (SUC), adscrito a la Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias, recuerda que las reacciones alérgicas son respuestas inadecuadas del sistema inmunitario a una sustancia que en condiciones normales es inofensiva. En ese sentido, los profesionales insisten en que es muy importante conocer si una persona es alérgica para prevenir o adoptar las medidas necesarias, en el caso de tener contacto con alguna de las posibles causas que provocan esta situación.

En algunos casos existen ciertas reacciones alérgicas, denominadas reacciones anafilácticas, que suponen un riesgo para la vida. Los síntomas que identifican estas alergias graves son el estrechamiento de las vías respiratorias, inflamación de las mucosas de la garganta y de las vías respiratorias, dilatación de los vasos sanguíneos lo que provoca un descenso de la presión sanguínea que dificulta el flujo al corazón pudiendo llegar a ser mortal.

En caso de que alguien sufra una reacción de este tipo, debe contactar inmediatamente con los coordinadores sanitarios del SUC, a través del teléfono de emergencias 1-1-2, y explicar lo que ha ocurrido para que valoren la gravedad del caso y puedan indicar las recomendaciones y pautas de actuación a través de la teleasistencia antes de acudir a un centro hospitalario para valoración médica y establecer el tratamiento adecuado.

Los médicos y enfermeros coordinadores del SUC insisten además en la vigilancia de estos síntomas desde edades tempranas en la población infantil y recuerdan que este tipo de reacciones alérgicas pueden ser mortales, lo que obliga a actuar con rapidez.

En ese sentido, recomiendan que las personas que tienen posibilidad de sufrir reacciones alérgicas graves o anafilácticas, deben llevar siempre consigo una jeringa autoinyectable precargada con adrenalina y medicamentos de tipo antihistamínicos, ya que esto mejoraría la reacción, disminuyendo los síntomas, al menos de forma temporal.

No obstante, la mayoría de las reacciones son leves y provocan picor de ojos, lagrimeo, goteo nasal, prurito en la piel, erupciones y estornudos. Según los profesionales del SUC, la mejor manera de tratar y de prevenir las alergias consiste en evitar el alérgeno. Ante la aparición de síntomas leves, el tratamiento consiste en tomar un antihistamínico y si no es suficiente se puede recurrir a otros fármacos como los corticoides, siempre por indicación médica.

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Publican un estudio sobre la efectividad del curso de alergias alimentarias de alergólogos del HUC para profesorado

Valora la tecnología de la información para mejorar los conocimientos de docentes y cuidadores escolares en la gestión de reacciones alérgicas a alimentos y reacciones anafilácticas durante el horario escolar

Se estima que cada año, 1 de cada 10.000 niños experimenta una reacción anafiláctica a los alimentos. Una gran parte de estos eventos, incluidas las muertes relacionadas con shock anafiláctico, pueden ocurrir durante el horario escolar como consecuencia de que la mayor parte realizan al menos una comida en el centro escolar (almuerzo) y a veces varias (desayuno, merienda…). Actualmente, el uso de herramientas informáticas, internet y tecnologías de la información han favorecido el uso creciente de actividades a distancia o telemáticas a través de la denominada TIC (tecnología de la información y comunicación).

Por este motivo, el servicio de Alergología del Complejo Hospitalario Universitario de Canarias (HUC) , adscrito a la Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias, realiza con la colaboración de la Consejería de Educación y desde hace cuatro años, un curso dirigido al profesorado de Canarias en el que se ofrece formación para manejar estas situaciones. Se trata del primer curso dirigido a profesorado de este tema con formato online a nivel nacional, al cual pueden acceder no solo profesorado de los centros de educación infantil, Primaria y Secundaria, sino también todo el personal de centros de educación para adultos, formación profesional, centros de apoyo y escuelas de idiomas.

Los alergólogos la Dra Paloma Poza Guedes y el Dr Ruperto González Pérez, coordinadores de esta iniciativa, han realizado un estudio que analiza la eficacia formativa y la efectividad de la tecnología de la información como instrumento para mejorar los conocimientos de docentes y cuidadores escolares en la prevención y manejo de las reacciones alérgicas a alimentos, así como de las posibles situaciones de emergencia por reacciones anafilácticas durante el horario escolar. Este trabajo ha sido publicado recientemente en una de las revistas europeas más importantes de Alergología, Clinical an Translational Allergy, y seleccionada por el editor como una de las publicaciones más destacadas de la editorial.

