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LA VIOLENCIA ESCOLAR. OTRA MIRADA


La violencia en la escuela es objeto noticiable casi a diario. Dichas situaciones de violencia son publicitadas desde el más genuino sabor del mercado Titulares sensacionalistas como “Aulas en llamas”, “Broncas en las Aulas” “Aulas difíciles” son pruebas empíricas de “una realidad”. El que hoy la violencia sea noticia, no nos sorprende: vivimos, sobrevivimos… en […]

Autor: «Alicia Morales Martín» descargar pdf Descargar pdf. Publicado el Nov 30, 1998 en Temas de actualidad (Revista 1) | 0 comentarios

La violencia en la escuela es objeto noticiable casi a diario. Dichas situaciones de violencia son publicitadas desde el más genuino sabor del mercado Titulares sensacionalistas como “Aulas en llamas”, “Broncas en las Aulas” “Aulas difíciles” son pruebas empíricas de “una realidad”. El que hoy la violencia sea noticia, no nos sorprende: vivimos, sobrevivimos… en la escuela, y somos conscientes de lo que allí sucede; somos y hemos sido, en ocasiones, sujetos y objetos de violencia.Nos sorprende, sin embargo, la ausencia de un análisis de las situaciones de violencia desde lo complejo, que sitúe aquélla en el proceso y contexto social cambiante que la conforma. Al respecto, pensamos que es más adecuado analizar algunos aspectos, en ocasiones simplificados, y hacer otras aproximaciones al tema. A continuación señalamos algunas de las cuestiones a tener presentes en dichos análisis:1º) El proceso de implantación de la Enseñanza Secundaria Obligatoria regulado por la LOGSE supone la ampliación hasta los 16 años de la escolarización obligatoria. Esto no es un dato aleatorio y, pensamos, tiene sentido recordarlo dadas las implicaciones educativas y sociales que comporta. Afirmaciones descontextualizadas y des-informadas tales como: “La ESO no sirve”, “Desde que llegó la ESO la escuela es un fracaso” “La violencia en las escuelas es culpa de la ESO … comienzan a formar parte del imaginario colectivo, escuchándose desde los distintos ámbitos, escolar, familiar y social.Hacemos una identificación mecánica   causa-efecto: Reforma Educativa-violencia.Sin entrar a matizar todo lo matizable que tiene la aplicación de la LOGSE, su implantación y financiación, si valoramos que juicios como los expresados anteriormente nos resultan reduccionistas e inconvenientes para entender los problemas que dicho proceso lleva aparejado, y por ende, para tener otro tipo de valoraciones que supongan vías alternativas y no descalificaciones.2º) Con relación al contexto subrayamos una de las palabras calve que sitúan el hecho y las situaciones de violencia.Esta palabra es “cambio”, vocablo cargado de significaciones y campos semánticos no unívocos. Este contexto de cambio afecta< a distintos espacios sociales: la escuela, la familia y la sociedad:

a.- En el ámbito de lo Escolar señalamos la formación del profesorado recibida hasta el momento, centrada, casi exclusivamente, en referentes académicas disciplinares. En la actualidad, dicha formación, tareas y trabajo necesitan de una resignificación de su papel desde planteamientos más complejos e integrados de lo educativo. Ello supone una adecuación de la formación del profesorado a las incertidumbres del momento, y una respuesta a exigencias que van más allá de lo meramente académico y funcionarial. El cambio de la cultura docente pasa hoy por distintos niveles de compromisos y militancias de lo social.

b.- En el ámbito Familiar los cambios que se están operando en la familia tradicional, aparentemente más estable que la actual, son significativos. Podemos encontrar al respecto, una diversidad de situaciones: familia de padre y madre, familia sólo de padre, familia sólo de madre, adolescentes educándose con abuelos/as, adolescentes atendidos por vecinos/as… La desestructuración familiar se ve agravada por condiciones económicas precarias: escasos ingresos, paro…, hostigadas, además, desde los patrones culturales imperantes, competitividad, consumo, droga, a veces…

Son parámetros que potencian, sobre todo, la cultura del tener, y detraen pensar otras opciones de vida para los y las adolescentes. Estas problemáticas tienen amplia incidencia en la escuela y se traducen en diferentes comportamientos, motivaciones, intereses y situaciones conflictivas.

c.- En el ámbito social los cambios que se articulan desde “el pensamiento único globalitario” juega un papel fundamental en la situación planteada.

Al respecto es imprescindible para los y las enseñantes que entendamos qué pasa, por qué sucede lo que sucede y, sobre todo, saber desde dónde tenemos que plantear las cuestiones de lo educativo. Las situaciones de incertidumbre de la actual sociedad neoliberal no nos deben ser ajenas para contextualizar la dimensión social de lo educativo.

El panorama que describimos nos lleva a formular algunos interrogantes como posibles vías de reflexión y trabajo:

1.- ¿La violencia en la escuela es nueva, o lo nuevo son sus manifestaciones?

2.- ¿La violencia es incapacidad del alumnado o una forma de resistencia ante propuestas que no satisfacen sus necesidades educativas y sociales?

3.- ¿Cuenta la escuela con la cultura-culturas del alumnado para educar desde ellas?

4.- ¿Somos conscientes de que en la escuela confluyen culturas diversas: profesorado, familias, alumnado, la calle… configurando un espacio de relaciones interculturales, perse, conflictivos?

5.- ¿Estamos trabajando desde las familias para educar conjuntamente?

6.- ¿Estamos haciendo todo el esfuerzo organizativo necesario para generar nuevas propuestas educativas demandadas desde una sociedad cambiante?

7.- ¿Participamos de forma real en las decisiones que nos afectan?

Y para concluir tres cuestiones:

1º.- No nos sentimos responsables exclusivos de la violencia que generan nuestras sociedades, y que se proyectan en la escuela. Sí, por el contrario, nos comprometemos y estamos dispuestos/as a trabajar desde ella.

2º.- Pensamos que la complejidad del momento presente es un caldo de cultivo también para otras reflexiones de nuestra práctica educativa. Constatamos que es más didáctico el conflicto que la rutina. No se nos escapa, sin embargo, que la tarea no es fácil.

3º.- En los análisis al uso de la violencia se suele tomar la parte pr el todo. Afortunadamente nuestras escuelas son algo más que violencia: reflexión, desasosiego, trabajo, empeño… Si somos conscientes de lo que son los centros desde el punto de vista cuantitativo y cualitativo nos daríamos cuenta que también pasan otras muchas cosas en nuestras comunidades educativas aunque no sean noticia.

No perder de vista las distintas variables que confluyen en lo educativo permite, a nuestro juicio, partir desde otros presupuestos y generar cambios; se requieren esfuerzos compartidos desde posiciones críticas que posibiliten reconstruir las culturas de la escuela desde propuestas no segregadoras.

Alicia Morales Martín. IES Vega de San José.

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