Para ello, se llevó a cabo un estudio sobre esta intervención formativa realizada para los docentes de colegios públicos y privados de toda Canarias a través del curso online que utiliza la plataforma educativa AULATIC gestionada por la Consejería de Educación del Gobierno de Canarias. La actividad se imparte a través de un temario formado por videos y textos adaptados, tras el cual deben superar una prueba de aptitud a través de unos cuestionarios elaborados para evaluar el conocimiento y aptitud percibida en el manejo del alumnado con alergias alimentarias. Además, al final del curso se realizó una encuesta de satisfacción de todos los profesores registrados que finalizaban la actividad, así como de la calidad percibida sobre la formación.

Destacan la gran aceptación de este curso, con más de 1.700 profesores matriculados virtualmente en alguna de las ediciones del curso de carácter bimensual en los primeros 4 años de actividad, desde mayo de 2016 hasta junio de 2020. De todos los profesores registrados un 80,6% de los asistentes completaron con éxito la actividad completa accediendo al diploma acreditativo de carácter oficial, lo cual indica el interés por este tema del personal de Educación.

En cuanto a los aspectos relacionados con el nivel de conocimientos adquiridos del personal del colegio sobre estas patologías, destaca su apreciación sobre cómo mejoraron significativamente su autoconfianza en el manejo de este tipo de alumnado, así como en su capacitación para tratarlos en caso de emergencia en el centro escolar. En cuanto a la valoración de la organización y calidad del curso, las valoraciones han alcanzado un alto nivel de satisfacción entre los participantes (98,5%), y en los comentarios finales recomiendan su realización a otros compañeros docentes.

Este curso ha seguido en activo durante todo este curso escolar y ha favorecido con su alto grado de aceptación, que se incluyera además un nuevo curso en AULATIC dentro del temario de salud para el manejo de alumnado con Asma en la escuela.

Conclusión

La evaluación de este curso demuestra la efectividad de las actividades e-learning enfocadas hacia la mejora de la formación de los docentes y cuidadores escolares en la gestión de la escolarización segura del alumnado con alergia alimentaria y de las posibles reacciones alérgicas (o anafilaxia) durante el horario escolar.

Según los doctores Paloma Poza y Ruperto González, “el uso de herramientas de las TIC debe convertirse en una parte integral de los marcos curriculares en la educación no universitaria, lo que lleva a un mejor cuidado de los niños con alergias alimentarias en la escuela.”

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Los alergólogos del HUC recuerdan que los pólenes frecuentes en las Islas son la artemisia, parietaria y gramíneas

Los alérgicos al polen se enfrentan a una primavera leve en Canarias pero posiblemente más intensa que años anteriores por la mayor pluviosidad

Según datos de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC) las enfermedades alérgicas por pólenes afectan en nuestro país a más de ocho millones de personas, siete de los cuales son alérgicos a gramíneas seguidos en orden decreciente por alergia al olivo, arizónica, plátano de sombra, salsola y parietaria. En Canarias, aunque la principal causa de alergia son los ácaros, se calcula que uno de cada cuartro pacientes con alergia respiratoria tienen hipersensibilidad frente a pólenes.

Con la llegada de la primavera, el servicio de Alergología del Complejo Hospitalario Universitario de Canarias (HUC), adscrito a la Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias, han querido sumarse al mensaje ofrecido por la Sociedad Española de Alergología e Inmunología y ofrecer una serie de recomendaciones.

Se ha demostrado que existe una relación directa entre algunos factores climatológicos del otoño e invierno como es el caso de las lluvias, temperatura y humedad, y los recuentos de pólenes de gramíneas durante la primavera. Gracias a la recopilación de los datos de las 62 estaciones aerobiológicas del Comité de Aerobiología de la SEAIC, junto con los factores climatológicos proporcionados por la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) y con la colaboración del Área de Estadística e Investigación Operativa de la Universidad de Castilla La Mancha, se establece el nivel de intensidad de esta primavera para los pacientes alérgicos en las diferentes zonas geográficas. Esta información está disponible en la página web de SEAIC para su consulta de forma gratuita.

Según la Dra. Paloma Poza, médico alergólogo del HUC, se ha estimado que este año la primavera en Canarias cursará con niveles de polen de carácter leve (inferiores a 300 granos/m³ en Tenerife y Las Palmas) si se comparan con los del resto de la Península, “si bien es verdad que las lluvias han sido mayores y es esperable que estos niveles sean superiores a los alcanzados en años anteriores.” Hay que recordar que los pólenes más frecuentes en Canarias son la Artemisia, Parietaria y Gramíneas.

La contaminación ambiental y el cambio climático: promotores de la alergia al polen

La emisión de partículas contaminantes procedentes de las calefacciones y de los motores diésel se ha demostrado que altera la estructura del polen haciendo que este genere proteínas de estrés como mecanismo de defensa y aumentando su capacidad de inducir una respuesta alérgica en personas susceptibles, por lo que en zonas urbanas el polen tiene un efecto más lesivo en las vías respiratorias.

El cambio climático está alterando los ciclos de polinización de las plantas. Se ha podido ver que a veces adelantan el inicio y retrasan el final de su período de floración como consecuencia del aumento global de temperaturas, con lo que se modifica la duración del período de polinización, y, por lo tanto, hay una mayor exposición de la población a los pólenes. Pr este motivo se hace necesario medir estos niveles de polen de forma regular y monitorizarlos en el ambiente semanalmente para conocer su estado, porque puede variar de un año a otro y variar de una región a otra.

Al inicio de la pandemia, con motivo de las medidas de restricción de movilidad de vehículos y la disminución de la actividad industrial, se observó una reducción en la presencia de los contaminantes en el ambiente, lo que contribuyó a mejorar la calidad del aire y con ello la reducción de exacerbaciones en enfermedades respiratorias.

La Dra. Poza señala “que el uso generalizado de la mascarilla facial, obligatorio por el estado de pandemia, ayudará a disminuir la exposición respiratoria a pólenes y por tanto los síntomas de rinitis y asma, y como consecuencia se reducirá el consumo de medicación para la alergia, además de experimentar un descenso en la asistencia a servicios de urgencias.” Este aspecto ya era conocido y se recomendaba previamente a la pandemia su uso para evitar la exposición a polen, contaminación o calima en pacientes asmáticos.

Diferencias entre alergia, catarro e infección por coronavirus

Según el informe de SEAIC la diferencia principal está en el tipo de síntomas y su curso. Los síntomas de la rinitis alérgica son fundamentalmente de picor nasal, muchas veces asociado a picor de ojos, estornudos repetidos, destilación nasal acuosa y congestión nasal de instrucción más o menos brusca. Lo que nos debe hacer sospechar que es alergia, sobre todo si es debida a pólenes, es que los síntomas se recrudecerán cuando el paciente esté al aire libre y, mejorarán notablemente, cuando permanezca en sitios cerrados. Además, los síntomas de la rinitis alérgica suelen remitir con cierta rapidez tras la toma de antihistamínicos tópicos u orales. La presencia de fiebre es nula, salvo que se complique con sinusitis aguda.

En el asma, algunos síntomas aislados pueden ser la tos seca y la dificultad para respirar, algo que podría confundirse con los síntomas iniciales de la infección por coronavirus o de otras infecciones respiratorias, si bien en el asma no se acompaña de fiebre. En esta misma línea, los síntomas del asma suelen revertir fácilmente con el uso del broncodilatador de rescate (salbutamol o terbutalina).

Los síntomas catarrales pueden iniciarse como los de una rinitis: con congestión nasal, agüilla nasal y, a veces, estornudos. En general, van aumentando en intensidad en el espacio de 1 a 3 días y el moco evoluciona a espeso, verdoso-amarillento. Se va resolviendo progresivamente en el espacio de 3-4 días más, por lo cual, en más o menos 6-7 días estaría resuelto si no se complicase con sinusitis. Si no es un catarro más intenso no suele haber fiebre alta. Puede aparecer febrícula y acompañarse de algo de malestar general.

En relación a la infección por coronavirus, los datos han demostrado que la sintomatología en las etapas iniciales puede ser leve (similar al de un catarro leve) y más habitualmente con síntomas similares a los de una gripe: fiebre de moderada a intensa, malestar general y abatimiento, dolores musculares, tos habitualmente seca, y puede asociar flemas y dificultad para respirar. Los síntomas son progresivos, y desde el inicio de su presentación ya suele asociar la sensación de malestar general, como cuando empieza una gripe.

La Dra. Paloma Poza recuerda que “el presentar alergias respiratorias (rinitis y/o asma) o alimentarias no entraña un riesgo aumentado de reacciones adversas frente a las vacunas actualmente disponibles para combatir la infección por coronavirus” animando a la población a vacunarse frente a COVID-19 y contribuir al adecuado desarrollo de la campaña vacunal.

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El SUC insiste en la gravedad de las reacciones anafilácticas y recuerda cómo actuar en esos casos

Médico coordinadora del SUC en la sala operativa del 1-1-2

Las personas con riesgo de sufrir reacciones alérgicas graves deben llevar siempre consigo una jeringa autoinyectable precargada con adrenalina

El Servicio de Urgencias Canario (SUC), adscrito a la Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias, recuerda que las reacciones alérgicas son respuestas inadecuadas del sistema inmunitario a una sustancia que en condiciones normales es inofensiva. En ese sentido, los profesionales insisten en que es muy importante conocer si una persona es alérgica para prevenir o adoptar las medidas necesarias, en el caso de tener contacto con alguna de las posibles causas que provocan esta situación.

En algunos casos existen ciertas reacciones alérgicas, denominadas reacciones anafilácticas, que suponen un riesgo para la vida. Los síntomas que identifican estas alergias graves son el estrechamiento de las vías respiratorias, inflamación de las mucosas de la garganta y de las vías respiratorias, dilatación de los vasos sanguíneos lo que provoca un descenso de la presión sanguínea que dificulta el flujo al corazón pudiendo llegar a ser mortal.

En caso de que alguien sufra una reacción de este tipo, debe contactar inmediatamente con los coordinadores sanitarios del SUC, a través del teléfono de emergencias 1-1-2, y explicar lo que ha ocurrido para que valoren la gravedad del caso y puedan indicar las recomendaciones y pautas de actuación a través de la teleasistencia antes de acudir a un centro hospitalario para valoración médica y establecer el tratamiento adecuado.

Los médicos y enfermeros coordinadores del SUC insisten además en la vigilancia de estos síntomas desde edades tempranas en la población infantil y recuerdan que este tipo de reacciones alérgicas pueden ser mortales, lo que obliga a actuar con rapidez.

En ese sentido, recomiendan que las personas que tienen posibilidad de sufrir reacciones alérgicas graves o anafilácticas, deben llevar siempre consigo una jeringa autoinyectable precargada con adrenalina y medicamentos de tipo antihistamínicos, ya que esto mejoraría la reacción, disminuyendo los síntomas, al menos de forma temporal.

No obstante, la mayoría de las reacciones son leves y provocan picor de ojos, lagrimeo, goteo nasal, prurito en la piel, erupciones y estornudos. Según los profesionales del SUC, la mejor manera de tratar y de prevenir las alergias consiste en evitar el alérgeno. Ante la aparición de síntomas leves, el tratamiento consiste en tomar un antihistamínico y si no es suficiente se puede recurrir a otros fármacos como los corticoides, siempre por indicación médica.

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Alergia del HUC recoge en una publicación la atención prestada durante el confinamiento por COVID-19

La visita telefónica evitó que, en tan sólo cinco días, 278 pacientes acudieran al hospital

El servicio de Alergología del Complejo Hospitalario Universitario de Canarias (HUC), adscrito a la Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias, fue uno de los muchos servicios que tuvo que adaptar las consultas en el centro hospitalario para evitar la propagación del coronavirus COVID-19. Esta experiencia está recogida en el trabajo “Rápida aplicación de la telesalud para atender las consultas de alergia durante el brote de COVID-19.

Este análisis recoge como en la rutina de estos profesionales se encontraban las consultas virtuales con el médico de Atención Primaria y que, inesperadamente, la mayoría de las consultas previstas con los pacientes se terminaron convirtiendo en virtuales, en menos de las 48 horas, a partir del 14 de marzo.

Resultados

Durante dos meses, la mayoría de las consultas eran exclusivamente telefónicas y menos de un 5% a través de whatsapp o correo electrónico. Las consultas eran agendadas y un número determinado de ellas fueron presenciales. La visita telefónica evitó en tan sólo cinco días que un 278 pacientes acudieran al hospital y la consulta telefónica lograron resolver el 57% de las segundas visitas previamente programadas.

Además, casi el 37% de las consultas ordinarias por reacciones adversas al fármaco fueron virtualmente atendidas o programadas para someterse a procedimientos in vivo en los tres 3 meses siguientes, transformando la telesalud como la principal vía para planificar nuevas consultas de alergia de drogas en nuestra práctica.

Un alergólogo y dos enfermeras estuvieron atendiendo a los pacientes en el centro hospitalario para determinados procesos (desensibilización por drogas y la administración de inmunoterapia biológica y venosa) mientras que el resto del equipo lo hacía desde su domicilio.

Los pacientes mostraron tanto sorpresa como alivio al recibir las llamadas de los profesionales ya que la mayoría apuntó que tenía miedo de acudir a la consulta de Alergología en el centro hospitalario. También manifestaron su agradecimiento al ser llamados 48 horas antes para confirmar la consulta telefónica evitando así exposiciones innecesarias

El alergólogo y autor del trabajo, Ruperto González, afirma que “el uso adecuado de la telemedicina debería formar parte del plan de estudios en la formación de los profesionales de la salud”, tal y como ha mostrado esta pandemia.

Señala también que la telemedicina se utiliza principalmente para sustituir o complementar la consulta especializada presencial en una amplia gama de necesidades de los pacientes, una buena herramienta para evaluar la asistencia sanitaria durante el período de restricción de la movilidad nacional por COVID-19 y, como otras formas de prestación de asistencia, deben ser personalizadas según los pacientes y sus necesidades individuales

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